Escrito Por

El blog de Escrito Por: guionista y, sin embargo, humano..

Archivar para el mes “marzo, 2010”

La censura sigue ahí…

De vez en cuando, me toca hacer trabajitos para cadenas que tienen problemas con cierto tipo de temas… y te lo hacen saber de la manera más chusca:

“No, esto… esto no lo vamos a hacer. Mejor lo quitas”.

Seguramente, de inicio, el tema se saca como pidiendo comprensión y un favor. Tras la habitual negación (o por lo menos, puesta en duda de la acción y mentado lo absurdo de ir con censuras en el siglo XXI) se pasa al “es una orden” y “viene de arriba”. “Arriba” es un lugar extraño lleno de simios con puro y traje decidiendo cosas aleatoriamente.

Y en resumen, al final, la censura suele campar a sus anchas.

¿Intencionadamente? No. No suelen aparecer manuales de doctrina del medio, según donde estés. Esto… se mama. Se vive. Más o menos piensas, que en determinado sitio, “tal tema” no les debe gustar. Vale. Pero ¿lo evitas?. No. No deberías. Si es tu trabajo, si es tu idea, ¿por qué deberías auto-censurarte? Hacerlo sería el peor error. Pero es un error que hace demasiada gente, creando un monstruo absurdo que impide a los trabajadores de una empresa (pública la mayoría de las veces, las que más duelen) darse cuenta del “secuestro creativo” al que están sometidos.

Me he encontrado trabajos donde podía prácticamente hacer lo que quisiera, humor con TODO (excepto lo que el sentido común podría indicarte en cierta medida). En otros trabajos, en cambio, me he encontrado con serias cortapisas para la comedia. En alguno reciente, cosas que se creían superadas tras la transición, sin vergüenza ninguna eran prohibidas.

Es habitual de ciertas personas pensar que, si se oculta algo a su vista, esto no existe. No suelen ser inteligentes para pensar que el que uno no quiera ver las cosas no significa que el resto del mundo lo haga así. Algo que pasó, por ejemplo, hace poco en Valencia. Allí hubo una exposición de fotoperiodismo, un resumen de lo ocurrido en el 2009 y claro, en la sección de política, aparecieron ciertas fotos de la trama “Gürtel”…

…hasta que apareció un tonto a las tres. Alguien que decidió que eso “no había pasado” y ordenó retirar las fotos de política. Todas. Y las quitaron. El muy imbécil no pensó que, una exposición que no suelen ver más de cuatro gatos cada año, de pronto iba a ser vista por miles, pedida por cientos de ciudades de todo el país para exponer allí y que esas fotos, por su culpa, iban a ser publicadas hasta la saciedad, de nuevo.
Conclusión: la censura es estúpida y siempre, siempre trae factura. Gilipollas.

Menos mal que hay gente, como el director del Museo donde se censuró la exposición, que lejos de aguantar esa vergüenza, dimite, alegando que quiere poder mirar a los ojos a sus hijos y no tolera nada de esto.

Pero cada vez son más los que tragan. Los que consideran que “es lo que hay”. Los que, lejos de intentar luchar contra esto cada día, se autocensuran y hacen el trabajo fácil para los verdugos de la libertad: es lo que esperan, que no les “molestemos” mientras mienten y abusan.

En televisión, en programas, en informativos, la censura sigue presente. Sigue estando ahí y sigue habiendo cadenas donde “eso no” y “no, no podemos” mandan por los pasillos y deciden los contenidos primando el “no molestar al poderoso criminal” al “entretener, informar, crear”.

Lugares donde no conciben que la autocrítica, el humor, humanizar y demostrar inteligencia son conceptos que van de la mano. Y que el público, lo nota.

Generalmente, la censura va por las ideas, la política, la Iglesia (la católica, del resto pasan), la monarquía y el sexo. Todo da miedo a los mediocres.

Pero seguramente, de la violencia, no te hablarán. O eso o las cadenas más censoras y mojigatas del país deberían explicar por qué tienen a pistoleros dándose tiros todas las tardes y matándose por oro o a un fascista como Chuck Norris solucionando a hostias en la boca y patadas voladoras todos los problemas. Incluso haciendo lo imposible por que un culpable no se escabullera de su destino: la pena de muerte. Eso, no les llama la atención a los “ultra católicos sensibilizados”.

Hipócritas.

