Escrito Por

El blog de Escrito Por: guionista y, sin embargo, humano..

Archivar para el mes “junio, 2011”

¿Qué película refleja mejor el paso del tiempo?

Tengo un amigo que me dobla la edad. Esto quiere decir que fuma puros, que es bastante viejo y que suelta frases como “estoy demasiado mayor para…”. No obstante, como mi amigo es bastante cenizo y quejica sospecho que lleva toda su vida sintiéndose así y no me extrañaría nada que le dijera esa frase al cura cuando hizo su primera comunión.

Yo no suelo hacerle mucho caso cuando empieza con sus “no creo que viva lo suficiente como para verte casado, como no lo hagas de aquí a cinco años…” o sus “para lo que me queda en el convento…” porque esa cantinela de vejete me recuerda a los bebés parlanchines de juguete, que siempre me han dado mucha grima por pesaos y repetitivos. Me pregunto si es inevitable caer en ciertos tópicos cuando se llega a una edad, igual que cuando tienes hijos empiezas con los “cuando digo que no es que no” y los “verás como te caigas encima es que te voy a dar yo”.

Hay frases que parece que las llevamos escritas en el ADN.

Otra cosa es cuando mi amigo me cuenta alguna historia de su pasado, que suelen ser siempre interesantes.

Hoy por ejemplo, me contaba que el otro día estuvo cenando con tres amigas de toda la vida y que la experiencia le había dejado muy deprimido.

¿Y eso por qué?, le he preguntado yo haciéndome el inocente, porque de sobra sé que mi viejo amigo siempre se las apaña para ver el lado melancólico de la vida.

“Pues no sé, hijo, a lo mejor es porque recuerdo demasiado bien como éramos de jóvenes. Me acuerdo de que una vez quedé para cenar con una de ellas. Fue hace más de treinta años, pero para mí esa cena está más nítida que la cena del otro día. Me acuerdo perfectamente de lo que comimos, de lo que hablamos, de lo guapa que estaba ella…”

(Si estuviésemos en una película años cuarenta a estas alturas mi amigo y yo habríamos desaparecido de la pantalla tragados por las brumas de un flashback).

“Mis amigas eran guapas, Escrito. Todas. Listas, independientes y estupendas. Yo intenté casarme con una de ellas. Nos enrollamos pero pasó de mí. Ella quería a otro, que a su vez pasaba de ella… Lo de siempre, hijo mío, lo de siempre”.

¿Eso es lo que te deprime?, he preguntado yo, esta vez sin necesidad de fingirme inocente. Mi amigo me ha mirado como se mira a los tontos y se ha carcajeado.

“No, lo que me deprime es que ahora veo a mis amigas y me parecen tres cacatúas. Claro, que yo estoy peor que ellas. Así es la vida, el tiempo pasa a una velocidad exagerada y bla, bla, bla”.

El resto del discurso os lo podéis imaginar. La verdad es que me ha dejado un poco tocado. No tengo ni la mitad de años que él y ya me parece vislumbrar algo de esa sensación: el tiempo pasa que es un horror. El otro día estuve cenando con una amiga estupenda. ¿Me parecerá una cacatúa la próxima vez que la vea? ¿Empezaré a fumar puros y a decir que soy demasiado mayor para esta mierda?

Al parecer es lo que nos espera a todos: llevamos una cacatúa dentro esperando a romper con su pico la crisálida de nuestra juventud. ¡Vaya mierda!

Como véis ha pasado lo que tenía que pasar: la melancolía no sólo es asquerosa, sino que también es contagiosa. ¡Desprendámonos de ella viendo películas!

Y ya que estamos con el tema, ¿qué películas pensáis que reflejan mejor esa sensación tan intangible de la que hablamos mi amigo y yo? La del puñetero paso del tiempo.

A mí de entrada se me ocurre que La familia de Ettore Scola.
¿La habéis visto?

Nota mental: abrirme una cuenta en Tuenti y romper con todos mis amigos mayores de 30.

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La montaña sagrada: Jodo y los Beatles

El otro día compartí con vosotros mi perplejidad por las pasiones que despierta a mi alrededor un tipo como Jodorowsky, a quien considero poco más que un charlatán, un vende linimentos de película del oeste.

