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El blog de Escrito Por: guionista y, sin embargo, humano..

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Ea, ea, ea… Hugh Jackman se cabrea

Auchs…! Mi colega de Estrenos ha sido más rápido que yo.

Aún así no me resisto a escribir un nuevo capítulo de “Se puede ser un actor de fama internacional y hacer el idiota como cualquiera: no hay problema”.

Guess star de hoy: el (supuestamente) bello Hugh Jackman. He oído rumores de que es guapo pero oye, yo le miro y le remiro y que no, que me cuesta creerlo. Lo que veo en él es a un gran profesional de la actuación metido en el cuerpo de un gran profesional del gimnasio.

Bueno. Ya no.

Después de ver la siguiente escena, ya no me parece tan buen profesional de la actuación:

Es Hugh Jackman interpretando un obra de teatro en Broadway. Junto a él en el escenario, OO7. O sea, Daniel Craig.

La cosa es intensita. Un drama sobre dos policías. Pero de repente el teléfono móvil de un espectador comienza a sonar y se rompe el clima.

El espectador siente vergüenza y hace como que la cosa no va con él. “¿Teléfono móvil? Yo no tengo de eso que me han dicho que da cáncer… pío, pío, pío”.

Entonces Hugh Jackman pierde la concentración. Pone los brazos en jarras e interpela al espectador:

“Quieres coger el teléfono? Coge el teléfono de una vez, no importa… Vamos, podemos esperar. Tan sólo atiende el teléfono.”

Así, en plan borde.

Y el espectador, convencido de que la técnica del insecto palo es la mejor para sobrevivir al ataque de un lobezno, sigue sin inmutarse.

El resto del público aplaude y se carcajea con la reacción de Jackman, supongo que emocionados por asistir a un momento único y real. Pero estoy convencido de que también sintieron alivio por no haber sido ellos los que olvidaron apagar el cacharrito.

Conste que me parece mal que suene un móvil en mitad de un espectáculo. Y que me parece bien que Hugh Jackman o cualquiera tenga carácter. Mucho más salada la gente viva que la gente muerta, ¡claro que sí!

Pero lo que él hace aquí es una cagada de estrellita montando un pollo descomunal.

A ver, si no quieres encontrarte un pelo en la sopa no salgas a cenar a un restaurante. Y si no quieres que un móvil, una tos, el llanto de un niño o el papel de un caramelo te distraigan de tu actuación, no hagas teatro. Haz sólo pelis (aunque me da a mí que en el set de rodaje también te molestarán un montón de cosas).

Porque el contacto con el público, ése del que tanto hablan los actores de teatro, no es sólo escuchar los aplausos al final de las escena. También es comerse el politono de Bisbal y seguir ahí, aguantando el tipo. Es lo primero que enseñan a los actores en las escuelas de teatro: no salirse nunca, nunca del papel. Y yo pondría otra regla: no someter a escarnio público a un espectador, por muy gilipollas que éste sea.

Hasta aquí el nuevo capítulo de “Se puede ser un actor de fama internacional y hacer el idiota como cualquiera: no hay problema”.

Próximamente: lo nueva chorrada de Adrien Brody. ¿Cual es? Todavía no lo sé, pero alguna hará. Seguro.

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Ben Stiller, ese crack

Este fin de semana he estado un poco de resacón. Os confieso: Grom, el único ha visitado la capital. Y claro, hubo que quedar para tomar unas cañas anoche, con él y con otros colegas del “barrio” bloguero. Que tipo más majo, oiga. Da gusto tener lectores (ahora colegas) así, caray, que se suman caña tras caña a una agradable conversación. Pero claro, lo que empieza a las 6 de la tarde, como si de una película de Medem se tratara, tuvo que acabar a las 6 de la mañana, para cerrar el círculo…

Que a ver, señora de Grom, no se asuste que el hombre se fue muuuuucho antes a casa, pero ya nos dejó la inercia. Y la inercia no puede pararse.

Así que hoy, en el día resacoso, he decidido recuperarme viendo cosas que me hagan reír y reír... y he elegido a este crack.

El señor Ben Stiller.

Admiro a el Señor Stiller. Ya lo sabéis porque lo dejé clarito aquí. Un tipo que ha demostrado ser un actor de comedia muy grande, pero que ha trascendido al campo de creador (en comedia suele pasar mucho), dirigiendo y guionizando muchas de sus obras. Y hasta en tonos “serios”, con excelentes resultados, como demostró en “Reality Bites“.

Pero a mi me gusta el Stiller tarado. El que es capaz de hacer de una tontería, un sketche genial, como este:

Stiller tiene 2 grandes obras que son “Zoolander” y “Tropic Thunder. En una parodia delirantemente lo más estúpido del mundo de la moda y los súper modelos (tope guapos) y en la otra usa las mismas armas para meterse con el del cine y los actores de fama internacional. Y no se corta un pelo.

