Escrito Por

El blog de Escrito Por: guionista y, sin embargo, humano..

Black Mirror, un espejo en el que mirarse.

 

Los ingleses están que lo tiran. O soy yo el que me tiro mucho a lo inglés últimamente:” Luther”, “Sherlock”, “The Crimson Petal and the White”…

 

Hoy vengo a hablaros de otra producción británica. Esta vez para Channel 4, que no todo va a ser BBC. Black Mirror es una miniserie, pues ya se sabe que los ingleses están convencidos de que lo bueno si breve dos veces bueno. Cada capítulo (son 3) es independiente. Lo único que tienen en común es que cada historia parte de una distopía. Según la wiki una distopía es “una utopía perversa donde la realidad transcurre en términos opuestos a los de una sociedad ideal”.  Para entendernos: “1984″, “Un mundo feliz” o “Fahrenheit 451” son distopías. Como lo son también los capítulos segundo y tercero de Black Mirror. Sin embargo, el primer capítulo no encaja tanto en esta definición. No hay ningún elemento de ciencia ficción. Es de un realismo que abruma y, si sois perspicaces, ya os lo habréis imaginado: es mi preferido.

 

Parte de un supuesto escalofriante: ¿qué haría un político si fuera víctima de un chantaje demencial del que (en apariencia) fuera imposible escapar? La cosa empieza así: el primer ministro británico (que no es Tony Blair ni Gordon Brown, sino un trasunto llamado Michael Callow) es arrancado de su dormitorio por sus ayudantes para ponerle al tanto del secuestro de la princesa Susannah, un miembro queridísimo de la familia real.

 

Los ayudantes sientan al primer ministro en su cocina y le ponen un vídeo en el que la joven princesa suplica por su vida. Entre sollozos lee una nota que ha escrito su secuestrador: si quieren volver a verla con vida el primer ministro ha de aparecer en una cadena pública teniendo relaciones sexuales.

 

Con una cerda.

 

El político se enfrenta a este dilema: si decide no ceder ante el chantaje una vida humana se perderá y, como le aseguran sus asesores, su carrera política también. Si accede a hacer aquello que le piden, la princesa sobrevivirá, pero todo el planeta (incluida su familia) presenciará un acto inolvidable y devastador con su propia dignidad. Si a Bill Clinton se le recuerda como “el de la becaria”, él pasaría a la historia como “el de la cerda”.

 

No me digáis que después de lo que os he dicho no os han entrado ganas de verla. ¿Qué decidirá el presidente? Yo no os lo voy a contar.

 

A menos que queráis que os lo cuente…

 

¿Os lo cuento?

 

¿Sí?

 

Nooo. Mejor os cuento qué mente maquiavélica y brillante puede concebir algo así.

 

Alguien que previamente ya había concebido algo así.

 

 

Charlie Brooker, ¿qué va a ser lo próximo?

 

 

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