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El blog de Escrito Por: guionista y, sin embargo, humano..

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Joyas del pasado (5): Mishima, una vida en cuatro capítulos

Previusli en Escrito por:

Ohayo

El salario del miedo

Una pura formalidad

La evasión

Y hoy “MISHIMA, UNA IDA DE OLLA DE PAUL SCHRADER

a.k.a.

Mishima, una vida en cuatro capítulos“.

Este es el resúmen que han puesto en la parte de atrás del dvd:

“Un fascinante retrato-mosaico de la vida y obra del consagrado escritor y dramaturgo japonés, Yukio Mishima. Esta obra maestra del cine, del director de American Gigolo y guionista de Taxi Driver y Toro salvaje, entre otros títulos, se sitúa en el último día de Mishima, cuando cometió un célebre seppuku en público el 25 de noviembre de 1970, que conmocionó al mundo”.

Decir “guionista de Taxi Driver y de Toro salvaje” es igual a decir “da igual que esta película te parezca una cagadita, te la tienes que tomar en serio”. Es una técnica de intimidación para cinéfilos. Menos mal que no es ninguna cagadita. Sí es una película rara. Compleja de estructura.

En ella se mezclan fantasía y verdad para contarnos la vida de Yukio Mishima: escritor de éxito, gay semi reprimido, vigoréxico, admirador de los samurais, general fascista de un ejército imaginario… Su personalidad se adapta como un guante a Schrader, a quien tanto le gustan los personajes con dimensiones heroico/patéticas.

Pero vamos a ver, eso de retrato-mosaico en cristiano ¿qué es?

Schrader parte de un principio muy sencillo: para comprender a una persona no basta con observar los hechos de su biografía. También hay que fijarse en sus sueños, en sus miedos, en sus ilusiones… Con los escritores es muy fácil: ellos escriben sus obras e ingenuamente creen que están siendo crípticos, que están hablando de las cositas que les preocupan sin que nos demos cuenta, que nos la están colando. Pero qué va: escritores, sois super obvios, que lo sepáis. Todas vuestras obras podrían llamarse igual: “Guía de mi puta cabeza”. Un guionista en cambio sí que sabe camuflarse, un guionista te habla del miedo al sexo anal y a la muerte en un capítulo de Yo soy Bea (ahí te quería yo ver, Ray Loriga).

Mishima, como ya nos indica el título, está dividida en cuatro partes. Las tres primeras adaptan tres obras distintas del escritor. En ellas siempre hay un personaje-trasunto de Mishima al que le preocupan (supuestamente) las mismas cosas que a él: ser guapo parece que le importaba mucho y es la preocupación que me ha quedado más clara.

Pero no se queda ahí. Cada una de estas obras está intercalada con:

– Escenas de la vida real de Mishima. En blanco y negro y con voz en off.

– Escenas del día en el que Mishima se hizo el seppuku.

El cuarto capítulo desarrolla únicamente lo que sucedió ese día.

Así que durante la mayor parte del metraje tenemos tres tiempos distintos sucediendo a la vez: el día del seppuku, recuerdos de infancia y juventud y obra de teatro. Ya os digo que es complejo. El propio Schrader debió pensar “esto va a ser un puto jari” y decidió darle un tratamiento visual diferente a cada uno de los tiempos.

Así de coloristas lucen las partes ficticias, con escenarios que se ven que son escenarios:

Fotografía más realista para contar el seppuku:

B/N y voz en off para los recuerdos:

Así queda todo mucho más clarito, ¿verdad?

Mishima es una película atípica, con una de las estructuras más ambiciosas que he visto nunca. En el guión participaron el hermano y la cuñada de Schrader.

Me mola.

Muy recomendable también este artículo de David Torres sobre Schrader.

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Zombis y Nazis

Y ya que ayer hablaba de zombis, hoy hablo de:

Zombis… y nazis!
Z y Z!
Vienen a ser como los ZZ Top del cine!!

Vale, no, los zombis y los nazis no tienen nada que ver con los ZZ Top, pero qué pasa, me gusta el grupo y quería poner una canción suya. Y Za Za Gabor me venía peor.

Pero todo esto es porque ayer me di un atracón de nazis paranormales. No, no vi “Hellboy” ni nada así. Lo que vi fue una película que hace tiempo me pasaron y nunca había encontrado el hueco. Ahora, entre capitulito y capitulito, le busqué el sitio y fui adelante: “Dead Snow”.

