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Men in Black 3: nueva peli de los Cohen

Como ya os comentaba en el anterior post (aquí, el anterior post), he visto Men in Black 3 y puedo decir tranquilamente aquí… que me ha entretenido. De hecho, lo hizo bastante.

 

No sé qué pasa que es una frase que he repetido varias veces estos días en conversaciones en vivo y la cara de respuesta ante tal afirmación es esta:

 

 

Supongo que es fruto de la combinación de “título comercial” + “tercera parte” + “producto palomitero” + “se supone que tienes criterio cinematográfico Escri, qué haces entrando en eso”. Yo que sé. Como si no me conocieran: ¡veo cualquier cosa!

 

Y que narices, me apetecía en un sábado sin más plan. No sé. Yo vi la primera y me hizo mucha gracia. Reconozco que vi la segunda y no recuerdo nada positivo de ella, más allá de que salía una chica y luego ya no (o algo así). De hecho, al entrar en la tercera confieso que no recordaba por qué el personaje de Tommy Lee Jones seguía currando ahí. Creía que se había jubilado. Pero oye, perfecto. Así que, con el recuerdo de la primera y al ver que seguía siendo Barry Sonnenfeld el director, dije: vamos a ir. Y es que a Barry le tengo mucho cariño desde que vi Cómo conquistar Hollywood y, sobre todo, una comedia ligeras que, no sabría explicar por qué, me hizo muchísima gracia: El gran lío. Si, también dirigió Wild Wild West, ya lo sé… en fin, todos somos humanos.

 

Y cometí un error. El error. Un error que avergonzaría a cualquiera de mi especie. La de los guionistas, vaya (que hablando de Men in Black puede parecer cualquier cosa marciana): ni me preocupé por el guionista.

 

 

Así que, viendo la peli tan tranquilamente, pensando “bueno, será uno de estos guionistas de plantilla de Hollywood”, esta acaba y leo en la pantalla:

 

GUIÓN DE ETAN COHEN

 

Y claro, se me quedóa mí la cara así:

 

 

¿Etan Cohen haciendo el guión de Men in Black 3? ¿La 3?
Vale, el reparto mola: Tommy Lee Jones, Will Smith, Jhos Brolin, Emma Thompson, un Michael Stuhlbarg recién salido de Boardwalk Empire y sobre todo… ¡un escondidísimo Jemaine Clement haciendo de malote!

 

De su gafapastismo en Flight of the Chonchords…

 

 

… a sus otras gafas y demás en Men in Black 3!

 

 

Sin duda un cambio notable.

 

Pues bien, a lo que iba: ¡¡¡QUE ETAN COHEN HA ESCRITO MEN IN BLACK 3!!!

 

Y de pronto mi cerebro se puso a dar vueltecitas: Etan Cohen.

 

Sin “h” en Etan… y con “h” en Cohen.

 

Vaya. ¿Se habrán equivocado a la hora de escribir el nombre de Ethan Coen en los créditos? Qué fuerte… a mí a veces me ponen “Narrado por” o “Tecleado por”, pero porque soy nadie. Que a un hermano Coen le pongan mal el nombre, puede pasar, pero el apellido… ¡qué vergüenza!

 

Pero claro, como a los guionistas a veces ni nos invitan a los estrenos de nuestras películas, igual Ethan no había podido ir y quejarse. Aunque… si no invitan ni a alguien como Ethan, apaga y vámonos…

 

 

Y de pronto, como un resorte, el ángel de la guarda de los guionistas baja del cielo y me da una hostia con un “Cineguía” de 1998:

 

– Joder, ¡qué hostia! Me has partido los piños… ¿pero qué libraco es ese? ¡Duele!

– Un Cineguía de 1998. Sí, un tochaco. Ahora esto ya no tiene gracia, pero antes lo petaba… mira: todas las productoras que había en 1998, el 90% solo ha producido una peli y luego cerró, pero, ¿y lo bien que queda? ¿y el volúmen que le da a la obra? Y mira, fotos de actores con el teléfono de su representante… maravilloso. ¡Mil páginas casi!

– Bueno, ¡vale! Supongo que me habrás pegado con… eso, por algún motivo.

– Divers… ehm, sí: aprendizaje. Capullo.

– ¿Aprendizaje? Ah, ya entiendo… humildad. No debería extrañarme porque Ethan Coen escribiera una tercera entrega de una película palomitera, ¿no? Todos los guionistas tenemos nuestros momentos, nuestras necesidades: no hay categorías en nuestro trabajo, TODO es nuestra obra. Todo suma. Todo es una experiencia que…

– No, gilipollas: Etan Cohen es OTRA persona. ¡No tiene nada que ver!

