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Entrevista a los Remones, guionistas de Casual day

Mañana, POR FIN, se estrena Casual Day.

Hace unos meses os recomendé esta película. Hoy os notifico su estreno. Y dos cosas más:

1.- Que tiene nuevo trailer, mucho mejor que el anterior (que incluso tuvo quejas de algunos de vosotros, comentaristas picajosos, que hay que ver como os gusta poner el dedo siempre donde hace pupita). Pinchad aquí para verlo, youtubeado.

2.- Que me he hecho entrevistador. Al fin y al cabo llevo toda la vida leyendo Paises Dominicales y viendo a María Teresa Campos en televisión. ¿Es que tengo que hacer la carrera de Periodismo por unas preguntejas de nada? ¡Ni hablar! He cogido por banda a los hermanos Remón (los Cohen españoles, por analogía en creatividad y rizos capilares) y les he convencido para me concedan esta exclusiva.

EN PRIMICIA PARA TCM: ENTREVISTA A LOS GUIONISTAS DE CASUAL DAY
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Señores Daniel y Pablo Remón, ésta es la definición de Casual Day que hice en un anterior post:

“Casual Day es una sucesión de escenas con diálogos hiperrealistas (un poco al estilo de Smoking Room) y situaciones muy incómodas cargadas de una violencia sutil. No es una violencia cinematográfica. Es la violencia real que se ejerce a diario en el espacio que hay entre el suelo enmoquetado y los tubos fluorescentes, la violencia de oficina. Muchos se sentirán identificados”.

¿Tengo razón o tengo razón? ¿Hay algo que queráis matizar?

Pablo – Tienes muchísima razón. Casual Day es una película sobre las relaciones de poder; en el trabajo, pero también en la pareja. Somos violentos por naturaleza; en la oficina esa violencia, como tú apuntas, se ejerce de manera soterrada. Pero no deja de ser una pelea por nichos territoriales: tú no puedes sentarte en mi silla, y yo intentaré sentarme en la tuya. Para defender estos nichos rápidamente se ejercen roles: con este compañero eres simpático, con este otro borde, con otro sumiso.

Daniel – Queríamos trasladar esas luchas internas a un espacio abierto, para verlas con perspectiva. Si nuestros comportamientos muchas veces son propios de imbéciles, frente a una puesta de sol en la montaña todavía más.

¿Cuánto tiempo ha durado el proceso de escritura?

P – En la primera versión tardamos ocho meses, casi a tiempo completo. Después escribimos varias versiones más, empleando un par de meses para cada una. En total, con algunos parones, más o menos año y medio.

D – El guión cambió mucho. Durante los primeros seis meses de trabajo ni siquiera había Casual Day. Al principio manejamos varias tramas y sólo una de ellas estaba protagonizada por ejecutivos.

¿Cómo ha sido el trabajo de documentación?

P – No fuimos a un Casual Day ni nada de eso. Lo que hicimos fue documentar el lenguaje: nos pasamos semanas pegando la oreja en un bar cerca de nuestra antigua casa, en una zona de oficinas. Nos fascina la manera en que hablan estos ejecutivos: basta oírles unos minutos para hacerte una idea de quiénes son. Muchas conversaciones están sacadas de allí.

D – Lo ponen todo al mismo nivel. Hablan en el mismo tono de a quién van a despedir, de las putas a las que se follaron la semana pasada o de un familiar que se ha muerto de cáncer. Para mí son los nuevos vaqueros. Hombres de cincuenta años que viven en estado de guerra permanente, y que resultan tristes, divertidos y épicos a la vez. Tienen un Audi A8 en vez de un caballo, una blackberry en vez de una pistola, su mujer les espera en un chalet de Aravaca en vez de en el porche, pero tienen en común esa soledad, y sobre todo, esa obstinación: el convencimiento de que, pase lo que pase, hay que seguir hacia delante.

¿Cuál es el personaje o la situación que más os ha gustado escribir?

D – Yo disfruté muchísimo escribiendo la primera escena del guión, la conversación entre Inés y Marta. Me interesaba retratar a una pija, un personaje que en el cine español sólo existe como una caricatura. Quería darle su tiempo para que se desarmara y sacara a la luz al ser humano que se esconde detrás de la ropa de marca, alguien que habla de sentimientos que se suponen nobles o hermosos (“el amor”), pero lo hace de una manera torpe y superficial. La idea es que la gente se ría de ella y luego se avergüence de haberse reído.

P – Me gustaron mucho las dos primeras escenas de José Antonio: la del coche y en la que despide a Bea. Creo que en ellas encontramos al personaje. Una vez que vimos cómo hablaba pensamos: este tío tiene que ser así y así, tomar ginebra en copa de balón, tener un cochazo y estar orgulloso.

(La citada escena del coche:)

¿Os consideráis unos guionistas disciplinados?

D – Mantenemos un horario más o menos estable, de unas ocho horas, pero al final siempre acabamos con unas dos o tres semanas de jornadas maratonianas de trece y catorce horas. Llega un momento en que el propio guión te exige todo el tiempo.

