Escrito Por

El blog de Escrito Por: guionista y, sin embargo, humano..

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El último post de Escrito por

Vale, ¿de qué va esto?

 

“El último post de Escrito por”.

 

“Y esa fotico del final de Big Fish… ¿Qué estás insinuando, Escri?”

 

 

“¡Uy! ¿Y esto?”

 

Pues sí, amigos. Este blog, que empezó su andadura en el año 2006 ha tocado techo en TCM.


“¿2006, dices? Lo raro es que no te hayan echado antes”.

 

Seis años sacando tres o cuatro post semanales. No quiero echar cuentas, pero me salen un porrón de post. No todos han sido buenos. Muchos han sido regulares. Algunos han sido malos. Ha habido momentos en los que incluso he conseguido molestar a la gente.

 

Y cuando digo “gente” estoy pensando sobre todo a las fans de Hannah Montana y de Johhny Depp (eh, pequeños! ¿cómo olvidaros? ¿cómo no dedicaros unas últimas palabras?).

 

Me he divertido. Hemos hablado mucho de cine. Se han colado trozos de mi vida también, sin pretenderlo. Sin enseñaros siquiera mi cara. Pero es que al final, uno está solo ante el teclado, y se imagina que al otro lado lo que hay es un único y fiel lector, la imagen imprecisa de un amigo en la distancia. Aunque yo sé que esto no es así. Los años pasan, los lectores cambian. Incluso han nacido nuevas tecnologías que han robado bastante el sentido a esto de los blogs.

 

Pero al final, uno siempre tiene en mente a ese quimérico lector, que te ayuda a escribir, y con el que has construido… algo. Un blog. Un hogar. Una cierta intimidad.

 

¡Miradla! ¡Es ella! ¡Mi quimérica lectora!

 

“Vaya. ¿Y ese tufo? ¿A qué huele?”.
Perdón. Se me ha escapado una nostalgia. Aún no me he ido y ya os estoy echando de menos. ¡Igual me estoy pasando de dramático!…

 

 

No quiero terminar así. Si tuviera que elegir un final para el blog, elegiría este:

 

"Calla y baraja"

 

Como en el Apartamento, me echaría unos cinquillos ahora mismo con todos vosotros.

 

Además… ¡además! Os he dicho que este blog ha tocado techo en TCM pero eso no quiere decir que Escrito por se vaya a dormir al baúl de los blogueros con personaje.

¡No!

 

Siento que no ha llegado mi final. Probablemente estoy en el otoño de mi vida blogueril, pero aún me quedan cosas por decir. ¡Demonios! ¡Me resisto a morir!

 

Por eso me he abierto este otro blog (PINCHA AQUÍ). Me mudo allí. De momento la casa está vacía y las paredes blancas. No sé cómo voy a colocar los muebles. No sé qué arreglitos voy a hacer. Lo que sí es seguro es que postearé menos (¡ay, el parné!) pero cuando lo haga, lo haré con gusto, igual que aquí. Eso no cambiará. En pocos días lo veréis.

 

Quiero agradecerle a TCM que me haya ofrecido este espacio durante tanto tiempo. Aquí he estado a gusto y he escrito con libertad. Ha sido algo más que un hobby remunerado. Ha sido especial y bonito. ¡Gracias!

 

Y a vosotros, lectores, ¿qué os puedo decir? ¡Follow me! Seguiré en facebook (Escritopor@hotmail.com) y en el nuevo blog (https://escritopor.wordpress.com/).

 

Y en los bares, claro, pero ahí, no sabréis quién soy. Aunque, igual llega un día en el creeréis haberme visto y al ofrecerme una cerveza guiñándome un ojo, es posible que os devuelva el saludo y me la tome con gusto, agradecido. Pero también podría ser un borrachín más del bar y que hayáis hecho el canelo. Así vivo yo, amigos: siempre en el filo entre el canelismo y la bohemia. ¡Qué difícil es ser yo!

 

Un abrazo. Se os quiere. Sobre todo a ti, Quimérica.