Aquí sois libres comentaristas, asi que venga, comentad: ¿alguna vez os habéis tenido que tragar una de censura calentita calentita?

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El cine social es un coñazo

Hace tiempo hablaba de una pequeña “lacra” (a mi modo de ver) del mundo del cortometraje: la tendencia de los jurados simplones a premiar el “cine social”. Sí, esa tendencia del concejal paleto de turno al que le han pedido que premie un género del que no ha visto nada en su vida y decide ir a lo fácil: el que va a quedar “políticamente correcto”.

Si hay un cortometraje hablando de lo majos que son los inmigrantes (que lo son, los majos, los que no, no, como cualquier hijo de vecino), lo injusta que es la vida con alguna minoría (o mayoría) oprimida o se denuncia la violencia machista, la intolerancia social, el prejuicio flagrante o cualquier lugar común de estos… tiene todos los puntos para arañar algún premio en un festival con jurado de cantamañanas.

Léase por cantamañanas a gente no profesional (y aun así…) del medio.

Yo, personalmente, comparto la opinión de Billy Wilder: “Si quiero mandar un mensaje, pongo un telegrama.” Y en lo que escribo día a día lo que intento es pasármelo bien, entretener y buscar un reconocimiento del público en la situación que intento mostrar. Llegar.

A mi no me llega un mensaje obvio, ejemplarizante, parabólico y dramatizado. Será que no suelo ver “Gente”.

Eso sí, no entro aquí en el apartado de cine documental (corto o largo), que es otra historia. Hablo, sobre todo, de esas ficciones ñoñas buscando “emocionar” al público y “denunciar” como fin, quedando en lo obvio y fácil.

Bueno, pues volviendo al tema, he estado viendo, como sabéis, los cortos finalistas del “Notodofilmfest” y entre ellos, me he encontrado con este de David Galán Galindo (guionista de Se Lo Que Hicisteis) que me ha hecho mucha, mucha gracia. Ahí va, “Cine Social”.

El gesto definitivo

Los gestos nos definen. A nosotros y a nuestros personajes. Gestos tan banales como la forma en la que cruzamos una calle. ¿Esperamos religiosamente a que se ponga el semáforo en verde o aprovechamos cualquier intervalo entre coche y coche?… O nuestra forma de estar sentados en el metro: ¿Levantamos alguna vez la mirada del libro para ver si hay alguien que necesite estar sentado más que nosotros o simulamos estar enfrascados en la lectura?
Puede que seamos personas cívicas y civilizadas por regla general, pero un determinado día nos sentimos tan cansados que fingimos no ver al anciano que está de pie a poca distancia de nosotros. No le cedemos el asiento. Eso nos convierte en un hijo de puta a ojos de otro pasajero que nos estaba observando en ese momento.

Con los personajes en las películas pasa algo parecido. Apenas hay tiempo para presentarles así que todos sus gestos les definirán, les simplificarán y harán que el espectador piense “algo más” sobre ellos.

En la obra de teatro Arte de Yazmina Reza, Sergio le dice a Marcos que su mujer le parece repelente. Cuando Marcos le presiona para que le explique por qué, Sergio revela que es por “su manera de apartar el humo del tabaco”.

SERGIO: Cualquier mujer diría: Perdone, me molesta un poco el humo, podría alejar el cenicero, ella no, ella no se rebaja a hablar, ella dibuja su desprecio en el aire, un gesto calculado, con viperina faccidez, un movimiento de la mano que se quiere imperceptible y que da por sobreentendido: Fume, fume, es desesperante pero con usted de nada sirve hacerlo notar. Hace que te preguntes si eres tú o el cigarrillo lo que la indispone.

Está claro, ¿no? Los gestos son definitivos en la ficción.

Pero a veces, también lo son en la vida real. Me encanta este vídeo de George Bush en Haití:

Bush toca a un haitiano y luego se “limpia”. ¿Dónde? En la camisa del tipo que le queda más a mano: Bill Clinton. He aquí un pedazo de la vida real que me hubiese gustado escribir.

Aunque este otro de Bush limpiándose las gafas en el vestido de una mujer tampoco está mal:

Bush, un personaje de comedia que nos caería genial.

Y dale con Hannah Montana

Hace más de un año decidí escribir algo sobre una chica de la que apenas sabía nada, tan sólo que me daba un poco de repelús. Lo hice un poco al tuntún, por probar nuevos temas y atraer lectores.