¿Cómo trabajáis con vuestro director?
D – Max entendió la película desde el principio. Los primeros meses hablamos mucho, después nos encerramos y el guión fue cambiando.

P – Demostró mucha madurez al entender que durante un año de escritura el proyecto del que se parte se convierte en otra cosa (de hecho, si no es otra cosa es que algo estamos haciendo mal).

Los hermanos Remón siempre escriben juntos. ¿Os zurráis cuando no hay acuerdo?

D – Lo bueno de ser hermanos es que te conoces perfectamente, y entiendes lo que el otro va a decir sin necesidad de muchas palabras. Se ahorra tiempo.

Ahora formáis parte de aquello tan denostado que llaman “cine español”. ¿Estáis preparados para los palos y los abucheos? ¿O, como Buñuel, os guardáis unas piedras en el bolsillo “por si acaso”?

D – La mayoría de los que desprecian el cine español no ven cine español. Partiendo de ahí, lo más importante es tener distancia sobre tu propio trabajo. En general, Casual Day está teniendo buenas críticas, pero aunque no fuera así, nunca lo consideraría un fracaso.

¿En el rodaje de la peli sentísteis aquello de que el guionista sobra? ¿Hicísteis algún estropicio? ¿Os acordásteis de apagar el móvil?

P – Los tres o cuatro días que pasamos por el rodaje nos trataron muy bien. Aún así, el guionista sobra; esta es una de las cosas que hay que aprender.

D – Nos limitamos a probar el catering y pasear por el bosque.

¿Podéis contar algo de vuestro próximo proyecto?
P – Es una sátira sobre la especulación inmobiliaria.

Existe un rumor que dice que todo guionista aspira a dirigir en un futuro. ¿En vuestro caso es cierto?
D – De momento no quiero dirigir. Bastante complicado me parece escribir un guión. Hay muchísima presión alrededor de un director de cine. Además, estoy más tranquilo en mi casa, donde trabajo como quiero y nadie me molesta.

P – Entiendo que los guionistas quieran dirigir, pero primero hay que aprender el oficio de escribir, que no se aprende en dos días ni en dos años. Si me interesara dirigir, sería para aprender cosas sobre la escritura: por ejemplo, el trabajo con los actores.

¿Qué producto de ficción audiovisual os ha impresionado más últimamente? Fijaos en que os he dejado un margen muy ancho: podéis hablar de películas, cortos, series, etc…
P – El párrafo final de La carretera, de Cormac McCarthy, es totalmente audiovisual: se ve, se oye e incluso se huele.

D – La escena de la explosión del pozo en “There Will Be Blood”, de Paul Thomas Anderson. Me parece un ejemplo de cómo el guión sólo es una parte, a veces pequeñísima, de una película. Esta escena es sobre todo, luz, sonido, puesta en escena. Espectáculo.

Pablo, tengo entendido que además de guionista eres profesor de guión. ¿Algún consejo exprés para los aspirantes a guionistas que lean este blog?

P – Soy profesor en la Escuela de Letras. Enseñar te obliga a estudiar y te mantiene en movimiento, y verbalizar tus ideas sobre el cine es la mejor manera de ponerlas a prueba. Si me puedo permitir dar un consejo sería este: escribid para los actores, que son los que mejor leen.

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Pues ya está. Éste ha sido mi arranque de intrusismo profesional. ¿Qué tal lo he hecho? Si mi entrevista os parece una mierda sabed que ellos no tienen la culpa, que son buenos entrevistados y mejores guionistas.

Y recordad: el estreno, mañana.

**ACTUALIZACIÓN – Comienzan a llover las buenas críticas: 1, 2 y 3.

¡Éxito de taquilla!

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Grandes Consejos Cinematográficos (I)

Hoy me he sentado sobre una roca, he estado reflexionando con el mentón en el puño y me he dado cuenta de que todo lo que necesitas saber para lidiar con el mundo está en alguna u otra película. Por tanto, todo lo que necesitas para encarar un problema… es recordar.

Con esto pretendo inaugurar una nueva sección del blog, en la que os invito a participar. Nuestra misión, si decidimos aceptarla, es glosar y valorar los consejos que se dan en las películas. Venga, empiezo yo. El primer consejo que recuerdo es:

Nunca dejes que los extraños sepan lo que piensas.

A ver, ¿de qué película es esto? (Es para ver si estáis atentos.)

¿Cómo se aplica este consejo?

Vale para todo. Para los pulsos psicológicos con la chati que va de dura. Para los rivales con los que juegas al ajedrez o al póker. Para regatear en el zoco. Para no ser el primero en decir “Te quiero.” Para parecerte más a Clint Eastwood.

La verdad es que un consejo de puta madre. Y eso que no he hablado de lo mejor aún.

Lo mejor es que cuando alguien intente darte gato por liebre, pensará que tú no te has dado cuenta.

¿Hay algo más placentero que anticiparse a las putaditas ajenas?

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