Escrito Por

El blog de Escrito Por: guionista y, sin embargo, humano..

¡Será por caballos!

Querido Escrito por:

 

hasta hace dos días no sabía nada de ti, ni conocía tu blog. Es más: hasta hace dos días no había leído ningún blog.
Pero mira tú por donde, de repente me he encontrado con mucho tiempo libre. Estoy “entre proyectos”, como decimos lo del mundillo. O sea, que estoy en paro.

Esto no me preocupa en absoluto… A ver: SOY DUSTIN HOFFMAN. Estoy forrado.

Tengo tres mansiones.

Tengo quince coches.

Tengo un bidé con los grifos de oro.

Por otro lado, no sé para qué sirve un bidé. Basándome en mi experiencia, sirve para que mi nieta celebre las jacuzzi parties con sus bratzs. Pero no te lo pierdas: tengo entendido que las mujeres francesas se lavan ciertas áreas ahí (tú que vives cerca, ¿podrías confirmarme esto, por favor?).

Y ya que menciono a mi nieta: que sepas que es la culpable de que tú estés leyendo esta carta… Y todo porque el otro día me empeñé en pasar la tarde jugando con ella (siempre pienso que debería ejercer más de abuelo). Todo fue bien al principio: llenamos el bidé, les pusimos los bikinis a las bratzs, abrimos las botellas de champagne imaginario…

¿Cuándo se torció todo?

Jade: es maja si no bebe

Reconozco que me metí demasiado en el papel de Jade, la bratz de pasado complicado (¡¡pero es que soy actor!! ¿qué esperaba?).

A Jade se le subió el espumoso y empezó a soltar barbaridades rollo putilla de Jersey Shore: que si tú te has acostado con tal, que si tú envidias a pascual…
Resultado: Jade fue expulsada del jacuzzi. Pero eso no fue todo.  Lo peor es que mi nieta me cogió de la mano y me llevó hasta su habitación y me echó una mirada de “ahí te quedas, castigado”… Las niñas de su edad no tienen muy claros los límites entre realidad y ficción.

Por no aburrirme empecé a juguetear con mi smartphone y lo siguiente que recuerdo es estar leyendo esa cosa que escribiste,  “Ayudas al cine español… ¿y fuera?“.

 

Bueno, macho: valiente mierda, ¿no?

En lo de las subvenciones ni entro (es un concepto que se me escapa, como lo del bidé). ¿Pero cómo te atreves a decir que el cine de EEUU es lamentable? Eso no, hombre.

En serio, ¿qué te has fumado? ¿Es que no te gusta divertirte? ¿Eres un triste de esos que disfruta con los días de lluvia?

 

El tono llorica de tu texto me ha traído a la mente una historia. Una historia real. Te la voy a contar. Le pasó a Robert de Niro… ¡No! Es coña: me pasó a mí. La prensa ya lo ha contado, a su manera. Es de esas cosas que, cuando le pasan a los demás, te hacen gracia, pero que cuando te pasan a ti, te cagas en la putggfhdjjdhdbjjs…

Hace unos meses estaba muy empalmado con mi primer trabajo para la televisión. Pero no solo yo. Éramos muchos los que estábamos ahí, enhiestos.

Por decir nombres:

Nick Nolte… Michael Man… David Milch… Dennis Farina y todo un equipo de ejecutivos de la HBO. Gente muy válida, a la que se la suda los días de lluvia.

Lo teníamos todo bien preparado. El guión, la idea, la magia, el comoquierasllamarlo, iba a cargo de David Milch. No hace falta que te diga quien es: te he buscado en Facebook porque quería ver que careto tenías, pero eres tan cobarde que has puesto una foto de Steve McQueen. En cualquier caso, así me he enterado de que eres admirador de Deadwood. Algo bueno tenías que tener.

 

Yo también soy fan. Y Michael Mann. Por eso nos metimos en esto. Poniéndole ganas, tripas, corazón, fe… y pasta. Muchos dólares de nuestro propio bolsillo.

A ver. Usa tu imaginación. ¿De qué crees que iba la serie?… Vas a necesitar una pista. Lo sé.

 

¿De qué iba la serie? ¿Eh? ¿De qué iba?

 

Carreras de caballos. Y todo lo que eso conlleva: jockeys, entrenadores, apuestas, gansters… ¡Un mundo! Nos entusiasmó a todos: “Hostia, David, qué original”. Estábamos encantados.

 

Empezamos a rodar y surgieron los problemas habituales. Es decir: cosas de ego. Siempre que se habla de ego los actores somos los primeros sospechosos. Pensarás que dos viejas glorias como Nick Nolte y como yo en seguida nos hemos puesto a medirnos las pollas… Pues te equivocas. A nosotros, precisamente, estas cosas ya nos dan risa. Los problemas han venido por parte de uno de los tuyos (salvando las distancias, estratosféricas, todo hay que decirlo), o sea, por David Milch.

 

Él y Michael Mann se picaban por todo.

En Hollywood somos gente creativa y nos inventamos muchos chistes (es lo que tiene). Está aquel… ¿cómo era? ¡Ah, sí!:

“En una habitación tienes encerrado a Michael Bay, James Cameron y Michael Mann. El problema es que tu pistola solo tiene dos balas. ¿A quién disparas?… A Michael Mann. Dos veces”.

