Escrito Por

El blog de Escrito Por: guionista y, sin embargo, humano..

Archivar para el mes “marzo, 2011”

Von Trier: ya no te temo (cara B)

Bueno, pues ya lo he hecho. Ya he visto Anticristo.

Siento que no soy la misma persona. No porque la película me haya revelado ninguna verdad esencial sobre mí mismo, sobre la vida o sobre el cine. Es simplemente un peso que me he quitado de encima. El peso de saberme incapaz de hacer una cosa.

La cosa ya está hecha. Y estoy de acuerdo con los comentarios que algunos de vosotros me dejásteis en el otro post: no es para tanto.

Teníais razón. La había mitificado. El viernes por la tarde me presenté en casa de una amiga con la película y le dije: ¿a que entre tú y yo no juntamos huevos suficientes para verla?

Se picó y la vimos.

Mi amiga es la mejor para ver este tipo de películas. Ella es Miss Distancia Irónica. Para ella lo pedante y lo solemne no son más que combustible con el que hacer bromas. Leña para echar al fuego. ¿Que en mitad de la peli un zorro mira a cámara y proclama que “el caos reina”? Eso… ¡eso es el descojono! Lo de menos es que el zorro se esté papeando sus propias vísceras.

Así juntos combinamos nuestras fuerzas distanciadoras y, para mi sorpresa, me divertí mucho viendo Anticristo.

Tengo algunas reflexiones sobre ella:

1- Trier, los críticos y demás se pueden poner todo lo cachondos que quieran pero no nos engañemos: es una peli del género psicópatas. ¿A qué viene tanto misterio entonces? Un hombre casado descubre (con dolor) que su mujer está loca. Ése es el argumento. Como Durmiendo con su enemigo, como Rebeca, como Lo que la verdad esconde. Todo lo demás: la naturaleza agresiva, el ginocidio, los referentes bíblicos… eso es como un abrigo de pieles bonito que envuelve a la película de género, es lo que nos susurra “cuidado, que esto es algo más, aquí hay profundidad, no te la tomes a la ligera, hazme caso…”.

2- Estéticamente es una película muy bella. Tiene momentos, como esa primera escena en blanco y negro dentro de la ducha, que está a medio camino entre el anuncio de Unión Fenosa y el vídeo arte de Bill Viola.

Sí, tengo la teoría de que a Trier le gusta mucho el trabajo del video artista neyorkino.

3- La parte chunga de la película, la de la violencia física que era lo que me echaba para atrás, está concentrada en las escenas finales. Descubrir esto supuso un alivio, porque temía que cada diez minutos más o menos se cortara kilo y medio de mortadela. Me imagino que esto no consoló nada a los que la vieron sin tener ni idea de lo que les esperaba. Definitivamente para valorar una película influye mucho el cómo, el cuándo y el dónde se ha visto. La experiencia cinematográfca en sí.

4- Hace pocas semanas vi otra película muy superior en repeluzno a Anticristo. Se llama Posesión de Andrzej Zulawski. Sin yo saberlo me daba miedo nadar en un charco cuando ya me había hecho largos en la piscina olímpica.

Quizás otro día os hable de esta película. Por hoy ya está bien. Id a ver cosas bonitas.

Anuncios

Los tiempos están cambiando

Como ya cantaba Dylan, los tiempos, están cambiando.
Él cambió la guitarra acústica por una eléctrica y mucha gente le trató como a un traidor, un mierdas que se pasaba a esa moda del rock, dejando de lado el folk. El tiempo le dio la razón.

Bob Dylan – The Times they are A-changin’ -1965

Ahora, me entero de que Netflix, un distribuidor de contenido audiovisual (series, películas) por internet (algo así como el Spotify de la tele), ha contratado una serie propia con… David Fincher (ya saben, el director de La Red Social, El Club de la Lucha, Seven…). Y el protagonista será Kevin Spacey. 2 temporadas, 26 capítulos: House of Cards. Y sin pasar antes por televisión.

Netflix es un sistema legal, no como Seriesyonkis o toda esa calaña pirata con cientos de PopUps donde sacan dinero del trabajo de otros. En Netfix se firman contratos y se paga a los generadores de contenido. De hecho, en Netfix, tienen su portal de series y películas que pueden ver o “alquilar” (en caso de estrenos de cine recientes) via internet para sus abonados y firman, caso por caso, el derecho a poder emitirlo.

Netflix cuesta 7’99 dólares (no llega a 6 euros) al mes.

Y no, en España no hay Netflix. Hay seriesyonkis. Pero es por el gobierno, que es malo. Que les obliga a delinquir. Ya. Desde luego, hay que adaptar leyes, hay que adaptar caminos, pero no justifica el abuso que se está haciendo por parte de unos listos del vacío legal. O del no vacío legal, pero la ineptitud para frenar esos delitos. Porque, seamos sinceros: seriesyonkis no es un P2P. Es una web que genera ingresos de publicidad altísimos por la atracción de un público gracias a contenidos y productos que ellos no pagan ni tienen derecho a gestionar. El resto, son milongas.

En España, poco a poco, se está empezando a recorrer un camino parecido al de Netflix con iniciativas como Filmin, al menos en cuanto a cine español. Ahora queda el de avanzar al contenido internacional (sobre todo, el americano).

Mientras, en Estados Unidos ya se empieza, como comentaba, a producir series directamente para emisión por internet. Sin estreno televisivo. Y con grandes nombres y presupuesto.

Los tiempos, están cambiando.
Veremos hacia dónde nos llevan.

Seguramente, a canales especializados en televisión, tipo este que amablemente aloja este blog: TCM, TNT… y otros tipo HBO, Showextreme… y distribución de contenidos por red, ahora que se conecta ya directamente a nuestra televisión.

Vengadores, reuníos!

Sí, hoy me pongo cinéfilo-comiquero.

De ahí el título del post. Porque bajo ese grito, en los tebeos, se juntaban todos los superhéroes del universo Marvel (el de la editorial) que pertenecían a dicho grupo: Los Vengadores.

No, no son los de la película de Uma Thurman y Ralph Fiennes con Sean Connery de malote disfrazándose de osito de gominola, basada a su vez en la mítica serie de televisión “Los Vengadores”. Son otros, los del tebeo. Estos:

Vengadores, en el cómic, ha habido miles (Vengadores una vez, vengadores siempre, que dicen) y más o menos, todos los que han tenido algún poder o habilidad en los cómics de la editorial, han formado parte del equipito en sus páginas.

Y ahora, con la fiebre de adaptación del cómic a la pantalla grande, pues se está creando el mismo clima.

Hubo película de Spiderman, que no es Vengador de la primera hornada (aunque en los cómics sí lo es, al cabo del tiempo) y funcionó bien. Hubo película de Los 4 Fantásticos (que no son vengadores, aunque algunos miembros, en los cómics, sí lo son) y funcionó. Hubo película de Hulk, este sí, un vengador, y tuvo hasta su secuela… donde ya se anunciaba un futuro proyecto “Vengadores”. Lo mismo pasó en la de “Iron Man” (sobre todo, la segunda parte). Sólo faltaban un par de pilares fundamentales en el grupo… que están al caer este mismo año:

Thor, el poderoso dios del trueno de la mitología nórdica…

Y sobre todo, El Capitán América. Que aunque no fue el “creador” de los Vengadores, fue una de sus primeras (y fundamentales) incorporaciones…

Vale, sí: faltan el hombre hormiga y la avispa. Pero admitámoslo, jamás van a hacer una película de ellos, que ni siquiera han tenido cabecera propia de cómic. Así que, ahí están los cimientos para el próximo evento: Los Vengadores.

Es curioso como, poco a poco, recuperamos un concepto cinematográfico que ya se había perdido hace tiempo, pero a más nivel, con más dinero: los seriales.

Antes, se pasaba al cine el estilo de los seriales radiofónicos (que a su vez venían del cómic o la novela pulp), que seguían niños y familias, pegados a la radio. Un poco más de dinero, actores, platós y zas: seriales en el cine, de serie B, de Flash Gordon, Batman, Superman, de vaqueros, de aventureros…

Ahora, como ya pasara en los 80 con Indiana Jones, Star Wars y demás, el serial pasa al gran presupuesto y los cómics se adaptan directamente para la gran pantalla, con el reclamo de el espectáculo. Porque no, el reclamo para esa taquilla que hace rentable el producto no son unos personajes que conocemos los frikis… y los que nos rodean por nuestras camisetas. Es la promesa del “gran espectáculo”. Entretenimiento.

