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El blog de Escrito Por: guionista y, sin embargo, humano..

Archivar para el mes “enero, 2012”

J. Edgar: Clint Eastwood haciendo una de Oliver Stone

O algo así utilicé para explicarle a una amiga qué tal estaba “J. Edgar“, la última película dirigida por Clint Eastwood.

 

 

Evidentemente, es un análisis simplista: Clint Eastwood pone mucha más delicadeza en juego, mucho más interés en el juego de pasiones reprimidas, en las miserias humanas, en el espíritu de las relaciones. Pero mira, a grandes rasgos, a vuelapluma… en Whatsapp, salió esto.

 

 

Pero no se crean, tengo más paralelismos tontunos respecto a la película: “Brokeback Whasington”, “El Misterioso Caso de Benjamin Hoovert” y en fin, así podría pasarme la tarde. Pero no, prefiero tomar Martinis.

 

 

Aunque para mí, el parecido razonable más evidente en la película, no es temático. Es físico. Es, incluso, un parecido que me da que pensar. Porque sí, Leonardo DiCaprio está estupendo (también) en esta película pero al caracterizarlo, con todas esas capas de maquillaje, de J. Edgar Hoover me acordaba de dos personas/personajes.

 

Mirad, este es Edgar J. Hoover, el papi del FBI:

 

 

Y este es DiCaprio interpretando, ya mayor, a Edgar J. Hoover:

 

 

Y aquí entra mi primer parecido razonable:

 

 

Sí, el Ciudadano Kane Viejuno. Y no se queda en el físico. Está claro que ambos personajes comparten más que eso. Incluso la película en si respira esa comparación. De hecho, hasta puedo imaginar una cierta intencionalidad a esos parecidos en maquillaje, que haya influido en la dirección de esta película.

 

Pero el siguiente parecido todavía me dejó más extrañado. A ver, ¿para qué te gastas una pasta en maquillaje y en sueldo contratando a Leonardo DiCaprio si tiñendo de blanco el pelo y con un poco de latex lo tienes clavado con… Philip Seymour Hoffman.

 

 

 

No sé, igual tenían todo listo con Philip y hubo cambios de última hora, quién sabe. Pero creo que hasta le hubiera venido mejor el papel. O igual no, igual perdía cierta empatía y hacía el personaje más desagradable o miserable u otras cosas que acaben en “able”, como contable o papable.

 

 

En definitiva, Escri, que te vas, te vas… “Edgar J.” es una buena película, una gran exposición del nacimiento y creación del FBI a través de su ególatra padre y un continente de pequeñas joyitas en secuencias, relaciones, subtramas, contadas con delicadeza y cocción a fuego lento. Una pena que el maquillaje adquiera tanto protagonismo (sobre todo en el caso del… “compañero” de Edgar) y despiste convirtiendo secuencias de gran sentimiento en una extraña comedia de Spitting Image Pero es lo de menos: gracias de nuevo, Clint.

 

 

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Black Mirror, un espejo en el que mirarse.

 

Los ingleses están que lo tiran. O soy yo el que me tiro mucho a lo inglés últimamente:” Luther”, “Sherlock”, “The Crimson Petal and the White”…

 

Hoy vengo a hablaros de otra producción británica. Esta vez para Channel 4, que no todo va a ser BBC. Black Mirror es una miniserie, pues ya se sabe que los ingleses están convencidos de que lo bueno si breve dos veces bueno. Cada capítulo (son 3) es independiente. Lo único que tienen en común es que cada historia parte de una distopía. Según la wiki una distopía es “una utopía perversa donde la realidad transcurre en términos opuestos a los de una sociedad ideal”.  Para entendernos: “1984″, “Un mundo feliz” o “Fahrenheit 451” son distopías. Como lo son también los capítulos segundo y tercero de Black Mirror. Sin embargo, el primer capítulo no encaja tanto en esta definición. No hay ningún elemento de ciencia ficción. Es de un realismo que abruma y, si sois perspicaces, ya os lo habréis imaginado: es mi preferido.

 

Parte de un supuesto escalofriante: ¿qué haría un político si fuera víctima de un chantaje demencial del que (en apariencia) fuera imposible escapar? La cosa empieza así: el primer ministro británico (que no es Tony Blair ni Gordon Brown, sino un trasunto llamado Michael Callow) es arrancado de su dormitorio por sus ayudantes para ponerle al tanto del secuestro de la princesa Susannah, un miembro queridísimo de la familia real.

 

Los ayudantes sientan al primer ministro en su cocina y le ponen un vídeo en el que la joven princesa suplica por su vida. Entre sollozos lee una nota que ha escrito su secuestrador: si quieren volver a verla con vida el primer ministro ha de aparecer en una cadena pública teniendo relaciones sexuales.

