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El blog de Escrito Por: guionista y, sin embargo, humano..

El espectador en su hora más crítica

Hay un momento en cada día en el que todo ser humano alcanza su pico más alto de vulnerabilidad. Un momento que es como la pestaña abrefácil del envase de plástico. “Tire usted de aquí” y se lo podrá comer. “Ataque ahora” y le podrá someter.

Para mí ese momento llega al despertar. Y dura hasta que salgo a la calle. O mejor dicho, hasta que decido salir a ella. Porque todo lo que ocurre antes es una negación. Un no, no, no voy a salir de esta manta. No, no, no voy a prepararme un café. No, no, no me voy a duchar. Hoy, no, por favor. Y mientras tanto, lo voy haciendo. Pasito a pasito. Y cada pasito es como un pisotón en el juanete.

Pero tengo mis trucos. Me ayudo a mí mismo para que no sea tan duro. Por ejemplo, enciendo la tele. Eso me espabila un poco, aunque al principio sólo es un rumor lejano. Más tarde, cuando me esté duchando encenderé también la radio del cuarto de baño. Y dejaré encendidas las dos a volumen alto. Mis vecinos me deben querer mucho. Pero que se jodan: tienen tres hooligans con dientes de leche y un perro que aúlla cuando que le dejan solo.

Bien, pues ya me he sentado a beberme mis dos tazas de café. La parte racional empieza a tomar el control. Aquello que ven mis ojos ya no son solo formas. La semiótica ficha en mi cerebro. Tarde, pero ficha. En estos momentos estoy muy tiernecito aún. No puedo ver cualquier cosa.

¿Qué puedo ver?

No puedo ver nada que exija mucha atención. No puedo ver nada que me guste demasiado. Por ejemplo, no es el momento oportuno para acabar el capítulo de Breaking Bad que la noche anterior dejé a medias.

Sí puedo ver, en cambio, capítulos de Sinchán. Sinchán es perfecto porque me hace gracia, pero si me pierdo una escena tampoco lo voy a lamentar. He pasado una etapa muy feliz viendo Sinchán. Mi cuerpo por la mañana se acostumbró a ver Sinchán. De modo que algunos días cuando aún estaba bajo la manta pensando “no, no, no voy a salir” a veces pensaba también “¡Sinchán!” y emergía de las sábanas como un ave Fénix.

Luego me jodieron.

Cambiaron Sinchán de hora y tuve que acostumbrarme a otra cosa. Tuve que hacer de tripas corazón y conformarme con ver un “informativo entretenido” (un informativo en crudo es too much para mí). Me refiero al Matinal de Cuatro, con Ana García Siñeriz, la chica guapa del tiempo y un guapito con melena al que tuve que aprender a querer.

Este programa me gustaba mil veces menos menos que Sinchán pero cumplía su función e igualmente me acostumbré.

Entonces me volvieron a joder.

Ahora resulta que Cuatro y Telecinco se aman. Se han fundido y son uno solo. Han escrito sus nombres en un mismo buzón. Las malas lenguas dicen que es un matrimonio por interés, pero ¿qué sabrán las malas lenguas del amor? Si son malas, si son lenguas.

El primer daño visible de esta fusión ha sido la desaparición del Matinal de cuatro. En su lugar hay un gran vacío relleno con un programa culinario que no entiendo. No obstante el otro día vi que habían mantenido a la chica guapa del tiempo. Parecía desorientada, como los supervivientes de las catástrofes. Señalaba el mapa como si aún intentara explicarse lo que había pasado: “las hostias cayeron por occidente y un fuerte sopapo por oriente…”

¿Qué opciones tengo?

Podría autoexigirme más y ver el informativo en crudo de CNN+. Podría, pero me he enterado de que también lo van a chapar. Otro daño colateral esa gran historia de amor. No quiero hacer el esfuerzo de acostumbrarme si me lo van a quitar. A estas alturas del post ya sabréis que para mí es tan importante el programa como su estabilidad.

Otra opción: el informativo de Telecinco. Qué queréis que os diga, le he cogido mucha manía a ese canal tan posesivo que quiere cambiar a su pareja en cuanto empiezan a salir. Va a ser que no.

