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El blog de Escrito Por: guionista y, sin embargo, humano..

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Prometheus: ¿Promete ser buena?

Hace unos días hablaba de “Alien” y de toda la saga y citaba el nuevo proyecto de Ridley Scott (el director de la primera de las películas del simpático bichito) de “Prometheus”, que se viene diciendo que es una precuela de las mismas. Él dice que no, pero que sí y bueno, así vamos todos, esperando e impacientes para ver qué pasa.

 

Esto de esperar impacientes tiene su parte buena: la taquilla del primer fin de semana será estupenda. Pero también puede tener su parte mala: si resulta un pestiño para los fans, la machacarán. Así que espero que Ridley sepa qué hace y esta vez toque una película buena (porque últimamente, macho…).

 

Pues bien, ahora hay un trailer, bastante larguito, donde vemos a Stringer Bell (Idris Elba, vaya) como primera agradable sorpresa y luego… millones de referencias al mundo “Alien“.

 

 

Dibujos por ahí, salas alienígenas con “huevos” esperando, un “virus” que si llega a la Tierra será el fin de la misma… Y ya en los segundos finales, con esa nave cayendo a tierra y ese cañón surgiendo desde abajo a una cámara como la del “Space Jockey” es todo más que evidente.

 

"Hola, soy el Space Jockey, me conoceréis de otras películas como..."

 

Así  que vale, va a ser una precuela. O al menos, Scott, junto a la 20th Fox quieren jugar a revivir esa franquicia que en la última entrega se estampó y quedó para palomiteras películas de junta monstruos (“Aliens contra Predator” y secuelas). Pero… ¿no será todo un bluff?

 

Antes, todo eso eran Aliens...

 

Me recorre la sensación de que Prometheus es LO MISMO que Alien en su superficie, inflado y con más presupuesto. Es decir, en “Alien” lo que importaba es que el monstruo iba a por ellos implacablemente y a ver cómo se libraban. La nave, los huevos, el cómo había llegado, el por qué, todo era accesorio. Lo importante era: hay un bicho y va a ir cargándoselos uno por uno.

 

Ahora, “Prometheus” es todo lo contrario en su enfoque. Es la respuesta a todas esas preguntas… pero ¿cual será la trama que las conecte? Pues por lo que veo, LA MISMA que “Alien”: hay un virus/bicho alienígena que contamina a los humanos, se les pega en la cara y luego la palman y traen el mal hacia la Tierra. ¡Incluso está la secuencia clava de exploración por parte de equipo y comunicación por radio con la nave y capitán gritando un “salid de ahí”! Todo suena DEMASIADO.

 

"Si algo os salta a la cara poned la mano delante, que luego te entra ardor de estómago y..."

 

Así que, bien, puede ser un bonito documental carísimo de extra de DVD de: “¿De dónde viene el Space Jockey que transportaba los Aliens?” pero… ¿será una buena película? ¿o novedosa?

 

Mis dudas tengo.

Y ganas de resolverlas, también.

 

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Alien voló sobre el nido del coco

Precisamente el otro día hablaba de la triste muerte del genio de Moebius y su implicación con el cine y entre sus trabajos destacaba el hecho en “Alien”. Pues bien. He revisado la “cuatrilogía” de Alien. Sí, Alien, Aliens, Alien 3, Alien: Resurreción. Cada una de su padre y de su madre (Ripley). Pero en este caso, el padre tiene mucho que ver en el resultado de la criatura y es el que más lo marca genéticamente: el director.

 

Y sí, marco el director y no el guionista, pese a que el verdadero padre debería ser el segundo. Pero es que estamos hablando de franquicias y aquí, amigos, el guionista siempre tiene las de perder: está vendido. Se contrata al director y a partir de ahí, se trabaja. Tanto es así que “Aliens”, la segunda, tiene el guión escrito por el propio James Cameron.

 

Y es precisamente la película de “Aliens”, la de Cameron, la que más me ha llamado la atención de las cuatro. A ver, en resumen, mi opinión en pocas líneas de las demás sería:

 

– “Alien”: Una maravilla, una joya. Estupendo ejercicio de suspense, ci-fi y atmósfera aprovechando recursos al máximo. Para estudiar hasta la infinidad tanto por guionistas como realizadores y productores. CINE.

– “Aliens”: Intentar lo anterior por el camino contrario.