 

Con una cerda.

 

El político se enfrenta a este dilema: si decide no ceder ante el chantaje una vida humana se perderá y, como le aseguran sus asesores, su carrera política también. Si accede a hacer aquello que le piden, la princesa sobrevivirá, pero todo el planeta (incluida su familia) presenciará un acto inolvidable y devastador con su propia dignidad. Si a Bill Clinton se le recuerda como “el de la becaria”, él pasaría a la historia como “el de la cerda”.

 

No me digáis que después de lo que os he dicho no os han entrado ganas de verla. ¿Qué decidirá el presidente? Yo no os lo voy a contar.

 

A menos que queráis que os lo cuente…

 

¿Os lo cuento?

 

¿Sí?

 

Nooo. Mejor os cuento qué mente maquiavélica y brillante puede concebir algo así.

 

Alguien que previamente ya había concebido algo así.

 

 

Charlie Brooker, ¿qué va a ser lo próximo?

 

 

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Spielberg: más que un director

No todos los premios acaban en los Oscars. Y no, no hablo de los Goyas, los Bafta, los Globos de Oro Antesala de los Oscars, etc… hablo de premios que no suelen aparecer en prensa pero también son importantes. Premios como los del Sindicato de Productores de América.
Porque sí, este es un blog de guión y aquí defendemos la labor del guionista, del creador, como fundamental. Pero… la verdad es que los productores, esa gente que siempre pintamos como orcos deformes en los folios en blanco que nos dan en las cenas familiares para que dibujemos y no demos la lata contando nuestros “proyectos”, también son imprescindibles.

 

 

Hay tipos y tipos de productores y bueno, en todos los países tienen mala fama (unos cuantos piratas en un océano de barcos honrados y ya se sabe lo que se va a decir: es un mar de piratas). Pero en países como Estados Unidos, donde la industria cinematográfica es tan potente, la figura del productor cambia respecto a la figura en España, por ejemplo. Allí no se queda la cosa en un señor taciturno que intenta liarla parda con el presupuesto, triquiñuelas y aquí quito esto para ver si por acá me saco lo otro. En USA también pasa, pero a la vez, se da el fenómeno de gente con gran talento creativo que pone pasta y a la vez, aporta su creatividad en proyectos interesantes que podría haber dirigido/guionizado pero dado su volumen de trabajo, se limita a producir. Y a producir ejecutivamente: es decir, controlando muy bien el proceso, entrando a fondo en decisiones de casting, de estilo, de historia…

 

 

El aporte de un “autor” en el cine, en un mundo hiper industrializado como el de Hollywood, no se queda en dirigir, guionizar o interpretar. Se suma el pluriempleo, donde los elegidos meten su talento en cientos de proyectos con más o menor presencia. Pero dejando su impronta.

 

 

Luego puede estar el habitual crédito de “de los productores de… llega…” que no es más que un reclamo comercial. Pero en determinados créditos de producción un nombre pesa tanto como un sello de marca, de calidad.

 

 

Y uno de los premiados (fuera de la terna de premios anuales a la producción de la temporada pasada) del Sindicato de Productores es un claro ejemplo de esto. El premio David O’Selznick (ese mega productor que podemos decir que fue el “autor” de “Lo Que el Viento se Llevó” por encima de cualquier director/guionista/actor), así lo reconoce: Steven Spielberg.

 

 

Steven es un genio. Esto ya lo sabíamos. Esto nadie lo duda. Sus películas como director son lecciones de cine, desde las geniales hasta las fallidas. Pero viendo un vídeo homenaje a su carrera tanto como Productor, Productor Ejecutivo como Director/Productor uno se queda de piedra. Siempre ha estado ahí. Siempre eligiendo bien. Siempre yendo un paso más allá.

 

Enhorabuena, maestro. Te merecías un O’Selznick.

 

El cierre de Megaupload como cliffhanger para parejas

Alguno de vosotros creéis en Dios, ¿verdad?

 

Está bien, no pasa nada. Os consiento… ¿Sabéis por qué?

 

Porque yo también tengo mis excentricidades. Yo creo en Cupido.
¿Tú? Escri, ¿en Cupido? ¿Qué pasa? – diréis – ¿has elegido aposta el ángel más fofo y pardillo? ¿Acaso no hay ángeles más molones, como San Gabriel, mensajero de la muerte, encargado de soplar un cuerno el día del Juicio Final para avisarnos a todos de que ha llegado el momento de ponerse la ropa interior limpia?
Veréis, es que el Cupido en el que yo creo (creía) no es el que os estáis imaginando. Cupido en realidad es alguien mucho más corpóreo.

 

Ya es hora de que lo sepáis. Cupido es Kim Dotcom.

