Escrito Por

El blog de Escrito Por: guionista y, sin embargo, humano..

Archivar para el mes “mayo, 2011”

Thor… mento. Kenneth Branagh, ¿por qué? ¿por qué?

En mi intención al titular el post, me refiero al “Tormento” no como una versión de la tormenta hecha por el dios del trueno, sino a la capacidad de la película Thor de hacerse insufrible una vez iniciado el metraje (bueno, a eso y a Mourinho, la verdad).

Y mira que iba yo concienciado al cine. Una de esas veces en las que piensas: vale, será una tontería, pero… yo sólo quiero entretenerme. Es domingo, he tenido besos, he tenido pollo a l’ast, he tenido terracita con sol y cerveza, he tenido un pensamiento de “oh, así siempre, por favor”… Sólo quería viajar. Viajar, aunque sea unos segunditos, a ese mundo y volver, para completar el día. Con todo lo que disfruté el previo, para lo que me pueda ofrecer la peli, con poco, me conformo.

Y lo poco fue un ratito: a los 10 minutos del comienzo, y pare usted de contar.

Y miren, si voy a ver la segunda parte de Hulk y pasa esto: sé que me lo merezco. Si voy a ver la tercera parte de X-Men, puede pasarme y no protestaré. Pero que ocurra en una película con base mitológica más que interesante y que incluía en reparto a Anthony Hopkins como Odín, Natalie Portman como cuota femenina… e incluso a Idris Elba (Stringer Bell en “The Wire”) como Heimdall… duele.

Pero, sobre todo, lo que introdujo algo de confianza en mi cabeza era que en la dirección iba a encontrar a Kenneth Branagh. Sí, vale, hace tiempo que no es el Branagh que fue, pero… al menos, al tratarse de unos personajes wagnerianos, con tendencias dramáticas próximas a historietas de su gusto shakespiriano (Reyes, padres, hermanos traidores, reinos, etc, etc…) él sabría lo que hay que hacer para que al menos, no diera penita.

Pues nada, dio penita. Penaza. Peñazo.

Y suena a chiste, pero es así: la resolución del drama es… ¡un Deus Ex Machina! Sí, el recurso griego de los escritores de tragedias malos, que consistía en que, al final, un actor disfrazado de un Dios bajara colgado de una máquina y resolvía todos los problemas de los personajes que el dramaturgo había sido incapaz de solucionar en el relato. Pues aquí, se hace literal y en el momento climático de desesperación… todo se soluciona porque sí ¡Y ya está!

Luego aún hay otro Deus más que, por ahí, vuelve a salvar el día, pero en fin, para ese momento, ya estaba de vuelta de todo.

En el relato va bien en su primera parte. Al menos, va marcando una historia (mejor o peor trazada) coherente. Pero se precipita a una sucesión de absurdos arbitrarios al llegar al punto clave de la clásica historia dramática del héroe: el momento en el que el protagonista parece haber perdido toda oportunidad. Ese momento donde toda esperanza parece haberse desvanecido… ahí, donde la historia se vuelve épica, la caga.

O no, aún es peor: porque existen 2 momentos iguales en la película. 2 momentos del héroe perdido y desesperado. Y entre medias, un montón de estupideces (visita de los colegas, cómo lo planean, cómo deciden que na, que se vuelven…) que dan pie a la concatenación de resoluciones vergonzantes. Doble cagada.

A partir de ahí, ya da igual lo que pueda pasar. Tanto lo bueno, como lo malo, pasará porque sí, sin más remedio, en un veloz tránsito al statu quo final que pueda dar pie a secuelas o, al menos, la película de “Los Vengadores”.

Y sí, hay guiños frikis (esto puede contener spoilers si eres friki): Donald Blake, Shield, esa referencia a Bruce Banner, Ojo de Halcón, ¿Pude haber visto a Luke Cage?, ¿Puede ese escudo que se queda tirado tener futuro en Capitán América?, Stan Lee, referencias a Iron Man, etc… pero oigan, no.

En el momento en el que un guión de un cómic medio tiene más fuste que el de un largometraje con ese presupuesto y ese tiempo (y esa capacidad técnica, porque la película está plagadita de efectos especiales), no cuela que se presenten estas cosas delante del espectador.

Así que, Thor, la próxima vez, si quieres luchar por el bien en el planeta, usa ese martillo para golpear unos cuantos despachos por Hollywood y que esto no vuelva a pasar, amigo.

Una leyenda no se merece este trato.