También os dije que ésa es mi idea del Jodorowsky actual, el de la psicomagia y el tarot, pero que tenía pendiente conocer su faceta como cineasta.

Y ahí estaba yo frotándome las manos ante un dvd de La montaña sagrada, dispuesto a ver media horita de cine experimental y psicodélico para venir aquí a cachondearme.

Bueno, lo primero que tengo que decir es que sobrepasé la media horita. Me la tragué entera. Y eso que hasta bien entrada la película no aparece un hilo argumental ni nada que se le parezca. Y cuando aparece poco importa ya: si has llegado hasta allí sin necesidad de flotador quiere decir que ya has aprendido a nadar.

¿Esto significa que la película me ha parecido buena?

No, ni de coña. Es demasiado larga para considerarla buena. ¿Qué es lo bueno de El perro andaluz? Que es cortita, sobre todo. Ésta es igual de surrealista y disparatada (aunque está hecha 50 años después) pero dura mucho más, lo que la hace tediosa.

Con eso ya contaba. Sabía que siendo una obra más o menos experimenal me iba a aburrir. La experiencia me dice que ése es un peaje que hay que pagar con cierto tipo de cine. ¿Quieres ver algo diferente? ¿Sí? Pues prepárate para el sopor.

Por eso iba mentalizado para no ver más allá de media hora. Pero ya os he dicho que seguí. ¿Y por qué? Porque me sorprendió. No esperaba un despliegue visual de esas características. La montaña sagrada es una sucesión de escenas con una simbología codificada que ni entiendo ni pretendo descodificar. Me importa una mierda lo que Jodorowsky quería expresar con esta imagen…

o con ésta otra…

Y aquí… ¿qué hacen?

Ni lo sé ni me importa. No me interesa su discurso. Intuyo que me convencería igual o menos que su rollo psicomago. Y si me picara la curiosidad, me bastaría con leer lo que dice la wikipedia para curarme la picadura:

“La montaña sagrada es el único largometraje de ficción, cuyo argumento está basado en el eneagrama de la personalidad, ideado a partir del sufismo por Georges Gurdjieff y desarrollado por el peruano Óscar Ichazo (consultor de Jodorowsky durante la escritura del guión del film) y el chileno Claudio Naranjo.”

Puf. ¡Paparruchas!

Vi la película hasta el final porque me hipnotizó su narración llena de escatología y sexo explícito, con imágenes desconcertantes y poderosas, algunas bellas y otras directamente desagradables.

Luego he sabido que el cine de Jodorowsky entusiasmaba a los Beatles. Bueno, puede que no a todos. A John Lennon y a George Harrison, sí.

Lennon de hecho quería que Jodo dirigiera una adaptación de El señor de los anillos, protagonizada por él mismo y por Yoko Ono. No se hizo porque Yoko no daba la talla como actriz, según Jodo.

Aún así Lennon le puso pasta para que dirigiera La montaña sagrada. Jodorowsky quería que George Harrison la interpretara pero, vaya por dios, surgió otro problemilla y tampoco pudo ser:

“Fui a hablar con George Harrison y él me dijo que le parecía fascinante, pero que no estaba de acuerdo con una escena en que debía mostrar en primer plano de su ano. Yo le dije: o lo muestras o nada. El no quiso y terminé filmando con un desconocido”.

Un detalle que me ha hecho mucha gracia de La montaña sagrada es que el propio Jodorowsky interpreta un papel. ¿Sabéis cual? Es un mago, un guía espiritual estrambótico.

Qué emperro el de este hombre. Menos mal que al final ha conseguido convertirse en lo que siempre ha querido, si no revienta.

Donde dije digo, digo Diego, digo perro, digo gallo Claudio…

Estaba en un debate sobre lo de siempre: si se permite o no fumar aquí o allá, si fíjate que ahora querrán que desaparezca el tabaco como si no existiera de la historia de la humanidad, etc… cuando llegó el típico ejemplo ese que ponían en los telediarios. Ese de “a partir de ahora, ya no veremos esto…” con una secuencia de Casablanca o algo así.

De ahí pasamos a hablar de cómo sería si la censura mojigata americana cogiera ahora y “modificara” esas películas para su consumo “apto”, eliminando los cigarrillos por infografía y poniendo en su lugar, yo que sé… brotes de soja, o algo sano y maravilloso.

