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El blog de Escrito Por: guionista y, sin embargo, humano..

David Simon lo dice: “Que se joda el espectador medio”

Como os contaba en el post anterior, he estado leyendo el librito “The Wire: 10 dosis de la mejor serie de ficción” y he sacado unas cuantas cositas interesantes acerca de la serie y su creación. Como no, lo más jugoso es lo que habla y escribe el propio David Simon, creador (junto a Ed Burns) de la serie. Y es que el tío (supongo que ya convertido en Pope y sobrado) no se corta mucho al decir qué es lo que le ha convertido en autor de culto y aclamado por la camarilla de entendidos y espectadores agradecidos por un relato bien contado.

A Simon se le recuerda siempre que lo mejor de “The Wire” es el realismo que desprende. El notar, en cada frase, plano, acción, que eso “Es lo que pasa”. Él comenta que el hecho de que más o menos todos los guionistas fueran de Baltimore y además, hubieran estado intrincados en mayor o menor medida con los ambientes y tramas que allí se comentaban, eran la clave. Ellos HAN VIVIDO eso que cuentan. Lo han investigado in situ. Es su zona.

Pero ya no hablamos sólo de temática y contenido. Hablamos de forma. Hay algo en The Wire que la convierte en un relato casi documental. Su ritmo. El ritmo de esa serie no es de TV. ¿Recordamos algún capítulo concreto? ¿Los capítulos tienen una estructura independiente entre si? ¿Cuantas emisiones necesitas para atar los cabos de alguna trama? ¿Protagonistas que consiguen sus objetivos?. No. Nos la suda todo eso. Y es más: tampoco se van a poner a explicar lo que pasa para quien no se haya fijado en los detalles. No van a ahorrarle el esfuerzo al espectador que no sepa esperar al final de una temporada (o de la serie entera) para entender algo que ha pasado al principio, en toda su magnitud. No. Deberá vivirlo.

Simon compara “The Wire” con la gran novela americana. The Wire es una novela. Un de 60 horas de televisión. Y como en una novela, los primeros capítulos parecen lentos, pausados, con situaciones, personajes y hechos que no entiendes que narices pintan ahí, pero que poco a poco, van formando en tu cabeza ese universo y dentro de él, la trama, los personajes… Así es “The Wire”. Y así sigue David Simon:

“Este comedimiento calculado les ofrecia a los telespectadores la oportunidad de hacer algo que la televisión raras veces, por no decir ninguna, les permitía hacer: quedar libres para pensar sin contemplaciones sobre la historia, sobre los diferentes mundos que la historia presentaba y, en definitiva, sobre las ideas subyacentes al drama. Y la recompensa que obtienen estos telespectadores comprometidos podría llegar no al final de una escena o al final de un episodio, sino al final de la temporada, por no decir incluso al final de la serie.

Como manera de contar, parecía la mejor manera de hacer negocios. Pero, aun así, teníamos que reconocer que tanta trama, episodio tras episodio, constituía un riesgo extraordinario, incluso para la HBO. Ciertamente, prederíamos a algunos telespectadores: los que no se esforzaban lo suficiente para seguir el intrincado relato, los que se esforzaban al máximo pero se hacían un lío y los que, esperándose una ficción televisiva por episodios, se aburrirían terriblemente a causa del ritmo novelístico de la misma.

Bob Colesberry y yo nos dijimos repetidas veces que estábamos haciendo la serie para los que quedaban. Una veintena o treintena, al menos, de duros.”

Y sobre cómo consiguen esa verosimilitud y esa narración sin insultar la inteligencia del lector… Simon lo tiene claro. Y enganchando con el anterior post, dudo que encuentren a un directivo de televisión que a la hora de comprar un proyecto de ficción, pueda pensar algo así (al menos en este país):

“La pauta que sigo para intentar ser verosimil es muy sencilla (la vengo siguiendo desde que empecé a escribir ficción): el lector medio… que se joda. A lo largo de mi carrera como periodista, siempre me dijeron que tenía que escribir pensando en el lector medio. El lector medio, tal y como ellos lo entendían, era un suscriptor blanco, acomodado, con-dos-hijos-coma-algo y tres-coches-coma-algo, un perro y un gato, más los consabidos aparejos de jardín; una persona ignorante que necesita que se lo expliquen todo, ya mismo. Así, tu exposición se convierte en un peso increíble, en un auténtico peñazo. Que le jodan. Que le jodan pero bien.”