 

Y tan corpóreo.

 

Tachaaaaán! El hombre que ha logrado mantener unidas a tantas y tantas parejas desde el año 2005. Porque vamos a ver, si sois honestos con vosotros mismos y con vuestro entorno, ¿cuál es el pilar básico en una relación?

 

¿El sexo?

 

¡Pffffff! Por favor… Notelocreesnitú.

 

En realidad son DOS los pilares básicos, y ninguno de ellos  es el sexo:

 

1- la inercia (propiedad de la física)

2- el entretenimiento compartido.

 

Detengámonos en lo último.

 

Tengo entendido, porque me informan mis amigos casados, que compartir el entretenimiento con una misma persona durante el resto de tu vida (o hasta que San Gabriel sople el cuerno) no es tan fácil como parece al principio, tras el primer revolcón. Contrariamente a lo que ocurre con la gran mayoría de disciplinas, el entretenimiento en pareja es un ejercicio que no suele mejorar con la práctica, sino todo lo contrario. O sea, que cuantas más pantallas se pasan, más difícil resulta encajar las putas piezas.

 

Como en el Tetris.

 

Ana y Juan. 7 años de relación

Veis por dónde voy, ¿verdad?

 

Mi tesis es que, de un tiempo a esta parte, las series se han convertido en el pegamento que mantiene unidas a muchas personas. Es el vamos a hacer algo juntos, sutil y deliciosamente transformado en vamos a hacer algo que nos gusta a los dos (y ni siquiera tenemos que hablarnos, ¡yu-ju!).

 

Porque vamos a ver, ¿cuántas parejas lo dejaron tras el último cliffhanger de Lost? Imposible contarlas, pero seguro que muchas.

 

Aquello fue serio. Y esto del cierre de Megaupload lo va a ser mucho más. ¿Qué va a pasar con todas  esas parejas que se veían mínimo dos capítulos a diario; seis o siete los domingos? ¿Qué harán a partir de ahora? Quedarse en casa y mirarse el uno al otro, como en una película de Bergman? Ya puede ser fuerte la inercia.

 

 

Estoy preocupado. La gente se llena la boca con la cultura libre, los derechos de autor,  los modelos de mercado y las paradojas de la justicia… ¿Por qué nadie habla de lo importante?

 

El amor, coño. ¿Qué va a ser del amor?

 

 

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Entrevista al perro de The Artist

 

Hablamos hoy con Uggie, el perro actor que ha alcanzado fama mundial gracias a la película de moda: The Artist.

 

Escrito por: Uggie, buenos días. O buenas noches más bien.

 

(La entrevista se realiza mediante vídeo-conferencia. Uggie vive en Los Angeles. O sea, que aquí es de día y allí de noche)

 

Uggie: ¡Guau! ¡Guau!

 

(Uy, perdón, me olvidé de conectar el dog translater,  pero imagino que estas primeras palabras de Uggie son un “hola, ¿qué tal?”. A partir de aquí toda la entrevista aparecerá traducida)

 

Escrito por: Uggie, en mayo pasado te dieron la Palm Dog en Cannes y ahora tienes dos nominaciones a mejor interpretación canina en los Golden Collar Awards, una por tu trabajo en The Artist y otra por Agua para elefantes. Dime, ¿es difícil competir con uno mismo?

 

Uggie: Bueno, competir con uno mismo es bastante agradable, jeje. Pero no olvidemos que hay otros tres perros nominados, y que ellos se lo merecen tanto como yo. Cualquiera puede ganar. Aunque es cierto que mis posibilidades son un poco más altas. El 13 de Febrero lo sabremos.

 

(Los otros perros a los que se refiere Uggie son Cosmo, nominado por su interpretación en Los principiantes; Hummer, nominado por Young Adult; y Denver, que aparece en el drama sobre el cáncer 50/50)

 

Escrito por: El 13 de Febrero, vaya. A solo un día de San Valentín… Uggie, ¿hay alguna perrita en especial con la que compartirías el premio?

 

Uggie: Me vas a perdonar, pero de mi vida privada no voy a hablar.

 

Escrito por: Te perdono.

 

(Uggie no quiere hablar sobre el tema, pero su cola no engaña: se menea con tanta alegría que es obvio que al menos una perrita hay. Por si fuera poca pista, su perfil de facebook nos dice que “es complicado”).

 

Escrito por: Uggie, cuéntanos, ¿desde cuando llevas preparándote para ser actor?

 

Uggie: Pues prácticamente desde que nací, hace nueve años, aunque en un principio mi destino era otro. Estuve a punto de acabar en una perrera, imagínate… Afortunadamente fui rescatado por mi adiestrador, Omar von Muller.

