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El blog de Escrito Por: guionista y, sin embargo, humano..

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Cierta risa con Ciertopelo: taradez “eMTViana”

Aún recuerdo cuando Beavis and Butthead eran la innovación, un paso más allá de Los Simpsons…

A mí los guiones sobre los dos heavys cabezones nunca me hicieron especial gracia, pero tenían la ventaja de que era el año 93 y no estábamos acostumbrados a ver dibujos animados obsesionados con el sexo. (Al menos no de forma explícita, porque observando atentamente La Sirenita de Disney cualquiera diría que el empeño de esa chica por desarrollar la parte inferior de su cuerpo es meramente espiritual…)

Han pasado quince años, se han hecho series de animación para adultos bastante más graciosas y brutales y este tipo de dibujos se han consolidado como todo un género. Su gracia radica en el contraste entre el fondo y la forma: tramas y chistes muy bestias que suceden en un ámbito tradicionalmente restringido al mundo infantil.

Por otro lado, el medio permite poner en escena cosas que jamás veríamos en imagen real, como en este scketch que ya publicó mi colega de Estrenos, en el que Indiana Jones es violado por Steven Spielberg y Georges Lucas.

Lo malo es que innovar ya no es tan fácil. Me imagino a las jóvenes generaciones de animadores, dándole a la almendra cual pensador de Rodin: “Dios, dime qué puedo hacer para escandalizar a la gente”.

DIOS: “Haz una serie sobre la familia real española”.

JÓVENES GENERACIONES: “Tampoco te pases, que hay cosas sagradas”.

Llegados a este punto la MTV vuelve a sacar una serie de animación sobre muñegotes pajeros. Esta vez son muppets, como si los hijos de Coco, Triki y Elmo se hubieran marchado de Barrio Sésamo para compartir piso en el centro de la ciudad. Su título original es Fur Tv, aunque a mí me hace más gracia el título que se han sacado de la manga en latinoamérica: Televisión de Ciertopelo. También encuentro más cachondo su doblaje que el original.

Sus protagonistas son un heavy gordo con arranques de violencia, un muñeco naranja adicto a la masturbación y un dijey brasileño que vive intensamente la noche. Los temas recurrentes son violencia, sexo y drogas. Ideal para adolescentes, pero también provocará cierta risa a los inmaduros crónicos como yo.

Os dejo con algunos vídeos. Éste primero ha sido calificado por un amigo mío como “taradez homófoba”, así que bien pensado, quizá sea posible seguir cabreando a la gente.

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El tiempo que me han robado

El otro día entré en una comisaría a poner una denuncia.

– ¡Oiga, señor policía, me han robado!
– ¿Atraco o hurto?
– Buena pregunta… mmm. No lo sé.
– ¿Le amenazaron con un arma?
– Pues sí. Metafóricamente hablando. Pero sí.
– Oiga. Hable más claro. Y con palabras de menos de séis sílabas.
– Perdone, agente. Es que estoy muy nervioso.
– Vamos a ver, ¿qué es lo que le han sustraído?
El tiempo. Me han quitado todo mi tiempo. Es una confabulación: entre mis jefes, mi casero, mi dentista, los bancos y el Mercadona que hay debajo de mi casa… Todos están en el ajo.
– ¿Es una broma?
– ¡De ninguna manera! Paso todo mi tiempo trabajando. Tengo pruebas. Me he grabado con una web cam… Y conste que a mí me gusta trabajar. El problema es que son todos trabajos de encargo, de los que pagan las facturas. No me queda tiempo para escribir mis grandes obras, ésas que haría gratis, las que soñaba con escribir cuando era adolescente.
– Ya. ¿Le importaría marcharse, loco de mier**?
– Pe… pero, agente, me hago viejo y tengo pánico a morirme sin escribirlas. Antes de que sea demasiado tarde, quiero poner una denuncia a mis jefes, a mi casero, a los bancos, a…
– ¡¡Fuera!!
– Yo no me voy sin poner la denuncia.