Por eso la primera tiene situaciones tan geniales como esta:

Y la segunda momentos mitológicos como los de los falsos trailers. En concreto, este:

Pero últimamente me he dedicado a trastear por la red y he encontrado cositas como los sketches de su antiguo programa de televisión en USA, “The Ben Stiller Show” (ahí ya avanzaba temas futuros), en el que hacía parodias tan tronchantes como esta de La Jungla de Cristal (“Die Hard”):

O esta de un “doble” de Tom Cruise. Con el propio Cruise colaborando en la coña junto con John Woo. Magistral:

Y es que el cabrón es un crack clavando imitaciones. Otros grandes éxitos son los de la mini-serie “U2, los primeros años”, donde hablan de cuando el grupo irlandés hizo un anuncio de cereales AQUÍ o su mánager les movía para que les contrataran amenizando algún “Bar Mitzvah”, ACÁ.

Además, es capaz de reírse de si mismo, cosa sana, incluso en series tan divertidas como la que ya os comenté hace tiempo: “Extras“, donde echa por tierra su propio personaje de Ben Stiller (Aquí tienen el vídeo, si les va).

Aunque para mi, el último gran sketche lo hizo, como siempre, en la gala de los Oscars. Tras la conmoción general por el estado de Joaquin Phoenix al verle en la entrevista que le hizo Letterman (que podéis ver aquí), el amigo Stiller se marcó esta performance magistral en los premios:

Genial. Admiro a los cómicos que son capaces de seguir generando comedia año tras año, “payasadas” que tildan muchos y disfrutan con cada detalle idiota de la producción. Me encantaría conocer a este tipo.

Y de paso, a Joaquin Phoenix. Hay un rumor que dice que todo esto no es más que un documental-ficción sobre un personaje delirante y las reacciones de la gente. No sé. Ojala. Porque madre mía…

La cara oculta de la Luna

Llevo un tiempo intrigado por una historia y os la voy a contar, porque en fin, por aquí pasa mucha gente y quien sabe, igual podéis ayudarme para rellenar los huecos de esta biografía

Hablo de la Luna.

No, del satélite no. De una mujer que se hace llamar Luna, aunque su nombre es María Lidón.

Y con ese nombre, como no, tenía que ser de la Comunidad Valenciana. Efectivamente, es de Valencia (según la IMDb) pero sospecho de tiene algún enlace con Castellón (por lo de Lidón). Pero vamos, que ya. Es todo lo que sé de su historia personal…

Porque María Lidón es alguien misterioso. Es una persona que como actriz, se hace llamar María Lidón pero como directora de cine, se hace llamar Luna.

Sí. Directora de cine. Igual no os suena, pero esta chica ha dirigido ya 4 películas en España y entre los actores que aparecen en ellas podemos contar a Denise Richards, Val Kilmer, Joaquim de Almeida, María de Medeiros, Vincent Gallo, Johnny Ramone (¡flipa!), Darryl Hannah, Sage Stallone (hijo de…) y toda una pléyade de actores españoles habituales o no (Pepe Sancho, Alex O’Dogherty…).

Y diréis: ¡Joder, con ese reparto y en España, habrán llamado la atención!

Pues no.
Vamos, que dudo siquiera que hayáis oído hablar de:

– My Gun, 2000
Náufragos (Stranded), 2002
Yo Puta, 2004
Moscow Zero, 2006

Pero ahí están, chavales. Dirigidas, escritas (las dos últimas, con su hermana) y en el caso de “Náufragos”, también interpretada por Luna.

Y diréis: ¿Por qué no han llamado la atención?

Pues a ver, no lo sé con exactitud. Pero habiéndolas visto y tal… me temo que es porque son un coñazo de espanto. Vamos. Y porque en esas películas, actores como Val Kilmer aparecen 2 minutos como mucho. Y tanto igual con otros de gran nombre. Pero mira, ahí los tiene para vender.

Pero un así la pregunta que me asalta a mi es:

Con Náufragos. ¿de dónde salen 5 millones de euros para rodar una película de una chica que no conoce nadie, directora novata (y sin formación al respecto, su primera aventura, un largo, “My Gun”, sin estrenar, con Pepe Sancho y Zoe Berriartua, estaba en la etapa de montaje cuando se metió a esto) y como actriz en pantalla , con un productor colega (no sé que relación les une) que no ha producido nada antes, novato, con dirección e INTERPRETACIÓN de la susodicha y reparto internacional, con rodajes en USA, Lanzarote, etc…? Y por lo que sé, sin subvención ministerial.

Pero ahí no se queda.