Así que ahora no sólo se adaptan cómics, personajes, para una película, sino que se adaptan piezas de un puzle. Futuros crossovers. Aliens contra Predators. Se adaptan ya las sagas, los especiales de verano: se crea la estrategia editorial de Marvel (y DC) de interconectar los productos, llevando al público como vasos comunicantes. Es un poco la estrategia telecinco, pero en vez de triunfitos, granhermanos y contertulios de Sálvame, con sus personajes.

¿Funcionará?

Lo veremos cuando estrenen la de “Avengers”. Es una película muy, muy compleja, a mi modo de ver. Los cómics de grupo son difíciles de trasladar al cómic y que eso resulte (ver Watchmen) vivo y compensado. En otros casos, por casting, se prima a un personaje y se destruye el espíritu (ver Liga de los Hombres Extraordinarios). ¿Qué pasará ahora?

A mí son esos los misterios que me interesan de estas películas. No el cómo harán para reproducir Asgard, la Mansión de los Vengadores, a Cráneo Rojo o todo eso… mi pregunta es: ¿cómo harán eso creíble?

Un superhéroe, un personaje, solo… se puede. El camino del héroe. ¿Varios?

Lo hicieron, diréis, con X-Men. Pero ahí tenían una ventaja grande, un tema, un mcguffin: todos eran mutantes, todos tenían un nexo común, venían del mismo sitio. Pero ¿los Vengadores?…

Por cierto, hablando de X-Men, también estos preparan nueva entrega. Si ya hicieron película del origen de Lobezno, verdadero protagonista de la saga mutante en el cine, ahora lo hacen de los otros 2 protagonistas secundarios más importantes: Xavier y Magneto.

X-Men Fist Class

Marvel va a por todas.
Algo que ha pillado DC, que sigue con su táctica habitual: mantenerse firme en los grandes iconos de la casa: Batman, Superman, Wonderwoman (los tres esperan estrenos en un año).

Eso sí, para ir teniendo algo que comer, un estreno con pinta de Serie B muy adornada: Green Lantern.

¿Probará DC a atreverse con una Liga de la Justicia?

Von Trier: me das miedo (cara A)

Tengo que confesarlo: no me atreví con Anticristo. Sé que hay mutilaciones genitales, crisis de pareja y mal rollo en general.

Un colega mío, fan del cine única y exclusivamente de terror, entró en una web de descargas de películas buscando nuevo material con el que solazarse. Él está al tanto de lo que se va estrenando en ese género y muchas veces se queja:

“Se hacen pocas películas de terror”, dice.

Yo no sé si estar de acuerdo con esa afirmación. Supongo que su ansia irracional es comparable a la mía cuando tengo que esperar un año para ver nuevos capítulos de Breaking Bad, por ejemplo.

A lo que iba: este colega entró en la web y vio esto:

Y se dijo: “¡Tate! Una peli de terror que se había escapado a mi radar!”.

Empezó a verla.

No aguantó ni media hora.

Y a los cinco minutos me estaba llamando para preguntarme quién era ese Lars von Trier, qué se había creído, de qué psiquiátrico se había escapado, dónde vivía y a qué hora quedábamos para ir a matarle. Todo un trauma, vaya.

Ahora Trier prepara nueva película. Se llama Melancholía y esos de ahí arriba son algunos de sus protagonistas Kirsten Dunst, Charlotte Gainsbourg, Kiefer Sutherland… Hace tiempo se habló de que Penélope Cruz podría estar en el reparto pero no pudo ser por fechas y yo casi me siento como un padre conservador, aliviado de ver a nuestra Pe lejos de esta pandilla.

“Un drama catastrofista que cuenta como un planeta gigante conocido como Melancholia está a punto de chocar contra La Tierra.

Éste es el argumento de la película.

“Hay una cierta poesía en la forma en la que Von Trier tortura a las mujeres”

Ha dicho Kirsten Dunst.

“Espero que el film sea personal, pero no sé: lo descubriremos con el tiempo. Puedo decir que tengo un plan, pero también aseguro que nadie jamás va a descubrir en qué consiste”.

Ha dicho el propio Trier. Y da miedo. Cuidado con él que tiene un plan. ¿Qué clase de plan, Lars? ¿Es un plan del tipo acabar con la especie humana?

Lars está imparable. Melancholia (calificada por algunos periodistas de “incómoda”) aún no se ha estrenado y ya se está hablando de la que va a ser su siguiente película: “La ninfómana“.

Eso, Lars, tú a lo tuyo: que no cese el buen rollo.

Yo mientras tanto sigo reuniendo valor para ver Anticristo y ya, si eso, las que vengan.

Los Goonies, 26 años después

MUELLES DE GOON, marzo de 2011

Michael ‘Mikey’ Walsh:

Me dicen que soy un nostálgico recalcitrante, pero yo no veo nada malo en salir al porche de la antigua casa de mis padres, ahora nuestra, y abrazarme a la viga de madera ya podrida por el paso de los años. Me pongo mi vieja cazadora vaquera (me tira un poco de la sisa) y es como si me transportara a aquellos tiempos. La mejor época de mi vida: tenía doce años, tenía amigos, tenía un barco pirata a pocos metros de mi casa.

El futuro era un espejismo prometedor. Creo que de alguna manera mi organismo sabía que a partir de entonces todo iba a ir a peor, y decidió quedarse en aquellos contornos. Sólo he crecido dos centímetros. Algo es algo. El pobre Data murió a causa de uno de sus inventos y se quedó sin dar el estirón.

 

Brandon Walsh:

Hay algo que no ha cambiado, algo que sigue igual que hace 26 años: mi preocupación por el enano está intacta. No importa que el hijoputa esté a punto de cumplir los 40, siempre me dará problemas. Y yo siempre seré su hermano mayor. A veces creo que se ha vuelto loco. Míralo ahí, en el porche: abrazado a la viga de esta casa cochambrosa. Si seguimos viviendo aquí es porque no conseguimos venderla ni a tiros. Qué bien habríamos hecho en mudarnos cuando tuvimos la oportunidad, hace 26 años. Ahí mis padres no estuvieron nada finos. Es verdad que si nos quedamos fue por nuestra culpa. Pero nosotros éramos sólo unos críos, nuestros viejos no tenían que hacernos caso. ¿Qué sabíamos nosotros de las tendencias del mercado inmobiliario? Ahora papá y mamá están muertos y mi herencia es esta casa decrépita y un hermano tarado.

 

Andy Carmichael:

Me casé con Brandon, sí. En cuanto terminé el instituto. Qué bonito es encontrar al amor de tu vida tan pronto. Qué bonito es tener hijos y criarlos en el mismo sitio donde se criaron tus padres. Qué bonito es hacer todo eso y que los tíos te sigan mirando las manflas cuando andas por la calle.

No me puedo quejar. La vida me ha tratado bien. Pero por pedir, pediría un poquito más de intimidad para Brandon y para mí. Entre los niños y mi cuñado, que vive con nosotros, apenas nos queda espacio para ponernos románticos.

Este Mikey es como un niño grande. No quiero decir que sea una carga, pero a veces me pregunto como serían nuestras vidas si Mikey se hubiese marchado a la universidad a estudiar Arqueología, que era lo que siempre dijo que iba a hacer. Quería ser como Indiana Jones. Pero cuando llegó el momento… simplemente no lo hizo. Es como si no pudiera marcharse de aquí. Como si se hubiera convertido en una mancha de moho de los muelles de Goon.

Si al final conseguimos vender la casa creo que los nuevos propietarios tendrán que quedarse con él.

 

‘Stef’ Steinbrenner:

¿Los muelles de Goon? Hace años que no piso ese lugar. El dinero que saqué de los diamantes lo empleé en irme a Nueva York para estudiar medicina. De vez en cuando me acuerdo de la aventurilla con los italianos, la cueva y el piano de huesos. Menuda movida: como para olvidarla. Recuerdo especialmente a un señor con cabeza de melón que se llevaba muy bien con el gordito del grupo… La verdad es que no me acuerdo de sus nombres. Sólo recuerdo el de Andy, porque fue mi mejor amiga en el instituto. El año pasado me quiso agregar en Facebook, pero yo me hice la loca. Ya no tenemos nada en común. Es una ama de casa aburrida, y ni siquiera se imagina que soy lesbiana. Seguro que le parecería mal. Seguro que ataría cabos y se daría cuenta de lo enamorada que estuve de ella y le daría asco, y pena, y se lo contaría al resto de colegas: “jo, tíos, la de veces que me cambié de sujetador delante de esta pava”.

