Escrito Por

El blog de Escrito Por: guionista y, sin embargo, humano..

Una defensa del libro digital

Zona literatura.

(Recupero este post de hace algunos meses para inscribirlo en el concurso “Un cuento en mi blog”. Si queréis, podéis votarme aquí)

Casi todos los días viajo en metro. Normalmente dedico ese tiempo a leer, pero muchas veces me resulta imposible concentrarme en la lectura. La culpa no es mía, es de la gente, que es muy vacuna. A la luz del metro la gente parece un rebaño molesto. Vacas cruzando la carretera.

Estoy seguro de no soy el único que piensa así y que bajo la mirada de otro yo también soy una vaca cruzando la carretera. Por lo tanto, mi vida corre peligro. Porque ese otro puede pensar “no tengo tiempo para esperar a que la vaca cruce, voy a atropellarla”.

Lo sé porque yo también lo pienso.

Una de las cosas que hago en el metro cuando no puedo leer es ponerme a cotillear lo que están leyendo las otras vacas. Sólo entonces dejo de verlas como vacas y empiezo a pensar en ellas como personas (aunque eso depende de lo que estén leyendo). De paso me entero de qué es lo triunfa en el mercado editorial y a veces me sirve para fichar libros que quiero leer.

Lo que casi nunca sucede es que coincida con un viajero que esté leyendo el mismo libro que yo.

El otro día me pasó con una chica que estaba sentada frente a mí. Ambos teníamos en nuestras manos la compilación de los cuentos de Roberto Bolaño. Como el libro me está gustando mucho y la chica también me estaba gustando consideré que había motivos justificados para empezar una conversación.

No sé qué me pasó. Normalmente no hago esas cosas. Sobretodo porque no sé hacerlas.

¿Te está gustando?, le pregunto.

¿El qué?

El libro. Y levanto el mío, para que pueda apreciar la coincidencia.

Ah, no está mal.

Ella vuelve a su lectura, o finge que lee para deshacerme de mí… Ahora lo veo claro. ¡Ahora es fácil darse cuenta!

¿Y qué cuento es el que te parece menos mal de todos?

La chica me mira. Como no me contesta le dedico una sonrisa terrorífica y le digo el título de mi cuento favorito.

“Putas asesinas” me encanta. ¿Lo leíste?

Ella hace un gesto negativo con la cabeza y percibo que mira por el rabillo del ojo a su alrededor. Estamos solos en el vagón. Llegado a ese punto pienso en que acabo de pronunciar la palabra “putas” ante una chica que me mira como a un probable acosador. Decido que tengo que seguir hablando para demostrarle que no lo soy. Ella debe saber que mi interés en la conversación es puramente literario.

Cuando lo leas, digo, fíjate en la última frase. Es fulminante… Acuérdate: se llama “Putas asesinas”.

Sí, he vuelto a decir “putas”. Y lo siguiente que hago es levantarme de mi asiento y fingir que miro uno de los planos que hay adheridos a las paredes del vagón. Observo las líneas de colores y en concreto la de color gris, aunque podría mirar cualquier otra y sería lo mismo porque soy un tipo que finge mirar un plano para huir de la indiferencia de una chica delante de la cual he fingido interés literario cuando lo que quería en realidad era invitarla a un café.

Pasados unos segundos el tren llega a una estación que no es la mía y yo me bajo. Avergonzado, espero en el andén a que llegue el siguiente metro.

Supongo que os estaréis preguntando por qué os cuento esto. ¿Qué tiene que ver con el título del post?

Es muy sencillo: con el libro digital esto no habría ocurrido.

Si la chica hubiera tenido entre sus manos un Kindle, un Sony PRS 300 o un iRex DR1000, ¿qué coño habría podido decirle yo? Ni siquiera me habría fijado en ella.

Con el libro electrónico no hay manera de saber si una chica está leyendo a Bolaño o a Jorge Bucay.

Cuando el soporte digital se generalice el vagón de metro perderá su cariz de escaparate literario y todos seremos un poco más vacunos.

Por mí perfecto: prefiero mil veces ser ignorado por una vaca que por una chica.

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3 pensamientos en “Una defensa del libro digital

  1. Esto te pasa Escri, por no ser como yo. En ese caso, la chica se hubiera sentado a mi lado, y más tarde insistiría en ingresar parte de su sueldo en mi cuenta corriente. A Bolaño haría rato que lo habríamos dejado de lado. Era un pelmazo considerable…

  2. Peor es que empiece una conversación con una desconocida, ella se muestre interesada y te dé su mail, que al despedirse te pida tu teléfono y que luego pase de tí!

  3. Hola me gusta lo que has escrito, solo que el leer un libro sin tenerlo forrado de papel, para que no se deteriore, era lo normal no hace tanto y ademas asi nadie sabia que es lo que lees, por ende que es lo que piensas, teniendo en cuenta que muchas de las cosas que yo pienso hay a gente a las que le ofende, asi que cuando leo en publico procuro tener forrado mi libro, ademas es posible que la chica tubiera almacenado el libro al que te referías en el chisme a pilas ese….

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