Dead Snow tiene ingredientes claros:
– Zombis
– Nazis
– Jóvenes en una cabaña abandonada
– Comedia
– Gore
– Un final un poco “piratas del caribe la maldición de la perla negra” con su tesoro azteca.

Viene a ser un “Posesión Infernal” (algo que no oculta), pero en sueco y con nazis de ultratumba como seres acechantes. ¿Está bien? Bueno, topicazos a parte, se deja ver. Tiene pinta de ser más divertida con menos edad y más compañía viéndola (y cervezas) pero oye, no está mal y el punto coña paródico tiene su aquel. Además de la idea de “¿qué acojona más que un zombi? Un zombi nazi”.

Pero he de confesaros la verdad: a mitad de la película, fui dándole al FlashForward todo el rato. Y no me refiero al recurso narrativo. ¿Por qué? Porque era una película de esas de “cabaña abandonada con amenaza” de libro y ya la ves venir. De vez en cuando veías algo fuera de lo tópico o el momento de descuartizar zombis nazis con sierra mecánica y ya parabas un poco a ver. Pero poco más.

Y como me llevó poco tiempo, dada mi afición al FFW, dije: vamos a ver otra. Y me acordé de una que llevaba, también, tiempo esperando a ver. Otra de… nazis… y zombis. Sí. Ya ven. Es una temática. O algo así.

Se llama “El Bunker“, es inglesa y no, no es una traslación de “El Submarino” a tierra firme (y tan firme) sino una producción de bajo presupuesto (tiene pinta de Tv-Movie a veces) en la que un grupo de soldados alemanes en la II G.M. se refugian en un bunker ante una supuesta persecución de americanos. No se les llega a ver a estos, pero ellos “los notan” fuera. En el bunker hay unos túneles subterráneos (¿cuales no lo son?) y en esos túneles… una maldición.

El resto, pues ya se pueden imaginar. Es más bélica que de terror, igual que “Dead Snow” es más de terror teenager que de zombies. Aunque, en este caso, a diferencia de “Dead Snow”, el mal es más “psicológico” que físico, pese a tener muertecitos dando vueltas por ahí con ganas de samba y merengue.

Y que quieren que les diga, se hace más coñazo.

Así que ya sabéis: ¿ganas de atracón nazis+zombis? Aquí tienen 2 títulos. ¿Se os ocurren algunos más?

Los Muertos Vivientes: ¿va sobre zombis?

Ya sabéis que soy gran fan de la serie de cómics de “Los Muertos Vivientes” y que, como no, andaba esperando la adaptación a serie que están haciendo en USA… y ahora, que ya se ha estrenado, estoy contentísimo.

Pero, veamos: estoy contentísimo porque me parece que la adaptación está siendo más que entretenida y porque, mi afición del género zombi, celebra cualquier producción que sobrepase el nicho friki de los aficionados habituales para abrirse al mainstream.

A mi la serie me está gustando. Cierto que el ritmo es mucho más pausado que el del cómic, pero lo entiendo normal: si no, se ventilan la serie rápido. Y además, me parece un ritmo apropiado para una serie (recordemos que es eso, una serie, no una película. Algo que tiende a confundirse al no estar acostumbrados a ver estos temas en ficción semanal).

Pero hay una crítica que he oído por ahí, que me parece curiosa. Dicen que… no salen casi zombis. Que sí, que están, pero… que no hay muchedumbres atacando con la virulencia de, por ejemplo, “El Amanecer de los Muertos” o “28 días” (Aunque ya saben, no son zombis, son infectados). Y en cierto modo, tienen razón: en la base. Pero creo que no en la crítica.

“The Walking Dead” no es una serie (y hablo del cómic) sobre zombies. Es una serie en medio de un holocausto zombie. De hecho, las películas, no son sobre zombies. No son los protagonistas. Los protagonistas, son los personajes. Es el ser humano. Es más: el ser humano, normalmente, es el que se convierte en el monstruo. Su comportamiento en situación crítica, la mezquindad para conseguir la supervivencia frente al heroísmo de otros, etc…

Y “The Walking Dead” es así: no esperen multitudes zombies. Sí, las habrá de vez en cuando, es inevitable, están ahí y hay que recordarlo. Pero no es su presencia física la clave. Es su presencia como vehículo agobiante, como olla a presión para la situación de esos personajes. Para que detonen los conflictos. Y creo que eso se está consiguiendo bien.