Otra opción: he visto que sustituyendo a Sinchán hay otra serie de animación. Se llama Pucca.

No me va Pucca. He intentado engancharme a Pucca pero no la entiendo. Ojalá pudiera.

Otra opción: una serie sesentera del oeste llamada Daniel Boone. ¡Esta es perfecta! De ella me gusta todo: el doblaje latino, el moreno californiano de los actores, los decorados como de Estudio 1… Me enganché desde el primer día.

Y el primer día vinieron también los problemas. ¿Sabéis esa cosa tan desagradable que hace la TDT? Sí, hombre, cuando aparecen los cuadritos negros, la imagen se congela y hay un ruido como de fax escacharrado. Pues eso, que la TDT en mi edificio es muy limitada y los únicos canales que se ven bien del todo son los ya existían en lo analógico.

Supongo que Daniel Boone tampoco va a ser la solución a mis mañanitas. Estoy muy, pero que muy jodido, así que acepto cualquier tipo de sugerencia que me ayude a sobrellevar mis momentos de mayor vulnerabilidad.

HELP!

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7 pensamientos en “El espectador en su hora más crítica

  1. Una putada lo de tu TDT; porque si no podrías ver a Bob Esponja en Clan TVE. O los desayunos de TVE, que te requerirán un poco menos de esfuerzo que el informativo de CNN + porque hay entrevista y tertulia.
    Pero la mejor opción es Bob Esponja. Soy superfan de Patricio y del tipo que le ponga la voz, no hay nada más mono.

  2. ¡Hombre, Daniel Boone con su fiel ayudante Mingo! ¡Cuánto tiempo sin saber de ellos!

  3. Apoyo lo de Bob Esponja! Es genial!
    (Y lo de Patricio, que es un gran tipo)

    Cuando estuve de parón, me acostumbré a ver las películas españolas malísimas que ponían en Canal 8 por las mañanas. Claro que no era a la hora de desayunar (no la gente decente). Así vi “El mesón del gitano”, con Peret y muchas otras increíbles.

    Es que yo hasta la 1 o así, no me despierto mucho y me embobo con facilidad… :S

  4. Josefa Pinto Buenache en dijo:

    ¿Hasta la una o así, dice usted…?

  5. El tema televisivo lo tengo medio arreglado con la tele por cable. Ellos me suministran también la señal tdt, pero eso de la congelación es un problema, sí. Por si te sirve de ayuda, llamé a un técnico de televisores y me dijo que era el enchufe de la tele donde encajaba la clavija euroconectora lo que estaba churri. Lo cambiaron y se aliviaron casi casi del todo mis problemas tedeteros. Y además tengo ochenta canales internacionales que no entiendo ni por señas 😛

  6. Bueno, mi primer consejo sería que te deshicieras de la tele, pero no me parece la mejor opción, porque supongo que tendrás reproductores de dvd o consolas o algo que precise un monitor q no sea el del ordenador, asi que mi recomendación es que lanzaras el decodificador tdt por la ventana como paso 1 [aunque en mi imaginación tienes un decodificador de tv por cable que te permita ver los canales de la turner, vamos, por aquello de que escribes aquí y tal, del cual no me despegaría].

    Luego tienes diversas opciones de entretenimiento, desde la música en tu ordenador o la radio como has dicho antes, pasando por tener algunas series que no requieran toda tu atención [como algunas sitcoms o productos de animación, por ejemplo] para ver mientras te rascas las legañas.

    A ver si te sirve de algo, porque mi entretenimiento se restringe al horario nocturno, y el tiempo que pasa desde que me despierto hasta que salgo de casa no sobrepaasa la media hora y suelo ir ajustado.

    Vamos, que si estuviera en tu lugar me alejaría de los matinales y de los programas que parecen anuncios muy largos.

  7. también hay una opción algo hardcore pero digna de las mañanas de spider jerusalem: cirmenes imperfectos (también es fan silvio josé, el buen parásito). pero donde esté shin chan…

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