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Pelotas: vida inteligente en televisión

Atención, atención. Avisen a todas las unidades bots desintegradoras y asciendan a nivel 4 la alerta roja de ataque.

En contra de lo que se pensaba hasta el momento, se ha detectado vida inteligente en el territorio denominado España.

Los datos recabados hasta ahora por los científicos que analizan la ficción televisiva – que, como todos sabemos, es el único medio fiable para determinar con exactitud el C.I. terrícola – habían dado muestras de inteligencia latente poco desarrollada en la zona. A pesar de que ya se habían detectado destellos de sinapsis en unas pocas series, nada hacía pensar que esta inteligencia fuera a despertar del todo en un plazo menor a 5 millones de años.

El lunes 23 de febrero los humanos españoles invalidaron nuestras estimaciones estrenando una nueva serie denominada “Pelotas“. Estos son los dos individuos hacedores del programa: José Corbacho y Juan Cruz.

Obsérvese que nada parece indicar que posean una inteligencia superior al resto de hacedores de series españolas, sino más bien todo lo contario. Nuestros científicos sospechan que la alta calidad de la serie puede tener otras causas diferentes a la inteligencia de sus hacedores y han dado orden de que los individuos hacedores de Pelotas sean abducidos para proceder a la extracción de sus cerebros, que serán examinados con toda minuciosidad.

Adjuntamos dos documentos a este informe: un vídeo y un test realizado al grupo de humanos españoles que permanecen retenidos en el laboratorio de la nave nodriza. Las preguntas fueron realizadas tras el visionado del capítulo 1 y bajo detector de mentiras:

1- Humanoide, ¿como te sientes después de ver esta serie?

a) Bien.

b) Mal.

c) Sólo quiero acostarme y que mañana sea otro día.

90 % respondieron a)

2- Humanoide, ¿sientes el impulso de enrollar un periódico y golpear con él a algún actor de la serie?

a) No, ni se me había ocurrido.

b) Sí.

c) No, porque tendría que acercarme demasiado y me da asco.

90 % respondieron a)

3- Humanoide, durante el visionado ¿has sentido deseos de desatar las correas que te ataban a la silla, quitarte la ropa y correr en círculo por toda la nave gritando cosas absurdas?

a) No, mientras veía la serie me he olvidado por completo del infierno que me hacéis pasar aquí.

b) A ratos.

c) Me he dormido y he soñado con eso.

90 % respondieron a)

4- Humanoide, durante el visionado ¿has experimentado en algún momento el fenómeno conocido como “vergüenza ajena”?

a) No… qué raro. Ya decía yo que faltaba algo.

b) Sí, en algunas ocasiones.

c) Sí, mientras estaba despierto.

90 % respondieron a)

5- Humanoide, ¿sientes deseos de ver el segundo capítulo?

a) Sí.

b) Pseee… ¿No hay otra cosa?

c) ¡Acabad conmigo de una vez, por favor!

90 % respondieron a)

Agradeceremos la colaboración de todos los humanos que quieran realizar de forma voluntaria este test, aunque advertimos que no serán tomados absolutamente en cuenta sin detector de mentiras. Los que no hayan visto el capítulo pueden verlo en la web de TVE.”

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A tope de candidatos a premios de la Academia: Goyas, Oscars y Sundancitos…

Se acaban de conocer las candidaturas a los premios de la Academia en USA (Que da los premios Oscar) y ya van locas las quinielas.

Me imagino que muchas de esas porras en el curro serán de gente que las únicas películas que ve son copias baratas de P2P y de pronto tiene la necesidad de que se haga justicia con tal o cual actor, película o canción. Otra cosa es la categoría del “sonido” y “montaje de sonido” porque la mayoría de esta gente ha visto los Screeners (esas grabaciones mal hechas poniendo una cámara delante de la pantalla del cine) y en fin, no sabe si las palomitas y los sorbos de coca-cola estaban incluídos y no puede valorar igual…

Aquí en España, además, tenemos también las candidaturas de nuestra propia Academia (que da los Premios Goya) así que las quinielas y las porras van que vuelan, con el aliciente además de no saber muy bien por qué creemos que va a ganar tal o cual… porque no hemos visto la mayoría de películas seleccionadas. Ni en los premios de aquí ni en los de allá. Eso sí, ellos tienen la disculpa de que aún no se han estrenado.

Pero bueno, los nombres de los responsables nos suenan y al final todos tenemos nuestras filias y fobias (además de los típicos: “ganará esta porque es de alguien que sufre” y demás tópicos festivaleros). Hasta un grande de la crítica como Carlos Boyero también tiene sus truquitos para adivinar quien puede ser un buen candidato…

En fin, Carlitos… Espero que ningún gay tarado de vida nada cotidiana (vamos, lo normal ¿no?) lea esto y se cruce en tu camino a los altares del Pumarismo. Un despiste, quiero creer… qué crack! (Gracias por el chivatazo, Nacho y Sergio).

Sobre las candidaturas de los Goya ya dije cositas y aún más sobre la selección de cortometrajes. Pero sobre los Oscars tengo poco que decir por ahora. Primero porque están por llegar muchas de las candidatas y segundo porque la mayoría de seleccionados se veían venir hace tiempo (Lo de Pe y Ledger, sobretodo). Sólo me duele el no ver a Wall-e ni El Caballero Oscuro en la terna de mejor película (y mejor guión la segunda), pero bueno, se podía preveer. Además, el resto pintan muy muy bien. Había grandes competidores este año, al parecer, no como en otros premios locales que yo me se…

Pero mientras empezamos a componer las porras de lo que puede pasar, en Sundance ocurren realidades: el corto del colega Chema García (que os presenté hace unos días), “El Ataque de los Robots de Nebulosa-5” y que estaba seleccionado en el Festival, ha sido premiado con una Mención de Honor del jurado. ¡Toma ya!

¡Enhorabuena Chema y que siga la fiesta de premiacos! Aún quedan un par de pases en Sundance y no puedo poneros el corto, pero me comenta que hay una copia lista para ser subida inmediatamente en calidad alta… ya la pasaré.

Hagan quinielas, señores y señoras y hablen, hablen aunque sea por una vez del cine español y del extranjero si hace falta hasta con la señora del quiosco.

Keanu es Klaatu: si lo dices 3 veces aparece un marciano de los verdes en Ultimátum a la Tierra.

Creo que es inevitable saber que este fin de semana se estrena universalmente “Ultimátum a la tierra“. Esa película cuyo nombre original es “El día en que paralizaron la tierra” (The Day the Earth stood still) pero a la que se decidió bautizar con un nombre más molón. Y cuando digo se estrena universalmente, lo digo con todas las letras.

La cinta, como viene siendo habitual en estos tiempos, es un remake de la película del mismo nombre (y mismas traducciones) de 1951, dirigida por Robert Wise, ese hombre que hizo DE TODO: desde montar Ciudadano Kane hasta dirigir La maldición de la Mujer Pantera, Sonrisas y Lágrimas, West Side Story (ambas le dieron el Oscar) e incluso Star Treck: La película. Un cracker, el tío.

Ahora, el director es Scott Derrickson, director de El Exorcismo de Emily Rose. Pero no es el único cambio de la película, obviamente. Mientras el director es un semi-desconocido, los protagonistas son estrellitas rutilantes: Keanu Reeves, Jenniffer Connelly, Jaden Smith (hijo de Will), Kathy Bates ¡e incluso hay papelín para John Cleese!

Sí, ya se que todos hubiésemos deseado un Klaatu de andares estúpidos interpretado por Cleese, pero no, el protagonista se lo lleva Keanu. Y os voy a decir una cosa: me parece acertado. No hay papel más inexpresivo que el de ese extraterrestre que llega a la tierra, así que el actor viene que ni pintado. Sólo Steven Seagal o quizá, Orlando Bloom podrían competir por el puesto.

En la película original, Klaatu llegaba a la tierra en su flamante platillo (años 50! años 50!) no para atacar los Estados Unidos como metáfora soviética, si no para avisar de que, si no paraban con la tontería del armamento nuclear, la iba a liar parda, que en el espacio llevaban tiempo vigilándonos y estábamos poniéndonos muy tontitos. Era un bonito mensaje anti-bélico en el que Klaatu investigaba, de la mano de un almibarado niño, que en la tierra había buena gente y merecíamos una segunda oportunidad para arreglar nuestros errores. Para ayudarse, se había traído a su robot Gort, un icono de la sci-fi al que vemos en la siguiente instantánea junto a su simpático dueño, que saluda.

En el Remake, Keanu-Klaatu llega para avisarnos de lo mismo, pero hace de marciano verde total, porque el aviso ya no es sobre la guerra nuclear, si no sobre el ecosistema: que nos estamos puliendo el planeta y para los pocos que hay con vida, no lo van a tolerar ahí fuera. También se ha traído a Gort, pero en las promociones no han querido desvelar su aspecto, del que sólo tenemos esta foto. Aquí Keanu ni saluda ni nada, porque eso ya significaba hacer un esfuerzo interpretativo por encima de sus capacidades.

Me parece curiosa la adaptación a los tiempos que están sufriendo muchísimas historias ya antiguas. Hoy en día el Remake está proliferando, pero en estas “revisitaciones” siempre se adapta el elemento a las paranoias de nuestra época, para ser más efectivas.

Antes, la amenaza terrible era la del comunismo, que estaba dispuesto a acabar con el modo de vida americano de manera radical mediante los más trasnochados asesinos y criminales. Y destilándose de este “coco” de la Guerra Fría, aparecía la amenaza nuclear: la energía atómica, la radioactividad. Ese monstruo que creaba Godzillas, Hulks, Spidermans y cualquier cosa que pudiéramos imaginar. Ahora no, ahora la energía atómica ha dado paso a otras paranoias como la manipulación genética y el comunismo ha cedido su sitio al terrorismo internacional de corte islamista. Pero las historias siguen siendo las mismas.

Y es que al final, las historias permanecen por encima de los detalles, a través de los tiempos. Pueden ser guerras de dioses, de imperios, de marcianos, de familias… distintas escalas para los mismos conflictos.

Ahora “Ultimátum a la tierra” va de “ecologismo peliculero”. Antes era de “no pegarsus, leñe, que vais a romper algo”. Al fin y al cabo, da lo mismo. La historia central continúa: nos tienen que venir a vigilar… y no somos tan malos como creemos, si miramos los detalles y no al conjunto. Aunque claro, llegas a la tierra y te presentan a la Connelly y que quieres que te diga, yo también me ablando (igual no es esa la palabra). Si se hubiera encontrado con la Bruja Lola, a saber si seguíamos vivos.

Eso sí, la estética, las herramientas, cambian. Ultimátum a la Tierra (1951) es una película de corte naif-camp, con unos efectos especiales que la hacen maravillosa en su simpleza. Ese platillo, ese robot, ese marciano. El mensaje supera la barrera de la “credibilidad” que aporta el presupuesto. Pero en la versión de 2008, esto ya no va a pasar: el presupuesto y la tecnología no perdonan igual. ¿Conseguirá Keanu que nos planteemos algo después de ver la película, como lo consiguieron hace cincuenta años? ¿Conseguirá resucitar la influencia del “Klaatu Barada Nikto”? Me temo que no será lo mismo…

¿Y vosotros?

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