– “Alien 3”: Notable intento por recuperar la atmósfera y el espíritu, aunque perdiendo la sorpresa y el ritmo por el camino.

– “Alien: Resurrección”: Pérdida total de los papeles.

 

Y es que el mundo está dividido en dos facciones y ante esas dos facciones uno debe elegir un bando. O estás con “Alien” o estás con “Aliens”. O estás con Scott o estás con Cameron. O estás con el suspense o estás con el despiporre.

 

 

En “Alien” la criatura, misteriosa, que oculta más que enseña, tiende una trampa a toda una tripulación. Poco se sabe de dónde viene, poco se sabe de por qué viene, poco se sabrá después… pero lo que nos muestran es lo suficiente. Y no solo respecto al “Alien”, sino respecto a la tripulación del Nostromo, a ese futuro (un futuro bastante vintage) y al por qué acaban yendo a comprobar esa señal de socorro misteriosa. Todo está medido. Todo encaja en un juego de misterio, donde van cayendo uno por uno como “los 10 negritos”.

 

De hecho, la historia inicial transcurría en una fortaleza medieval que luego pasó a ser un bombardero en la II Guerra Mundial y eran, al parecer, una especie de duendes (gremlins) los que iban cargándose todo y a todos, pero, afortunadamente, alguien decidió darle un viaje hacia la ci-fi que agradecemos todos. (Parece ser que el rollo medieval lo quisieron recuperar para la tercera parte, con una idea de Vincent Ward que empezó a producirse pero lo vieron demasiado arriesgado, el proyecto cayó y finalmente se lo pasaron a Fincher, que cambió el supuesto planeta medieval con monjes por un planeta cárcel con… más o menos monjes… y ya está).

 

En resumen, como dice Scott, “Alien” era una película de “serie C” rodada como si fuera de “serie A”. Género puro. Pero de calidad y tratado con mucho talento.

 

Y entonces llega “Aliens”, años después, con James Cameron al frente. Cameron tiene la premisa muy clara (como en todas sus películas) y la marca desde el inicio en el título de la película: “Aliens”. Es decir: vamos a coger lo mismo, pero cargado de bombo. ¿En la primera salía un solo alien? Bah, mariquitas… yo voy a meter cientos. Y no solo cientos: cientos y su puta madre (con perdón). Y se inventó a la Reina Alien. Un concepto que ni Scott ni nadie de la primera parte tenía en mente. ¿Un buen concepto? Pues bueno, puede: al fin y al cabo el no contar “todo” en la primera parte permitía que se pudiera alterar el “ciclo de vida” del Alien tal y como lo tenían previsto en la primera parte (el bicho pasaba del huevo al huesped mediante el “abrazacaras” y ahí crecía combinando el ADN de este con el del bicho, sin más). Pero sobre todo, da pie a lo que buscaba Cameron: un bicho muy grande, muy tocho. Un bicho que justifique que Ripley tenga que pegar con cinta americana dos tremendas armas y ponerse un mega-robot incluso. El “demasié” como concepto.

 

 

Más naves, más armas, más aliens, más muertes, más tiros, más efectos especiales, todo más grande. Más. James Cameron es más por definición. Pero claro, todo este “más” tan de finales de los ochenta-principios de los noventa, de los mil tiros y mil armas y violencia evidente… hoy queda algo desfasado. Sobre todo porque las superproyecciones de naves con fondos en movimiento para que parezca que vuelan, hoy en día, quedan como el orto. Algo que no le sucede a la primera parte.

 

Al revisar la película notas como se va a la basura todo en cuanto entra el concepto “Marines”. Soldados chulitos y absurdos, militares, tanques, super-armas. Y Ripley pasa de ser una tripulante del “Nostromo” a ser un mega-comando. Los personajes se pierden, los “humanos” se pierden, todos pasan a ser el mismo arquetipo que hemos visto en cualquier película de acción. De hacer cine de terror se pasa a hacer cine de acción, todo bajo el disfraz de la ciencia-ficción.

 

De hecho, viéndola, todo me resultaba tremendamente familiar. Me recordaba totalmente a otra película. Sonaba a un un “quiero hacer una cosa y no puedo porque no es esta película, pero…” de otra muy clara: “Spaceship Troopers” (“Las brigadas del espacio”). Y sí, la película de Verhoeven (que a su vez luego cogería toda la estética futurista-militar de este “Aliens” tanto en su película como en “Desafío Total“) es del 97 pero es que está basada en la novela Robert A. Heinlein: “Starship Troopers“, de 1959. Y es evidente que Cameron cogió mucho de allí (como él mismo ha reconocido).