Si en el cómic ya no salen zombies por doquier, imagino que en la serie (donde cuesta mucho más poner zombis físicos y dirigirlos que dibujarlos) va a pasar más de lo mismo (Y aun así, creo que sí que hay bastantes pellejos andantes…).

¿Defrauda? Espero que no. Les aseguro que, si sigue la pauta del cómic, tramas más que interesantes van a desarrollarse. Y críticas. Y más peligrosas que un muerto viviente. Ahora, no esperemos un “The Wire”, un “Boardwalk Empire”, un “West Wing”. No es una serie con ese espíritu. Es entretenimiento y evasión. Es un cómic-book de aventuras.

A mi, me está gustando. ¿Y a vosotros?

Scott Pilgrim contra el mundo… convencional

Scott Pilgrim es un cómic… bueno. No. Scott Pilgrim es el protagonista de un cómic que se llama así: “Scott Pilgrim”, de Bryan Lee O’Malley. Y ahora, como está de moda hacer adaptaciones de cómics, se ha colado en la cartelera: “Scott Pilgrim contra el mundo“.

Esta adaptación de un cómic metareferencial, con muchísimos guiños a otros cómics, videojuegos y la cultura freak es un cómic de corte adolescente, una especie de “Dawson’s Creek”, pero con un baño de cultura del videojuego que lo inunda y lo cubre para regocijo de los fans de Nintendo, de los 8 bites, de las maquinitas y de una adolescencia en la que todo parecía Super Mario Bros: había que pasar a la siguiente pantalla.

La adaptación corre a cargo de Edgar Wright, director de la magnífica “Shaun of the Dead” (Zombies party) y la divertida “Hot Fuzz” (Arma Fatal), que ha demostrado de sobra que el mundo de la subcultura le va que ni pintado y lo controla perfectamente en la magnífica serie “Spaced”. Así que había expectativas…

… y bueno, pues bien, pero no las cumple del todo. La película tiene un comienzo divertido, en ese perfil que comentaba de comedia adolescente romántica, con toques de “cómic” divertidos… para, de pronto, derivar en un videojuego. Una partida de videojuego. Uno de estos modernos, donde hay secuencias dialogadas entre escenario y escenario, con música cojonuda, gráficos increíbles y mucho guiño a otros juegos. Pero al fin y al cabo: estás viendo una partida de videojuego.

Y tú no llevas los mandos.

Hay gente, mucha, a la que esto no le importa. A mi, me hace gracia. Me hizo gracia la primera “batalla” a lo Street Fighter (o Fatal Fury o Mortal Kombat). Pero admito que, cuando llevábamos 2 iguales y se habló de la lista de “los 7 ex-novios malvados” me dio un bajón: “¡quedan 5 aún!!”.

Y claro, pasa lo que pasa: que el final es anticlimático totalmente. Que cojea. Que se hace larga. Que pierde fuelle.

Y es una pena, porque hay momentos muy divertidos. Batallas muy logradas y la dirección y efectos son estupendos. Hasta la convivencia de cinematografía+cómic+videojuego estaba muy bien entrelazada…

Pero, vaya… nop.

Una pena. Pero estoy seguro que a los fans de este cómic y de este mundillo, disfrutarán, como disfrutaron unos cuantos que había en la sala, riéndose a cada guiño, con esa extraña risa de “eh, eh, ese chiste es de frikis, es de los míos!”. Al lado, más de una novia con cara de “¿?”.

El viaje de Edgar Wright a los USA no empieza muy alto, pero igual, ni falta que tenía. Lo que tiene pinta es de que se lo han pasado muy, muy bien haciendo la peli. Igual eso vale.

Yo espero la siguiente, Wright!

Chaval, te voy a dar una lección sobre la vida…

Bueno, ya sabéis que me esta gustando mucho Boardwalk Empire. Eso no quiere decir que no le encuentre…

¿Defectos?

No, yo no los llamaría así. Diría más bien que son trucos. Líneas que evidencian donde termina la piel y empieza el maquillaje.

Costurillas, refajos, hilos de marioneta. Cosas que están ahí por un motivo pero que sería mejor que no se notaran.