 

Escrito por: Una historia típicamente hollywoodiense: del barro al estrellato.

 

Uggie: No sé qué quieres decir.

 

(En este punto Uggie me gruñe un poco)

 

Escrito por: No te lo tomes a mal, Uggie. Solo digo que muchas veces las historias de los actores y actrices de Hollywood parecen cortadas por el mismo patrón. Demi Moore, por ejemplo, dice que antes de ser famosa vivía como una vagabunda, y que su casa era un coche… (Uggie interrumpe mi argumentación. Está bastante molesto)

 

Uggie: No sé en el caso de Demi, pero en el mío es tal y como te lo cuento. Y si no te quieres creer… ¡vete a roer un hueso!

 

Escrito por: Entendido. Cambiemos de tema: tengo una amiga que está coladita por Michael Fassbender y anda toda emocionada porque el actor ha hecho unas declaraciones diciendo que no le da miedo rodar escenas de sexo (lo comprobaremos cuando estrenen Shame)… Y tengo otra amiga que está loquita por ti. ¿Qué le decimos a ella? ¿Tendrías reparos si un director te pidiera una escena subidita de tono?

 

Uggie, junto a Robert Pattinson en Agua para elefantes

 

Uggie: Bueno… Hay que ver las cosas dentro de su contexto. Si un director al que yo respeto me pidiese rodar una escena en la que, digamos, tuviera que ponerme en una situación erótica, creo que no tendría problemas. Siempre y cuando la escena fuera necesaria para la película, es decir, si tiene un sentido dentro del guión. Lo que no estoy dispuesto es a convertirme en un trozo de carne sin voluntad. Soy un actor, no una marioneta.

 

Escrito por: Lo entiendo, y a colación de esto, ¿qué piensas de las declaraciones que ha hecho Jean Dujardin, tu compañero de reparto en The Artist?

 

Uggie: ¿Qué declaraciones?

 

(La cola de Uggie se pone tensa)

 

Escrito por: Cito textualmente: “Uggie sabe morir magníficamente, llamar a la policía, y por dos hot-dogs, obtienes lo que quieras de él”.

 

Uggie: No tengo nada que decir. Sin comentarios.

 

Escrito por: Uggie, estás gruñendo. Algo tendrás que decir.

 

Uggie: ¿Yo, gruñir? Yo no gruño… Grrrrrr.

 

Escrito por: Vale.

 

Uggie: A ver, es que no entiendo muy bien lo que Jean ha querido decir con eso de los dos hot-dogs. ¿Acaso él trabaja gratis? ¿No somos todos un poco prostitutas?

 

Escrito por: Desde luego. Yo sí lo soy. Estoy seguro.

 

Uggie: Pues eso. Esta es una profesión muy dura. Hay muchas envidias.

 

Escrito por: ¿Jean te tiene envidia?

 

Uggie: Tampoco he dicho eso. Dejémoslo estar.

 

Escrito por: Muy bien, pues ya para terminar déjame que te hable de un perro actor muy conocido en España por unos anuncios que hizo para la lotería. Su nombre es Cook, pero se le conoce como Pancho. ¿Habías oído hablar de él?

 

Uggie: No, lo siento.

 

Escrito por: Cook es un Jack Russel Terrier, al igual que tú, y está intentando abrirse camino en Hollywood. ¿Qué consejo le darías?

 

Uggie: Pues le diría que mucho ánimo y que no deje nunca de intentarlo… No me permito dar muchos consejos. Si acaso, uno pequeñito: Cook, no te dejes encasillar en papeles de perro latino.

 

Escrito por: Está bien, muchas gracias Uggie.

 

Uggie: Gracias a ti. Y un saludo para España.

 

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Películas a trozos

Ojo: a trozos. No atroces.

Sí, es un concepto cinematográfico sin ninguna novedad: lleva pasando toda la vida.

 

Viene a ser como las tiendas estas tan de moda ahora en las que venden porciones de pizza. Matan el gusanillo y si están buenas pueden dar pie a que otro día pidas la pizza entera o si otro día pasas por ahí, ya sepas cual no elegir ni de coña: las porciones de película.

 

Hay películas que la gente como yo ha visto más en porciones o trozos que entera, seguida. Es más, os confieso algo: hay películas que YO NO HE VISTO. Pero puedo recitar sus diálogos de memoria e incluso citar secuencias plano por plano.

 

Películas que hemos acabado viendo enteras, pero a trozos, en momentos distintos de la vida. Por casualidad a veces, por programas que emiten escenas en plan “recuerdo”, porque en clase o en algun curso nos han pasado ese final, ese inicio, ese diálogo…

 

Ahora muchas de ellas ya han pasado frente a mis ojitos y he completado el trabajo, pero muchas siguen ahí, en porciones, en mi memoria. Poco a poco, iré completando las que merezcan la pena. Pero las hay muy llamativas que, hasta hace poco, nanai.

