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El blog de Escrito Por: guionista y, sin embargo, humano..

Nicholas Ray: peloteando a Howard Hughes

Sostengo entre mis manos una delicia de libro cinéfilo.

Pero bueno, Escri: ¿Otro? ¿Cómo éste? ¿Y aquel? ¿O este otro?

Pues sí, ¿qué pasa? Aquí el amigo Escrito es un poco ratonicio. Del tipo bibliotecario. Incluso se puede decir que es más bibliotecario que otra cosa. Y hay pocos objetos que yo sepa sostener con tanto gusto como un libro. Quizá uno o dos, pero nunca sin ponerme nervioso.

El libro del que os hablo hoy es “Nicholas Ray y su tiempo”, de Víctor Erice y Jos Oliver, editado por Filmoteca Española.

Más allá de que interese el personaje y que lo desvelado tiene su jugo- Nicholas Ray no se mordía la lengua- me gusta mucho la forma en la que está estructurado este libro.

Es un repaso concienzudo a toda su filmografía. Pero no aburre. Tras cada título lo primero que aparece es una breve sinopsis, seguida de una aún más breve nota de los autores sin otra ambición que la de contextualizar (se agradece esa voluntad de figurar en un discreto segundo plano).

Y después viene lo gordo, el plato fuerte, que bien puede ser una entrevista cazada de allí o de allá al propio Nicholas, o un estracto de sus memorias, más alguna declaración del actor, el guionista, el director de foto de turno que participara en el proyecto.

Esto tiene su gracia porque a veces la versión de Ray contradice lo que dicen los otros. Otras veces se complementan o añaden una nueva luz sobre los hechos, un poco como en Ciudadano Kane.

Es el caso por ejemplo de una película que Nicholas nunca llegó a rodar. El proyecto era un test que Howard Hughes lanzaba a sus directores. Al parecer fue ofrecido a 13 de ellos, incluido Joseph Losey.

Ésta es la versión que Losey da del asunto:

“Me ofrecieron una película titulada I married a communist (a.k.a. The Woman on Pier 13), que rehusé categóricamente. Yo fui el primero. Descubrí más tarde que era una piedra de toque para ver quien era rojo: se ofrecía a cuantos se creía que eran comunistas, y si la rechazaban, lo eran. Fue rechazada por trece directores, pero antes, pongamos el octavo o el noveno , se la ofrecieron a Nick Ray. Aceptó, porque se hallaba en buenas relaciones con Howard Hughes y creyó que podría sacarla adelante. Hizo construir los decorados, trabajó en el guión y ensayó con los actores, convencido de que nadie se atrevería a hacer una película tan estúpida. Faltaban tres o cuatro días para el rodaje, cuando se dio cuenta de que el proyecto seguía adelante y tendría que rodarla, y entonces desapareció. No recuerdo quien dirigió la película al final pero fue una catástrofe.”

Y esta es la versión bastante más prolija de Nicholas Ray:

“Cada estudio tenía alguna trampa y la de la R.K.O. era una película titulada I married a communist. Era tan ridícula que pensé que podríamos convertirla en una comedia. Recibía llamadas de mis amigos de izquierda:

“Nick, ¿qué demonios estás haciendo? ¿Te has vuelto loco?”.

Y yo les decía: “¡Callaos!”, y colgaba el teléfono. Al cabo de ocho semanas me di cuenta de que era tan radicalmente mala que no había forma de hacer nada”.

A continuación Ray explica que cuando decidió descolgarse del proyecto le organizaron una cita con el temible Howard Hughes. Nicholas dice (y en esto contradice a Losey) que hasta ese momento no se conocían. Ray va a verle y le dice:

“Sr. Hughes, me llamo Nicholas Ray”.

Hola, Nick, ¿has almorzado?”. Se saca un bocadillo de un bolsillo y una bolsa de leche del otro y me dice: “Compártelo conmigo”.