Los guionistas de Boardwalk dejan ver un poco de esto al usar un truquito muy efectivo (yo me he dado cuenta porque soy muy listo). Son un tipo de escenas que podríamos llamar “Escenas parábola”. Le gustan mucho a Tarantino.

Ejemplo:

Kill Bill II:

Historietilla al calor de una fogata sobre la irascibilidad de Pai Mei. Bill se la cuenta a Beatrix (y a nosotros) para que sepamos lo peligroso que es tocarle las borlas sagradas al monje en cuestión.

No digo que Tarantino se haya inventado el recurso pero sí que lo ha puesto de moda. Son marca de su casa. Lo ha convertido en su estilo y le sale fenomenal.

También veo muchas películas o leo guiones que no son de Tarantino y que incluyen su propia escena parábola. ¿Por qué? Creo que hay dos motivos:

1) Si están bien escritas son útiles, chulas y sorprendentes.

2) Son un vehículo de lucimiento para el guionista. Son el Porsche de los diálogos.

Pero en este último punto es donde la empezamos a joder. Porque las escenas parábolas también tienen su contra, y es que son muy artificiales. Si no se hace con mesura pueden cantar un poquete.

Porque cuando dos personas hablan en el mundo real, lo normal es que se digan lo que se tienen que decir sin muchos rodeos:

“Ten cuidado con el malahostia de Pai Mei, que si le cabreas es capaz de matarte”.

Y entonces sí, puede que esa persona para demostrar su afirmación te cuente la misma historia que Bill en la película.

Pero sería raro que sucediera al revés, primero la historia y después la conclusión. Si ocurriera así probablemente mandaríamos a nuestro interlocutor a la mierda, por petulante o por brasas.

“¿Tú que te has creído, dándome lecciones sobre la vida? ¡a mí!”

Algo tiene esta forma de contar que siempre deja al que cuenta la parábola por encima del que la escucha.

No creo que sea una casualidad que las escenas parábolas suelan darse en películas de género gangsteril. Boardwalk Empire es, como sabéis, una serie sobre la corrupción y los gangsters en la época de la Ley Seca. No he visto ni siete capítulos y ya tengo la sensación de que se abusa un poco de este recurso. Sin ser muy exhaustivo ahora mismo me acuerdo de tres momentos, pero voy a comentaros el que es mi preferido:

Nuestro querido Omar de The Wire tiene un papelito en Boardwalk. Es un contrabandista que tiene una charla con un dirigente del KKK. Empieza contándole una historia: “mi padre era carpintero…”.

Mientras tanto, el que escucha, que está atado y en inferioridad de condiciones, se va poniendo más y más nervioso. “¿Pero qué dice este de una estantería? ¿dónde quiere ir a parar?”, parece que está pensando. Y en este punto el espectador está igual de perdido e intrigado.

Resumiendo mucho, la historia va a parar en que a su viejo se lo cargó el Ku Klux Klan. Y por eso tiene todo el sentido del mundo que ahora se haya traido las herramientas de carpintero de su padre para tener un diálogo sincero con otro miembro del KKK.

Conclusión de la parábola: alguien lo va a pasar muy mal y esta vez no le toca al negro.

La escena es buenísima. Inteligentísima. 100 % efectiva. En vez de enseñarnos cómo le tortura nos enseña el odio que siente el torturador, de modo que la violencia consecuente te la imaginas tú y va a ser siempre mucho peor que lo que te puedan mostrar en imágenes.

Además la historia contada por Omar, perdón, por Chalky White nos aporta color, contexto de la época e información valiosa sobre el personaje, porque que a su padre lo hayan asesinado no es cosa banal. Es interesante y seductora.

Lo malo es que cuando vi esta escena yo acababa de ver otras dos muy parecidas. En otros dos capítulos de la misma serie.

Y eso, qué queréis que os diga, le resta un poco de encanto.

Hace diez o quince años esta repetición pasaría desapercibida, pero ahora ya no. Ahora nos autorecetamos los capítulos de tres en tres. Raro es que pase una semana entre uno y otro.

¡¿Se puede saber cómo llenábamos el vacío de nuestras vidas antes?!

Si hay algún seguidor de la serie en la sala, ¿sería capaz de encontrar más momentos parábola?