Y de pronto, me acordé de que no había que irse tan lejos para detectar la mojigatería correctora.

Sólo hay que ir un poco atrás, a Lucas y Spielberg. Esos 2 grandes mojigatos.

Spielberg, cuando rodó ET (ya sabéis cómo acabaron todos desde aquello), puso en las manos de los policías que perseguían a los niños bici-boladores lo que suelen llevar estos señores en casos extremos: fusiles y pistolas. Pues bien, en la remasterización del 2002… las quitó. Y puso Walkies. Con 2 cojones. Aquí podéis ver la imagen (gracias a Wikipedia):

Pero Lucas no se quedó corto tampoco, hace más tiempo. Cuando remasterizó la trilogía original de Star Wars… quitó una cosita que le impedía dormir por la noche. Esta secuencia:

¡Han Solo dispara traicioneramente! Dispara sin más, sin que el otro le dispare o haga gesto para hacerlo definitivamente (más de apuntar).
Nadie cuando la vio le debió dar mucha importancia, pero seguro que algún mojigato, le comentó y desde entonces, su cabecita iba rebotando esas palabras. Así que en la re-edición de 1997, solucionó el problema. Mete un tirito por aquí, para que parezca que Greedo dispara antes (y mal, el tío, pese apuntar todo el rato a metro y medio) y así justificar a Han:

Así que, no sé. Igual lo de quitar el tabaco digitalmente en un futuro no es muy descabellado.

Roberto Benigni: La vida es bella… y sucia

Woody Allen ha confirmado que en su próxima película, además de Alex Baldwin y Pe Cruz (como ya os conté aquí), trabajará con Roberto Beniggni, ganador de un Oscar con La Vida Es Bella. Esa película donde se podían hacer chistes sobre el holocausto porque todavía no existía twitter (¿verdad, Vigalondo?).

Haciendo el juego este de relaciones, es curioso que:

Roberto saltara a la fama tras una película (de judíos) y en concreto, en su gala de los Oscar, tras gritar la gran Sofía Loren su nombre emocionada. ¿Lo recuerdan?

(Aquí tienen la secuencia entera, con dedicatoria y discurso)

Sí. Más o menos lo que pasó con el Oscar de Pedro Almodovar, leído por Pe:

PEDROOO

No voy a ser yo quien compare a Sofía y Pe, pero… vaya, es un poco lo mismo, ¿no?. Cada uno con su diva, cada uno con su histeria personal. Pero aquí estas cosas, nos las tomamos peor, qué le vamos a hacer.

Ahora, todo se une: la histeria de Pe, la histeria de Ro, la neurosis de Woo (no sé cómo reducir más lo de “Woody”).

De Pe ya hemos hablado mucho. Quería hablar de Benigni. Siempre que lo miro, recuerdo la película que me hizo conocerle: Jhonny Palillo. Me hizo mucha gracia, qué le vamos a hacer, me pilló un día tonto delante del televisor. Luego surgió “La Vida es Bella” y fui a verla al cine… y en fin, fuera del pastelón, bien. Yo que sé, para Oscar. Bonita.

Pero poco después fui al cine a ver un estreno europeo (rumano) que también trataba el tema judío-nazi desde la comedia… y me quedé mudo.

Me sonaba.
Me sonaba mucho.
Pero mucho, mucho!

Incluso había un personaje que… me recordaba a Roberto Benigni!!

Sí, el del loco. ¿Una película de nazis y judíos, en comedia reaccionaria, con un poso de realismo mágico y reflexión de cuento con poso de tristeza final? ¿Y con un personaje de “loco maravilloso” (odio esta expresión) centrando el relato?

Me cabreé. Pensé que el rollo de la “explotation” se quedó antiguo y que no era plan de ir a la estela de “La Vida es Bella”… hasta que investigué un poco. Y descubrí que el director y guionista de “El Tren de la Vida”, el rumano Radu Mihaileanu, precisamente… había mandado su guión a Benigni para que interpretara el papel del loco. Y este lo rechazó… y luego movió su proyecto de “La Vida es Bella”. Y ya sabéis el resto.

¿Coincidencia?

No sé. Suciedad.

A mí, personalmente, me parece mucho más atrevida y divertida “El Tren de la Vida” que el pastelón de Benigni. Pero claro, para gustos…
Lo que nadie quita, es la cara del pobre Radu viendo cómo Roberto se lo comía todo haciendo astracanadas por los escenarios.