Esto lo diría en parte para ridiculizarme, y en parte para calentarles las braguetas, si es que Andy sigue siendo como yo la recuerdo: una niña mona con la autoestima de un calcetín viejo.

 

Lawrence ‘Gordi’ Cohen:

Ya no estoy gordo. Todo lo contrario. Tengo un físico bastante envidiable y si miras mis abdominales apenas notarás que me estoy quedando calvo. A veces voy de visita a los muelles de Goon: Mikey, Brandon y Andy son los únicos que quedan por allí. Cuando voy nos sentamos en el porche a recordar viejos tiempos; ellos toman cerveza y yo una bebida isotónica. Por supuesto, siempre hablamos del barco pirata, de los Fratelli, de Data, de los diamantes. Y nos preguntamos qué habrá sido del resto de la pandilla. Un coñazo, vaya. No sé por qué voy. Creo que es porque en el fondo soy mezquino y me gusta ver lo patéticas que son sus vidas en comparación con la mía. Andy criando culo (de esto puedo dar fe, porque el año pasado la pillé con la guardia baja y echamos un polvo, ¡quién me iba a decir a mí que conseguiría liarme con la guapa del instituto, después de tantos años !), mientras que Brandon hace ñapas y las pasa putas para mantener a la familia. Y Mikey… esto sí que es deprimente: Mikey está hecho un disfuncional absoluto, que se comporta como si viviera en 1985. La última vez que le vi me dijo “Gordi, he encontrado un mapa antiguo en el trastero”.

¡Un mapa antiguo! ¿Os dáis cuenta? Hice como que no le oía.

 

Clark ‘Bocazas’ Devereaux:

Un año después de lo del barco pirata empecé a joder mi vida. Tal vez tuvo algo que ver el mal rollo por la muerte de Data.

Resumiéndolo mucho: me volví yonki. Y no creáis que fue sencillo, porque en los muelles de Goon no es fácil conseguir buena mierda. Pero al final lo logré: yonki con todas las letras, yonki de chándal y de lata de cerveza (50 centilitros) en el transporte público. Recuerdo que una vez cambié uno de los diamantes del barco pirata por un kilo de heroína. Ahora lo digo tranquilamente porque estoy reinsertado. Llevo tres años limpio.

Estuve un tiempo en la cárcel y allí me topé -¿adivináis con quién?- ¡¡con los hermanos Fratelli!! Mi aspecto era tan ruinoso que no me reconocieron. Yo me hice su colega sin decirles quién era y a veces les soltaba indirectas, a ver si las cazaban. Sólo por divertirme: porque yo he perdido los dientes, sí, pero nunca he perdido el sentido del humor.

Les decía, por ejemplo: “vamos a colocarnos y a pasarlo… PIRATA”. Pero nada, que no lo cogían. No eran muy listos, los Fratelli, pero al final resultaron ser buenos chicos.

 

 

Blog de ESCRITO POR

El cine español es la mierda de siempre

Vale, el titular lo he puesto adrede. ¿Por qué? Porque es lo fácil y es lo que muchísima gente espera leer en internet, dentro de esta lucha loca por meter hostias a todo un colectivo, englobado en un supuesto género “cine español”. Ahí se mete a cualquiera: a Almodovar, Vigalondo, Alex de la Iglesia, Cobeaga, Aranda, Medem, Garci, Amenabar, Mañas… los que ustedes quieran: son españoles y en su ADN está escrito el “hacer cine malo” y punto.

En cambio, en el resto de países del mundo, las filmografías son la repera. En todos. No es cosa de Estados Unidos, no. La gente que dice “el cine español sucks” implícitamente dice que el cine del resto del mundo, es mucho mejor. Aunque quieran decir “a mí me gustan más las americanas”, o mejor dicho, norteamericanas.