Boardwalk Empire, una joya… bonita y cara

Estoy encantadísimo con Boardwalk Empire, la serie de la HBO que flamantemente estrenaron con el piloto dirigido por Martin Scorsese (uno de los productores ejecutivos). Y lo estoy porque sus ingredientes son maravillosos:

– Mafia y gangsterismos de los años 20 al estilo “Marty”.
– Reparto maravilloso encabezado por el gran Steve Buscemi.
– Descripción ficcionada y figurativa sobre momentos que sucedieron.
– Fotografía y dirección estupendísima.
– Guión cuidado y perfectamente desarrollado, con personajes más que interesantes.

Una joya absoluta. Una temporada que en su estreno ya tuvo la renovación firmada directamente tras el tremendo éxito de crítica (de público, pues también, dentro de los límites de la HBO, ya saben, televisión de pago minoritaria).

Como he dicho, el productor ejecutivo es Scorsese (dios!) y él mismo se guardó la carta de dirigir el piloto. Una maravilla. Pero ojo, el resto no van a la zaga. Los otros productores ejecutivos son el creador, Terence Winter, que fue uno de los guionistas (y productor ejecutivo) de Los Soprano, ahí es nada, y Mark Wahlberg, actor que le ha dado últimamente por la producción ejecutiva de seriazos, como “Entourage” y “In Treatment”. Pero hay uno más, el director de los episodios 2 y 3 y de ese 7 maravilloso: Tim Van Patten. Que ha dirigido episodios de Los Soprano, Sex and the City, Deadwood, The Wire, Ed, y The Pacific.

Con estos mimbres, más la vigilancia de HBO, ¿qué puede salir?
Una maravilla.

Y claro, surge, en este país, siempre al quite de la comparación para con la producción propia, la típica pregunta:

¿Y esto por qué no se puede hacer aquí?

Pues bien. Hay varias respuestas. Ninguna es: “porque aquí no hay ese talento creativo”, ya les aviso. Pero pueden ser porque ahí hay un canal que ingresa suficiente dinero por suscripción a deportes en exclusiva que permite lanzar estos productos y quiera crearse un nombre de calidad absoluta. Porque puede ser que luego esos números se compensen en ventas al extranjero del producto (ya casi amortizado con el público americano). Porque puede ser que al haber más público a repartir, se quiera arriesgar con proyectos no “generalistas”, algo que aquí no sucede.

Pero voy a ir más allá. Voy a ir a una realidad.
El precio medio de un largometraje en España (ojo, de una película, eh) es de unos 3 millones de euros.

Bien. El piloto de Boardwalk Empire costó 18 millones de dólares. La temporada (de 12 capítulos) costó 65 millones.

Pues eso.

El cine español ya está a salvo

Siempre que se abre el debate sobre “el cine español” (se suele abrir fácilmente por parte que no tiene ni puñetera idea de cine ni menos del español, por ejemplo) aparece el mismo tópico:

“Es que siempre hacen lo mismo”. Y a ver, amigos. Es injusto.

No se hace siempre lo mismo (sea lo que sea lo mismo, aunque podemos hacernos una idea). Y mucho menos, ahora. Cada vez hay más gente arriesgada intentando abrirse camino por la vía del “género”. Y así, poco a poco, la gente va acostumbrándose a que haya otro tipo de historias provenientes de nuestros “creadores”. Thrillers, ci-fi, terror, musicales, para adolescentes… ahí vamos dándole. Con talento y con imaginación. Yo creo en el futuro del cine español.

Pero, por si acaso, amigos de la pela, no nos olvidemos del tópico. Ese tópico de “lo mismo”. Al fin y al cabo, si todo dios se mete con la telebasura pero no deja de consumirla (ahí está Belén Esteban), ¿por qué no aplicar la misma máxima al cine?

Así que el arriesgado productor José Frade, que siempre está al quite en cuanto a gustos de su audiencia (a la que ha visitado, la Audiencia de varios juzgados, por mil litigios como plagio, etc…) ha decidido tirar con un peliculón que “lo va a petar”.

Cogemos un clásico del teatro. Uno de esos saineteros (y divertidos) pero en su versión más bizarra.

Lo mezclamos con un director de los buenos. De esos “de reir” que dicen los señores y las señoras que van en masa a ver comedias de postín como “Suspiros de España (y Portugal)” (Y no, no me refiero al partido de fútbol donde le dieron un baño a “la roja” y ni dejaron toallas para secarse y eso que a ellos qué les costaba).