Aquel experimento dio como resultado un post titulado “Hannah Montana y los políticamente incorrectos“.

Un año después el post aún sigue recibiendo comentarios día sí, día también.

¿Pero por qué? ¿Tan bueno es? No. De hecho, he publicado otros textos sobre Hannah que me gustan más (básicamente porque tratan más de su hermana que de ella, un ser mucho más interesante sobre el que escribir, como podéis comprobar aquí y aquí).

Sin embargo, con aquel primer post sobre Hannah parece que toqué el cielo. 188 comentarios lleva ya. Esa cantidad es grande según con qué blog lo compares. Para Escrito por es un ratio asombrosamente alto. Definiré el secreto de su éxito en dos palabras:

ALUCINACIÓN COLECTIVA

Mola, ¿verdad?

Pues creo que no estoy exagerando. De alguna manera subrepticia se estableció la creencia de que Hannah Montana/Miley Cyrus lee mi blog y, en consecuencia, todos los comentarios que se depositen en él. Así que se abrió la veda para que los fans de Hannah se comunicasen con su ídolo. Escrito por se convirtió en un servicio público.


Estos son algunos de los comentarios que han ido dejando:

“hola hanna te adoro mucho tengo 8 años ojalas que entiendas erres buena megusta ese nombre maili te adoro aiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii quieres ser mi amiga quisiera vivir contigo me encanta tus mejores amigo chauuuuuuuuuuuuuuu un beso y un abraso te adoro”

“hola hannat como te haido te espero aqui en venezuela cuando vas a venir es en puerto ordaz”

“hola nuevamente este es mi correo y qusiera recibir unas lindas fotos tuyas gracias”

Pero no creáis que todo son elogios para Hannah. Algunos fans sufren sentimientos contradictorios:

“wao mmiley eres de lo peor te ves toda como fumada drogada no sepero de que te ves horribles te ves osea yo tu admiradora y haces esto tan feo adiiiiiiiiiioooooooooooos MILEY CYRUS? @@@@ TONTA”


“Eres genial pero me entero de que fumas y tomas drogas”

“me gustas mucho pero eres tonta adios”

Es lo que los de Muchachada definen como “loop del fan”.

Entre los que elogian y los que odian a Hannah ocupan un 90% de los comentarios. Pero muy de vez en cuando aparece un fan con algo de sentido común. Ese fan intenta sacar de su engaño a los otros fans. Trata de romper la alucinación colectiva. Vaya por delante que siempre fracasan.

“eh…no es por nada pero por que hablan como si Miley fuera a leer esto ? ademas en español menos D: Amo a Miley y no me importa lo que digan , solo le tienen envidia. Miley is the Best Ever !”

“no dejeis vuestro msn, cualquiera os puede agregar y decir que es Miley… es mas Miley no va a leer esto!”

Aprovecho para decir que estoy muy de acuerdo con este último comentario: niños y niñas, por favor, no dejéis vuestros teléfonos, e-mails, tuentis o demás. Miley no os va a contestar. Como mucho conseguiréis que os conteste alguien parecido al señor que posa con ella en esta foto:


(Hannah, con su mayor fan)

Ahora os voy a explicar, queridos lectores, lo que pasa cuando os decidís a dejar un comentario en este blog: que me llega un mensaje a mi buzón de correo. No al correo de “Escrito por” (escritopor@hotmail.com) sino a mi correo personal. El mismo al que me escriben mis amigos, mis ligues, mis familiares, mis jefes… No me estoy quejando, no. Yo lo he configurado para que así sea. De ese modo siempre estoy al tanto de lo que me vais comentando por el blog y así, si tengo tiempo y ganas, puedo contestaros. Es un feedback que me hace gracia. Incluso a veces, ilusión.

Pero imagináos lo coñazo que resulta abrir el correo cada mañana y que la advertencia de “tienes un e-mail” se convierta un clic después en “tu post Hannah Montana y los políticamente incorrectos tiene un nuevo comentario”. Y es un coñazo porque ocurre prácticamente todos los días. Más ahora que ha saltado la noticia de que Miley Cyrus está aburrida de ser Hannah Montana. Ya os haréis cargo de que esos comentarios ni siquiera los leo. Van directamente a la basura. Es decir, que no sólo Hannah Montana ignora los comentarios de sus fans en este blog: Escrito por también lo hace (algo que, sin duda, les dolerá mucho más a los fans).