 

Esto no es un final. Es solo que la Gradisca se nos casa. Y yo me emociono.

 

 

Blog de ESCRITO POR

 

 

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Tonino Guerra: recuerdo de Amarcord

 

Ha muerto Tonino Guerra que, por si no lo sabéis, era el guionista de películas importantísimas para tantos… iba a escribir cinéfilos.

 

Pero no.

 

Me frena un recuerdo: el de la banda sonora que escuché tantas veces siendo niño, gracias a mis (no especialmente cinéfilos) padres. Mejor pongo gente, una palabra más apropiada, menos excluyente. Y mucho más bonita, dónde va a parar. Vuelvo a empezar:

 

Se murió Tonino Guerra, guionista de películas importantísimas para mucha gente.

 

Con permiso de Antonioni (La noche) de Tarkovski (Nostalghia) y de Angelopoulos (Paisaje en la niebla), para mí Tonino Guerra es ante todo – ahora estoy siendo gente, no cinéfilo – el artífice de Amarcord.

 

 

Amarcord es una película ultra sentimental. No hay que dejarse engañar por su apariencia escatológica y gamberra, por su máscara esperpéntica, por su sátira al fascismo de la época. Y es algo más que una película: es un censo.
Los personajes son los habitantes de Borgo, ciudad ficticia pero trasunta de la Rímini real donde Fellini creció. Tonino Guerra también era de por allí, así que me imagino la escritura de este guión como un intercambio de batallitas entre dos cincuentones.
La tentación de visualizar la propia infancia desde un ángulo legendario es una necesidad común al género humano
, pero solo dos genios como estos pueden coger el material idealizado y hacer una película más viva que la vida misma. Súmale la música de Nino Rota y ya está. Ahí lo tienes: obra de arte.

 

Amarcord (a m’arcòrd) quiere decir  “yo me acuerdo”. Ellos se acuerdan y nosotros nos quedamos con la boca abierta.

 

¿Qué era fantasía y qué realidad exagerada? Eso queda para el misterio. Yo personalmente prefiero creer que de verdad existió una estanquera de pechos enormes con ansias amamantorias, que hubo una Gradisca, una Volpina y un loco que una tarde se subió a un árbol para gritar “voglio una donna”… y todo este cúmulo de tremendas situaciones que, por maravillosas, merecen el sello de autenticidad de la UE.

 

¡Quién tuviera una infancia tan bien inventada!

 

 

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El dia que te da por trascender

Hay un peligro terrible para cualquier trabajo creativo (y yo creo que para cualquiera, en general) que es el de la necesidad imperiosa de trascender, que en algún momento, aparece frente a ti con cara de cabroncilla y te hace la preguntita:

– ¿Y tú que has hecho?
– ¿Qué? Pues yo que sé. Currar. He hecho este programa, esta serie, la comunión de mi sobrino, que la grabé…
– Sí. Ya. Pero ¿Qué has hecho? Así, de importante. ¿Alguna reseña en algún periódico, algo?
– Me lié con…
– Profesionalmente, gañán.
– Ah. Bueno, eso… nop.
– ¿No? ¿Nada? Mira que hay periódicos. ¿Y un gratuito?
– No.
– Vaya.

Y te chafas. Y dices: “igual soy un mediocre”. Y te da el día tonto. El de trascender. El de que hay que hacer algo notorio, que si no “¿para qué te metes?”.

Y oigan, señores. No. Esto no funciona así. Aquí venimos a currar, no a por el oropel y la fama. Que en fin, lo del oropel y la fama en la profesión de guionista ya te digo yo que poco, pero hay gente que aun lo flipa. Y sí, otros que lo consiguen, pero son 1 o 2 por cada montón de cientos de gentes que se dedican a esto día a día en este país.