Pues bien, ayer fui al cine. Uno de estos de gafas de pasta y gente que se mesa la barbilla, en V.O.S (gracias a dios, si algo bueno ha traído esto de las descargas, es que poco a poco el ver en Versión Original Subtitulada se está convirtiendo en algo más “normal”, aunque leeeeeeentamente…). Fui a ver “El mundo según Barney”, película canadiense, aunque con aires yankies, empezando por el reparto (Paul Gialmatti y Dustin Hoffman, entre otros). La película: intrascendente. Intenta hacer 3 géneros en uno (empieza en comedia, sigue en película romántica, acaba en dramón) y lo que hace es aburrirte esperando que acabe de una vez. Tiene sus momentos, pero son pocos.

Pero no vine a hablar de esto. Vine a hablar de los trailers de antes de la película. En ellos, nos presentaban 2 inminentes estrenos en estos cines, de dos películas francesas.

Oh, el cine francés.

No es la mierda del cine español.

Pues bien. Una película, con reparto de estrellas venidas a menos, como Catherine Deneuve y Gerard Depardieu, perpetraba el peliculón: “Potiche: mujeres al poder”, super actual, y cuyo trailer es… este:

Yeah! Que extraño, ¿no? ¿No tendrá algún guionista español, de esos tan malos? No sé… pero, no pasa nada. Para eso ponen otro trailer. Esta, es más aún de la risa. Esta es de coñas de franceses… y belgas! Apasionante!

Del director de “Bienvenidos al Norte” (esa que han adaptado en Italia como “Bienvenidos al Sur”, ya saben, el arte europeo, no como aquí) llega… “Nada que declarar”

Maravilloso.
Esto, no es que me haya ido a verlo a Francia, repito. Esto se va a estrenar por aquí. Y oigan, me alegro.

Es una lección soberana en la cara para todos los del mundillo en España.
Sin duda, estas 2 lo petarán en las descargas. Es más, entiendo que los franceses reclamen que no se pueda uno montar una web con publicidad y ganar pasta a costa del contenido que otros producen y crean, porque ellos sí tienen cine guay y no nosotros… de ahí sus leyes sin Annonimous de esos. Porque es lógico.

Aquí no, aquí lo lógico es que nos den, que nos lo hemos buscado, por hacer cine de mierda.

Claro.

Joyas del pasado (6): Los caifanes

Hoy vengo estupendo. Y os reto. Os reto a que me digáis, sin mentir, que habéis visto esta película:

Los Caifanes (1967). Me la dio un joven mejicano:

“Toma, Escrito, una película muy importante en mi país. Renovadora, en su tiempo”.

Al joven le presupongo algún criterio cinematográfico. Por eso dejé el dvd en el montón de cosas por hacer que no hago inmediatamente porque me dan supina pereza. Sólo he tardado un año y medio en verla. Creo que el joven, y todo México, pueden darse por satisfechos.

¿Qué sé yo del cine mexicano? Aparte de Luis Buñuel, Arturo Ripstein, Iñárritu, Robert Rodríguez, Guillermo del Toro… NADA.

Así que este experimento de ver Los caifanes podría ser análago al de un mexicano que no conoce el cine español, ni el actual ni el pasado y por gracia del destino se propone ver Fata Morgana (Vicente Aranda, 1965).

Es decir, que mantengo intacta mi ignorancia sobre cine mexicano pero he podido vislumbrar que al otro lado del espejo hay un mundo parecido a éste, sólo que está lleno de compadres.

Y más o menos a eso remite la palabra “caifán”: a los compadres, los colegas que salen a liarla parda. En este caso una pandilla de cuatro mecánicos/delincuentes que se topan con una pareja de chicos bien y terminan pasando la noche juntos.

Lo mejor de la película es la tensión sexual latente. O mejor dicho: la sensación de que en algún momento se va a desencadenar una agresión sexual. Una expectativa bien calibrada, pero nunca verbalizada y que es lo que hace querer ver más. El auténtico hilo conductor de la película. ¿Se comerán los lobos a Caperucita?

El guión lo escribieron el director Juan Ibañez y el escritor Carlos Fuentes y ganó el Concurso de argumentos convocado por el Banco Cinematográfico.

