Escrito Por

El blog de Escrito Por: guionista y, sin embargo, humano..

Ava, con su propia voz

Mi intención era hojearlo un rato, pero el libro se ha quedado todo el fin de semana en mis manos. No sé hasta qué punto esta autobiografía practica la indulgencia ni cuánto hay del puño y letra de Ava Gardner, pero lo que sí hay es una narración fluida, inteligente y muy divertida.

Ava Gardner nació la última de siete hermanos en un pueblo de Carolina del Norte. Sus padres eran granjeros y al sobrevenir el crack de 1929 quedaron completamente arruinados. Aún así se empeñaron en que su hija pequeña tuviera estudios. Ava iba para secretaria pero el marido de su hermana llegó a la conclusión de que algo más había que hacer por ese bellezón de dieciséis años.

A pesar de su acento de paleta no le costó mucho conseguir su primer contrato de starlet con la MGM, pero aquello no tenía mucho de glamouroso. Ava pasó sus primeros años haciendo figuración y fotos de “arte de pierna”.

“Recuerdo en particular un día en que el calor en L.A. batía todos los récords y alguien dijo: “Vale. Vamos a poner a alguien que tenga buenas piernas y buenas tetas encima de este enorme bloque de hielo”. Y el bloque era, en efecto, enorme, debía pesar una tonelada. Necesitaron un grúa gigantesca para colocarlo. ¿Y quién tuvo el gran honor? Yo. Llevaba un traje de baño a rayas rojas y blancas, y me subieron encima del bloque. Sujetaba un cucurucho de helado y sonreía alegremente mientras el ventilador hacía volar mis cabellos en el viento y mi trasero se congelaba. Salió en todos los periódicos. Nadie dijo nunca que fuese una profesión intelectual.”

Habrá quien opine que toda autobiografía es un relato edulcorado. Creo que sí puede haber algo de sacarina, pero no más allá de lo razonable.

Hay que pensar que la imagen que tenemos de la Ava pendenciera, borracha y devora-hombres, aunque nos ponga mucho, no tiene porqué ser la única verdad. Lo más probable es que se haya exagerado un pelín. El libro no niega ciertos hechos, pero sí hay un empeño por desmitificar y matizar. A mí me parece fenomenal. Si ella dice que no perdió la virginidad hasta después de casada (con Mickey Rooney, a los 20 años) no tengo porqué dudarlo, y en el fondo da bastante igual.

Por otro lado, hay mérito literario en este relato. ¿Atribuible a Ava? Eso sí que es difícil de creer.

No porque sea una tía demasiado estupenda, sino porque entonces tendríamos que tragarnos que sólo escribió un libro en su vida y que lo hizo acertando en la diana a la primera, algo de lo que no puede presumir casi ningún escritor. No, lo más lógico es que registraran sus parloteos en una grabadora y que después el libro se lo escribiera uno de éstos:


(Chicos de las maracas en La noche de la Iguana).

Lo que me seduce de este relato es su sentido del humor y, por supuesto, los cientos de detalles impagables sobre gente interesante.

Mi compañero de blog, Estado crítico, hablaba ayer precisamente de la película documental sobre Ava que acaba de estrenar Isaki Lacuesta: “La noche que no acaba”.

Me interesa mucho todo lo que hace este joven director, y después de leer este libro, me interesa también mucho Ava, así que no me la pienso perder.

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Un pensamiento en “Ava, con su propia voz

  1. mapachito violento en dijo:

    “Yo me eché la siesta con Ava Gadner tres o cuatro veces”, ¡qué lujuria! Escri, no conocía el libro, gracias. De esta semana no pasa la peli.

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