Y no, no me refiero a la leyenda de Thor, me refiero a la mía. Que últimamente lo de ir al cine se está convirtiendo en un suplicio.

P.D: Por cierto, del detalle de convertir el reino de los dioses nórdicos en un panteon pluri-racial con asiáticos y negros entre los mismos dioses me pareció ya la locura. Ole y ole. Los vikingos son así, amigos. Multi-cultis!

P.D2: Del desaprovechamiento de Kate Denning ya, mejor no hablo. Supongo que había miedo por que quedara más sugerente que “la prota”, pero… vaya disfraz le metieron (dese una vuelta por google para entender).

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Imitation of life

Sí, como la canción de REM. Aunque en este caso, podría haber titulado a la entrada: “Imitation of death”. Al fin y al cabo vamos a hablar de asesinos.

El otro día os hablaba de la película “Carlos”. No, no ese melodrama de enredos de un príncipe inglés orejudo. Me refiero a la que habla de Carlos, el Chacal, el famoso terrorista allá en los 70.

Os hablé de la película y os hablé de una miniserie que hay, donde incluyen mucho más metraje que en lo proyectado en salas. De hecho, la película es más un remiendo de la miniserie que no esta última una ampliación. Y os dije que me había parecido todo muy videoclipero. Demasiado. La película.

Por eso estoy viendo ahora la miniserie. Me la han proporcionado unos amigos con contactos franceses, en una edición maja. Queda un capítulo y en cuanto pueda, os cuento qué tal la diferencia, como os prometí.

Y claro, andaba yo el fin de semana pasado viendo Carlos, tan tranquilo, metiéndome en el festival terrorista de este “luchador” egomaníaco cuando me encontré saturado de historietas secretas y decidí hacer una pausa. Fui a la cocina, encendí la tele, abrí la nevera y… ahí estaba. No, en la nevera no, en la tele: estaba LA NOTICIA.

Y claro, ves eso y… ¿qué haces? ¿Ponerte el tercer capítulo de Carlos? ¡Si lo están echando por la tele en directo! Cambia a los actores, pon a otro tipo con barba, pon a un presidente de los USA que sea negro, por aquello de hacerlo más cinematográfico y, ¡voila! Lo mismito.

Me engancho a la tele y unos señores, poco a poco, nos cuentan la película: cómo lo encontraron, cómo intervinieron. Su nombre en clave (¿Gerónimo? Los indios americanos están que trinan, claro, ¿por qué no lo llamaron “Lincoln”?, se preguntan). Y además, añaden el misterio, elemento fundamental: ¡no hay cadaver!

Imaginaos que esto hubiera sido una serie de varias temporadas: Empieza con una tragedia brutal, algo loco, tipo… derrumbe de torres gemelas en Nueva York, miles de muertos (desde aquí mi condolencia a todas las víctimas. Hoy en día ver esas imágenes salvajes aún pone la piel de gallina). Luego, persiguen al asesino y de paso, a unos cuantos enemigos del imperio. Por el camino, otros atentados sanguinarios, una guerra para controlar el gas como excusa, nuevo presidente, Premio Nobel de la Paz, etc… Y en el último capítulo de la décima temporada (las últimas han sido un poco tongo, sin aparecer mucho el protagonista, todo hay que decirlo) el Premio Nobel decide atacar la casa del malo y va y nos cuentan off the reccord, de soslayo, que no, que se acabó, porque ya lo han matado y que no nos van a enseñar ni cómo ni de qué forma porque el cadaver… ¡lo han tirado al mar!

¿Qué es esto, señores?

Luego dicen que los americanos son los mejores para contar historias. Venga, hombre… Esta quién la ha contado ¿el becario de la CIA?

Anda que no molaría ser guionista de la CIA. Seguro que me salen tramas mejor que a ellos, porque vean cómo se las gastaron con sus justificaciones:

Decían que lo habían tirado al mar antes de 24h desde su muerte, “como manda la tradición musulmana”. No sin antes añadir que (pese a matarlo en Pakistán) el “entierro” (sic) marítimo fue en Afganistán. Brillante. Ya no entro en que en Afganistán no hay mar, sino en lo duro que tiene que ser en una religión que nació en el desierto, el que se te muera un familiar y tengas que transportarlo en menos de 24 horas al mar, a toda leche con el camello. Tiene mucha lógica, sí…

Pero bueno, vale, nos tangaron el cadáver. Lástima. Entonces, al menos, que nos cuenten la historia de lo que pasó en el “encuentro” bien, al menos, ¿no?. Pues no: Dicen que unos Seals (no el cantante con tremenda esposa, sino los cuerpos de elite estos de los USA) lo abatió cuando, desarmado Bin, opuso resistencia.