Así que ahora, como hoy, cuando veo de nuevo el discurso de Benigni y pese a que la película está muy bien, todo suena fatal. ¿Verdad?

Y por cierto: ¿Será casualidad que desde entonces, Benigni no hiciera nada llamativo?

Duro golpe a los enanos roba-Goyas

PRIMERAS OPINIONES RECOGIDAS A PIE DE PLATEA SOBRE LAS NUEVAS BASES DE LOS PREMIOS GOYA:

“Yo estoy de acuerdo con eso de que los menores de 16 no salgan nominados. ¿Qué es eso de que venga un mocoso, un criajo, un alfeñique y me quite lo que por derecho es mío? ¡Ni hablar! Hombre, claro que estoy de acuerdo. Espero que a partir de ahora me ofrezcan más papeles.” (Arturo Fernández).

“A ver, si es que las criaturitas tan pequeñas no se enteran, angelicos de mi arma. ¿Qué más les da a ellos ganar un premio que no ganarlo? Si a su tierna edad solo piensan en la comba y la gallinita ciega… Mejor que los Goyas los ganemos otros que estamos en edad de disfrutar, ¿no? ” (Carmen Sevilla)

“Imagínate la cara de tonta que se te queda cuando estás nominada y ves que al final quien se lleva el gato al agua es un mico. Menudo papelón. Se te caen tos los anillacos al suelo… Ahora, yo me pregunto: ¿no debería ser retroactiva esta medida? Que los niños devuelvan sus Goyas y se repitan las votaciones de años anteriores.” (Pilar Bardem)

“Ya lo podían haber cambiado el año pasado. A mí ya me da igual”. (Carolina Bang)

Nota del autor de post: las declaraciones de estos actores son totalmente falsas y si alguna coincide con la realidad o con su pensamiento ha sido por pura potra.

¿Qué pasa con Jodorowsky?

Hablo con una amiga y me dice:

“Andresito ha hecho psicomagia y desde entonces nos va mejor”.

A continuación pasa a describirme en qué consiste el acto que el psicomago hijo de Jodorowsky planificó para su novio: tenía que andar por el campo cargando con dos piedras grandes y pesadas todo el tiempo que pudiera, hasta que las piedras se cayesen al suelo. Una piedra representaba a su padre. La otra piedra a su madre.

“¿Qué piedra crees que se le cayó primero?… La del padre, mira tú qué casualidad”.

¿Y qué?, pregunto yo, que soy bastante disfuncional para esto de los simbolismos. A mí me sacan del “desde que se fue mi Pepe el huerto no se ha regao” y ando todo perdido.

“¿Cómo que y qué, cacho disfuncional? Pues que todavía tuvo que andar varios kilómetros cargando con su madre… ¡Su madre! Que ya te he contado que es una pesada y no nos deja vivir en paz, que se mete en todo y a veces hasta me da la paranoia que se ha escondido bajo la cama mientras follamos”.

Vamos, que nos enfrentamos al clásico caso de suegritis. Sólo que aquí en vez de solucionarse de forma clásica (a hostias en la cena de Nochebuena) se ha solucionado con psicomagia.

¿Y qué es la psicomagia?

Si me preguntas a mí te diré que una chorrada. Una variación esotérica de la autoayuda.

Si le preguntas a mi amiga te dirá que vale, que quizás sea una chorrada pero que a ella le funciona. Y no es la única. Hay miles de personas que dicen lo mismo.

¿Quién está detrás de la psicomagia?

Alejandro Jodorowsky. Y no os creáis que es sencillo resumir la vida de este tipo.

Ha hecho de todo: director de cine, actor, novelista, guionista de cómics, compositor de bandas sonoras, escultor, terapeuta…

Ha conocido a todos: Fernando Arrabal, Nicanor Parra, Enrique Lihn, Marcel Marceau, Jean Cocteau, André Breton, Erich Fromm, Moebius, Alfonso Arau, George Harrison, Dalí…

Y se ha metido en múltiples embolados. La entrada sobre él en Wikipedia me hace pensar que Jodorowsky no es real, que con ese currículum parece más un personaje inventado por Roberto Bolaño.