Debido a esta circunstancia hace tiempo que mi corazón dejó de alegrarse con las alertas de e-mail, por mucho que esté esperando correo relacionado con un trabajo o con un galanteo, ya estoy entrenado para contener la emoción, porque sé que en un porcentaje bastante alto de los casos no será otra cosa que un mensaje sobre Hannah Montana.

Y ese el auténtico precio que estoy pagando por meterme con su ídolo.

189. Ya van 189 comentarios. Mientras escribía este post alguien dejó un comentario más.

Nos ha dado a todos por el 3D a lo loco

Es la fiebre del año. Ni la gripe A ni la gripe B, la gripe D, 3D. Ahora, todas las películas que se precien, deben estrenarse también con una copia en 3D para “molar”.

Y yo me pregunto… ¿para qué?

Hay películas que no necesitan el 3D para impactar (por ejemplo Avatar, te guste o no te guste) o mejor dicho, avasallar. Pero lo usan… como reclamo de taquilla, supongo.

Vienen en 3d: Toy Story 3, Alicia en el País de las Maravillas, Furia de Titanes, Piraña, Dragón, Scar, Viaje mágico a África, Como perros y gatos 2, Viernes 13, Scream 4….

… y no se crean que esto se queda en el extranjero: Torrente 4, también.

Sí, amigos. Segura, que ya no sabe cómo hacer rentable su próxima patochada con el personaje que debió morir en la primera entrega (más que decente), ha decidido recurrir a lo mismo que sus compañeros yankies:

Vender humo.

El 3D me recuerda a la llegada de la televisión (bueno, me recuerda de lo que he leído, claro, yo eso no lo viví…) cuando el mundo del cine entró en pánico. Pensaban que la gente iba a abandonar en masa a las salas (de hecho, bajó la afluencia, por supuesto) y se dedicaron a pensar en que innovaciones tecnológicas podrían ser el paliativo. Ahora pasa lo mismo, con el miedo de “internet” y los DVD’s copiados. Así que entonces ya se inventaron (y dejaron en el olvido):

El Odorama (un cartoncito divido en partes que rascabas cuando en la pantalla aparecía su número y emitía un olor, como de una flor cuando en la pantalla salía la misma) o el “Smell-O-Vision” que perfumaba la sala. Lo guay del odorama es que se usó con una peli de John Watters en los 80, imaginaos lo que había que oler… Juju.

Como el “Cinerama”: Pantallas tochas, en formato mega-panorámico, como de 3 pantallas unidas al lado de otras. Ahí se vieron películas como “La Conquista del Oeste” o “La vuelta al mundo en 80 días”.

O los happenings chunguetes, en los que lanzaban al público cosas para crear efectos. Tipo esqueletos de coña, animales o bichos de plástico, etc… cuando la peli iba por ahí. Incluso pequeñas descargas eléctricas en el asiento (en esto era un maestro William Caste).

O el superado “Sensurround”: Un monton de altavoces en baja frecuencia haciendo a la sala “temblar”. Vamos, como un coche de un tontotunning, pero en cine. Se usó para “Terremoto”.

Y como no, el 3D, que ya estuvo aquí, no tan desarrollado, pero estuvo y le pegó a tope, volviendo cada cierto tiempo. Ahora ya, desde los IMAX, para quedarse.

Todos son inventos que vendían como que iban a “cambiar el rumbo del cine” y no eran más que excusas para cambiar el rumbo del dinero por un fin de semana. Porque, al final, amigos, lo más rentable no es un inventito, es hacer buenas películas.

Si se siguen haciendo bodrios, por mucho que les pongan 3D, serán bodrios. Si se hacen buenas películas, serán buenas tanto en 3D como en 2D. Se lo dice uno que sólo ha visto Up en 2D y está encantadísimo.

Eso sí, me produce curiosidad el último invento del 3d: el porno. Ya lo hablamos varias veces en este blog, pero es que el otro día se estrenaba en Madrid una película porno 3d. Dicen que la primera en europa (Tinto Brass tenía esa ilusión, pobre).

Obviamente, nadie habla de su argumento.
Obviamente, nadie habla de su propuesta morbosa o imaginativa.
Sólo se habla de que un pollón casi te saca un ojo.

Por ahí, vamos mal. El 3D no salva NADA en ningún género.

P.D: En el enlace que he añadido sobre la peli la Dra. Amor sí habla del argumento y de todo eso, que es muy apañada. Pero ya me entendéis. No es lo que trascenderá.