¿?

Ben o Ben (o ex-Ben) cabreado debe dar yuyu, pero de ahí a que te descerrajen un tiro en el ojo, hay un caminito. ¿Cómo opone resistencia peligrosa un señor desarmado de su edad que viste túnicas? Ni idea. Pero ellos no nos lo cuentan. ¡Así no se puede!

Total, que me han fastidiado “Carlos”. Que andaba yo entretenido viendo los “extras” con la miniserie y así un bonito espectro de toda la situación geo-política de la época y ahora, lo que quiero, es ver la serie de lo de Gerónimo y compañía. ¿Cómo soportar esta falta de información? ¿En seriesyonkis no tienen los vídeos de los Seals? ¿Eh?

Espero que alguien se esté poniendo las pilas con la película, pero ya. Que contraten a quien sea (de la CIA no, por favor) para escribirla y se den prisa, porque no puedo quedarme así.

Eso sí, ya os aseguro que si la película es yankie, del Bin Laden malote sólo van a contar lo que hizo del 2001 hasta la semana pasada. De lo que hizo antes… seguro que corren un tupido y vergonzoso velo.

Jeremy Renner interpretará a Steve McQueen en su biopic… ¿y qué más?

Gracias al blog de noticias de esta web he sabido que un cubilete del parchís va a hacer de Steve McQueen en un biopic sobre el actor.

O sea que este menda:

Va a hacer de éste otro:

¡Sí, claro! ¡Y qué más!

¿Quién ha hecho el casting? ¿La madre de Jeremy Renner? Por mucho que lo ame hasta ella debe saber que su hijo es un poco lonchas

¿Y qué es un lonchas? Pues algo así como un chulazo wannabe. Un tipo un poco horterilla que va de tío bueno… pero que no lo es. Los gimnasios están llenos de ellos. Y las pantallas de cine.

El término no me lo he inventado yo. En una etapa en la que me dio por levantar pesas las mujeres de mi familia me arrinconaron: “ten cuidado, no te vayas a volver un lonchas”.

A punto estuve, oye. Menos mal que fui advertido a tiempo. Si no ahora sería “el guionista lonchas”. Prefiero comer lonchas que ser un lonchas. Hay también quién las esnifa, pero de eso yo no sé nada porque no voy a fiestas.

No tengo nada en contra de Renner, creo que el tío frunce el ceño muy bien y que es convincente en papeles de militares descerebrados. Pero he visto Happy trolls más atractivos que él.

Esto no es un miscasting. Es una barbarie.

Ya puestos, es como si Maggie Gyllenhaal

…protagonizase el biopic de Ava Gardner.

¡No pué ser, hombre! Y lo que no pué ser, no pué ser.

Ya no es sólo por una cuestión de FÍSICO…

Es que si algo caracterizaba a McQueen era su ELEGANCIA…

Y su CARISMA.

Cosas que no se adquieren poniéndote un traje. Ni subiéndote a un coche súper guay.

Algunos os preguntaréis, ¿y a ti qué narices te importa, Escri? ¿Acaso eres del club de fans?

No tanto. Pero uno lleva años viendo películas y tiene sus debilidades. Películas como Bullit, La gran evasión y La huída forman parte de mi olimpo cinematográfico personal, y todas ellas están protagonizadas por Steve McQueen. Por algo le tengo en mi foto de perfil de facebook.

En fin, no es que sea la noticia más indignante que he leído últimamente, pero con algún tema tengo que ir llenando estos post, ¿no?

Además, me fastidia esa inercia tan facilona que se adopta muchas veces cuando hacen los castings. ¿Qué pasa? ¿Que como Jeremy Renner es una estrella emergente hay que ficharlo como sea?

¿Seguro que no había algún otro muchachote menos conocido pero más apropiado para hacer de McQueen? Me parece un timo que sea Renner. Para eso prefiero volver a ver este documental biográfico (que no hagiográfico) que ha emitido TCM y que según creo se encuentra también entre los extras del blue-ray de Bullit.

¿Se os ocurre algún candidato mejor que Renner? Hagamos un book de propuestas para enviárselo a los productores, que ellos solos no saben.

No pueden.

Son tontos.

ACTUALIZACIÓN: Dicen en comentarios que Jeremy Renner va a producir el biopic. ¡Acabáramos!

El poster más guay de la Historia del cine

Se ha muerto la mujer tocha. La de los 50 pies (de alto). La de este mítico poster de una película que casi nadie ha visto.