 

Por ejemplo: Ciudadano Kane. Sí, la he visto entera, del tirón, varias veces, con el tiempo. Pero confieso que fue hace relativamente poco. Durante los estudios tuve que hablar muchas veces de ella en trabajos, comentar hasta la extenuación su uso del contrapicado, esos techos, la narración extraña en la que una gente comentaba una palabra clave que nadie podía haber oído en boca del moribundo Kane… todo.

 

¿Cómo evitar haber visto algo de Ciudadano Kane? Es imposible: algo tiene que caer si te dedicas a esto. Pero ¿toda? Puf. No. Me daba perezón. Luego, como digo, todo cambió. Y ahora, cuando la pillo… tomo otra porción.

 

Otra que tal es Pretty Woman. Sí, amigos: no he visto Pretty Woman. Pero, qué remedio, me la sé. Totalmente. Creo que he visto más planos que el montador. Pero ¿entera? No. Podría hacer un paralelismo con visitas a una puta, que han de ser esporádicas y tal para no encariñarse, pero bah, no lo haré.

 

 

Una más para el carro: Dirty Dancing.

 

Como véis, hubo unos años en los que mi hermana iba al cine y se volvía loca y a mí me la sudaba mucho.

 

Así que no, no vi a Patrick Swayze poner berraca a una nariguda hasta que, años después, me obligó una “ex”. Bueno, entonces no era mi “ex”, si no, de qué me iba a obligar sin juez mediante ni nada. Y no, no fue “ex” por culpa de ponerme esa película tampoco, malpensados.

 

Y por acabar el tema, os diré que hay otra película, la película “en porciones desordenadas” por excelencia, que no vi en su orden original: Pulp Fiction. En su momento no fui al cine a verla. Era joven y me pilló en un sitio con poca oferta cinematográfica. Pero, al tiempo, la alquilaron en casa. Llegué un día y ya estaban viéndola, así que me acoplé a media película. Y claro, me encantó lo que vi. Así que, al cabo de unos días, decidir ponerme el principio que no había visto. Y claro, flipé: ¡Si eso iba después de lo que yo vi! Desde luego, muy curioso. Hice la misma mamarrachada que Coppola con su montaje cronológico de El Padrino, pero sin querer. Luego ya la vi seguida varias veces, pero esa primera impresión, esa “novedad” en el discurso, desde luego, me la ventilé.

 

 

Y vosotros, ¿qué clásicos no habéis visto (o no habíais visto) enteros pero sí a porciones?

 

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A mí pónganme trailers

Hace un tiempo que vengo observando un fenómeno extraño cuando voy al cine.

 

Bueno, en realidad son DOS fenómenos extraños. El primero es el poder de transformación que ejerce un cubo de palomitas sobre las personas.

 

El otro día, por ejemplo, me acompañó una señorita muy fina al cine. Una chica tipo Jean Seberg, que siendo de Iowa parecía de París… Pues esta lo mismo: con su pelito a lo garçon, sus pestañas infinitas, unas rodillitas huesudas como de niña fugada de orfanato… Y una sonrisa tímida, desarmante, que, por si fuera poco, iba remachada con hoyuelos. “¿Dónde vas con ese pibón?”, me preguntaban telepáticamente todos los tíos en la cola de la taquilla. Y yo les respondía, también por telepatía, “¿acaso no es obvio? Voy al cine, capullos”.

 

Bueno, pues poner un cubo de palomitas en el regazo de esta chica fue como alimentar un Gremlin después de las 24:00. No veas con qué ansia agarraba los maíces, a puñaos, se los metía directamente en el buche. A lo Tricky, el de las galletas. Estuve por hacer un cucurucho con la hoja del programa y ofrecérselo como embudo. Para facilitarle el trabajo, digo… En menos de diez minutos se lo había zampado todo. Yo no me atrevía a coger ni una, no fuera a ser que me llevara un zarpazo.

El otro fenómeno extraño del que quería hablaros es la desaparición de los trailers.

 

Los trailers, un género a extinguir.

 

Antes te sentabas y estabas obligado a ver tres o cuatro piezas de próximos estrenos. Tanto es así, que a veces hasta se te olvidaba qué película habías ido a ver. Entrabas en un bucle espacio-temporal y te quedabas como hipnotizado. Después de unos cuantos trailers ya no sabías ni quien eras ni cómo habías llegado hasta allí. A veces mirabas de reojo la butaca de al lado y pensabas “¿esta quién es? ¿Será mi novia? Voy a tocarle una teta, a ver… ¡Hostia! Pues no. ¿Y esta otra chica? ¿La de la derecha? A ver…”.

 

Esto se está acabando, amigos. Ahora vas al cine y es como sentarse a ver la enésima reposición de Aquí no hay quien viva en el televisor de tu casa. Te ponen anuncios de cualquier cosa: coches, salchichas, ambientador para el wc… ¡Todo vale! Si acaso te cae un trailer despistado por ahí.

 

A mí esto sí que me da mala espina. Ni datos de taquilla ni leches: de todas las señales apocalípticas que nos anuncian la muerte del cine (el cine entendido como atracción, como espacio físico) esta es la que me parece peor. Porque si ya ni al propio cine le compensa publicitarse a sí mismo… Mal vamos, ¿no?

 

Me da pena, y eso que la tendencia de los últimos años de contarte toda la puta película en los trailers (pero toda-toda: con su planteamiento, nudo y desenlace), a mí no me gustaba nada. El otro día sin embargo fui al cine y me pusieron un trailer -el único, precedido por un montón de anuncios- que me pareció una joyita en sí mismo: el trailer de Millennium. No sé si es porque la canción de Led Zeppelin, incluso versionada, es capaz de estimular a un muerto o porque la historia es tan conocida que no han pretendido explicártela… La única intención aquí es la que, a mi entender, deberían tener todos los trailers: la de picarte la curiosidad y que incluso a mí, que me he leído el primer libro de la saga, que me he visto la película sueca y que no soy ningún fan de Stieg Larsson o del personaje de Lisbeth, me entren ganas de ir a ver este remake. Que por muy Fincher que sea para mí la fórmula ya estaba agotada y, sin embargo, después de ver este trailer…

 

 

Por cierto, aquí os dejo otro trailer oficial, de esos que digo que te lo explican todo, todito, todo. Comparen ustedes: ¿Cuál de los dos les gusta más?

 

 

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El Top 11 de 2011 de Quentin Tarantino

Ya sabéis que los finales y principios de año son los típicos momentos propicios para promesas que jamás se cumplirán, propósitos de enmienda que cada año nos hacen sentir peor al ver que, una vez más, nos los pasamos por el forro y… las listas de “lo mejor del año pasado”.

 

En el juego de estas listas cae todos los años Quentin Tarantino. Ese director maravilloso que viene derivando en “uy madre, a ver la próxima, miedo me da” capaz de todo. No soy el primero preocupado por si el ego inflado de Quentin le está jugando una mala pasada y se está convirtiendo en un director no-tan-flipante. Aunque, realmente: me da igual. Haga lo que haga, a mí me entretiene. Así soy.

 

Pero ahora ha hecho una lista, esta, eligiendo lo mejor del 2011 y, amigos, alucino. Veamos lo que Quentin, previsiblemente ante de tomarse la medicación, ha elegido:

 

1. Midnight In Paris
2. El origen del planeta de los simios
3. Moneyball
4. La piel que habito
5. X-Men: First Class
6. Young Adult
7. Attack The Block
8. Red State
9. Warrior
10. The Artist / Our Idiot Brother (empate)
11. Los 3 Mosqueteros

Bueno, como veis, no solo los académicos españoles premian la de Woody Allen (os hablé de esto en un post) sino que Quentin la pone en primerísimo lugar… justo antes de “El Origen del Planeta de los Simios”. En tercero: “Moneyball“, con Brad Pitt, que todavía no se ha estrenado aquí. Y en cuarto lugar… ¡Almodóvar! De lo mejor del año “La piel que habito”, dice. Entiendo que el ha podido la premisa, la idea inicial (realmente es buena) pero no sé si se ha dejado llevar. En fin, es Quentin, no voy a decir nada, pero sigo bajando y… bien, sé que te molan los cómics y esta estaba más que bien, vale, la de Diablo Cody, esta aún no la han estrenado por España, “Attack The Block” que bueno, si tu lo dices (a mí ni fu ni fa), “Red State” la última de Kevin Smith que lo petó en Sitges (y que aquí en España vete a saber cuando la vemos), “Warrior” que promete desbancar a “The Fighter” en el reboot del género de boxeo, “The Artist” de la que todo el mundo parece enamorado, “Our Idiot Brother” que parece ser una tonterieta wannabe y…

 

…entonces llega el puesto 11. 11 de 11-S. 11 de 11-M. 11 del horror:

 

¿”Los 3 Mosqueteros”? ¿Va en serio, Quentin? ¿”Los 3 Mosqueteros” en 3D es en tu lista de las 11 mejores películas de 2011? ¿La de Orlando Bloom haciendo de D’Artagnan Fairlane, el mosquetero rockanrolero?