Mientras me recupero de la perplejidad que me produce la frase que acabo de escribir (“concurso de agumentos”, “banco cinematográfico“) os contaré una curiosidad más: el escritor Carlos Monsiváis hace un cameo en la película, interpretando a un Papa Noel borracho:

¿Y qué más?

Pues que me ha gustado bastante.

¿Está el enemigo? Que se ponga: Un blog de un productor

Es una debilidad humana que viene desde las épocas prehistóricas el ver el mundo desde la maniqueísta imagen de “buenos” y “malos”. O mejor dicho: “nosotros” y “ellos. El “ellos” se puede sustituir siempre por los malos, por los enemigos, por los que nos quieren hacer daño con una breve aparición de miedo, dudas o incertidumbre.

Así que los guionistas, que como somos humanos (y a veces, mirando nuestras pintas, prehistóricos) también tenemos los fallos asociados a la especie, también pecamos de maniqueísmo muchas veces y no sólo en nuestros guiones. Pecamos a la hora de elegir a “nuestro enemigo”.

Porque sí, miren: esto del audiovisual en este país, es una jungla. Y está llena de Charlies (pensamos), dispuestos a destrozarnos. Así que los guionistas, para unificar a nuestro enemigo y al causante de todos nuestros males, muchas veces recurrimos a esa figura oscura…

EL PRODUCTOR

Channnnnnnnnnnnnnnn, chan, channnnnnnnnnnnnnnn
(Música de sorpresa-tensión)

Al fin y al cabo, es el “empresario”. Y los guionistas, ya sabe usted, somos unos bohemios y unos liberales que odiamos al patrón, siempre reduciendo a cifras nuestro “arte”.

Pero bueno, la cosa no es así. Igual que hay productores piratas, hay productores legales. Igual que hay muchos que venderían a su madre por sacar el proyecto adelante de manera chunga, hay muchísimos que luchan por cuadrar cuentas en una quijotesca ilusión por hacer cine y televisión. Ni todos son demonios ni todos son monjas.

Bueno, algunos hay que sí van de monjitas, de las de pedir y luego descubres que son monjitas, pero de estas:

Pero, olvidémonos del maniqueísmo radical: los productores no son siempre el enemigo. La mayoría de las veces, pueden convertirse en el aliado. Eso sí, hay que vigilar:

– Tenerlo todo bien registradito antes de dar pasos.
– Firmar todos los compromisos por anticipado. No regalar ni una coma.
– Comprobar la viabilidad de la productora (investigar historia).
– Dejarse aconsejar por compañeros y por expertos (como el gabinete jurídico del sindicato de guionistas ALMA, en servicio gratuito) antes de firmar nada.

Si nadie pone pegas a este proceso, entonces estás tratando con profesionales.
Si alguien pone pegas a alguno de estos puntos, entonces, sal corriendo.

De entre varios productores majos que existen, tuve la suerte de conocer a uno de ellos y tener una pequeña conversación sobre esto y aquello. Se llama Pancho Casal. Me pareció un tipo de fiar. Por la experiencia de otro compañero, además, sabía que era de los que ponía un contrato de cesión temporal a precio de mercado antes de intentar mover un guión. Algo que parece lo mínimo, pero hoy en día sigue siendo raro (la mayoría dice eso de “te lo muevo y ya si sale, hablamos de dinero”, quemando el proyecto sin coste para él y perdiendo tú el presentarlo con otra gente, sin duda más capaz). Eso ya era un punto. Por otra gente, supe que era lo que llaman “un tío legal”.

Hace poco, descubrí que este hombre había abierto un blog. Un blog personal: El blog de Pancho Casal. Y que en él, iba contando y explicando el mundillo del cine, pero desde ese punto de vista tan especial: el del productor. Eso ya, aparte de la calidad como productor, es valiosísimo como trabajador del medio.

Allí, montones de información interesante, brotan en cada entrada. Allí, un guionista DEBE bucear para entender la otra parte de la industria, la que muchas veces deja el romanticismo y tiene que mirar a la lógica y la practicidad. La que debe pensar en “industria”. Y la que hay que escuchar para entender, con su análisis, cómo y por qué se levantan proyectos.