 

 

¿Y en cuanto a la trama? Pues la misma, aunque más grande y sustituyendo el gato de la primera parte por la niña (porque esta segunda sigue el mismo camino que la primera: Ripley puede huir pero decide ir a salvar al gato/niña y con ello, provocar el enfrentamiento final) para darle además un toque de “lucha de milfs” al final.

 

En resumen: se llevó “Alien” a su terreno, la ci-fi de acción, para convertir la saga en otra cosa. Y oye, triunfó. Pero… ¿perdimos por el camino? Quien sabe. Igual ahora, en el nuevo proyecto de Scott, “Prometheus”, lo descubriremos. Allí piensa desarrollar lo que sería una mega-precuela de lo que pudo dar pie a “Alien”, respondiendo a esa pregunta que todos los fans de la película llevan haciéndose años: ¿qué demonios era ese bicho en la nave donde aparecen los huevos por primera vez? (El Space Jockey que diseñó Giger).

 

 

Pero en fin, como decía, ¿quién sabe qué hubiera pasado con la saga si se hubiera conservado la esencia de la primera película? Y quien sabe, además, porque la idea inicial del guión de “Alien” era que el bicho acabara con Ripley y suplantando su voz, mandara un mensaje por radio (bueno, radio… ya me entienden) para llevar la nave a la tierra. Y ahí terminar. Imagínense entonces cómo hubiera seguido la franquicia. Pero no, los productores lo consideraban un final de “bajón” y que la gente saldría fastidiada del cine (por lo que no la recomendarían tanto) y lo surpimieron, suprimiendo la idea inicial. La de una historia en la que los actores van muriendo, uno por uno, en orden descendente de caché y reconocimiento en ese momento para despistar aún más al público, hasta que solo queda uno, el más desconocido. ¿Weaver? Sí, era la más desconocida de los actores, pero no, en el guión original solo quedaba… el Alien. El verdadero protagonista.

 

Que por cierto, no era el octavo pasajero. ¡El octavo pasajero era el gato!

 

 

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Ha muerto Moebius, un artista… de cine

Jean Giraud, más conocido por su firma de “Moebius” en sus cómics de ciencia ficción, acaba de morir a los 73 años. Y ahora todo es un poco más feo. Mucho más feo. Porque de su cabeza ya no saldrán más ilustraciones, más historias, más diseños…

 

Sabéis que el cómic me encanta, pero aun así, esta reseña a la muerte del gran Moebius (o Gir, como firmaba en su genial “Teniente Blueberry”) tiene muchísimo sentido en un blog de cine. Moebius ha sido LA INFLUENCIA en la ciencia ficción de este arte desde hace más de 4 décadas. Él ha sido el catalizador de todo un estilo, un universo común de ingenios tecnológicos, de todo un escenario futurista impresionante que se ha filtrado por cien mil películas, directa e indirectamente.

 

En lo referente al cómic, Moebius empezó firmando como Jean Giraud (o Gir) en su western de “El Teniente Blueberry“. De este cómic también se ha hecho adaptación cinematográfica (no muy exitosa) pero no es esta la obra que estaba destinada a marcar época, pese a su tremenda calidad y absoluto reconocimiento. Aun así, en todas sus etapas, siempre tuvo tiempo para seguir publicando esta serie tan propia y a la vez tan lejana (un francés dibujando un cómic western).

 

Sería con la ciencia ficción cuando llegaría el verdadero “legado” de Moebius. Primero creando el grupo de “Los Humanoides Asociados” y con ellos la mítica revista “Métal Hurlant”. Allí empezaría a crearse el mito (ArzachEl garaje hermético) que explotaría en los 80, cuando junto a Alejandro Jodorowski creó una de sus obras maestras (quizá la más importante): “El Incal”.

 

Una página de "El Incal". ¿A que os suena?

 

Y luego (y antes), mil maravillas más: “Inside Moebius”, “Venecia celeste”, “Corazón Coronado” y colaboraciones con personajes de comic-book clásicos como Estela Plateada (ese Galactus!!) o Concrete…

 

Pero, entre medias de todo esto, está otro trabajo que también hizo Moebius y que está muy ligado a su obra: el de diseñador de arte para el cine. De los pinceles de Jean Giraud nacen millones de fotogramas que luego hemos disfrutado con asombro en el cine. Algunos, directamente, desde diseños primigenios suyos para el filme. Otros, por pura influencia: los diseñadores bebían de Moebius (o le copiaban descaradamente).