Últimamente he tenido cierto contacto con el mundillo universitario (contactos de los que puedo hablar en este blog, claro, de los otros paso de hablar, que no estoy seguro de si iban a la universidad aun) y efectivamente, todo sigue igual: Todos quieren ser Kubrick (si van de artistas) o Spielberg (si van de taquillistas). Bueno, igual ahora quieren ser más Tarantino o quizá la fama de “talentos” se pasó del cine a la televisión, por las series de la HBO.

Todos, de entrada, quieren hacer LA OBRA. Y si puede ser YA, en la universidad, mejor (de todo esto habla MUY BIEN -mejor que yo, claro- el amigo Vigalondo aquí, en su blog). Pero claro, en la universidad… nadie hace LA OBRA. Hacemos truños catedralicios de los que, si tenemos auto-crítica, aprenderemos. Y eso en el mejor de los casos.

A un colega que trabaja en este gremio, hay algo que le gusta hacer cuando alguien le pregunta lo típico de “¿y cómo se llega a trabajar de guionista?” o “¿Y qué tengo que hacer para…?”. Porque la mayoría de estas frases se dicen, no pensando “¿Qué puedo hacer para contar historias?” si no “¿qué puedo hacer para entrar en esa serie tan molona/famosa?” y demás…

Porque mucha gente no quiere escribir. Quiere molar. O estar “ahí”. No acaba de saberse muy bien que es “ahí” (y menos en España) pero suponemos que es en la tele, en el canal que se ponga en casa.

Así que el colega este suele sacar algo así como un currículum de cosas que ha hecho. Más que nada, las que le han alimentado cada año. Las que pagan las facturas. Las que son su TRABAJO. Y le reta: “Busca ahí algo que hayas visto”.

La respuesta suele ser: “Ehm… esto me suena”, señalando la tontería más gorda que ha hecho en la larga lista. Eso como mucho. Y entonces mi colega lo explica claramente: “Pues yo llevo 10 años ganándome la vida de guionista”.

Y es que al final este oficio es eso: escribir. Contar historias. En el anonimato, o no. Hacer zapatos. Que queden bien, que sean cómodos y que ayuden a andar. Y si son bonitos, será precioso. Y si se ponen de moda, genial. Pero si no, seguiremos haciéndolos y podremos vivir de esto sin necesidad ni obligación de ser un Aaron Sorkin cada puto día de nuestra vida. Porque una cosa es el trabajo bien hecho y otra, la fama y el éxito a nivel externo.

Y como veis, estas cosas no sólo suceden a nivel universitario. Llega un momento en la carrera (llegan varios, pero vaya) en el que te da el día flojo y piensas: “¿Y yo, qué he hecho? ¿a donde voy?”.

En ese momento, lo mejor que puedes hacer es tener un colega que te de una colleja y te diga: ¡Venga, a escribir!

Y a dejarse de tonterías.

Entrevista a Mariano Baselga

Mariano Baselga es guionista y productor ejecutivo de El Internado. Estudió guión en la Ecam y a sus 34 años ya tiene un curriculum bastante impresionante. Ha trabajado en “Los Hombres de Paco”, “Los Serrano”, “Los 80” y otras series, aparte de varias incursiones menos fructíferas en el mundo del cine. Por si fuera poco, se ha convertido en productor ejecutivo de la serie estrella de los miércoles (con permiso de Hospital Central.) Hablamos un rato con Mariano sobre el Internado, la tele, la audiencia y otros asuntos de interés. Que aproveche.

1. ¿En qué consiste el trabajo de un productor ejecutivo como el que tú desarrollas en “El Internado”?

La mayor parte del trabajo consiste en coordinar y supervisar el trabajo de los guionistas, marcando las líneas generales de cada temporada, participando en el desarrollo de las tramas y revisando los guiones con los propios guionistas hasta su edición final. Además, tenemos que trabajar lo más estrechamente posible con los directores, hablar con ellos de los guiones, y ver los premasters para sugerir cambios en el montaje final. También tenemos mucha comunicación con el equipo de producción, el de casting y en menor medida con los equipos de arte, vestuario o peluquería.

2. Como guionista, ¿dónde consideras que se trabaja mejor? ¿En el cine o en la tele?

Son dos mundos muy distintos y creo que lo ideal es poder alternarlos. Del cine me quedo con el ritmo de trabajo, con la posibilidad de darle vueltas a una misma historia y verla crecer, y con la libertad de no tener que escribir para (en principio) todas y cada una de las familias de España. Por desgracia vivir sólo del cine es muy difícil y te llevas un disgusto muy gordo cada vez que se cae un proyecto, que suele ser casi siempre. De la tele me quedo con el trabajo en equipo, con la inmediatez con la que ves producido lo que escribes, con lo que aprendes y con que es más fácil ganarse la vida. Lo peor de la tele es el ritmo de trabajo, no sólo por el cansancio y el estrés, sino porque a menudo tienes la sensación de que con un poco más de tiempo las cosas quedarían mucho mejor.

3. Esta es una pregunta que sé que les interesa a muchos aspirantes. ¿Cuál es la mejor forma de convertirse en guionista/asomar la cabeza en el panorama laboral?

No sé cuál es la mejor, pero por lo que veo a mi alrededor, los estudios específicos ayudan mucho, sobre todo en centros con profesores que siguen en activo dentro de la industria y pueden enseñarte el camino e incluso tirar de ti.

4. ¿En qué medida afecta la presión externa (audiencias, relación con la cadena, opinión de críticos) a tu trabajo como guionista?

La verdadera y única presión es la de la audiencia: si te dejan de ver te puedes quedar sin trabajo. Afortunadamente en “El Internado” no vivimos con el agua al cuello y esa presión no está presente cuando te sientas delante del ordenador. Digamos que cuando llega ese momento la presión ya ha sido ejercida definiendo el tipo de serie que tienes que escribir.

5. Me ha dicho un pajarito que eres muy exigente. ¿Lo haces por ti mismo o por el público? En este sentido, ¿crees que la audiencia es exigente o que por el contrario se contenta con cualquier cosa?

No sé lo exigente que es la audiencia, pero desde luego no se contenta con “cualquier” cosa, como demuestra el hecho de que hay series que triunfan y otras que, por algún motivo, no consiguen despertar el interés suficiente para ser rentables. Despreciar a la audiencia por encumbrar productos que uno considera de baja calidad es un gran error. Y por pura lógica, cuanto más respetes a la audiencia más exigente serás con tu propio trabajo.

6. ¿Existe la inspiración?

No lo sé, me acabo de quedar en blanco.

7. Como espectador, ¿qué series te gustan? ¿Disfrutas sin más o las analizas?

Que quede entre nosotros, pero veo muy pocas series. Y en cuanto mis compañeros empiezan a hablar de personajes y tramas de “Los soprano”, “Lost” o “El Ala Oeste de la Casa Blanca”, yo disimulo y asiento con la cabeza. Me he prometido a mí mismo enmendarme, pero mientras tanto, mi favorita de todos los tiempos sigue siendo”Los Simpson”.

8. ¿Cómo ves la situación de las series de ficción en nuestro país en la actualidad? ¿Crees que es un buen/mal momento?

Creo que la industria pasa por un buen momento porque cada vez hay más series y más trabajo, pero creo que creativamente estamos un poco estancados. Yo soy optimista y creo que en los próximos años se abrirán nuevas vías que nos permitirán hacer cosas distintas.

9. ¿Qué factores crees que pesan más en el éxito de “El Internado”?

Muchos y muy complejos. La idea original. La mezcla del misterio, terror y elementos mágicos con tramas sentimentales y líneas de culebrón. El casting. La factura visual. La más que fluida relación entre los departamentos de producción, guión y dirección. El entusiasmo, la honestidad y las ganas de hacer bien las cosas que se respira en todo el equipo.

10. Por último, dales un consejo a todos aquellos que estén formándose o que quieran ser guionistas.

Que sean tenaces, humildes y valientes. (Y que se metan en ALMA para, entre todos, conseguir mejorar el mundo del guión.)

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