 

Bueno, pues yo digo, y creo que el resto del equipo me apoyaría, que Michael Mann se merece la coña, pero que David Milch también debería estar encerrado en esa habitación. Con todos mis respetos, ¿eh? Que yo les aprecio muchísimo a los dos, pero vaya primeras semanitas nos hicieron pasar: “que si yo te cambio el guión, que si tú no me dejas entrar el el plató, que si ahora en el montaje ya verás, que si como esto siga así me largo y a tomar por culo todo…”

 

Se copiaban hasta el peinado

 

¡Son como niños! La prensa, como es natural, se enteró, y a esos dos no les quedó más remedio que envainársela y escribir un comunicado conjunto: “no, si nos llevamos chachi, sois vosotros, que os gusta malmeter…”

En fin, que el ego fue la primera barrera a saltar… A todo esto, no sé si tienes pajolera idea de lo que te estoy hablando: ¿en España tenéis ego?

 

 

Pero ahí no acaba la cosa (si no, vaya mierda de historia sería).
Después vino el estreno, anunciado con toda la fanfarria que cabe esperar en una proyecto de esta categoría.

 

 

La crítica nos puso bien. El público, nos escupió en la cara… Porque medio millón de espectadores por capítulo es un dato deprimente hasta para la HBO.

Para que te hagas una idea: en vuestro país, que es 19 veces más pequeño que el mío, un capítulo de Águila Roja hace una media de 6 millones de espectadores. Esto nos puso muy nerviosetes.

Hubo reuniones, visitas de ejecutivos al set, rumores, cambios en el guión de última hora, mareos con los horarios de programación, etc.

 

Aún así, resistimos. Hicimos toda una primera temporada. ¿Por qué?

 
Pues por la calidad, porque era una serie de puta madre. Tan sencillo como eso. Amor al arte.
 

De nuevo, no sé si me entiendes: ¿en España tenéis amor al arte? Aquí sí, somos así de chulos.

 

Otro obstáculo salvado: ¡pa habernos matao!

 

Todas estos problemas nos tenían tan ocupados que fuimos incapaces de ver el otro gran problema que nos estaba mordiendo las patas desde el principio, desde el capítulo 1: la mala suerte. Teniendo en cuenta que la serie se llama LUCK, tiene coña.

 

Los accidentes ocurren; esto es un hecho. Cuando estábamos grabando el piloto uno de los caballos murió. Bueno, más o menos: se rompió una pata y el veterinario decidió sacrificarle. Si te fijas, en los títulos de crédito del capítulo dice “The American Humane Association monitorizó las escenas con animales”… una sutil variación del protocolario “Ningún animal fue dañado en la realización de esta serie”. A todos los del equipo nos dio pena lo que le pasó al caballito. Recuerdo que esa noche Nick y yo nos fuimos de copas y brindamos por él.

 

Semanas después volvió a ocurrir: perdimos otro caballo durante la grabación de una carrera. Algunas asociaciones ecologistas ya nos vigilaban de reojo, pero a partir de este segundo accidente, empezaron a presionar. Y cuando digo “presionar”, quiero decir “masajear los cojones con guantes de crin”. La producción se paró, con toda la pérdida de dinero que eso conlleva (MI dinero; el amor al arte me impide mencionarlo más); mientras se replanteaban todas las medidas de seguridad con los animales. Al final se acordó no rodar más carreras de caballos… ¡¡en una serie sobre carreras de caballos!!

 

Entretanto PETA (la Ángela Merkel de las asociaciones ecologistas, o sea, una “fucker”) seguía dando el coñazo, pidiendo los nombres de los caballos fallecidos, los informes de las autopsias… ¿En España tenéis PETA? De nuevo, no sé si entiendes lo que te estoy contando, pero creo que con la comparación de Ángela Merkel se entenderá, que me consta que de eso sí tenéis.

No obstante, retomamos la producción, acabamos la temporada, y tras un período de incertidumbre, al fin llegó: la renovación. Nos dieron luz verde para empezar a rodar la segunda temporada.

 

"Esto hay que celebrarlo ... Invita él"

 

Fue el principio del fin. ¿Sabes eso que dicen de que no hay dos sin tres? Pues se cumplió: acabábamos de empezar a rodar cuando otra puta mierda de caballito la espichó. Hay que joderse.

 

Este obstáculo ya... como que no

 

PETA dijo que “la HBO estaba asesinando caballos” y lo siguiente que ocurrió ya puedes leerlo en la prensa.

 

 

Hace un rato que llevo preguntándome: ¿por qué estoy yo, Dustin Hoffman, contándole mi vida a un guionista-desconocido-mindundi-español?

 

Te juro que no lo sé. Se supone que debería haber una moraleja, pero no la hay. Sospecho que esto es como cuando vas al médico y en la sala de espera te pones a competir con otro paciente, a ver quien está más jodido. Siempre quieres ganar, aunque sepas que no hay premio, y si lo hay, no consiste más que en una mirada de compasión. Pues eso es lo que pasa, que he leído tu queja sobre no sé qué de unas subvenciones y me he dicho “se va a enterar cuando le cuente lo mío”.

 

El ser humano es estúpido. Los caballos, más.


Blog de ESCRITO POR

Anuncios

Navegación en la entrada única

Un pensamiento en “¡Será por caballos!

  1. Menos mal que la serie no iba de caza de elefantes…

Deja un comentario:

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: