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El blog de Escrito Por: guionista y, sin embargo, humano..

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Almodóvar era el que faltaba…

Sí, sonríe, sonríe. Pero yo es que no lo entiendo, Pedro.

Vale que tu apellido sea ya una marca. Vale que tu obra y tu currículum exceda lo patrio para trascender en lo internacional. Vale que no le debas explicaciones a nadie sobre lo que hagas o dejes de hacer porque eres un “Autor” y te sacas tus películas con tu productora, con taquillas en medio mundo (a ver qué tal con Los Abrazos Rotos, que no la veo yo)… Pero tío, ¿de verdad hace falta?

¿Hace falta ahora?

¿Hace falta en tu filmografía?

¿Hace falta en el cine español?

¿¿¿¿No sabemos hablar de otra cosa????

Pues no. No sabemos. Si es que basta con que la queja principal del ciudadano de a pie sobre el cine español sea: “Es que siempre hablan de lo mismo, que si la Guerra Civil, que fachas y rojos, que si follar, que si gayers locos…”. Pues bien, Pedro quiere ser el que consiga aunarlo todo en su próxima película.

Pedro ha dicho, entrado en Cannes: “Es verdad que nunca pensé que fuera a hacer una película sobre la Guerra Civil. Pero es un tema que, aunque no tenga ningún familiar en ninguna cuneta, lo siento muy cercano. Quiero hacer algo especial: no va a haber tiros, no va a haber contienda. Hablaremos de otras cosas, de seres que ahora viven y que, en ese momento, eran muy jóvenes.”

¡Almodóvar piensa hacer una puta película de la Guerra Civil!
¡Noooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooo!

Es que, de verdad, no se me ocurre qué enfoque queda por dar ya a este tema de los cojones. Y oye, igual Almodóvar es la leche de original (por fin) y lo saca, pero creedme, lo dudo. Si es que tenemos la Guerra Civil y el franquismo hasta en la puñetera sopa (nunca mejor dicho, para comer “Amar en Tiempos Revueltos” y para cenar “Cuéntame como pasó”) y definitivamente, creo que hay que dar ya un paso más allá y superarlo: ya pasó, chicos, ya pasó. Y ahora estamos en democracia (dentro de lo que cabe y sin que eso sea como para presumir). Y sí: hace falta que la gente no se olvide, pero joder, tampoco hay que estar todo el día viviendo en ese tema. ¡Que parecemos los USA con la guerra de Vietnam!

Y es que si acaso se hiciera una sobre, DE VERDAD, la Guerra Civil (y no sobre lo mal que lo pasa el de un pueblo con el cacique de turno y la de censura que había), sobre las batallas, sobre la estrategia, sobre el golpe de Estado, sobre esos 3 años y como fue moviéndose el frente, los objetivos y los “candidatos” a dirigir lo que quedara luego, pues sería interesante, por una puñetera vez. Pero no la habitual sopa-boba moralista que los que estamos de acuerdo la tenemos clara (pese a la demagogia en que cae muchas veces) y los que no, se la trae al pairo (Y el resto, que vaya a la Filmoteca que día sí día no, echan una de rojos y fachas).

Sobre todo porque Pedro, no es que vayas a hacer una historia que transcurra “casualmente” en esas fechas, que bueno, vale, te la compro. No. Vas a pontificar. A ejemplificar. A dar una lección. Sí, sí, no flipo, si tú mismo lo dices: “De hecho ya tengo un libro comprado de Marcos Ana (autor de Decidme cómo es un árbol), un superviviente de la cárcel franquista. Estuvo 25 años allí, desde muy joven. Salió con 42 y había entrado con 16, así que le tocó la guerra de adolescente. Me gustaría hacer esta película por respeto a él, que es un hombre maravilloso y quiero hacerla mientras él viva, porque me preocupa mucho el tema de la memoria histórica, dado que la ley en vigor no me parece la manera más adecuada de llevarla”. Pues genial, Pedro, menos mal que te tenemos a ti, pero sinceramente, es que a mi el tema me parece ya un coñazo

Aunque claro, igual soy yo un bocazas y resulta que el hacer una película sobre la Guerra Civil (o la postguerra, me da igual) es necesario para entrar dentro de alguna logia masónica de directores de cine españoles molones y de ahí la obsesión en el sector, que no deja de darle al temita…

Dicho esto, espero que Amenábar se de cuenta del error que está cometiendo yéndose a rodar películas sobre Alejandría asediada por la intransigencia religiosa para meterse con los cristianos: eso no cuela como Guerra Civil, Alejandro. ¡A currarse una con franquistas de bigotín y gomina malvadísimos y obreros que lo único que quieren “es vivir en paz” y tranquilos pero no hay manera! ¡Venga!.