 

Entre sus influencias directas podemos recordar ese maravilloso traje espacial de “Alien” (aunque en esta película el diseñador clave fuera el suizo H.R. Gigger, otro crack, Scott confiesa que leyendo el guión de “Alien” solo podía pensar en Moebius):

 

En la secuencia de la pelea final, cuando Ripley se pone el traje no puedo evitar siempre olvidarme del Alien y decir: "Oh... ¡qué traje!"

 

O todo el diseño increíble de “Tron” (la de 1982, claro):

 

 

Hasta en truñacos como “Masters del Universo” metió baza (le encargaron mil diseños, pero los muy torpes solo utilizaron el del traje de He-Man y los platillos voladores-plataformas de los soldados de Skeletor:

 

Sacaron muñecos y... ¡tenían el cuchillo de la pierna!

 

También trabajó en otras películas como “Willow” (una pena lo que pudo ser y no fue…), “El Imperio Contraataca” donde diseñó un droide, el espía, que abate Han Solo en la nieve… (Aunque queda claro que hay mucho de Moebius en casi toda la saga de Star Wars… mucho).

 

Y en “Abyss”, de James Cameron, donde diseña todo ese mundo submarino:

 

 

Pero sobre todo yo creo que su influencia queda clara en películas como “Blade Runner” y “El Quinto Elemento”. Ahí Moebius aparece por todos sus poros:

 

“Blade Runner” clava “The Long Tomorrow”, una historia corta de Moebius:

 

 

Y “El Quinto Elemento” además de beber de “El Incal” (sólo hay que ver el dibujo que os puse arriba) y “The Long Tomorrow”, al menos tuvo la gentileza de contar con él como diseñador (junto a Mézières):

 

 

 

Descanse en paz, maestro.

 

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Ciclo de pelis: 2. Alicia ya no vive aquí.

Para hablar de esta película voy a tener que hacer un esfuerzo extra.

Voy a intentar no ponerme cursi.

Porque ésta es una de esas historias capaz de sacarme la Stephenie Meyer que llevo dentro.

Recuerdo que la primera vez que la vi me dejó deprimido.

La segunda vez iba preparado y me fijé más en los aspectos cómicos, que haberlos, haylos. Bastantes.

La tercera vez enfundé la pistola de catalogar dramas, comedias y películas de Scorsese… y me dije “ah, no. Esto es otra cosa”.

Es la vida.

Si no te gusta esta película no te gusta la vida. Ya puedes beberte una cantimplora de cicuta. No seré yo quien te eche de menos. Hoy estoy en ese plan. Pero TCM te da una última oportunidad para apreciar la vida. Van a poner esta película pasado mañana a las 23:30 (justo después de Cuenta conmigo).

Alicia ya no vive aquí es Ellen Burstyn viviendo en un pueblo llamado Socorro con un hijo respondón y un marido mastuerzo que te dan ganas de matar. Menos mal que el mastuerzo se mata él solito y Alice y nosotros nos quitamos ese peso de encima. Pero ¡ay, amigos! ¿Qué puede hacer un ama de casa viuda y sin recursos que lo único que sabe hacer para ganarse la vida es cantar?

Alice cierra su casa, tira la llave al mar (es un decir) mete las maletas y a su hijo en el coche y emprende un viaje a Monterrey donde piensa continuar con la carrera musical que tenía antes de casarse. Pero es un viaje con varias paradas. Nuevos trabajos y nuevos hombres se cruzan en su camino y Alice se pierde, e intenta que su hijo entienda que perderse es un derecho básico de cualquier ser humano.

El guión de esta película fue el primero que Robert Getchell vendió. Y lo hizo enviándoselo al agente de la actriz, método que no suele dar resultado pero que a veces funciona. Según cuenta Ellen Burstyn ella misma fue quien llevó el guión a la Warner y dijo “quiero hacer esta película”.

Además, cosa rara, escucharon su recomendación de que Martin Scorsese fuese el director, porque había visto Malas calles y estaba entusiasmada con ese joven director que decía que no sabía nada de las mujeres pero que quería aprender.