Aquella noche la pasé en el calabozo. Con Moisés, un atracador de viejas a tiempo parcial.

No he podido evitar escucharte antes – me dijo – y lo siento, pero me parece que exageras mucho. No me creo que tu trabajo no te deje tiempo libre… Por ejemplo, estás aquí ahora ¿no? En este rato podrías estar escribiendo tus chorradas.

Moisés – le contesté – tu sabrás mucho de bastones y de abonos transporte para la 3º edad, pero se nota que en esto de escribir eres neófito.

De repente, empezó a sangrarme la nariz. A Moisés se le amorataron los nudillos.

Perdóname, Moisés – rectifiqué – ha sido un error despreciar tu opinión tan a la ligera. Pero quiero que entiendas que escribir es un proceso que me exije mucho esfuerzo mental. Otro, a lo mejor no necesita esforzarse tanto, pero yo sí. Y tengo una cantidad de horas limitadas para dedicarme a ese esfuerzo… Si sobrepaso ese tiempo, todo lo que escribo me sale dadaísta, como este relato. Para tirar a la basura, abanicarse o, como mucho, colgarlo en un blog.

No digas sandeces – me interrumpió – hay gente que trabaja y escribe unos blogs estupendos. Auténticas perlas literarias. Si tú eres incapaz, te jodes. Además, a mí todo esto del tiempo me suena a excusa. Si quisieras, sacarías el tiempo para escribir esas grandes obras. Lo que pasa es que eres un vago, o te da miedo defraudarte a ti mismo. Así que no escribes con la excusa de que no tienes tiempo.

A esas alturas yo ya lloraba como una niña, y no sólo porque me doliera la nariz. El discurso de Moisés era más certero que sus puños. Me avergüenza reconocer que seguí protestando, entre hipos y mocos sanguinolentos:

“Pero, si dedico todo mi tiempo libre también a escribir, ¿cuándo voy a ver a mis amigos? ¿cómo voy a relacionarme con chicas? ¿Es que tengo que morir solo?”

Moisés me miró con la misma cara de pena que mi profesor de matemáticas cuando me sacaba a la pizarra.

“Ah, amigo. ¿Es que no lo comprendes?… La soledad es el regalo. El resto es una prueba de aguante”.

Perdonad este arranque literario. Os dejo con la última escena de Factotum, película que habéis podido disfrutar estos días en TCM:

No siento las piernas

El otro día estuve viendo Acorralado, la primera peli de John J. Rambo, interpretado por Sylvester Stallone y la verdad es que uno entiende por qué este título se ha convertido en un clásico moderno. Sorprendentemente, John Travolta fue considerado para este papel, que también fue rechazado por Dustin Hoffman, por ser “demasiado violento”. ¿Alguien se imagina a Dustin repartiendo tanta leña como Sly?

Yo creo que lo que hace tan especial a esta peli es su digamos “economía de argumento”.

Un boina verde sonado, ex combatiente de Vietnam, llega a un pueblo y al sheriff no le gusta su cara y le encarcela por vagabundear. Rambo consigue escapar y se sube a una montaña, donde los policías locales intentan capturarle y él los va liquidando, convencido de que lucha contra los malditos Charlies.

De hecho, es un argumento tan minimalista y puro que es casi filosófico. “Soy Rambo, aquí estoy, en mi montaña, luchando contra mis fantasmas y contra una panda de polis garrulos que me la tienen jurada.” Allí donde hay agentes (por cierto, uno de ellos es nuestro querido David Caruso) él ve malvados amarillos. ¿De qué nos suena eso?

Efectivamente, es una adaptación libre de El Quijote, con su confusión entre gigantes y molinos.

Los tentáculos de Don Miguel son inescrutables.

Por cierto, a sus cincuenta y ocho primaveras Stallone prepara Rocky 6 y Rambo 4. Más información, aquí y aquí.

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