Escrito Por

El blog de Escrito Por: guionista y, sin embargo, humano..

Las películas de antes acababan… antes

Lo dijo Jack Nicholson meando. Bueno, no, lo dijo Elijah Wood: que al encontrarse con Jack en los baños de los Oscar y tras ganar esa noche El Retorno del Rey sus tropecientos premios dados casi más a la Trilogía de El Señor de los Anillos, este le confesó que se salió del cine antes de tiempo. Le felicitó por su trabajo pero… que le ocurrió eso. Elijah dudaba, al encontrárselo en el baño y tener cierta edad el bueno de Jack, si sería cosa de la próstata, supongo. Pero Jack enseguida sacó de dudas al pequeño hobbit: “Too many endings, boy. Too many endings” (demasiados finales, chico. Demasiados finales…)

Y es que este es un pequeño vicio que comete el cine moderno: Tras el climax… nos encaaaaaaaaaaaaanta meter mil epílogos. De sub-tramas, de resolución de running gags, de chistecitos privados, de constatación de que ahora sí todos son felices, de lo que sea: a explicar bien todo después.

Antes… antes esto no pasaba. Antes, tras la resolución climática, tardaba dos segundos en subir la música a lo loco y aparecer el cartelito de “The End”. La escena climática era la escena final. Es más, por no haber finales, no había casi ni créditos finales. Los habían soltado al principio (no tantos como ahora, claro) y santas pascuas. Entre el beso del chico con la chica (o la evidencia de que eso nunca pasará, o la muerte del malvado) y el encendido de las luces en sala transcurrían 2 minutos a lo sumo y ¡puerta!

Por ejemplo Casablanca (el 18 de Junio, en TCM): Llegan al aeropuerto y Rick da el giro final: los billetes son para ella y… su marido. Y no hay más que hablar. Se lo dice a ella, se lo dice a él y luego se aleja con el gendarme planeando escapada y una futura y bonita amistad. The End! 3 minutos todo.

O El Apartamento:

O Desayuno con Diamantes:

Todo acaba entonces. No hay más. No hay un “y mira, fueron súper felices (o súper infelices) tras su decisión, mira, mira… y mira al amigo secundario de paso… y mira lo que pasó con este tipo”.

Ahora, en la mayoría de las ocasiones, los finales se multiplican, se alargan, se diluyen en varias escenas.

Vienen a hacer como antes, cuando tras un beso venía un fundido a negro en el que no se mostraba la consumación de un acto (sexual, claro). Ahora, el habitual fundido tras el “The End”, se enseña también como las escenas de cama. Vamos a verlo todo, a entrar hasta en la cocina. Explorar “lo de después” un poco (aunque explorar “lo de después” en los finales románticos debería tener un efecto devastador en la mayoría de los casos, me temo).

Así que me da por pensar que el cine ha llevado la moda o necesidad de los tiempos de duración anti-zapping a la inversa que el resto de formatos audiovisuales. Mientras estos últimos tratan de concretar en un producto compacto que no pierda atención, en el cine buscan incluir “más”, hacer el discurso mayor.

En televisión te piden que desde la “resolución” hasta el fin total del capítulo o programa, el tiempo que pase sea el mínimo, por el miedo al botón de zapping cuando un espectador ve que acaba: “bah, esto ya ha terminado. A ver qué ponen en…”

Con el cine actual no existe ese miedo, claro. Allí hay que dar la sensación al espectador de que ha amortizado el precio de la entrada dándole casi 3 horas de entretenimiento como media.

Al hacer su crítica a “El Retorno del Rey”, Jack Nicholson tenía mucha razón (y eso que Jackson se saltó todo el trozo de la reconstrucción de la Comarca por lo de Saruman, etc…), pero el problema partía de que se fue más o menos fiel al libro y claro, no es lo mismo un tempo de novelaca que uno de película.

¿Pero a vosotros, qué os parece? ¿No veis también este cambio en los finales del cine actual? ¿Qué estilo preferís? ¿Qué ejemplos proponéis?

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6 pensamientos en “Las películas de antes acababan… antes

  1. Correctísimo. Llevo años diciéndolo, parece que han perdido la capacidad de sintetizar y de la elipsis (conocerán este palabro?), o nos suponen tan lelos que nos lo tienen que explicar todo?

  2. Si a la trilogía del Señor de los anillos le quitas la paja y esas larguíííísimas panorámicas de paisajes neozelandeses te quedas con una película de 90 minutos.
    Lo mismo entonces hasta me gustaba y todo.

  3. Yo diría que El Señor de los Anillos es un caso aparte: hay tanta información, tanto que contar que resulta imposible condensarlo más. Yo leí el libro después de ver las películas y cuando volví a verlas después eché en falta algunos personajes y fragmentos (como la reconstrucción de La Comarca, por ejemplo, o a Tom Bombadil).
    Pero ciñéndome a la pregunta, a mí personalmente sí me gustan estos finales. Siento curiosidad por saber qué pasó después, aunque sea el futuro más inmediato al tradicional “The End”; yo nunca creí que las cosas se terminasen con un beso, ni siquiera en el cine.

  4. Como dicen en Clerks 2, los señores estos de los aliños son pelis de gente andando. A mí me da pereza tanto final. Creo que es mejor uno solo y que sea bueno. Y mejor las pelis de 100 minutos que las de 145.

    Muy buen post.

  5. Envidioso en dijo:

    Psé, normalito y va que chuta!

  6. Multiverso en dijo:

    “El hombre que sabía demasiado” de Hitchcock creo que es el mejor ejemplo de lo que tratas en esta valiosa y acertada entrada.

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