Reconoce que en algún momento de tu vida has querido colgar este poster en una pared de tu casa. Es de esas posesiones tan guays que por extensión hace parecer guay a su propietario. No pasa nada. Yo también tengo un cartel de ésos, de los de “voy a hacerme el guay”.

En concreto, éste:

Está en la entrada de mi casa. Abres la puerta de la calle y ¡pum! Te das de narices con Sue Lyon, su piruleta y esa turbia mirada sobre gafa corazonada. Los pizzeros de mi barrio ya están familiarizados con él y me tienen por un tipo muy guay, un gentleman y un hombre de mundo. Excepto uno, que me preguntó si era una foto de mi hija.

– Sí, es del día que hizo la primera comunión.

– Aaaah. Pues no la he visto por aquí por el barrio. ¿A qué colegio va?

Ay, Sue, qué cruz la tuya.

Dejemos a Sue. Vayamos con Yvette. La mujer tocha, la del cartel guay, como ya he dicho antes, ha fallecido. Y ha sido de una forma muy poco guay.

Para ser sincero, es una noticia que produce mucha desazón. La pobre se ha pasado un año tirada en el suelo de su casa como una anchoa esperando ser enlatada, hasta que una vecina se ha extrañado al ver la acumulación de correo en su buzón y ha decidido allanar su morada para ver qué pasaba.

Ay, Ivette. Un año sin que nadie se preocupe por ti.

Y tu imagen silenciosa clamando atención desde miles de paredes en todo el mundo. Todos aquellos que tenéis el cartel de Attack of the 50 Ft. Woman, ¿de verdad no habéis notado nada en todo este tiempo? ¿Ni una sutil variación en la expresión de su cara?

Lo cierto es que no estoy seguro de si la mujer del cartel es ella u otra actriz de la película pero noticias como ésta me dan ganas de dejarme el pelo largo y fundar una Kelly family. Por muy cabrones que me salgan los hijos si tengo 20 alguno me echará de menos cuando me quede Tutankamon sobre la moqueta.

Yvette se casó tres veces pero no tuvo descendencia. Fue portada de play boy e interpretó varios papeles en películas de serie B. Fue hija de un saxofonista de jazz, y ella también grabó algunos discos como cantante. Dicen que se hizo novieta/amiga de Cary Grant. Y que Joan Woodward se ponía celosa cuando veía la química que tenía con Newman en Hud.

Descanse en paz. Por fin.

La vida de Brian: lo que no te dejaron ver

Gracias al estupendo blog de Meridianos me entero de algunas curiosidades sobre la, en mi opinión, mejor película de los Monty Python.

La vida de Brian. La primera vez que la vi fue en el instituto. Nos la puso por sorpresa nuestro profe de Latín y desde entonces no he dejado de reír.

Se rodó en 1979 gracias a que el beattle George Harrison acudió en su rescate con un cuantioso cheque, sin el cual no hubieran podido empezar la película. Poco antes EMI les había retirado la financiación debido a que encontraban el guión demasiado irreverente.

Supongo que por ese mismo motivo 26 minutos de La vida de Brian no llegaron a los cines. Entre ellos, una escena sobre un comando de judíos nazis


Atentos a la insignia del casco: un cruce entre la esvástica y la estrella de David.

Y esta otra escena en la que unos pastores zoófilos charlan tranquilamente sobre su amor a las ovejas, en el mismo momento del nacimiento de Jesús:

Sí, está en inglés a palo seco. Pero no os preocupéis, que he puesto a mi becario a traducir el diálogo. Que se vea recompensado el esfuerzo de papá y mamá por subvencionarle esos veranos en Inglaterra:

MORRIS: Me encantan las ovejas.

PASTOR #2: Y a mí. Magníficos animales. Magníficos.

MORRIS: Nada problemáticos.

PASTOR #2: No, sin problemas.

PASTOR #1: Excepto al esquilarlos. Se pueden poner un poco juguetones entonces, ¿verdad?

MORRIS: Oh, sí, pero me gusta esa pequeño ataque de ansiedad que tienen entonces. Me gusta cuando se enfadan un poco. Demuestra que son humanos.

PASTOR #1: Yo no estoy diciendo que no me gusten cuando las esquilo, pero podrían ser un poco más colaboradoras, ¿no?

MORRIS: Bueno, si tienes un buen par de tijeras acechando sobre el lomo mientras alguien te está forzando a separar las patas traseras, es normal que protestes un poco, ¿no? Incluso que armes un poco de alboroto.