Y para acabar el topicazo, lo mezclamos con esos grandes clásicos del descojone: Resines haciendo de resines. María Barranco haciendo de María Barranco. Paz Vega haciendo de parodia de sus personajes y le añadimos a Fele Martínez, que el pobre pasa hambre y la hija de Lolita, para darle el toque que faltaba al conjunto.

Y claro, para apoyarlos, un montón de chistes de pitos, tetas, cuernos, mariquitas, culos, polvos infieles, putas, paletos, andaluces y folclore del que le molaba a Fraga. Que es lo que pide.

Y qué cojones: música. Rock. La de Kiko Veneno, que parece que cuando “Al otro lado de la cama” el tema funcionó. (Os juro que esta parte no la entiendo. Kiko: ¿qué coño ha pasado??).

Hala, le das a la coctelera (otros le daríamos al botón de autodestrucción) y sale… esto:

Y va y Berlanga se nos muere. Por favor, ahí arriba, con Azcona… rezad en el paraíso ateo de los cineastas por nosotros, que falta nos hace.

Argh!

Raising Hope, me hacía falta una comedia

Enero de 2008. La huelga de guionistas de Hollywood está en pleno apogeo. Las producciones se paralizan. Las emisiones se retrasan. Cunde el pánico en las calles. Las armerías y las tiendas de alimentación hacen su agosto…

Bueno, este primer párrafo se me ha ido un poco de las manos. Estamos hablando de una huelga de guionistas. La gente se molestó cuando no emitieron un capítulo nuevo de Mujeres Desesperadas, pero para hacer que la gente se acojone de verdad nada como una huelga de basureros. Es lo que he aprendido leyendo este magnífico libro.

Volvamos a los guionistas: el creador y productor ejecutivo de Me llamo Earl, Greg García, aprovechó el tiempo libre otorgado por la huelga para hacer algo que deseaba desde mucho tiempo atrás: currar en un Burger King.

Greg sentía que había perdido contacto con el mundo real. Viendo Me llamo Earl uno entiende esa decisión. ¿Cómo voy a escribir sobre pobretones si me paso el día sentado en mi despacho bebiendo capuccinos?, pensaría. Y durante un mes se puso a currar en el burguer, una experiencia gratificante para él y para el compañero de curro que le cayó en gracia y al que extendió un cheque de 10.000 $ a modo de despedida. “Es algo que sentí que quería hacer“, ha dicho Greg al respecto.

Qué majo. Como en el guión de una película.

A mí me parece bien que García se documente a lo viaje de Sullivan o a lo príncipe de Zamunda si quiere.

Su nueva serie de pobres me ha hecho reír. Se llama Raising Hope y es sobre un veinteañero que tiene que hacer de padre soltero con la ayuda de su abuela senil y sus inmaduros padres, cuyo primer consejo sobre el cuidado de bebés es “déjalo abandonado en el parque de bomberos, ellos sabrán que hacer.”

Después de tanto Breaking Bad, Walking Dead y John Adams me hacía falta algo así.

El hombre más sexy del mundo

Atención, paren los motores. La revista People ya ha decidido quién es el hombre más sexy del mundo este año.

Es español y se llama Salvador Sostres.

Pero se han equivocado. Y ya es demasiado tarde para rectificar.

Una fuente anónima de la redacción de la revista lo ha confirmado: “la noche anterior salimos todos los de la oficina de marcha”, ha comentado, “ya sé que suena a excusa pero es la verdad”.

Al parecer las fotos del candidato elegido y la de Salvador Sostres se traspapelaron por error.

“No sé quién es ese señor de España ni por qué estaba su foto en la redacción”.

Se ha especulado con la posibilidad de que el señor Sostres hubiese enviado su currículum y foto a la prestigiosa revista, no para optar a un puesto en la lista de los más sexys, sino para entrar a formar parte de la plantilla de redacción. Es una teoría aún por confirmar. Cuando se le ha preguntado a la fuente anónima cómo es que nadie reparó en el error ha dicho que “la belleza es relativa” y que muy probablemente los trabajadores que dieron el último visto bueno encontraron que Sostres tampoco estaba tan mal.

Esta persona pone como ejemplo a otro español, Javier Bardem, que “también aparece en un puesto muy alto en la lista como si fuera guapo y la verdad es que no lo es, por mucho carisma que tenga”.

