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El blog de Escrito Por: guionista y, sin embargo, humano..

El camino del guionista

Es muy divertido ver el “currículum” de un guionista. Por una parte, suele ser otro bonito guión, en el que el autor ha intentado hacer un “biopic” molón. Pero por otra, suele ser en el caso de un guionista de televisión, una ristra larguísima de programas, series y similares que en 10 años trabajando en televisión puede ocupar, citando datos mínimos, casi un par de hojas.

¿Por qué? Porque el trabajo de guionista es precario. Como en casi todos los puestos del audiovisual, los contratos son “por obra” y estas obras suelen durar una temporada. Y una temporada suelen ser 13 entregas de “algo”, ya sea un programa, ya sea una serie (bueno, esto varía si hablamos de proyectos de emisión “diaria”, que pueden durar 13 semanas o si hay suerte, más, en programas continuos). Y una temporada se produce en unos 3-4 meses.

Así que, normalmente, trabajas en un proyecto 3 meses y luego, te buscas la vida. Puede que renueve el programa o la serie, pero estas cosas no se suelen saber de inmediato, así que en ese “vacío” en el que te has ido a la calle y esperas noticias de renovación, si tienes suerte, te puede aparecer una oferta de otro sitio y planteas la típica cuestión de “¿espero a ver si… o me aseguro este…?”. Se suele escoger la opción b. Aunque oye, si te lo puedes permitir, tú mismo. Total: que vas cambiando de trabajos con una facilidad pasmosa.

Yo he llegado a trabajar en 4 proyectos distintos en un mismo año. Cada uno con una productora distinta. Cada uno para un canal distinto. Incluso en varias ciudades distintas. Y cuando digo “trabajar” no hablo de preparar unos folios desarrollando algo a ver si lo compran, no. Hablo de trabajo en proyectos con emisión.

Total, que si llevas un tiempo en esto, la longaniza curricular puede ser maja… y ¿esto es malo?

Pues sí, por una parte, sobre todo si lo piensas en el modo: “inseguridad laboral/económica” y en el de “hacienda me va a crujir con tanto contrato”. Y que oye, es una mierda estar siempre pensando en “que será de mi mañana” y si merecerá la pena involucrarte a muerte en un proyecto que vete a saber lo que va a durar.

Pero por otra, tiene sus ventajas si lo sabes aprovechar:
– No te apoltronas y acomodas, algo terrible para un creativo.
– Puedes probar muchísimos estilos de tv distintos.
– Puedes aprender a trabajar en distintos formatos.
– Conoces a mucha gente del medio que luego puede abrirte puertas a otros proyectos interesantes.


Aquí, una foto de la última vez que tuve un trabajo de más de un año.

Y estas cosas, si las sabes aprovechar, pueden convertirte en un guionista polivalente, algo fundamental en el panorama actual, en el que los “híbridos” que le dan a todo copan las pantallas televisivas (sí, hoy estoy centrándome en el curro guionístico de televisión).

Muchas veces, compañeros se sorprenden con que hayas trabajado en determinado proyecto o que, si te gusta la ficción, hayas vendido tus letras a tal programa de poca fama. Otras, sorprende que elijas ese proyecto en una televisión de muy poca audiencia, teniendo tal oferta de otro proyecto más visible, en una cadena tocha.

Pero mira, todo son caminos. Y carreras. Cada uno va construyendo (con lo que le dejan) la suya y para eso, siempre hay que hacer caso a una cosa: la intuición. Saber dónde vas a dar lo mejor de ti y dónde vas a estar trabajando y aprendiendo, de tu trabajo, de tu proyecto y sobre todo, de tus compañeros y de ti mismo. Sin complejos y sin prejuicios.

Y sobre todo: nunca quedarse quietos.
Sin trabajo, cualquier programa es una escuela. Cualquier guión es un reto. Cualquiera. Hasta el de “Sálvame”.

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4 pensamientos en “El camino del guionista

  1. Tito B. Diagonal en dijo:

    Por lo que estoy viendo mientras le leo, creo que la mejor opción sigue siendo la de estar forrado desde la cuna, como es mi caso.

  2. Pregunta recurrente:

    Ah, pero lo que dicen los presentadores, ¿se lo escribe alguien?

    A veces es duro tener que demostrar cada tres meses que eres capaz de juntar unas cuantas letras o imágenes con cierta coherencia. Y que a menudo si lo último que has hecho es un programa de testimonios, te tires los siguientes tres años recibiendo única y exclusivamente llamadas para hacer programas de testimonios y parece que ya no vales para otra cosa nunca jamás.

    Por otra parte, mola saber que se acaba el programa y tienes la posibilidad de hacer otras cosas distintas (y no me refiero a ser cajera del Carrefour), o que no tienes por qué volver a ver a XXXX, que no hay quien lo/la aguante.

    Ya que citas la telebasura, creo que en algunos aspectos ha sido innovadora en cuanto al lenguaje narrativo. ¿A quién no le han pedido un cebo como los del Tomate o que “se mueva” el plató como en Sálvame? Son programas con todo el mérito en su concepto escénico y toda la miseria en su selección de contenidos. Esto quiere decir que los guionistas se salvan y los directivos, no, hala XDD

  3. levothroid en dijo:

    Me ha gustado mucho el post-reflexión y las fotos que lo ilustran. Ah! Qué tiempos aquellos en los que las productoras pagaban doncellas que nos iluminaran con la luz de vela.

  4. Dialoguista en dijo:

    Que buen artículo, jajajajjaa. De todos los proyectos se puede aprender, claro que si. Y formarte como un guionista copleto, que puede hacer guiones extremadamente diferentes entre si, es algo buenisimooooooooooo.
    Vengo desde NOSEDECINE, que recomendo tu articulo.
    Saludos!!!

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