PASTOR #1: Tampoco espero que se tumben a mordisquear la hierba sin más y ofrezcan su estampa más bonita. No estoy diciendo eso.

PASTOR #2: Pero bonitas sí son, ¿verdad?

MORRIS: Sí.

PASTOR #1: Ya lo creo.

PASTOR #2: Me refiero al blanco de su lana, la pequeña carita negra con las destelleantes estrellas detrás…

MORRIS: Sí. Ay. Magníficos. Magníficos animales.

PASTOR #1: Mm.

PASTOR #2: Los corderitos en primavera.

MORRIS: Oh.

PASTOR #1: Ahh.

MORRIS: Los corderitos, sí, señor. Son un encanto. Los adoro.

PASTOR #2: Yo también, Morris. Los quiero más que a nada en el mundo. Son como pequeños peluchitos blancos.

MORRIS: Creo que de todas las criaturas de Dios las ovejas son las mejores.

PASTOR #2: Oh, sí. Increíbles. Increíbles animales.

PASTOR #1: Son tan resistentes.

MORRIS: Y tan perspicaces.

PASTOR #1: ¿Son perspicaces?

MORRIS: Sí, claro que sí. Son muy, muy perspicaces.

PASTOR #2: Siempre alegres.

PASTOR #1: Excepto en el esquilado.

MORRIS: ¿Por qué hablas siempre del esquilado? Eres tan negativo.

PASTOR #1: No hablo siempre de eso, Morris.

MORRIS: De toda su corta vida tienes que poner la atención en el único momento en el que pierden un poco de dignidad. Sinceramente, lo veo chabacano de tu parte.

PASTOR #2: Oh, ¡mirad! Mirad. Una de ellas nos está mirando. Sabe que hablamos de ellas.

PASTOR #1: Morris, no me malinterpretes. Me gusta su comportamiento en el esquilado. Me gusta cuando están así de enfurruñadas. Me parece entrañable.

MORRIS: Eso es lo maravilloso. Son algo bonito que mirar, bien dispuestas, muy agudas y, sin embargo, muy resistentes.

PASTOR #2: No puedo pensar en otra cosa que no sea mirar ovejas.

MORRIS: Mmm.

PASTOR #1: El único otro animal por el que podría estar remotamente interesado serían los gatos.

MORRIS: No harían buenos rebaños los gatos.

PASTOR #1: No he dicho eso, Morris.

MORRIS: ¿Te puedes imaginar a una manada de gatos esperando para ser esquilados? Miau! Miau!

PASTOR #2: Shh! Shh! He oído algo por ahí.

MORRIS: ¿Lobos?

PASTOR #2: Podría ser.

MORRIS: ¿Dónde?

PASTOR #2: Por allí.

MORRIS: Bien. Tomad eso, ¡asesinos!

PASTOR #4: Ouch.

PASTOR #2: Eso no es un lobo.

PASTOR #4: Soy Gordon Bennett!

PASTOR #3: ¡¿Por qué hiciste eso?!

MORRIS: Pensé que era un lobo.

PASTOR #3: ¡Le has dado en toda la cara!

MORRIS: Bueno, es que él no debería merodear de esa manera tan sigilosa.

PASTOR #3: Esperad a oír lo que hemos visto. ¡La cosa más increíble acaba de pasar!

PASTOR #4: Y que lo digas. Ouch.

PASTOR #3: Estábamos en la ladera cuando esa cosa increíble…

PASTOR #4: ¡No se lo digas! ¡Me han roto la maldita nariz!

PASTOR #3: ¿No puedo contarles lo de…?

PASTOR #4: ¡No!

PASTOR #3: Pero nos han dicho que se lo contemos a todo el mundo.

PASTOR #4: ¡Pero no a la gente que te rompe la nariz! Vámonos.

PASTOR #1: ¿Adónde vais?

PASTOR #3: A Belén.

PASTOR #4: ¡A ninguna parte! ¡Buenas noches!

MORRIS: ¡Eso es! Abandonad a buestro rebaño. ¡Dejad vuestras ovejas a los lobos! ¿Y vosotros os llamáis pastores? ¡Sois la vergüenza de la profesión!

PASTOR #2: Pero qué asquerosidad lo que van a hacer.

MORRIS: Sí.

PASTOR #2: Irse y dejar a esos pequeños peluches indefensos sólos en la ladera.

MORRIS: Para ir a Belén a emborracharse.

PASTOR #1: ¿Estamos ya en la era posterior a Cristo?

MORRIS: Y cuarto pasadas.

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