 

No sé, yo no he visto una ramplonería mayor con espadas desde… desde la adaptación de “Los 3 mosqueteros” anterior. La de “El Mosquetero“, en 2001, con el coreógrafo de Matrix haciendo de las suyas.

 

Aunque oye, podría haber sido peor. Podría haber sido “Los 3 Mosqueteros: el musical coreano”

 

 

Y yo que le veía votando “Drive”, que le pega todo. En fin, Quentin, es tu lista, tú mandas. Eso sí, acabas de perder unos cuantos puntos como referente mitológico de empleado de videoclub. A saber qué cosas recomendabas 1 de cada 10 veces.

 

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Películas que nos estamos perdiendo: Almighty Thor

 

Amigos, uno es un cinéfilo de pacotilla, pero cinéfilo, así que gusta de rebuscar por ahí a ver que joyitas encuentra en la filmografía “around the world”. A veces encuentras clásicos preciosos y desconocidos (para uno) en TCM, de madrugada, que devoras con sonrisa de sibarita exquisito tras encontrar un restaurante mágico. Otras veces, encuentras un truño ponzoñoso.

 

Pero los truños ponzoñosos tienen dos posibilidades:

 

a) Que sean de los que dan vergüenza ajena de la mala: de la de indignarse y no soportarlo.

b) Que sean de los que dan vergüenza ajena de la buena: de la de reírse como cuando ves “Granjero busca esposa”. De la que piensas: “o esto lo ha hecho un niño, o lo ha hecho gente con un sentido del humor y muy refinado”.

 

Normalmente, es la opción a), pero a veces, es b) y entonces tienes que ir corriendo y enseñarlo.

 

Pues bien, aquí llego corriendo a enseñaros un titulazo que salió el año pasado y del que seguramente, no habíais oído hablar todavía: “Almighty Thor”.

 

 

Diréis: “¿No suena a la de Thor, el rubio este de la peli, basada en los cómics, basados en la mitología nórdica?”. Bueno, vale, no lo diréis así, sino más bien: “Joder, ¿no es esa la de Thor?” y ya, pero quería dejar caer más información.

 

Pues bien, la respuesta es sí: sí suena, porque esta película es lo que los yankies llaman un “mockbuster”. Mock viene a ser “imitar”, en inglés. Es decir: un “mockbuster” es una película fullera que saca alguna productora chunga, hecha con 3 duros, directa a DVD, plagiando otra de moda (blockbuster) para ver si roba algo de pasta con la expectativa creada por ese estreno en cines que promete éxito. Vamos, como las películas de dibujos barateras que aparecen a la vez que estrenan una de Disney o Pixar en las gasolineras, tipo

 

“Ratatoing” en vez de “Ratatouille” y demás.

 

Pues bien, “The Asylum” es una productora especializada en “mockbusters”. Atentos al currículum (extraído de Wikipedia)

 

Película real Mockbuster de Asylum Año
Freddy vs. Jason Vampires Vs. Zombies 2004
King Kong King of the Lost World 2005
War of the Worlds H. G. Wells’ War of the Worlds 2005
The Da Vinci Code The Da Vinci Treasure 2006
Pirates of the Caribbean: Dead Man’s Chest Pirates of Treasure Island 2006
Snakes on a Plane Snakes on a Train 2006
Aliens vs. Predator: Requiem AVH: Alien vs Hunter 2007
Transformers Transmorphers 2007
I Am Legend I Am Ωmega 2007
Indiana Jones and the Kingdom of the Crystal Skull Allan Quatermain and the Temple of Skulls 2008
High School Musical 3: Senior Year Sunday School Musical 2008
The Day the Earth Stood Still The Day the Earth Stopped 2008
Transformers: Revenge of the Fallen Transmorphers: Fall of Man 2009
Terminator Salvation The Terminators 2009
Avatar Princess of Mars 2009
Paranormal Activity Paranormal Entity 2009
Sherlock Holmes Sir Arthur Conan Doyle’s Sherlock Holmes 2010
Piranha 3D Mega Piranha 2010
Battle: Los Angeles Battle of Los Angeles 2011
Thor Almighty Thor 2011
Fast Five 200 mph 2011
11-11-11 11/11/11 2011
Snow White & the Huntsman Grimm’s Snow White 2012
Battleship American Battleship 2012

 

¡Brillantísimo! Me parecen especialmente divertidas las versiones de “Snake on a Train” (¿en vez de Elsa Pataki, a quién habrán puesto? ¡Si Elsa ya es una versión mockbuster!), “I am Omega” (muy sutil, ya que la anterior adaptación que había del libro “Yo soy Leyenda” se llamaba “The Omega Men”, con Charlton Heston), “Sunday School Musical”, y la mejor: “11/11/11” en vez de “11-11-11”. ¡Bravo!

 

Pues bien, estos genios de “The Asylum”, como os contaba, realizaron el año pasado el hitazo: “Almighty Thor”. Mira que resultar más marciana que la original era difícil. Pero oye, con el saber hacer de esta productora, todo es posible. Y de ahí sale este trailer mitológico. No, no por la mitología nórdica. Mitológico por si mismo:

 

 

¡Me encanta! Sobre todo cuando coge una Uzi… ¡es tan guay todo!

 

 

Y esos Fx, esos clichés (¡qué grito de “¡Lokiiiiiiii!” tan maravilloso) y ese manejo de armas de semanas y semanas de entrenamiento. Sobre todo, la chica. Oh. Cómo mueve las espadas a cámara lenta… ah, no. Espera. No era a cámara lenta. Es que era así. Maravilloso.

 

Esa chica, que no es otra sino Patricia Velásquez (Patrisia Velasques según la locución del trailer), la que hizo de Anck-Su-Namun en “La Momia” (la del 99). Sí, la que peleaba con esos Sais (cuchillos ninja) tan egipcios, la novieta de La Momia. Esa.

 

 

No sé, estoy viendo la crisis, que aquí no hay oportunidades, que el gobierno pretende darle palos al cine y estoy planteándome hacer “mockbusters” pero de cine español. ¿No sería un ideón? Vamos pensando… “No habrá pan para los malotes”.

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Woody Allen que estás en los Goyas

Ya han salido las nominaciones de los premios de la Academia de las artes y las ciencias cinematográficas de España: los Goya, vaya. Esos que este año, presentará Eva Hache.

 

Y bueno, podríamos empezar con la típica retahíla de “pero cómo han nominado a este” o “pero cómo no han nominado a este”, pero como esto ya es un tema de filias, fobias y enfrentar a unos con otros por criterios subjetivos, no me apetece hacerlo de entrada.

 

Pero sí me apetece comentar una de las categorías: la de guión. Bueno, son dos categorías: original y adaptado. Y me apetece comentarlas por dos cosas:

 

 – Porque este es un blog de un guionista, ¡ja!

– Porque hay en una de ellas una tontería que no doy crédito.

 

Como guionista, podría comentar que, una vez más, me da la impresión de que los académicos no votan el guión en si, sino si les gustó la película o si es de un colega: “anda, si está Fulanito, venga, va, la de guión”. O si lo firma alguien famoso: hale, voto. Solo así me explico que ahí figuren cosas como… ESE torpedo de guión de Almodóvar. Y otros, que no voy a entrar, pero que telita.

 

Pero bueno, voy a la parte importante. La de la tontería. La que da título al post. Porque sí, amigos: el guión de Woody Allen para su película de ‘Midnight Paris‘ está nominado en los premios Goya de este año.

 

Un guión escrito por un newyorkino, en inglés, rodado en inglés, de una película filmada en París. Nominado a los Goyas españoles.

 

¿Y esto, por qué, amigos académicos? Sí, a mí también me cae muy bien Woody, lo admiro profundamente. Es más, me divertí mucho en los momentos fantásticos de esta película, con los chistes sobre grandes mitos artísticos del París bohemio, pero… ¿de verdad era necesario esto? ¿mejor guión original en los premios del cine español?

 

Vale, legalmente, es posible: puede competir porque la producción, de Mediapro, es española y por lo tanto, cuenta. Pero, oigan, una cosa es que les aparezca en la papeleta y otra que, por el chiste, le marquen la casilla. ¿Estamos idiotas?

 

Además: puestos a jugar a la tontería paleta de pensar que “molan más” los Goyas si aparece el nombre de Woody por allá: ¿por qué limitan el chiste al apartado de guión? Venga, sean valientes: ¿acaso la dirección de la película es peor que las nominadas? ¿acaso la película misma es peor que las nominadas? No lo es, para nada. Yo diría que es incluso superior a 3/4 partes de ellas.

 

Pues venga, si tan chulo les ha parecido el relato de Woody, ¡vótenlo en esas categorías!

 

Pero no, no. Que eso es serio: mejor director, mejor película… uf. No. Ahí no vamos a votarle que debería ser un español, claro. Pero bueno, guión… ¿a quién le importa guión? ¡Si no son famosos! Pues mira: colamos por ahí a Woody para el guiño y ya está… total, quitamos la posibilidad a un guionista español de ser nominado, pero oye, lo bien que queda la lista con el pequeñajo.

 

 

Pues amigos académicos, desde aquí, desde el blog de un guionista, os lo digo clarito: Idos a la mierda.

 

Gracias.

 

Y además… Woody no va a venir, paletos. No va ni a los Oscar, ¿creéis que va a venir a los Goyas?

 

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