– ¡Ah!

 

Y claro, se me quedó esta cara, que igual os suena:

 

 

Y es que, efectivamente, Etan Cohen es otra persona. No es Ethan Coen. No es un hermano Coen, porque, de serlo, sería un hermano Cohen, pero que yo sepa tampoco tiene que ver ni con Leonard ni com Emma. Es un guionista con un nombre… que no sé si le habrá abierto puertas o cerrado, pero que ha hecho sus trabajitos: Escribió Madagascar 2, colaboró en Tropic Thunder, escribió para series como Padre Made in Usa, El Rey de la Colina, Beavis & Butthead, La Banda del Patio y bueno, el chico tiene su carrera.

 

 

Pero no sé por qué dudo de si ese cartelón tocho al mismo tamaño que el del director al final de la película se hizo por respeto al guionista… o por ver si había algún pardillo como yo en la sala que se quedara también flipando.

 

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Este guión es una maravilla

En realidad es una PUTA maravilla. Pero no quería ser soez ya desde el título. Es más elegante esperar a la primea línea.

La película a la que me refiero es Enamorarse, dirigida en 1984 por Ulu Grosbard. El guión es de Michael Cristofer, guionista a su vez de otra película de los 80 que me encanta, Las brujas de Eastwick, en la que, por si no os acordáis, Jack Nicholson hacía cama redonda con Cher, Susan Sarandon y Michelle Pfeiffer. ¡Qué alucine!
Falling in love (Enamorarse) está en un registro muy distinto. Es la simple historia de dos personas que se enamoran, pero no es una comedia romántica. Ni tampoco es un drama. Es otra cosa… ¡es la vida, joder!

Recuerdo cuando vi esta película siendo chinorri. Me espantó. Ahí estaban Meryl Streep y Robert de Niro, dos adultos aburridos, no demasiado guapos y bajo mi punto de vista sin ningún interés. No hacían el papel de arqueólogos, ni policías, ni científicos, ni siquiera eran psicópatas… Constituían tan sólo ganado de ciudad, más grises que el hormigón, tan normales como mis padres. No entendía donde estaba la gracia de ver una película sobre mis viejos ligando. Mis viejos, o los viejos de cualquier otro. Porque en esta película los personajes están casados. No entre ellos, e aquí el quid the question.

El argumento es simple: dos personas que coinciden diariamente en el transporte público intercambian por accidente un regalo de navidad para sus respectivas parejas. Esto les ofrece una excusa para hablar en siguientes ocasiones.
En un principio, ninguno de los dos quiere ir más allá (no pueden, como ya he dicho, están casados). Tan sólo charlan para hacer más ameno el sopor del viaje. Como mucho, se endulzan la mañana con un ligero y soterradísimo coqueteo.
Entonces a él se le ocurre la idea de quedar para hacer el viaje juntos el próximo día. Y a ella le pitan las alarmas. Al principio no sabe si aceptar pero luego hace lo que gracias a dios, hacemos todos los seres humanos: engañarse a sí misma.
Se dice “venga, va, ¿qué puede pasar? Si sólo charlamos en el metro. No creo que a mi maridito le importe”.

Y esa es la primera resistencia vencida de todas las que después van a caer. Porque esta película va de eso: del paso a paso.
No recuerdo una película en la que se retrate con mayor verosimilitud y detalle el proceso en el que dos personas normales y maduras pasan de sentir cierto interés la una por la otra a dejarse llevar por el amor más arrebatado. Por eso el título, “Enamorarse”, es tan acertado.
Es casi como un tratado científico. Si alguien quiere aprender a ligar de forma realista que vea esta película. Eso no quita que esté llena de emoción. Ahora que soy mayor y tengo la certeza de que no encontraré el amor en las minas del Rey Salomón, se me pone la carne de gallina viendo a estos dos seres tan grises como yo echándose miraditas en el metro.

Estamos hablando de una película en la que el punto de inflexión más importante es un beso.

Un beso, nada más que eso. Y sin embargo, sus giros me han puesto más tenso que los de cualquier thriller o película de terror. Cada vez que pensaba que no iban a encontrarse, cada vez que parecía que Streep iba a seguir haciéndose la estrecha… ¡Dios! Me he mordido hasta la goma de los calzoncillos.

Así de inteligente es el guión. Y por supuesto, los actores son dos pura sangre.
De hecho, si me ha ocurrido volver a ver esta película es gracias al post de la Dra. Amor en el que habla de lo buena actriz que es Meryl Streep.
Gracias, Amor.

Y a los demás, ya sabéis: en R de Recomendada.

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