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Pelotas: vida inteligente en televisión

Atención, atención. Avisen a todas las unidades bots desintegradoras y asciendan a nivel 4 la alerta roja de ataque.

En contra de lo que se pensaba hasta el momento, se ha detectado vida inteligente en el territorio denominado España.

Los datos recabados hasta ahora por los científicos que analizan la ficción televisiva – que, como todos sabemos, es el único medio fiable para determinar con exactitud el C.I. terrícola – habían dado muestras de inteligencia latente poco desarrollada en la zona. A pesar de que ya se habían detectado destellos de sinapsis en unas pocas series, nada hacía pensar que esta inteligencia fuera a despertar del todo en un plazo menor a 5 millones de años.

El lunes 23 de febrero los humanos españoles invalidaron nuestras estimaciones estrenando una nueva serie denominada “Pelotas“. Estos son los dos individuos hacedores del programa: José Corbacho y Juan Cruz.

Obsérvese que nada parece indicar que posean una inteligencia superior al resto de hacedores de series españolas, sino más bien todo lo contario. Nuestros científicos sospechan que la alta calidad de la serie puede tener otras causas diferentes a la inteligencia de sus hacedores y han dado orden de que los individuos hacedores de Pelotas sean abducidos para proceder a la extracción de sus cerebros, que serán examinados con toda minuciosidad.

Adjuntamos dos documentos a este informe: un vídeo y un test realizado al grupo de humanos españoles que permanecen retenidos en el laboratorio de la nave nodriza. Las preguntas fueron realizadas tras el visionado del capítulo 1 y bajo detector de mentiras:

1- Humanoide, ¿como te sientes después de ver esta serie?

a) Bien.

b) Mal.

c) Sólo quiero acostarme y que mañana sea otro día.

90 % respondieron a)

2- Humanoide, ¿sientes el impulso de enrollar un periódico y golpear con él a algún actor de la serie?

a) No, ni se me había ocurrido.

b) Sí.

c) No, porque tendría que acercarme demasiado y me da asco.

90 % respondieron a)

3- Humanoide, durante el visionado ¿has sentido deseos de desatar las correas que te ataban a la silla, quitarte la ropa y correr en círculo por toda la nave gritando cosas absurdas?

a) No, mientras veía la serie me he olvidado por completo del infierno que me hacéis pasar aquí.

b) A ratos.

c) Me he dormido y he soñado con eso.

90 % respondieron a)

4- Humanoide, durante el visionado ¿has experimentado en algún momento el fenómeno conocido como “vergüenza ajena”?

a) No… qué raro. Ya decía yo que faltaba algo.

b) Sí, en algunas ocasiones.

c) Sí, mientras estaba despierto.

90 % respondieron a)

5- Humanoide, ¿sientes deseos de ver el segundo capítulo?

a) Sí.

b) Pseee… ¿No hay otra cosa?

c) ¡Acabad conmigo de una vez, por favor!

90 % respondieron a)

Agradeceremos la colaboración de todos los humanos que quieran realizar de forma voluntaria este test, aunque advertimos que no serán tomados absolutamente en cuenta sin detector de mentiras. Los que no hayan visto el capítulo pueden verlo en la web de TVE.”

Keanu es Klaatu: si lo dices 3 veces aparece un marciano de los verdes en Ultimátum a la Tierra.

Creo que es inevitable saber que este fin de semana se estrena universalmente “Ultimátum a la tierra“. Esa película cuyo nombre original es “El día en que paralizaron la tierra” (The Day the Earth stood still) pero a la que se decidió bautizar con un nombre más molón. Y cuando digo se estrena universalmente, lo digo con todas las letras.

La cinta, como viene siendo habitual en estos tiempos, es un remake de la película del mismo nombre (y mismas traducciones) de 1951, dirigida por Robert Wise, ese hombre que hizo DE TODO: desde montar Ciudadano Kane hasta dirigir La maldición de la Mujer Pantera, Sonrisas y Lágrimas, West Side Story (ambas le dieron el Oscar) e incluso Star Treck: La película. Un cracker, el tío.

Ahora, el director es Scott Derrickson, director de El Exorcismo de Emily Rose. Pero no es el único cambio de la película, obviamente. Mientras el director es un semi-desconocido, los protagonistas son estrellitas rutilantes: Keanu Reeves, Jenniffer Connelly, Jaden Smith (hijo de Will), Kathy Bates ¡e incluso hay papelín para John Cleese!

Sí, ya se que todos hubiésemos deseado un Klaatu de andares estúpidos interpretado por Cleese, pero no, el protagonista se lo lleva Keanu. Y os voy a decir una cosa: me parece acertado. No hay papel más inexpresivo que el de ese extraterrestre que llega a la tierra, así que el actor viene que ni pintado. Sólo Steven Seagal o quizá, Orlando Bloom podrían competir por el puesto.