¡Pero qué coño! A Bolaño también lo conoció.

Alejandro Jodorowsky está hasta en la sopa.

Yo no paro de toparme con él. El otro día veía un capítulo de Arrós Covat y ¡chan, chan!. Aquí está, reconvertido en argentino (es chileno en realidad) solucionándole los temas amorosos al Xavi.

Aunque Jodorowsky haya hecho de todo hoy en día es más conocido por su faceta de teraupeuta. Sospecho que esto de la psicomagia debe resultarle muy rentable. Para mí lo sorprendente del caso es que se ha ganado el respeto de gente que no responde al perfil de crédulo incauto. Para ellos sus libros trascienden la autoayuda y la palabrería.

Para ellos Paulo Coelho = caca y Jodorowsky = Dios.

¿Pero hay tanta diferencia entre uno y otro?

Yo no he leído a ninguno (la vida es muy corta, hay muchas lavadoras que poner, muchas uñas que limar) pero veo esta entrevista con Sánchez Dragó y lo entiendo aún menos. Atención al minuto 2:50, cuando dice que prolongó la vida a su padre.

Y luego está el Jodorowsky cineasta. Su cine es, como no, simbolista y epatante. No puedo decir nada más de momento. Me he hecho con una copia de La montaña sagrada. Cuando la vea os cuento (si me quedan fuerzas).

*ACTUALIZACIÓN*: ¡Ya la vi! Lo cuento aquí.

Aquí hay tomate (añejo)

Ya os conté que me estoy leyendo una filmo-biografía de Nicholas Ray.

También os dije que el señor no se mordía la lengua. Digamos que no era ese tipo de persona introvertida que se reconcome por dentro.

Por eso el capítulo dedicado a En un lugar solitario se pone especialmente interesante.

En un lugar solitario es la historia de un guionista con problemas de ira. Un guionista malote (esto sólo resulta creíble si lo interpreta Bogart). Este pieza es el principal sospechoso de asesinar a una mujer. Su vecina (Gloria Grahame) sale al quite para defenderle y a partir de ahí se enrollan. Pero se da el caso de que cuanto más le conoce más se barrunta la vecina que quizás sí, quizás es el asesino, porque quién sabe hasta dónde puede llegar un guionista con malas pulgas…

Al parecer la película tiene doble o triple lectura. Para empezar es coetánea a la caza de brujas. Que el protagonista sea un guionista acorralado y bajo sospecha no es nada casual. Se dice que Ray quería reflejar el tenso clima que había en Hollywood en aquellos momentos.

Por otro lado –y aquí es cuando echamos el sofrito a la sartén – la película que cuenta la desintegración de una pareja también es cotánea a la ruptura matrimonial de Nicholas Ray. ¿Y de quién se estaba separando? ¡De Gloria Grahame!

“Me había separado de mi mujer, Gloria Grahame, que actuaba junto a Bogart. Y si hubiese dejado que el productor o Bogart lo supieran, se habrían preocupado. O se habría preocupado Harry Cohn. Por eso les dije: Tengo problemas con la parte final. Acondicionadme un camerino, porque no quiero ir a casa, a Malibú, todas las noches. Quiero ir al plató y trabajar por la noche… Lo hice así y Gloria se portó muy bien. Nadie descubrió que nos habíamos separado”.

Y vosotros pensaréis, ¡qué maduro y civilizado todo! Qué buen rollo. Bueno sí, pero es que la cosa no se queda ahí.

Gloria y Ray se separaron, sí. Hasta ahí todo normal. Pero es que 8 años y un marido más después Gloria se casó con uno de los hijos de Ray. Y se armó el escandalazo que os podéis imaginar.

Esto ya es un poco rarete hasta para una estrella de Hollywood. Pensad que algunos de los hijos de Grahame no sólo eran hermanos entre sí, también eran tíos, o sobrinos o… ¡ya me he liao!

Pero a Nicholas Ray le tenía que salir la bilis por algún lado:

“Bogart y yo habíamos tenido experiencias comunes en el pasado, pero había entre nosotros dos algo más que eso. Los dos estábamos casados con una mujer mucho más joven, él con Bacall, yo con Gloria, que tenían más o menos la misma edad. Ambas eran buenas actrices, ambas se preocupaban de que las fotografiasen bien. Ambas eran enamoradizas, y Gloria, de lejos, de modo mucho más ofensivo. Cada una tenía su estilo pero Bacall era más elegante y mucho más inteligente. Gloria se apañaba mejor a un nivel más bajo“.

¡Qué última frase! Hay veces que adoro la mezquindad.

Cosas que no dependen de un guionista

A los guionistas, por costumbre, nos da mucha rabia cuando alguien habla del trabajo de un actor o un presentador atribuyéndole toda la gracia de un personaje.

Por ejemplo: “Hay que ver el Wyoming, es un genio, se le ocurre cada cosa en su programa”. O: “es que claro, el Richard Gere te dice esas cosas y te enamora”… en fin, ya saben.

En las películas, pues más o menos lo mismo. Nos da el ego cuando vemos que la gente persigue películas por su director o sus actores (y a veces por aquello de “de los productores de”!!!) y no se preocupan mucho de “los guionistas de”.

De hecho, somos muy especialitos con los cambios en guión por “lo primero que me pase por la cabeza”. De ahí que los guionistas no seamos muy bien recibidos en los rodajes (coartamos al director y a los actores de esas pequeñas “impros” que tanto les gustan). En programas, también pasa lo mismo con los presentadores: currando tu chiste o tu frase redonda para que al final, se entretengan con algo y le den paso a ese vídeo de cualquier manera.

Pero qué les voy a decir. Yo escribo un guión, uno normal, ramplón, de salir del paso, de esos de darle a la manivela. Y me llega un actor y… le da por… esto… y voy y le tengo que abrazar:

Encima con Camilo Sesto ahí, haciendo de Mameluco Yeyé (y alto). Impagable. La película es, por cierto, “Los Chicos del Preu” (Pedro Lazaga, 1967). Y entre los guionistas figuran Pedro Masó y… José Luis Garci!! Yo no los veo escribiendo esto, la verdad. Sí veo a José Luis haciendo el loco.

Y es que hay genios de la impro. Sí, antes comentaba lo de Wyoming y precisamente él es uno de esos genios (lo que no quita que tenga el guión del día escrito al completo en su tele-prompter cuando llega a las 8 al curro). Pero lo de López Vázquez es que me maravilla (y ya os hablé hace poco de otro aspecto maravillante de él).

Necesito poner otro, de “Operación Cabaretera”, también del 67 (Mariano Ozores como director y guionista), y ya me voy:

Y es que en el cine español de antaño se rodaba muy poco o nada de sonido directo. A parte de por cuestiones económicas, por cuestiones técnicas, todo se doblaba después. De ahí que muchos actores, sobre todo en películas cómicas, fueran maestros de esas improvisaciones. Luego se adaptaba el guión en doblaje metiendo muchas de esas improvisaciones y aprovechando los momentos de espaldas o sin ver la boca bien para meter todo ese texto que no se había dicho en la toma.

En las películas de Mariano Ozores, esto solía ser la norma habitual y contaba Carlos Saura que cuando rodaron “Ay, Carmela”, en la primera secuencia que hicieron con Andrés Pajares, tuvieron que cortar mil veces. La razón: se inventaba el texto y decía incongruencias. Al flipar Carmen Maura y el resto del reparto, además de equipo y director, acabaron por preguntar qué narices hacía. Él les respondió que nada, que qué más daba, si luego se doblaba. Le tuvieron que explicar que no, que ahora se rodaba con sonido directo y que había que aprenderse las frases.

Ay, qué tiempos…

En el cine, el mensaje sobra

Siempre ha habido debates en el mundo del cine sobre si las películas debían incorporar o no un mensaje.

Sobre esto ya dijo Billy Wilder esa famosa frase de “Si quiero mandar un mensaje, pongo un telegrama”. Grande, el maestro.

Hoy en día, Wilder no mandaría un telegrama (ni un telefonema, como Luis Ciges decía en “Paris – Tombuctú” de Berlanga, frase con la que el otro maestro, Luis G, siempre se alegraba en las largas horas de montaje de la que sería su última película). Ahora mandaría un SMS.

Pues bien, últimamente ha circulado una noticia sobre alguien que en una película mandó un mensaje. Concretamente, una chica que mandó un SMS durante la proyección de una película, en unos cines de Texas.

Esos mismos cines donde se hace un festival de cine fantástico (en Austin) y donde Vigalondo suele campar a sus anchas.

A la chavala la pillaron con el móvil mandando el mensajillo y… la echaron del cine.

Antes de levantarse y aplaudir al cine, esperen. Y vean esto. No contentos con ese “gesto”, el cine fue más allá, como la chica: La chica llamó al contestador del cine a quejarse del trato y de que la hubieran echado por eso. Pues bien: el cine ha usado esa llamada como publicidad.

Bravo.

Ahí tienen el vídeo con la llamada (está en inglés):

¿Será un viral? No sé, pero si no lo es, es muy buena la respuesta.
¡Más cines como ese!

Humphrey Bogart y su voz de pato tan… ¿famosa?

Es uno de los ejemplos clásicos para atacar el doblaje: que tienes una visión del actor y su trabajo vocal totalmente sesgada.

Tú te crees que Bogart tiene una voz de pro hombre duro por las películas que has visto en la tele (y los mayores, en el cine) en nuestro país… y no. Bogart tiene voz tan nasal y de pato que no sabemos si la parodia de los Marx sobre Casablanca era “Una noche en Casablanca” o “Sopa de Ganso”:

Que sí, te gustará más o menos, pero el actor se ha hecho famoso con ella, la trabaja, la articula y merece la pena siempre oírla tal y como se concibió. Y con el doblaje, no se puede.

Y esto no sucede sólo en el cine clásico en blanco y negro, claro. Sigue pasando. Ya no es que Darth Vader, Clint Eastwood, Schwarzenegger, Roger Moore o Rutger Hauer hablen todos exactamente igual porque los interpreta el mismo actor de doblaje (Ay, Constantino!). Es que la mayoría de las veces perdemos por el camino, por mucho que se esfuercen.

Volviendo al ejemplo de Darth Vader. Sí, su voz es un icono. Así que no se puede comparar esto:

Con el original:

Aunque podría haber sido más raruno:

O incluso habernos encontrado a un Darth Vader que más que pedir gobernar la galaxia como padre e hijo a Luke, se lo pedía como… algo más y a Crispín Klander:

O así:

Aunque para mi la peor es esta (los alemanes en los doblajes…)

En fin, ya habréis observado (entre esto y otros posts que he escrito) que no soy muy amigo del doblaje. Lo único que me gusta doblado es el whisky.

Y, en verdad, a lo que iba: el otro día me pareció vislumbrar una esperanza. Una luz a la desaparición de salas en V.O. o a la ausencia de ellas en muchas ciudades: el cine digital. El cine digital y las nuevas modas.

Ahora coinciden 2 momentos: la llegada del cine digital a las salas. No se proyecta en negativo y por tanto, proyectar una película doblada ya no supone gastar un pastón en grabar con láser unos subtítulos fotograma a fotograma. Se abarata la copia para V.O. Para las multisalas, programar un pase en V.O. no supone más gasto que programarlo doblado y seguramente, podrán hacerlo de las 2 maneras con el mismo “archivo” de película, más el de los subtítulos.

Sí, como los que se descargan por la red para ver películas o series de fuera: archivo de vídeo + archivo de subtítulos. Y esto me lleva a lo de las “nuevas modas”. O más bien: “nueva realidad”. Cada vez más gente ve las series y películas por internet, en V.O.S, para seguir el ritmo de estreno de allá. Cada vez más gente se ha acostumbrado a la V.O.S. Cada vez más, nos parecemos a algunos vecinos de Europa. Es de suponer que determinadas películas, pueden tener su nicho de público en gente que ya no es tan reacia a ver las cosas tal y cómo se decidieron en su país de origen.

Y no, no hablo sólo de las películas europeas o de circuito pequeño. Hablo de cine comercial totalmente. El otro día pude acercarme a un cine gigantesco de estrenos blockbuster y ver, en copia digital, la película de X-Men, en V.O.S. Y en la sala había tanta gente como en otras salas dobladas a esa hora (buena entrada). Y no, no eran guiris (como pasa por ejemplo en algunos cines en V.O.S. en el centro de grandes ciudades). Ni siquiera estaba en el centro.

Así que… ¿conseguirán estos 2 factores que se salve el cine en V.O.S? ¿Conseguirán, incluso… que siga?

Veremos. ¿Qué pensáis?

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