“Aquí Kubrick”… Y aquí un guionista que negocia.

Una conversación entre el director Stanley Kubrick y el guionista Frederic Raphael:

F.R: Allô.
KUBRICK: ¿Freddie? Ici Kubrick. ¿Puedes hablar?
F.R: Claro.
KUBRICK: ¿Estás bien?
F.R: En parte.
KUBRICK: ¿Qué pasa?
F.R: Acabo de recibir el contrato. ¿Has visto la claúsula que estipula que, en caso de desacuerdo, Stanley Kubrick será el juez absoluto para decidir quién fue el autor de cada línea y de cada idea y que el guionista promete acatar su decisión? Lo siento, pero no puedo trabajar en esas condiciones. Quiero hacer la película, no quiero ser un esclavo a sueldo. Y no lo seré.
KUBRICK: ¿Dónde está esa claúsula?
F.R: Justo donde les has dicho que la pusieran.
KUBRICK: ¿Cuál es el problema exactamente? ¿Por qué iba a querer decir que he escrito una cosa que no es mía? ¿Por qué te he pedido que trabajaras conmigo en esto? Solo es una forma rápida de…
F.R: Stanley, ¿conoces la fábula de la rana y el escorpión?
KUBRICK: ¿La rana y el escorpión?
F.R: El escorpión quería cruzar un río.
KUBRICK: Ah, sí.

(A pesar de que Kubrick afirma conocerla, Frederic Raphael le obliga a escuchar la fábula del escorpión y la rana)

KUBRICK: ¿Adónde quieres ir a parar?
F.R: Todavía no has oído la versión para el mundo del espectáculo. El director, que no sabe nadar, le pide al guionista que le ayude a cruzar la corriente. Y el guionista le dice: “Cuando lleguemos a la otra orilla, te desharás de mí y querrás todo el mérito para ti”. Y el director dice: “Ya sé que eso ocurre con algunos directores, pero puedes confiar en mí. Solo necesito que me pases al otro lado”. De modo que cruzan el río y el director se deshace del guionista y dice que todo el mérito es suyo. Esta es una versión. En mi versión el guionista acepta ayudarle a pasar la corriente y el director se le sube encima, solo que en mitad del trayecto el guionista se deshace de él y mientras se está ahogando el director dice: “¿Por qué lo has hecho? Te prometí que me portaría como es debido contigo”. Y el guionista le contesta: “Lo sé, pero resulta que he leído la primera versión del guión”. ( * )


(Frederic Raphael: esta es la cara de un hombre que se las sabe todas)

KUBRICK: Y sin la claúsula, ¿cómo decidimos de quién es el mérito?
F.R: Hay una cosa llamada sindicato de guionistas. Les pago una fortuna y no hacen nada excepto este tipo de evaluaciones. Funciona igual que en Estados Unidos.
KUBRICK: Si es lo que tú quieres, de acuerdo. En cuanto al guión, he estado meditando.
F.R: Otra cosa más, Stanley. El contrato estipula que tengo prohibido escribir cualquier cosa mientras dure el proceso de escritura del guión. De donde se desprende que cuando te haya enviado unas cuantas páginas y esté esperando a que me contestes, si técnicamente aún estamos dentro del proceso del guión, no puedo escribir ni una reseña literaria.
KUBRICK: ¿Y por qué las escribes?
F.R: Mi mujer me pregunta lo mismo. Y la respuesta es por vanidad y porque así entretengo la mente con algo nuevo.
KUBRICK: Eso es lo que yo quiero evitar.
F.R: Stanley, es posible que no escriba ninguna, ni siquiera cuando esté tocándome las narices, pero no voy a dejar que me lo prohiban.
KUBRICK: Es una norma habitual.
F.R: ¿Y la estoy infringiendo si escribo un pequeño artículo en la prensa?… Mira, voy a rendir al máximo. Te lo prometo. Y es todo lo que pienso prometer. No voy a ponerme a trabajar en otro guión, por amor de Dios, pero… No pienso convertirme en un esclavo. Puedo ser servil, pero no un esclavo.

(Frederic Raphael: el guionista gladiador)

KUBRICK: De acuerdo. ¿Ya podemos hablar?
F.R: Hablemos.

….

Esta página y media la he extraído del libro Aquí Kubrick, editado por Mondadori, en el que Frederic Raphael nos cotillea como fue proceso de escritura de Eye wide shut. Creo que es una lectura que merece la pena. Me habían hablado mucho de él, diferentes personas a lo largo de los años, pero no ha sido hasta ahora que he empezado a leerlo. Me ha enganchado por completo.

( * ): Confieso que no le encuentro mucho sentido a esta frase. Si en vez de “resulta que he leído la primera versión del guión” dijera “resulta que he leído la primera versión del contrato” la anécdota sería más redonda para mí.

Los Hombres que Miran Fijamente Al Proyecto… y no veían nada más

Vamos a ver, la idea funciona. Y muy bien.

No me refiero a la idea de la película, la trama. No. Me refiero a la idea de la película, el negocio. Es decir:

a) Reparto estelar de actores indiscutibles
b) Título idiota atractivo e intrigante
c) Trama absurda que de pie a pensar “esta es de coña de las buenas”.
d) Le ponemos un cartelito así a los Coen y a correr!

Elementos geniales para la promoción y el atractivo del público con ganas de desconectar de artificieros, bichos azules, dramas y dramones…

Y que esperan ver una comedia inteligente llena de sutiles coñas. Porque, ¿acaso Clooney, Bridges, Spacey y McGreggor van a coincidir en un guión que no sea la bomba?

Así que nada, ahí va generándose la sensación de que “esta hay que verla”.

Porque claro, nadie se fija en que el director (Grant Heslow, un actor) no ha dirigido nada antes y el guionista (Peter Straughan) ha escrito bien poquito (y menos digno) en plan largometraje, por no decir, casi nada.

Y así sale la película: primeriza. Un reparto brutal, un presupuesto bien majo y un “quieroynosécomo” de tamaño descorazonador.

Sí, uno ve el trailer e intuye momentos brillantes, secuencias, situaciones que van a dar pie al desternille… y no.

Es en estas películas cuando te das cuenta de por qué en las series hay un trabajo que es el de argumentista y otro el de dialoguista. Y ya, en tono de comedia, ni te cuento.

Hay gente que ha nacido con el don de la comedia en el diálogo. Y ojo, cuando hablo de dialogar, no me ciño sólo a lo que “hablan”. Me refiero a desarrollar toda esa secuencia en la que alguien te ha dado una sinopsis de lo que allí “debe pasar” de una manera divertida, coherente y lo más brillante que sepas.

Y a esta película, le falta esa fase.

Le falta que alguien le haya dicho a los 2 guionistas que ese guión estaba más o menos bien, pero que había que revisar esos diálogos. Que le faltan “punchs”. Que es un quiero y no puedo y que la sensación que das al dejar unas secuencias tan “cómicas” potencialmente en un desarrollo lineal de la historia en la que los personajes simplemente hablan lo obvio, queda todo mucho más pobre y abandonado.

Y tres cuartos de lo mismo al director.

Parece mentira que con el material inicial (un best seller que habla de los intentos del ejército USA de formar una unidad con poderes paranormales) tan tarado y un plantel actoral tan capacitado (y más para la comedia) se logre una película tan plana.

Me recuerda a muchos guiones que he leído, en pruebas, escrituras primerizas o intentos de gente de escribir, cuando no quiere escribir si no “hacer cosas guays”. Guiones donde ves 2-3 páginas escritas bien y de pronto, un conjunto de cosas puestas a toda prisa para acabar, que “esto de escribir se empieza a hacer aburrido y a mi lo que me gusta es el movidón de luego”.

Sin duda, una pena. Lo que no sé es si funcionará este intento de “ser los Coen” sin llegar ni a kilómetros de ellos. Si lo hace y se convierten en los hombres que “miran fijamente a la pasta”, pues enhorabuena.

A la Cotillard le han pinchado un globo!

Justo el otro día hablaba de lo que hablaba (qué otra cosa, amigos?) y zas, va el Ministro francés de Cultura y me quiere fastidiar la diversión.

Miren!!!

Será cafre! Que eso es patrimonio, hombre!

Lo leí aquí. La actriz fue condecorada como “Caballero de las Artes y las Letras”. Léase claramente “Letras” y no otra cosa.

Y sí, Caballero.

“La fina camisa color pastel que vestía la actriz puso en apuros al ministro, que no atinó y clavó la insignia en la piel de la actriz. Cotillard no pudo evitar gesticular de dolor y tambalearse sobre sus vertiginosos tacones de aguja.”

En fin, indignados me tienen en Francia. Tratar así a sus estrellas…

Por cierto, en el mismo acto, galardonaron a Tim Burton, que será presidente del Jurado en Cannes este año.

Ya me imagino el festival. Vais a ver el teatro… to atrezao! To atrezao!!!

Ya están los del cine con la política!

Ese es el grito de, al parecer, una parte de la población de este país.

Muchos botarates lo usan como arma para “desprestigiar” al cine español, creyendo que, si hay afiliación de actores o directores (o lo que sea) a determinadas ideas, eso quiere decir que uno de otras ideas, deba odiar “esa basura”. Es un poco el estilo Losantos, que luego pasa por Intereconomía y demás…

…hasta llegar a la estupidez más grande.

Publica “Periodista Digital”. Un panfleto por internet de gente que se hace llamar “periodista”. Tanto que son capaces de consultar a gente como el seguramente super insigne, “Florentino Portero, profesor de Historia en la UNED, experto en Relaciones Internacionales, Defensa y Política Exterior y director del área de Política Exterior de GEES hasta 2008“.

¿Qué es la GEES? Wikipedia dice:

“El Grupo de Estudios Estratégicos (GEES), constituido como una organización privada sin animo de lucro, es un think tank español creado en 1986. Tiene su sede en Madrid, y está compuesto por profesores de universidad y analistas de diversa procedencia, principalmente vinculados ideológicamente al Partido Popular. Elabora informes técnicos sobre seguridad y defensa, aunque fue a partir de los atentados del 11 de septiembre de 2001 y de la Invasión de Iraq de 2003 cuando sus análisis saltaron a los medios de comunicación.”

Bien. Pues nuestro amigo Florentino Portero (¿Iker Casillas?) revela algo apasionante: la gentuza esa del cine español, los rojos, no sólo están en las películas esas que no va a ver nadie, porque son basura. ¡No! ¡Se han infiltrado hasta en las yankies!

AAAAARGH!!

¿Por qué?

Por “En Tierra Hostil”.

Sí, amigos. Por “En tierra hostil”, la peli de la que os hablé el otro día (sigo pensando que está sobrevalorada) que trata sobre un artificiero en la guerra de Irak.

Y ¿cual es el pensamiento de Florentino Portero (a partir de ahora, “La portera”)?

Pues que, ojito:

“Traducir la oscarizada ‘The Hurt Locker’ como ‘En tierra hostil’ es posicionarse ideológicamente”
“Una vez más, la gente del cine anda haciendo política”

Grandioso.

Sí. Ya. Cerrad la boca de asombro un poco, pobres y os explico de donde viene la batalla. Porque sí, Floren, igual el título no es literal y en eso tienes razón. Pero de ahí a soltar una soflama política, macho… el que anda haciendo política con el cine, eres tú.

En fin. La historia viene de que “The Hurt Locker” no significa “En tierra hostil”. Significa: “La taquilla del dolor”, en traducción literal. Aquí, decidieron el título de “en tierra hostil” porque lo de la taquilla del dolor es un concepto un poco lejano. ¿Un error de pasarse de listos creyendo que la audiencia debe recibir todo mascadito y poniendo el otro título ya entenderían que los soldados van a un sitio donde pueden sufrir mucha pupa? Pues sí, un error tonto del que se debe hablar en otro foro.

Pero desde luego, no una manipulación política como sugiere La Portera.

opina, en conversación telefónica con Periodista Digital, que la traducción al español del título es desafortunada y desatinada:
“La productora española que se ha hecho cargo de la traducción ha adoptado una posición ideológica”
“Una vez más, la gente del cine anda haciendo política”.
“Me parece mal que cuando se manejan películas extranjeras se hagan este tipo de cosas”

Pero claro. La Portera olvida que sabrá mucho de echar escupitajos a los rojos (no de hacerlo bien) pero seamos sinceros: sabe poco de inglés y menos del slang. Tanto él como el periodista, que dice:

‘The Hurt Locker’ significa, literalmente, “El armario del dolor” y hace referencia a una expresión vernácula que utilizan los militares en Irak para referirse a las explosiones como “le enviaron al armario del dolor”.

Expresión vernácula, sí señor. “Tabernácula”, parece, en tus manos. A ver: La expresión, como traduje antes, sería más precisa como “La taquilla del dolor”. Y es que es una práctica común al novato, en instrucción, encerrarle en una taquilla de estas de las pelis de instituto, la de cada soldado y patearla y golpearla con el tipo dentro, sin defensa alguna, sin posibilidad de moverse o escapar. Es lo que llaman “la taquilla del dolor”.

En Vietnam, se adoptó como expresión común cuando acababa alguien en un bombardeo loco y petaban sin remedio, decir que le habían metido “en la taquilla del dolor”, como eufemismo-broma negra.

Y ya se adopta como frase hecha en USA. De hecho, la propia Bigelow indica que la frase viene del guionista, Mark Boal, que estuvo en la embajada de Bagdad viendo el dispositivo de los artificieros y no dejaba de decir que “si esto estallara, estaríamos en la taquilla del dolor”.

Justo lo que pasa cuando te llevan a Irak. Que es encerrarte en un sitio donde sabes que pase lo que pase, lo más normal es que en algún momento estalle todo y te vayas a llevar las tortas a pares sin poder salir.

¿Que eso no es “en tierra hostil”? Vale. Es más, me parece una ofensa que cambien el título. Pero… ¿Que al ponerle “en tierra hostil” estan manipulando políticamente? Pues no. Y menos, al ver la película, donde efectivamente, si te llega una idea, es que los soldados están en tierra hostil y a los Iraquies los ponen como unos peleles con mala idea y la afición de hacer saltar artificieros sin más razón que verlos morir desde sus balcones y poco más.

La propia película es una manipulación política, si quieres, Porterita. Pero claro, sería meterte con los yankies y no con los rojos “del cine” (mezclando a las distribuidoras con los actores y directores, como si fueran un mismo mundo, lo cual demuestra mucho conocimiento). Pues bien, si no quieres hacer el tonto con tus colegas, no vengas a meter deditos en los ojos a los demás.

Pero en fin, esto es demasiado sencillo para cráneos privilegiados como el del historiador este, me da a mi. Hasta implicaría ver la película. Y opinar así, sabiendo de qué se habla. ¿Pero eso, para qué?

Ya basta de echar mierda donde no toca, amigos ultras. Mira, si hubiérais intentado dar un toque a los que ponen los títulos en español sólo por lo mal que los eligen o a los que subtitulan los DVD por lo mal que lo hacen, pues ni tan mal, pero mezclar churras con merinas…

asi va la educación en este país, señor Portero.

Los guionistas se mueren y fastidian a Farrah Fawcett

Ha saltado la noticia de que alguna gente en Hollywood está muy mosqueada por culpa de la ceremonia de los Oscar. Mirad este vídeo.

Es el momento “In memoriam”, cuando homenajean a los compañeros fallecidos de la industria. Muertecitos como Patrick Swayze, Michael Jackson, John Hughes, David Carradine, Natasha Richardson, Jean Simmons

¿Echáis en falta a alguien? ¿No? ¿La foto de cabecera no es suficiente pista? Da igual. Ya os lo digo yo: falta Farrah Fawcett.

En un principio parecía que había sido cosa de un despiste. Ryan O’Neal y Jane Fonda se quejaron. Y entonces abrió la boca el director ejecutivo de la Academia, Bruce Davis, y lo empeoró más.

Dijo que es normal que todos los años se sienta ofendido alguien, puesto que es imposible homenajear a todos los fallecidos en un vídeo tan corto. Y que se consideró incluir a Farrah pero que finalmente la descartaron porque su trabajo destacó más en televisión que en cine…

¡Buen intento, Davis! El punto débil de ese argumento es que Michael Jackson sí fue incluido en el vídeo.

Pero lo más llamativo para mí es que Bruce Davis ha dado otro motivo para explicar la ausencia de Farrah: el año pasado murieron “un número inusualmente alto de guionistas extremadamente distinguidos”, a los que había que incluir en el vídeo. Guionistas como Tullio Pinelli (La dolce vita), Millard Kaufman (El señor de la guerra), Larry Gelbart (Tootsie), Horton Foote (Matar a un ruiseñor), Robert Anderson (Historia de una monja) y Budd Schulberg (La ley del silencio).

¡Pues ya está todo dicho! Los guionistas no sólo sabemos molestar cuando vamos a los rodajes. Con tal de fastidiar a una actriz somos capaces hasta de morirnos.

Os dejo con un video muy… cachondo. Un in memoriam de actores porno:

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