En la película original, Klaatu llegaba a la tierra en su flamante platillo (años 50! años 50!) no para atacar los Estados Unidos como metáfora soviética, si no para avisar de que, si no paraban con la tontería del armamento nuclear, la iba a liar parda, que en el espacio llevaban tiempo vigilándonos y estábamos poniéndonos muy tontitos. Era un bonito mensaje anti-bélico en el que Klaatu investigaba, de la mano de un almibarado niño, que en la tierra había buena gente y merecíamos una segunda oportunidad para arreglar nuestros errores. Para ayudarse, se había traído a su robot Gort, un icono de la sci-fi al que vemos en la siguiente instantánea junto a su simpático dueño, que saluda.

En el Remake, Keanu-Klaatu llega para avisarnos de lo mismo, pero hace de marciano verde total, porque el aviso ya no es sobre la guerra nuclear, si no sobre el ecosistema: que nos estamos puliendo el planeta y para los pocos que hay con vida, no lo van a tolerar ahí fuera. También se ha traído a Gort, pero en las promociones no han querido desvelar su aspecto, del que sólo tenemos esta foto. Aquí Keanu ni saluda ni nada, porque eso ya significaba hacer un esfuerzo interpretativo por encima de sus capacidades.

Me parece curiosa la adaptación a los tiempos que están sufriendo muchísimas historias ya antiguas. Hoy en día el Remake está proliferando, pero en estas “revisitaciones” siempre se adapta el elemento a las paranoias de nuestra época, para ser más efectivas.

Antes, la amenaza terrible era la del comunismo, que estaba dispuesto a acabar con el modo de vida americano de manera radical mediante los más trasnochados asesinos y criminales. Y destilándose de este “coco” de la Guerra Fría, aparecía la amenaza nuclear: la energía atómica, la radioactividad. Ese monstruo que creaba Godzillas, Hulks, Spidermans y cualquier cosa que pudiéramos imaginar. Ahora no, ahora la energía atómica ha dado paso a otras paranoias como la manipulación genética y el comunismo ha cedido su sitio al terrorismo internacional de corte islamista. Pero las historias siguen siendo las mismas.

Y es que al final, las historias permanecen por encima de los detalles, a través de los tiempos. Pueden ser guerras de dioses, de imperios, de marcianos, de familias… distintas escalas para los mismos conflictos.

Ahora “Ultimátum a la tierra” va de “ecologismo peliculero”. Antes era de “no pegarsus, leñe, que vais a romper algo”. Al fin y al cabo, da lo mismo. La historia central continúa: nos tienen que venir a vigilar… y no somos tan malos como creemos, si miramos los detalles y no al conjunto. Aunque claro, llegas a la tierra y te presentan a la Connelly y que quieres que te diga, yo también me ablando (igual no es esa la palabra). Si se hubiera encontrado con la Bruja Lola, a saber si seguíamos vivos.

Eso sí, la estética, las herramientas, cambian. Ultimátum a la Tierra (1951) es una película de corte naif-camp, con unos efectos especiales que la hacen maravillosa en su simpleza. Ese platillo, ese robot, ese marciano. El mensaje supera la barrera de la “credibilidad” que aporta el presupuesto. Pero en la versión de 2008, esto ya no va a pasar: el presupuesto y la tecnología no perdonan igual. ¿Conseguirá Keanu que nos planteemos algo después de ver la película, como lo consiguieron hace cincuenta años? ¿Conseguirá resucitar la influencia del “Klaatu Barada Nikto”? Me temo que no será lo mismo…

¿Y vosotros?

Quemar después de ver: baila, Brad Pitt

¡Ah, no! Que era Quemar Antes de Leer.” Ustedes perdonen.

Si pongo ese titular es porque, por un momento, me he dejado llevar por un ánimo polemista, muy bloguero. Cuántos posts escribimos nosotros, nuestros amigos, exagerando para atraer vuestra atención, queridos lectores.

Como decía el amigo Hearst, que inspiró Ciudadano Kane, “Usted ponga las fotos, que yo pondré la guerra”. Pues es fácil. “Usted opine, que ellos traerán la guerra.” O ese es el objetivo. En el mundo de internet se hace cierto que cualquier cosa es mejor que la indiferencia, mejor que un gráfico de estadísticas tristón y plano, sin visitas exóticas ni trolls de allende los mares.

Por eso, y como a todos nos gusta un pequeño reconocimiento de vez en cuando (y a mí no me basta con que me cacheen en el aeropuerto), he apuntado este santo blog al concurso de 20 minutos. Todavía no me han validado (a ver cuándo llegan los puros) pero por favor, vayan pensando en los buenos ratos que hemos compartido.

Como escribía Pedro Salinas,

“Qué alegría vivir sintiéndose vivido…”

Salvando las diferencias casi entre su especie y la mía, (él era un genio y yo como mucho soy una jena), yo escribiría,

“Qué alegría escribir sintiéndose comentado/repudiado/insultado/amenazado…”

Si aparezco hoy con este largo prólogo bajo el brazo es porque no puedo ni quiero hacer un análisis demasiado exhaustivo de la última peli de los Coen.

Ya sabe mi amigo Sergi Sánchez que “No es para viejos” yo me la dormí, y mientras fabricaba zetas con la peli de fondo, soñé que la rebautizaba “No es peli para Escrito Por.”

Me tocan las bowlings las pelis crípticas y minimalistas, especialmente si las veo en buena compañía, como fue el caso de aquella ocasión que rememoro con nostalgia, no tanto por la peli ni por la compañía, sino porque entonces pensaba que en 2008 me iba a comer más roscas que Óscars tiene Titanic.

Sí, ahora veo que me equivoqué.

Vaya, ya lo he vuelto a hacer: me he distraído del tema principal. Si no fuera porque no tengo, me quitarían la licencia de periodista.
Si llevo más de dos años dandoos el coñazo, probablemente será que no la necesito.

“Quemar después de leer” (¿a que os ha matado el suspense?) es una peliculita menor de los Coen, que en términos absolutos la convierte en una excelente opción para pasar un par de horas entretenidas. Los actores (John Malkovich, Frances MacDormand, Brad Pitt y George Clooney) convierten esta modesta apuesta de los hermanísimos en una peli resultona, y a ratos, fascinante.

A mi me gustó bastante, y tiene toques auténticamente geniales, pero se les ve algo cansados de tanto encajar piezas narrativas en el pasado (como en la genial “El Gran Lebowsky” y en “Arizona Baby”), y como dice el Guionista Hastiado a propósito de Plutón Verbenero, el éxito le hace mucho daño al talento. (O más que al talento, en este caso, al esfuerzo.)

Lo mejor, los bailes de Brad Pitt, quien retrata a un memo de forma sublime.

Que le den el Óscar, por favor.

El Duque y yo

Los actores no dejan de asombrarme.

Su estulticia es en ocasiones un pozo sin fondo.

No se ve la luz.

O como dirían en “Regreso al Futuro”, “¿Hay alguien en casa, Mac Fly?” Aprovecho para saludar a mi Marty Mac Fly que sé que nos lee. Después de esta nota personal (me debo a mis fans, sobre todo a las chicas) puedo seguir.

Hoy me han confundido con el Duque.

Féminas, tranquilas: no por el físico.

Quiero decir que me han confundido con un hombretón visceral, marrullero, vengativo y latino.

No quiere decir que sea lo contrario, pero ese grado de apasionamiento para según qué cosas me resulta muy cansado.

En los últimos tiempos, estoy preparando una serie de la que no puedo contar nada, salvo que estará interpretado por hombres y mujeres guapos (¿qué original, verdad?). Algún visionario en alguna cadena se habrá sentado en una piedra, habrá puesto el puño bajo el mentón y habrá dicho: “Tate. Una serie con gente guapa”. Y en el lugar donde yo trabajo se han puesto manos a la obra, y aunque soy guionista y no me aventuro en los terrenos de la producción ejecutiva, hoy me han pedido mi opinión sobre varios actores (cosa que me ha hecho muy feliz). Había uno rubio, evidentemente con buen físico y a quien yo conocía de un par de ocasiones por ser la actual pareja de una ex pareja mía.

-Yo creo que EL RUBIO sería un buen PERSONAJE TAL.

Dije, en repetidas ocasiones. Le había visto en el cásting y me había parecido un tío majo, así que le defendí como finalista.

Salí de esa reunión para volver a Madrid con otro compañero guionista. Azarosamente, había estado en Santander, donde se había topado con un íntimo amigo de EL RUBIO y al comentarle mi compañero que trabajaba en una serie nueva, éste le dijo que EL RUBIO no sabía si le iban a coger en la serie porque yo, el ex de su novia, estaba en la serie.

Y yo defendiendo al tal RUBIO, si lo llego a saber me callo la puta bocota. Para qué ser legal si de cualquier modo el personal ya se cree que tú eres una especie de Tony Montana de la vida.

Lo peor es que si no le cogen pensará que yo estuve manejando los hilos, poniendo bombas lapas a sus partidarios, sobornando a la gente de cásting con bocatas de cabeza de caballo. Me convertiré en el guionista mafioso que amarga la vida de sus exparejas y de las parejas de sus exparejas. Un Duque del guionismo. Como en el primer capitulo de la serie, iré a sus bodas y me pondré a mirarles torvamente con mi increíble físico.

Ellos no saben que, lejos de importarme sus pequeñas batallas, mi corazón está con Gilberta y con todas mis queridas lectoras.

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