“Oiga, Sr. Hughes…”.


“Mira, Nick, ¿no sabes que si le llamas señor a un ejecutivo en vez de utilizar su nombre de pila a los cinco minutos de conocerle, siempre le llamarás señor?”.

Y aquí tengo que hacer un inciso-ovación a esta última frase de Hughes, o más bien, a la frase que según Nicholas Ray pronunció Hughes.

Fin del inciso.

“¿Por qué no puedes hacer la película, Nick?”.

“Sr. Hughes”, le digo, “Conozco su fuerza de volundad; cuando se estrelló su avión contra dos casas en Beverly Hills y llegó el médico, usted le preguntó por sus posibilidades de sobrevivir y él le respondió: “Un 50 por 100”. Usted pasó los siguientes 45 minutos dictando todas sus observaciones sobre lo que fallaba en el avión, antes de dirigirse al médico y decirle “Muy bien, póngame fuera de combate”. Sé que cogió el mismo avión para intentar arreglarle los fallos. No lo consiguió. Construyó un edificio a su alrededor, lo intentó otra vez, tampoco lo consiguió, y al final destruyó el avión.

“Yo no puedo arreglar los fallos de este guión, Sr. Hughes. Y perdóneme la presunción -usted es un hombre mucho más experto que yo en todos los terrenos- pero le aconsejo que no lo siga intentando. Es un fracaso”.

“¿Eso es todo lo que tienes que decir?”.

“Sí, Sr. Hughes, y aunque me lo rogara no me haría cambiar de opinión”.

Un año después me pidió que dirigiera su estudio.

Bien: aquí tenemos dos posturas ante la vida. La de Losey, que dice NO abiertamente, que se niega a verse implicado en una película panfletaria… Y la estrategia de Ray, mucho más sibilina, que dice SÍ para no morder la mano que le da de comer, aunque en el fondo sabe que nunca lo hará. Cuando llega el momento más apropiado se niega a realizarla alegando motivos de calidad, no ideológicos. Él ya ha demostrado su buena voluntad y está libre de sospecha.

¿Qué estrategia os gusta más?

Llegados a este punto quizás sea apropiado decir que a Ray, efectivamente le ofrecieron dirigir el estudio, mientras que Losey no volvió a trabajar nunca para la R.K.O.

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4 pensamientos en “Nicholas Ray: peloteando a Howard Hughes

  1. gabkarwai en dijo:

    Que listo el tio Ray! Eso es ser inteligente. o es que no entienda a Losey, pero creo que usó un arma que los cineastas tiene que tener en mente: la persuasión!

  2. Visto con el corazón, Losey sin dudarlo. Lo bueno de los que lucen principios es que a veces consiguen que se cambien las cosas y eso es admirable.

    Si lo vemos con la cabeza, Nicholas Ray. Lo bueno de los sibilinos es que consiguen comer caliente. No es admirable, pero sí comprensible.

    Qué grande Hughes. ¿Has leído Ciudadano Hughes? Es muy interesante, todo lo contrario de esa cosa insulsa que Scorsesse llamó “El aviador”.

  3. http://ideasshop.blogspot.com/ en dijo:

    Estoy de acuerdo el del corazón y en lo de la cabeza; sin embargo, conociendo levemente la trayectoria vital y cinematográfica de Ray, que al parecer sufrió lo indecible por imponer su visión de las cosas, este tipo de comportamientos me parecen menos rentables que los de Losey; efectivamente este también sufrió y mucho (se exilió por la Caza de Brujas), pero al menos lo hizo con su dignidad intacta (al menos por este “affaire”.
    Un saludo!

  4. Escrito por en dijo:

    No he leído el de Ciudadano Hughes. En cuanto pueda lo pillo.

    Como bien dice “ideasshop”, la trayectoria de Ray es tan compleja que habrá más post sobre él, con toda seguridad.

    Saludos

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