La jefa de prensa de People niega la equivocación y descarta que hayan sido víctimas de una broma por parte de sus propios empleados. Según ella la elección de Sostres es “una apuesta arriesgada pero muy meditada”. “Queríamos reivindicar a un tipo de hombre que no sale en las películas ni en la televisión, a un hombre común de la calle”.

Cuando se ha informado a la jefa de prensa de que Salvador Sostres de hecho sí sale en una televisión (en Telemadrid) ha dejado escapar una risa nerviosa y ha confesado que “algo he visto, sí”, pero ha declinado manifestar una opinión sobre ese “algo”.

El segundo puesto es para Ryan Reynolds (protagonista de Buried y marido de Scarlett Johansson), por lo que se sospecha que originalmente él era el hombre más sexy del mundo. Este título otros años lo han ganado actores como Johnny Depp, George Clooney, Brad Pitt y Tom Cruise.

Jessica Alba y John August: actriz vs guionista

Jessica Alba y John August. Sus iniciales son idénticas y como los dos trabajan en Hollywood se les puede considerar dos peces nadando en la misma corriente. Pero quién lo diría. Míralos. Parecen engendrados en planetas distintos. Bella y bestia son. Como si se hubieran propuesto encarnar los tópicos asociados a cada una de sus profesiones. El guionista feo y listillo. La actriz guapa y tonta.

Un momento… ¿Tonta?

Tonta, no. Tontísima. Eso si acaso fuera verdad lo publicado por la revista Elle: a Jessica los guiones le parecen una bagatela.

August, furioso como un mono sin plátano, le dedica unas palabras en su blog, en un post titulado Oh, Jessica que os pego a continuación:

CAPÓN DE JOHN AUGUST A JESSICA ALBA:

“Quiero pensar que sus palabras fueron sacadas de contexto de forma malintencionada porque me resisto a creer que Jessica Alba dijera esto:

Los buenos actores nunca siguen el guión a menos que sea un guión extraordinario. Todos los actores buenos con los que he trabajado dicen los diálogos que se les ocurren a ellos.

Oh, Jessica. ¿Por dónde empezar?

Los guiones no son sólo los diálogos. Los guiones reflejan toda la película por escrito, incluyendo esos momentos en los que no tienes que hablar. ¿Sabes cual es la verdadera razón por la que hacemos una mesa de lectura antes del rodaje? Para asegurarnos de que los actores se lean el guión entero al menos una vez.

Siguiendo la lógica de tu premisa nunca habrías participado en una película que combinara unos buenos actores y un buen guión. Puede que tu afirmación sea cierta, pero podría herir los sentimientos de David Wain, Robert Rodríguez y Frank Miller.

¿O acaso estás diciendo que los actores que recitaron obedientemente sus diálogos eran malos?
Torpe.

Además, estás sembrando ideas peligrosas entre los aspirantes a actores. O sea que para ser buen actor, ¿hay que inventarse los diálogos? Es un consejo terrible.
Los guionistas pueden ser tus mejores amigos. Somos presa fácil para la gente atractiva que nos presta atención. Yo escribí la escena de la bañera para Big Fish tan sólo porque Jessica Lange hizo un breve contacto visual conmigo.

Así que si no estás consiguiendo grandes guiones – y honestamente, creo que no los estás consiguiendo – concierta un almuerzo con el guionista. Te he visto en entrevistas. Eres encantadora. Ese encanto puede hace maravillas.

Una vez más: yo sé que las citas en las revistas muchas veces pueden reflejar una opinión que de hecho no se tiene. Probablemente la cita esté sacada de contexto. Eso sí: las fotos son preciosas. (Hola, Carter Smith) Estoy hablando de esto sólo porque creo que todos podemos aprender algo de ello.”

Obviamente estoy de acuerdo y me hace mucha gracia la respuesta de John August.

Aunque tampoco se me escapa que en ella poco menos que invita a la actriz a que practique una suerte de prostitución cándida para alcanzar sus objetivos.

Ya sabéis, otro tópico del mundo del cine: el de la actriz que se camela a quién haga falta para conseguir buenos papeles, con mayor o menor flagelo para sus rodillas.

Lo extraño es que aquí el sujeto a camelar sea el guionista.

¿Delirios de grandeza de John August? ¿O lo ha dicho por si cuela? En tal caso es que la considera realmente tonta…

Alguien pregunta en comentarios que si no se parecen August y Lovecraft… ¡Joder, si se parecen! Tanto que no me resisto a poner la foto del insigne escritor.

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