Pero la anécdota que más me ha llamado la atención es la que refiere al final de la película. Y SÍ, AVISO QUE VOY A DESVELARLO. (¡Qué leches! Éste es el blog de un guionista: aquí se desvelan finales, se ridiculiza a los actores y se venden puntos de giro…)

Por mucho que a Burstyn y Scorsese les gustara el guión parece ser que no tenían nada claro el final. Hasta el punto que llegó el momento de rodarlo y no sabían como resolverlo. He aquí el dilema: la Warner quería un final feliz para Alice. Ellen Burstyn también. El problema era que cada cual tenía un concepto diferente de final feliz. Los estudios querían que la protagonista acabase en los brazos del granjero guapo Kris Kristofferson. La Burstyn no quería tragar con eso ni de blas: ¡¡Alice es una mujer que toma el control de su vida, que quiere ir a Monterrey para ser cantante!! Le parecía que traicionaba al personaje y al sentido de la historia si abandonaba su sueño por segunda vez en su vida para estar con un hombre.

Scorsese estaba en medio, intentando contentar a todos, pero sin dar con la solución apropiada.

Y esa solución al final apareció. Fue durante un ensayo de la escena final en el que Kris Kristofferson (un actor que acababa de empezar y no se sentía nada seguro de su talento) dijo las palabras claves: si el tipo quiere a Alice, ¿por qué no le dice que se va con ella a Monterrey o al fin del mundo, donde haga falta?

Y ahí es donde todos se miraron, pensando “qué hijoputa Kris Kristofferson, cuando dentro de 20 años inventen el dvd y tengamos que hacer los extras él se va a llevar todo el mérito”.

Así es, amiguitos, Kris Kristofferson se lució.

Pero por mucho que yo quiera parecerme a él, lo que más me gusta de esta película es otro actor: Alfred Lutter III, el niño que interpreta al hijo de Alice y que también hizo del joven Woody Allen en La última noche de Boris Grushenko. Después de eso no hizo mucho más por causas que desconozco, pero miradle bien: no puede caber más carisma en un cuerpo tan pequeño (me refiero al niño, no a Woody Allen).

Dicho esto, os dejo con una de las escenas más bonitas de la película. Como dice Alice: “seguir con lo que estéis haciendo. Yo sólo voy a cantar un poco”.

Tropic Thunder: Ben Stiller es Dios

“Tropic Thunder” es la mejor película jamás realizada.

Me reí tanto que casi me caigo de la butaca.

Me reí tanto que tengo agujetas en la barriga.

Me reí tanto que con tanto mover el diafragma casi me entraron ganas de trallar.

Tropic Thunder, de la que ya os he hablado en varias ocasiones, narra la historia de un grupo de actores que se ven convertidos en soldados mientras ruedan una peli bélica de alto presupuesto.

“Tropic Thunder”, que se llama así como homenaje a “Tropic Lightning”, nombre con el que se conocía a la vigesimoquinta división de infantería, que sirvió en Vietnam y cuyas filas integró Oliver Stone, es una comedia inteligente, gamberra, original, metalingüística, apta tanto para los amantes del chiste fácil como del humor cuasi-surrealista como de los cinéfilos que disfrutan

a) con las referencias al cine bélico clásico, como Platoon y Apocalypse Now.
b) con la parodia de los lugares comunes del cine épico
c) la sátira sobre el funcionamiento de la trastienda de Hollywood, los jefes de los estudios, los agentes, la obsesión de los actores por interpretar a discapacitados mentales…

Así que habrá quien llegue y diga que es una memez.
Pero allá donde Zoolander conseguía hacer comedia del mundo de la moda y del consumo, Tropic Thunder llega bastante más allá, sirviendo como parodia del género y como comedia única y audaz, llamada a ser un clásico moderno.

Y como muestra, algunos botones de esta comedia, una de las mejores que he visto, y con más risas en la sala, (no había oído tal estruendo desde “Borat”.)

Kirk Lazarus (interpretado por Robert Downey Jr.) “Yo no me leo el guión. El guión me lee a mí.”

Y en cuanto a reírse de la discapacidad, de la dificultad de hablar de asuntos raciales sin ser racista, y de largo etc de temas y personas de los que se descojona esta película, en este vídeo Jack Black dice que “La peli no se ríe de nadie porque se ríe de todos, y en cuanto te ríes de todos, nadie tiene derecho a sentirse ofendido.”

Total, que no sé que es eso tan importante y tan divertido que podéis hacer con vuestras vidas que sea más importante, beneficioso, divertido y alimenticio espiritualmente que ver “Tropic Thunder”.

No os gustará si no os gusta Zoolander.

Tampoco os gustará si os tenéis por personas de moral refinada que sólo dedican su tiempo a ocupaciones super intelectuales y super importantes.

No os gustará si no admiráis lo difícil que es hacer reír a la gente.

Tampoco os gustará si lleváis un palo de escoba metido en el culo.

Lo mejor: Los trailers. Las miradas de Robert Downey Jr. y Ben Stiller. El reparto. Los chistes sobre actores. El cameo y los bailes de ya sabéis quién. El ritmo de la película.

Lo regular: Algún histrionismo de más de Jack Black.

Lo peor: Que se acaba. Que sea tan difícil ver una buena comedia.

Conclusión: Ben Stiller es la luz del mundo.

Berlusconi censura a Oliver Stone

Decíamos ayer que nadie como los usamericanos para ficcionar contra su propio gobierno. Y que lamentablemente esa es una moda que aún no se estila aquí. Pero si en España estamos limitados en Italia están directamente amordazados.

La noticia es que W, la película de Oliver Stone en la que se retrata la vida de Bush, ha sido retirada del Festival de Cine de Roma.
Una portavoz de la agencia británica Dda, que se ocupa de la promoción de la película ha contado cómo ha sido:

“Estábamos negociando con el Festival de Roma, cuando los organizadores nos comentaron que Berlusconi era un gran partidario de Bush y que no le habría agradado que una película como esta inaugurase el festival”

Lo que más me llama la atención es la falta de disimulo en admitir el intervencionismo del Estado en los asuntos de la cultura. Si yo hubiese escrito la escena para un guión habría hecho que el organizador pusiera alguna excusa, algo como “la película es un bodrio, no está a la altura de nuestro festival” o “mi perro se ha comido los rollos de película”.

Cualquier cosa antes que admitir el fascismo. El fascismo está mal visto. O quizás me equivoco y ya no. Quizás es que hay una gincana internacional en la que los políticos suman puntos haciendo patéticas demostraciones de poder a golpe de entrepierna (¿no dijo el otro día Sarah Palin que iba a bombardear Rusia?).

Estoy anticuado. Soy como esa abuelita que aún no sabe que el top less no es marketing que hacen las prostitutas para captar clientes en la playa. Menos mal que ahí está Jim Carrey para orientarme en cuanto a vestuario playero se refiere:

En cualquier caso, que en Italia hay censura es un hecho conocido. Hace pocos días pude leer en el estupendo blog de Mi mesa cojea el caso de Sabina Guzzanti, una cómica que ya ha probado en varias ocasiones la mordaza de Silvio. Os dejo con un vídeo suyo que he sableado de dicho blog en el que bromea precisamente sobre la ausencia de libertad de información en su país.

Why so Serious?

Estoy extasiado.

Acabo de ver “El Caballero Oscuro”, aunque mi deje snob y repelente me hace llamarla “The Dark Knight”, que suena mucho mejor.

La he visto en una sala llena de espectadores vibrando, sintiendo, disfrutando. Hacía bastantes meses que no veía una peli con tanta gente, y por un momento, después de tanta mediocridad en Hollywood, ha sido un poco como redescubrir el cine como experiencia compartida.

Por fin, superproducción y talento se dan la mano. Y todo gracias a Christopher Nolan y a parte de su familia.

No somos dignos.

Y ahora, avisando de los posibles spoilers, os voy a explicar por qué me parece que es una peli imprescindible, y por qué me ha gustado tanto.

El Joker, interpretado por Heath Ledger

El cine tiene la capacidad de traer de vuelta a los muertos. Siendo la desaparición de Ledger tan reciente, verle encarnar de forma tan sublime al Joker provoca tanta fascinación como desasosiego. El Joker de esta entrega de Batman es mucho más que un icono estético y payasesco. Es un psicópata, un villano mucho más visceral, un resentido brillante, un amante de la violencia del caos, casi un poeta de la marginación. Uno de los momentos más interesantes es cuando el discurso del Joker hace que Batman entienda que los dos no son tan diferentes. Y que a su manera, los dos son idealistas y por tanto, no son corruptibles, aunque cada uno esté situado en lados opuestos de la moral.

El guión, claro

Lo firman Christopher Nolan y su hermano Jonathan, aunque también tuvo algo que ver (aparte de los personajes y argumentos del creador del cómic Bob Kane) David S. Goyer, guionista de “Blade”, “Dark City” y “Batman Begins”.

(Marchando una de spoilers)

En esta nueva entrega, Batman, el policía Gordon y el fiscal Harvey Dent (interpretado a la perfección por Aaron Eckhart) luchan contra la espiral de caos desatada por las organizaciones mafiosas y el Joker. No es el típico guión completamente plano y tontazo de otras superproducciones con superhéroe. El guión de “The Dark Knight” hace que pelis decentes como Spiderman parezcan una memez, en tanto en cuanto les faltan la penetración psicológica y la solidez argumental de la primera. Lo sensacional de esta historia es que, aparte de contar con unos personajes bastante buenos, es que la historia se articula gracias a varias historias dentro de la línea principal. Los que la han visto saben de qué hablo. Del desarrollo del atraco inicial, de la moneda de Harvey Dent, la elección de los dos ferries… todas son pequeñas historias con principio, medio y final que construyen un todo prodigioso. Además la peli está salpicada de sorpresas, y esa es otra cosa que añoraba en el cine de superhéroes: Nolan le ha devuelto al género la capacidad de sorprender.

Contando en imágenes (siguen los espoilers)

Harvey Dent conquistó a Rachel Dawes (Maggie Gyllenhaal, no sé si la más fea de las guapas o la más guapa de las feas, hay planos en los que me recuerda a Roberto Dueñas) gracias a una moneda con dos caras idénticas.

Con esa moneda parece dejar al azar cuestiones cuando en realidad, y como él mismo alardea, crea su propia suerte. La última vez que ve a su novia, le da la moneda. Tras sufrir un ataque, Dent despierta en un hospital, después de recibir una visita de Batman, quien no ha podido salvar a su amada. Al ver como el reverso de la moneda está quemado, Dent entiende que el amor de su vida ha muerto.
Eso es contar en imágenes. Eso es tener un guión. El símbolo, el principio de la historia de amor (que además está fuera de la historia) es también el objeto que marca el desgraciado final.

El mensaje (Más spoilers…)

Tras la muerte de Rachel Dawes y el proceso de envilecimiento de la gran esperanza blanca de la ciudad, Harvey Dent, Batman decide asumir la autoría de los crimenes de éste después de su muerte, para que el símbolo de la honestidad y de la lucha contra el crimen siga inspirando a la gente. La peli sugiere que la mentira puede servir para perpetuar y mantener vivos los ideales, y que muchas veces la gente, todos nosotros, se merece tener algo en que creer, aunque sea incierto, o aunque haya habido que reescribir la realidad para que arranque sentimientos elevados en los corazones machacados y faltos de esperanza. En sus propias palabras:

Batman: Sometimes, truth isn’t good enough, sometimes people deserve more. Sometimes people deserve to have their faith rewarded.
A veces, la verdad no es suficiente. A veces la gente se merece más. A veces la gente se merece que recompensen su fe. (¿Veis cómo suena mucho mejor en inglés?)

Esta apología de la mentira con la finalidad de mantener viva la esperanza de la gente es, probablemente, una reflexión sobre los mecanismos del poder y la manipulación de masas, pero resulta francamente emocionante, y qué coño, yo me adhiero. Así es como se perpetuan las leyendas: los ideales deben ser perfectos, aunque las personas que los encarnan y promueven no lo sean.
En resumen:

Cuando me enteré de que esta peli está en el puesto número tres del ránking total de mejores pelis de la historia del cine de imdb, flipé. Y sigo alucinando, pero entiendo esta reacción porque me parece un peliculón, y creo que deberiais ir al cine y disfrutar con “The Dark Knight”.

Hacedlo cuanto antes.

Ya estáis tardando demasiado.

El abrigo de chinchilla (el de American Gangster, no el mío)

Tu vida puede cambiar drásticamente por la causa más absurda.

Por ejemplo: olvidarse el abono transporte en el bolsillo de tu abrigo de chinchilla. Eso, para empezar, te obliga a comprar un billete sencillo el día siguiente cuando vas a trabajar. Como ya casi no quedan taquilleros de metro – menos aún en esas estaciones nuevas tan minimalistas, que por no tener no tienen ni separación entre el andén y las vía del tren – te ves forzado a usar las máquinas expendedoras de billetes. Y entonces descubres que dichas máquinas son muy exigentes. Sólo aceptan el importe exacto: 1 euro y cinco céntimos. Ni más, ni menos. Desgraciadamente tu capital monetario consiste en una moneda de 1 euro y otra de diez céntimos. Miras a tu alrededor y no hay nadie a quien pedir que te cambie la moneda de 10 c. Así que introduces tu tarjeta de crédito por una ranura de la máquina (no por una ranura cualquiera, por una que te pone ojitos) y esperas que ésta te expenda un billete. Tras unos ruiditos de tripas mecánicas, el billete sale, pero tu tarjeta de crédito no. ¡Catapún! Se queda dentro de la máquina. Como el perro Pancho que va a comprar el billete de lotería y decide no volver.
Tu vida acaba de cambiar perceptiblemente. Ya nada es como debía ser. Tendrás que llamar al banco para cancelar la tarjeta y tomar una decisión urgente: volver a casa para coger la libreta de ahorros y hacerte con algo de dinero en el banco (con lo cual seguro que llegas tarde al trabajo). O colarte en el tren, arriesgándote a que te pillen y te multen (e igualmente llegarás tarde a trabajar).

Apenas has desayunado, tienes algo de resaca, y te cuesta concentrarte en una decisión tan poco atractiva. ¡Cuán lejos estás de las decisiones que tomaste anoche! Que si gin tonic o pacharán. Hablar con la rubia o con la morena. Parar el taxi levantando la mano izquierda o la derecha. Vagas unos segundos por el andén, pensando qué acto de tu vida ha sido más estúpido: emborracharte (no, ese no puede ser), salir anoche con el abrigo de chinchilla, o no ponértelo esta mañana… Tan ensimismado estás que no ves que el tren se aproxima por la vía, y tú tienes medio cuerpo en ella. ¡Catapún! Ahora sí que ha cambiado tu vida. Y todo por un abrigo de chinchilla.

Como le pasa a Frank Lucas (Denzel Washington) en American Gangster. Que uno de los giros de guión más importantes venga originado por un abrigo de chinchilla es algo que me dieron ganas de levantarme de la butaca y aplaudir.

Estoy pisando las vías del SPOILER al afirmar que el destino del personaje cambia cuando decide ponerse ese abrigo. Y no es por casualidad. El guionista Steven Zaillian lo preparó amorosamente. Lo sembró.

Primero, te presentó un Frank Lucas serio, discreto, que reprende a su hermano por llevar una vestimenta descaradamente gangsteril. Es más inteligente pasar inadvertido, es el mensaje que le intenta transmitir.
Después, vemos a un Frank Lucas tierno, cuya novia no para de recibir regalos caros. Ésta en agradecimiento decide tener un detalle con él. Le regala un ostentoso abrigo de piel de chinchilla, con sombrero a juego. Por la cara que pone Denzel Washington y por lo que sabemos de su personaje, tenemos la certeza de que el abrigo le gusta menos que una mierda envuelta en seda. Pero también comprendemos que es un hombre enamorado, que no quiere hacerle un feo a su novia y que piensa ¡qué demonios! Un día es un día.

Así que se pone el abrigo y acude a un evento público con él. El abrigo de pieles es tan espectacular que Frank Lucas llama la atención de los detectives Richie Roberts (Russell Crowe) y Trupo (Josh Brolin). Y a partir de entonces las cosas cambiarán mucho para él. Esto es lo que Syd Field llamaría un punto de inflexión.

Lo que me gusta es que Zaillian y Ridley Scott podrían haberse conformado con la casualidad: el personaje que viste un abrigo de pieles el mismo día que va a encontrarse con los detectives.

Pero al contarnos lo excepcionalmente extraordinario que es que Frank Lucas se ponga un abrigo así, han hecho que nos involucremos un poquito más con el personaje y también le han sumado a la historia un punto de fresca ironía.

Al parecer, el guión de American Gangster está basado en un artículo que el periodista Mark Jacobson escribió sobre la vida de Frank Lucas.

No os puedo explicar la mezcla de perplejidad y emoción que he sentido al comprobar que en dicho artículo, hay una fotografía antigua del auténtico Frank Lucas vistiendo exactamente el mismo abrigo y el mismo sombrero que aparece en la película:

Si queréis leer el artículo (en inglés) pinchad aquí.

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