Su última entrada, es muy, muy interesante: “¿Como presentar un proyecto a un productor? Ideas para guionistas“.

Si queréis saber qué atrae a un productor para leer un proyecto, aunque sea sin entrar en contenido, debéis mover el dedito y hacer un clic allí. Recomendado: El Blog de Pancho Casal. Y que dure.

Tarantino, te presto mi casa

He leído por ahí que Tarantino ha demandado a Alan Ball.

Los motivos vienen explicados en esta carta escrita, al parecer, por el propio Quentin.

Los resumo: Alan Ball tiene un zoo de guacamayos en su mansión y Quentin es “incapaz de hallar la paz en su propia casa” por los “alaridos y chillidos infernales” que “suenan como los emitidos por un perodáctilo, tan prehistóricos que hielan la sangre”.

“Uno podría suponer que, como guionista, el Sr. Ball entendería la necesidad de paz y silencio que conlleva este trabajo, pero estaría equivocado”.

Esta noticia me conmueve, Quentin, porque gracias a ella he sabido que eres como yo: un psicótico.

Lo digo porque a mí también me molesta el ruido para trabajar. Cualquier ruido. No puedo escribir ni media línea si tengo sonidos de fondo: ni tele, ni radio, ni el canto del tucán. Ni siquiera música clásica.

Por eso he ideado un sencillo arreglo entre nosotros: como ahora no tengo nada importante entre manos, si quieres, te presto mi casa. Éstas son las características:

Apartamento coqueto en España, entre 20 y 70 metros cuadrados según quien los cuente (mi casero o yo), dos habitaciones luminosas y el resto en tinieblas, caldera con obsolescencia programada anualmente (a pagar entre 300/400 pavos cada reparación) y, atiende Quentin porque he aquí la característica que más te interesa: silencioso.

Muuuy silencioso (salvo a veces). El sueño de cualquier guionista psicótico.

Vente a mi kendor a terminar el guión del spaguetti-western ése que estás escribiendo.

Mientras, yo me puedo coger un avioncito para tu casa, que no te quiero molestar. La he buscado en google maps y creo que me apañaré bien en tu choza:

No hay problema con los guacamayos del vecino porque no pienso escribir ni un puta línea en todo lo que dure mi estancia en Los Ángeles.

¡Por cierto!

¿No pensáis que Alan Ball y Ricky Gervais se parecen lo mismo que un guacamayo a una cotorra?

David Lynch deja la carretera perdida de entrevistas

Ya está a su alcance el último proyecto de David Lynch… porque está por ahí colgadito por la red.

Se trata del “Interview Project”. Y no, no son fotos de petardas ex-concursantes de programas de Tele 5 en bolas, pero hechas por Lynch, que es Interview y no Interviu. Aunque vaya, así diciéndolo, igual el proyecto está bien. Al menos, en Interviu hicieron su propio homenaje al extraño mundo del director, con esta portada:

Pero vaya, que no. No es el caso. “Interviu Project” de David Lynch son una serie de entrevistas que ha ido haciendo junto a su hijo a lo largo y ancho de los Estados Unidos (20.000 millas, dicen que han recorrido), a la gente que se iban encontrando por el camino.

Se trata de un mega-documental de 121 capítulos ya estrenados durante todo el 2010, que se pueden seguir tanto en Youtube como en su propia web: The Interview Project. y él mismo lo presenta así:

Un proyecto que me recuerda a “Una historia verdadera”, tanto que me imagino a Lynch padre e hijo viajando con un cortacesped, una cámara y la pértiga.

Y por cierto, ayer, este proyecto ganó un Webby Award. Algo así como “los Oscars de Internet”, en un jurado que contaba con David Bowie (algo tendrá que ver). Unos premios que también dejaron otros ganadores como el proyecto… “porno” de Isabella Rosellini, “Green Porn”:

O mi favorito, el vídeo casero que grabó el cabroncete padre de David, a David, cuando volvía del dentista y lo flipaba con la anestesia.

Is this real life?

¡¡Esto sí es un viaje y no lo que Lynch ha hecho ahora y lo que Lynch hacía antes!!

Navegador de artículos

A %d blogueros les gusta esto: