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El blog de Escrito Por: guionista y, sin embargo, humano..

Truquitos de guionista, por Woody Allen

Este fin de semana me ha dado por leer y leer al sol. Nada más divertido y cargapilas para un agotado cerebro al que se le exige algo más que para lo que ha sido educado: vaguear.

Si en el anterior post os hablaba de un artículo, ahora os hablo de un libro que ando leyendo y que creo que acompañará al blog en más de un post, porque es muy interesante.

No es una novedad editorial (de hecho me lo regalaron por mi cumpleaños hace un año casi) pero lo recomendaremos como si tal: “Conversaciones con Woody Allen”, de Eric Lax (ed. Lumen).

Se trata de una recopilación de conversaciones en varios momentos de la vida de Woody, en los que es interesante ver cómo piensa sobre su obra, sus películas y sobre todo, como comenta su método de trabajo.

Lo de Woody Allen es acojonante. Este hombre, literalmente, no para. No para desde que empezó y no era nadie. Y no para ahora. Es un continuo bullir de ideas y desarrollos que no deja de apuntar en cualquier sitio (papeles, servilletas, hojas de libretas de hotel -ahí hizo el guión de “Delitos y Faltas”, durante unas vacaciones!!!!), momentos que aprovecha para pensar (mientras se ducha, pasea, espera un ascensor, le da igual!) y bolsas y bolsas de ideas, títulos, sinopsis, chistes, frases, etc, que va utilizando y como él mismo dice “sólo se descartan y quitan de la bolsa cuando ya están usadas”.

De hecho, una parte sorprendente del libro es cuando dice que, en su afán de no parar, se planteó el rodar 2 películas a la vez. Si tenía una localización maja, pues para las 2 y así, ir con 2 proyectos. Lamentablemente, dice, eso era un jaleo: nunca puedes repartir el interés por igual a ambas obras y alguna, se resiente. Siempre hay un hijo que “da más trabajo”. Esas 2 eran “Comedia sexual de una noche de verano” y… ¡”Zelig”! Todo un peliculón y lo hizo en esas condiciones. Que máquina.

La conclusión que sacas es que este hombre no para. No tiene tregua. Y que morirá así, sin parar de hacer cine, de escribir, de parir ideas. Igual le da una obra de teatro que un relato que un artículo en “The New Yorker”, una película de comedia, un drama, un mediometraje… tiene ideas para todo y las tiene siempre. Esperando. En su bolsa.

Eso sí, me hizo mucha gracia un párrafo, que paso a transcribiros. Trata sobre un problema que sufrimos mucho los guionistas: pillar el punto al oficio y obligarnos a escribir (bien, claro) y él habla de cómo consiguió aprenderlo. Ojo al detalle que me hizo reír, seguro que a vosotros también os llama la atención:

Eric Lax: ¿Cómo mantiene la concentración cuando no consigue pensar o escribir con la agilidad deseada? En mi caso o en el de muchos escritores sé que ese es el momento en el que nos fijamos si hay que hacer punta a los lápices y cosas así.

Woody Allen: Algo que posiblemente me haya servido a lo largo de los años es que en cierto sentido me convertí en escritor bajo las circunstancias más duras que uno pueda imaginar. Eso me lo enseñó Danny Simon [hermano de Neil Simon y compañero de trabajo de Woody en la NBC en los años 50. “Danny me sacó de mi mundo de fantasía y me metió de lleno en la realidad. De repente me vi en una situación en la que tenía que producir uno o dos sketches por semana. Tenía que llegar allí por la mañana y ponerme a escribir. Nos pagaban mucho dinero por aquello y el trabajo tenía que salir sí o sí” me había explicado Woody en una conversación anterior a aquella. “Todo lo que aprendí sobre el oficio de escribir comedia lo aprendí de él”] Así que no tardé en descubrir que escribir no era algo que saliera así como así, sino que era un trabajo arduo y desesperante, y que para ello había que sudar la gota gorda. En efecto, muchos años después leí una frase de Tolstoi que decía “tendrás que mojar la pluma en sangre”.
Me ponía a trabajar a primera hora de la mañana y me dedicaba a escribir y reescribir lo escrito, me lo replanteaba, lo rompía y empezaba de nuevo.
Me curtí a base de bien, nunca esperaba a que me viniera la inspiración; siempre tenía que ponerme a ello y hacerlo. Me obligaba a ello. Con los años fui descubriendo mil y un truquillos que me ayudaban a superar esos momentos desagradables.

Grande Woody. Les pagaban una pasta por hacer… ¡1 o 2 sketches a la semana!

Sí, amigos. Ese es el sistema en los USA.

Porque aquí, eso se lo puede comer fácilmente un guionista en un día, más un montón de tonterías más que le mandarán. Y por supuesto, cobrará 4 duros. Y dando gracias.

Y por eso, básicamente, el Saturday Night Live no va a funcionar igual aquí que allí. O un late night va a ser exactamente lo mismo de nivel. Entre muchas otras cuestiones, claro, pero me refiero al campo “ideas”.

Las ideas se pagan. Sí, las ideas, se pagan. No a la gente que las tiene, que por supuesto, si no al tiempo y espacio que se necesita para tenerlas GENIALES.

Pero bueno, como seguro que os ha picado el gusanillo, os pongo un trocito más del tío Allen, donde cuenta sus truquis (bastante obvios), a parte del de cobrar guay por 1 o 2 sketches a la semana (a mi me parece un trucazo, oiga):

E.L: ¿Y cuáles son algunos de esos mil y un truquillos que ha ido descubriendo con el tiempo?

W.A: Plantearme algo en que pensar sobre el proyecto siempre que tengo un momento libre: cuando me meto en la ducha por la mañana, cuando me acuesto por la noche, cuando espero un ascensor. Alguien me habló hace años de un pitcher de la liga nacional que siempre había soñado con ser pitcher. Durante su infancia en la granja de su familia su padre le decía: “Siempre que estés por ahí sin hacer nada coge una piedra e intenta darle a una brizna de hierba con ella, o a una ramita. Aprovecha cada momento”. Eso me parece muy lógico así que es algo que siempre he intentado hacer.
[…]
Con los años he descubierto que un cambio momentáneo estimula un nuevo arranque de energía mental. O sea, que si estoy en esta habitación y me voy a otra, eso me ayuda. Si salgo a la calle, eso me ayuda mucho. Y si voy arriba a ducharme, eso también me ayuda mucho.

Seguiré contándoos cosas del librito. Que es muy jugoso y abre mucho debate.

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Un pensamiento en “Truquitos de guionista, por Woody Allen

  1. a mi me ayuda (y mucho) hacer una escapada nocturna por la gran vía madrileña (me gusta todo el centro y vivo en todo el centro… y pago precio del centro por vivir, pero ese es otro tema).
    Siempre hay gente, a cualquier hora y saber que hay gente que, como tú, está viviendo la noche me ayuda a agilizar las manivelas del cacharro que tengo entre oreja y oreja.

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