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8 pensamientos en “David Simon lo dice: “Que se joda el espectador medio”

  1. Tiene razón el señor Simon. Toca escribir para el espectador medio, al que se considera tonto-tontísimo, y también para el productor ejecutivo, y el jefe de contenidos de la productora y el jefe de ficción de la cadena que, igual no lo son, pero actúan como si fueran también muy tontos.

  2. alberto balsalm en dijo:

    Para completar tu post un trozo de la entrevista que David Simon concedió al ABC:

    Usted dijo en una entrevista que escribía sus series de televisión bajo la premisa de “Que se joda el espectador medio”, como alguien que sólo es visto como un perfil de mercado: padre de “2,algo” niños, con “1,algo” coches… ¿Deberíamos los periodistas escribir bajo la premisa de “que se joda el lector medio”?

    La televisión generalista depende fundamentalmente de la publicidad, del número de globos oculares que ven los programas. Así que no puedes ofender a nadie ni hacer nada demasiado complicado, pues debes mantener a todo el mundo mirando, incluso a la gente que está habitualmente distraida, aburrida o que es simplemente estúpida. La necesitas, porque la publicidad necesita a 10 ó 20 millones de personas viendo el programa y los 30 segundos de anuncio. Esta era la estructura económica de la televisión hasta que llegó el cable. Y sólo entonces pudimos saltarnos estas normas al escribir. “Mire, no me importa si confundo a algunos espectadores. Si no pueden seguirlo, que se jodan”. Tú puedes decir eso ahora, contar una historia con sentido y sobrevivir.

    Y esto es análogo a lo que sucede en los periódicos, aunque ellos hicieron el camino contrario. Mucho antes de Internet, empezaron a recortar su producto, a hacerlo más magro, más simple y con menos matices. Se deshicieron de los reporteros experimentados y contrataron chavales que no tenían experiencia en la ciudad. Y ahora están desesperados y no se atreven a cobrar por lo que ofrecen.

    La televisión hizo lo contrario. Antes había cuatro canales y nadie pagaba por ellos, así que una vez que comprabas el televisor, toda la programación era gratis. Ahora, millones de estadounidenses pagan 40, 50, 70 ó 100 dólares al mes para tener 120 canales o más. La televisión extendió su oferta: canales completos dedicados a deportes, al tiempo, a la mujer, a las series. Ofreció más y cobró más, pasando de ser un servicio gratuito a ser un servicio de pago.

    La gente me dice “Nadie nunca pagará por los periódicos, cuando puede conseguirlos gratis”. Pero es que nadie pagaría por la mierda de ahora. ¿Qué habría pasado si en lugar de que los periódicos hubieran sido vendidos y recortados, se hubieran hecho más esenciales, más viables, más sutiles? ¿Que habría pasado si no pudieras entender tu ciudad, o el mundo, sin leer el periódico por la mañana? Hicieron lo contrario. La transición de la televisión al cable es análoga a lo que podría haber pasado con los periódicos en el viaje a Internet.

  3. Al Swearengen en dijo:

    Si, que se jodan bien jodidos.
    Una pregunta ¿por qué tampoco se hacen series aquí como algunas que sí son de televisiones generalistas y van al (que se joda otra vez) espectador medio?….. ummmmmm creo, perdonad la vanidad, que esa es la pregunta.

  4. Estoy de acuerdo con Al Swearengen. En Estados Unidos hay buenas series en canales q no son de pago. Q pasa con esos? Es q esos productores no tienen q pensar tb en la publicidad q financia sus canales? Pues claro q sí.

    Aunq tb es cierto q en la última ceremonia de los premios Emmy se oyó tantas veces la frase “…y gracias a la HBO” q mi padre (espectador medio, q no retrasado mental, q ya le vale al Simon) ya se giró y me dijo: “pero q es eso de HBO?”

    Se lo expliqué y ahora sigue viendo el canal de golf (de pago, xa gran desgracia de mi progenitor).

    Saludos a todos!

  5. I love this guy!!! XD Por cierto, ya tardais en ver la nueva maravilla de este tío, Treme… Qué grande que eres Dadiv Simon!!!

  6. Bueno, la pregunta era sobre “The Wire”, considerándola como algo especial. De hecho, “The Wire” jamás se habría podido hacer en la NBC o ABC. Ya probaron en la NBC con “Studio 60” y se comieron los mocos, como para probar con estas cosas…

    Lo que abre otro debate, el que plantea Suegen! (En chino). Y evidentemente, la respuesta podría incluir varios aspectos, a saber:

    a) Respeto al formato necesario. En USA, en televisiones generalistas, las sit-com duran 20 minutos. Los “drama” duran 50. Punto. Eso permite que el arco dramático de las tramas sea coherente con la temática en cuanto a pulsos e interés y mejora, no sabes como, la condensación de calidad y buenas escenas en un capítulo.

    b) El presupuesto que se maneja en USA no tiene comparación con el presupuesto español. En USA un guionista cobra el triple por escribir un capítulo al mes, mientras que en España debería escribir (cobrando la tercera parte) aproximadamente 2-3 en ese mes. Y rapidito… (Hablo de presupuesto por el tema “sueldo que puedo-quiero pagar por X tiempo para capítulo). Ya de tema reparto, decorados, planificación, etc, ni hablo…

    c) Una serie es muy cara de producir. Dada la cantidad de población USA, el presupuesto respecto a publi se puede cubrir con porcentajes de audiencia mucho más bajos que los que se puede permitir una serie generalista en España (que cuenta con una base de público potencial mucho más baja). No es que se puedan permitir pufos, pero sí hay un reparto de tarta más asumible. Además, las series USA pueden ser exportadas (aunque eso ya es beneficios a medio-largo plazo)

    d) Me da la impresión de que en USA hay directivos de TV más arriesgados que aquí. Aunque sólo sea porque tienen ganas de ir un día a por un Emmy. Aquí, vale, te darán un TP pero si conquistas a OTRO tipo de público. Pongo el ejemplo de House. Vete con esa serie a un canal español y véndela. O Bones. O Monk mismo (en autonómicas). O no sé, la que quieras de todas estas que están funcionando, silenciosamente o no, día tras día…

    Así, a bote pronto… que esto parece un post!
    Saludos!

  7. Yo siempre digo que los directivos de televisión deberían ser huérfanos por contrato. Así nunca se volvería a oír en ningún despacho aquello de “mi madre no entendería eso, dale una vuelta”.

    Personalmente, creo que los yanquis cuidan a miman a los guionistas como jamás aquí se hace. Ya no porque les paguen bien, sino porque les dejan hacer su trabajo en condiciones decentes.

    Aparte de que la duración de las series da más juego, allí los guionistas no son falsos autónomos ilegalmente contratados. Es gente con contratos decentes.

    Y sobre todo, les dan tiempo. Tiempo que les permite escribir con tranquilidad. Que les permite reescribir y volver a reescribir. Y juntarse para pergeñar. Y luego reescribir. Y tirar cien ideas para mejorar los que tienen y luego volver a reescribir. Eso es cuidar a los guionistas.

    Hace tiempo salió un reportaje en El País Semanal (lo leí en papel, así que hace mucho) sobre cómo trabajan los guionistas de los Simpson. Lo leí y entonces entendí todo. Una pena que no encuentre el artículo en el archivo digital porque estaba muy bien.

    En fin, no nos olvidemos de que en España la tele funciona como el resto de las empresas: se pretende obtener resultados de superpotencia utilizando medios tercermundistas (con todo el respeto hacia las superpotencias y los tercermundistas).

    Como ejemplo de que el dinero no lo es todo, tenemos a la televisión inglesa: su país tiene 50 millones de habitantes, sus presupuestos no deben de ser tan mastodónticos como los yanquis. Y sin embargo también nos ganan por goleada en series.

    PD: Dios, el captcha ése que has puesto es de los que hay que jugar a las adivinanzas…

  8. Me pregunto, si además de ser guionistas, es decir, un oprimido, no habrá la necesidad de cambiar también un poco el perfil ese, el del guionista oprimido y empezar a proyectar las ansias de poder y volverse productor. Los guionistas al poder, no fue acaso eso lo que pasó en USA?

    Cómo que veo a uno llegando a una cadena diciendo, hola, soy productor, y apenas le den la espalda por haberle soltado una lana, diga: muajajaja en realidad soy guionista….

    En fin, bobadas….

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