Escrito Por

El blog de Escrito Por: guionista y, sin embargo, humano..

Aquí hay tomate (añejo)

Ya os conté que me estoy leyendo una filmo-biografía de Nicholas Ray.

También os dije que el señor no se mordía la lengua. Digamos que no era ese tipo de persona introvertida que se reconcome por dentro.

Por eso el capítulo dedicado a En un lugar solitario se pone especialmente interesante.

En un lugar solitario es la historia de un guionista con problemas de ira. Un guionista malote (esto sólo resulta creíble si lo interpreta Bogart). Este pieza es el principal sospechoso de asesinar a una mujer. Su vecina (Gloria Grahame) sale al quite para defenderle y a partir de ahí se enrollan. Pero se da el caso de que cuanto más le conoce más se barrunta la vecina que quizás sí, quizás es el asesino, porque quién sabe hasta dónde puede llegar un guionista con malas pulgas…

Al parecer la película tiene doble o triple lectura. Para empezar es coetánea a la caza de brujas. Que el protagonista sea un guionista acorralado y bajo sospecha no es nada casual. Se dice que Ray quería reflejar el tenso clima que había en Hollywood en aquellos momentos.

Por otro lado –y aquí es cuando echamos el sofrito a la sartén – la película que cuenta la desintegración de una pareja también es cotánea a la ruptura matrimonial de Nicholas Ray. ¿Y de quién se estaba separando? ¡De Gloria Grahame!

“Me había separado de mi mujer, Gloria Grahame, que actuaba junto a Bogart. Y si hubiese dejado que el productor o Bogart lo supieran, se habrían preocupado. O se habría preocupado Harry Cohn. Por eso les dije: Tengo problemas con la parte final. Acondicionadme un camerino, porque no quiero ir a casa, a Malibú, todas las noches. Quiero ir al plató y trabajar por la noche… Lo hice así y Gloria se portó muy bien. Nadie descubrió que nos habíamos separado”.

Y vosotros pensaréis, ¡qué maduro y civilizado todo! Qué buen rollo. Bueno sí, pero es que la cosa no se queda ahí.

Gloria y Ray se separaron, sí. Hasta ahí todo normal. Pero es que 8 años y un marido más después Gloria se casó con uno de los hijos de Ray. Y se armó el escandalazo que os podéis imaginar.

Esto ya es un poco rarete hasta para una estrella de Hollywood. Pensad que algunos de los hijos de Grahame no sólo eran hermanos entre sí, también eran tíos, o sobrinos o… ¡ya me he liao!

Pero a Nicholas Ray le tenía que salir la bilis por algún lado:

“Bogart y yo habíamos tenido experiencias comunes en el pasado, pero había entre nosotros dos algo más que eso. Los dos estábamos casados con una mujer mucho más joven, él con Bacall, yo con Gloria, que tenían más o menos la misma edad. Ambas eran buenas actrices, ambas se preocupaban de que las fotografiasen bien. Ambas eran enamoradizas, y Gloria, de lejos, de modo mucho más ofensivo. Cada una tenía su estilo pero Bacall era más elegante y mucho más inteligente. Gloria se apañaba mejor a un nivel más bajo“.

¡Qué última frase! Hay veces que adoro la mezquindad.

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