Yo, Puta: ¿De donde sale que, antes incluso de estrenarse esa primera película (que por cierto, ocupó con un cartelón la Gran Vía durante un buen tiempo), esta chica, con mismo productor, ya estuviera rodando su siguiente largometraje con reparto internacional con un presupuesto de 5 millones, basada en un relato de Isabel Pisano, dirigiendo y guionizando sin que nadie la conozca aún?

Moscow Zero: ¿Y que, ya antes de estrenar esta (y pese al fracaso taquillero de la primera), tuviera la producción de otra película, con reparto internacional y dirigida y guionizada otra vez por ella?

Y la respuesta es: No tengo ni idea. Pero joder, que tía. Cómo te lo montas.

Porque vale, sí, debe vender de puta madre la moto en los mercados internacionales, en pre-ventas a expensas del casting, pero joder… ¿tan heavy es eso? ¿tanta pasta hay ahí? ¿sin necesidad de que haya un talento desbordante detrás de todo eso? (Lo siento, es lo que pienso al ver las películas).

Supongo que os morís de ganas de conocer a María Lidón. Pues bien, os la presento en una reveladora entrevista donde nos cuenta lo más íntimo de los lugares comunes. Y en la que ella misma juega al juego de: “no sé cómo he conseguido todo esto”, “me he metido en una locura”, “es que no puedo parar de crear” cosa que me inquieta más aún. Porque suena muy extraño.

“No sé, porque sí es cierto, quizá mi imagen no se corresponde con mi interior, tengo un interior mas… más fuerte, o sí, más negro que blanco, ¿no?…”

No sé que hay en el interior, pero os aseguro que el personaje de María Lidón, o Luna, me tiene intrigadísimo.

Y el de ese cine “español” que ni vemos, con presupuestos tochísimos, desconocido, con pre-ventas antes de rodar un sólo plano, ¿rentable?, más.

¿Sabéis algo del asunto? ¿la conocéis?

Hay todo un mundo ahí fuera, es cine, y lo desconocemos… yo el primero.

Cine español: la ley del cabreo

(AVISO: este post está patrocinado por la sopa de almendras de mi abuela. Es denso, denso, muy deeeenso. Pido perdón por adelantado).

La nueva Ley del Cine que están haciendo el ICAA junto con el Ministerio de Cultura no gusta a mucha gente del medio. A mí tampoco me resulta especialmente simpática. Por varios motivos:

1- Primero, lo que concierne al guión: menos ayudas al desarrollo pero por más dinero. Si antes se impulsaba el desarrollo de 24 guiones ahora se va a impulsar sólo 15. Y por un máximo de 43.000 euros, en vez de los 24.000 de antes. No hace falta que diga que considero preferible ayudar a más guionistas con menos dinero que al revés.

Por otro lado seguimos sin oír nada sobre los derechos de autor que generan los DVD, esa parte del sueldo que nos es rapiñada a los guionistas de este país (a no ser que consigas colar una claúsula en tu contrato con tinta invisible).

Así que no entiendo a Guardans diciendo que el colectivo que sale más reforzado con esta nueva ley es el de los guionistas. MÍ NO COMPRENDE.

2- Luego está lo de la Ley de Igualdad aplicada a las ayudas. Esto le encanta a la gente. Es el tema de moda en los medios de comunicación. Lo que leo en El País:

“Según fuentes de Cultura, en igualdad de condiciones, si el proyecto presentado está dirigido por una mujer o el guión es de una mujer pasará por delante del presentado por un hombre (…) Esta medida sólo se aplicará en el 50% de los proyectos presentados para obtener ayudas.”

Muchos compañeros se han cabreado con esto. Algunos dicen que no ven que exista discriminación por sexo en el cine. Sin embargo ahí están las estadísticas: hay muchas menos películas dirigidas y escritas por mujeres que por hombres. Y además sabemos que de vez en cuando pasan cosas como la que cuenta Alex de la Iglesia en él mismo artículo de El País:

“Hace unos meses me hubiera sonado extraño pero ahora, como presidente de la Academia de Cine, he tenido la oportunidad de conocer casos de discriminación laboral de mujeres en el cine, como la de mi amiga montadora Irene Blecua, que ha sido despedida de una producción por estar embarazada”.

Y pasando del ámbito cinematográfico al televisivo yo mismo os puedo contar que en más de una ocasión me han preguntado si conocía “guionistas mujeres” que estuvieran disponibles para incorporarse a determinado proyecto. “¿Por qué mujeres? ¿No pueden ser hombres?”, preguntaba yo. Y a continuación venían las explicaciones sobre la necesidad del punto de vista femenino, bien por condimentar un equipo lleno de hombres o bien porque ese “punto de vista femenino” se adecuaba más a las características del proyecto en cuestión.

¿Eso que quiere decir?

Que al cabo de la calle todavía existe la convicción de que hombres y mujeres escriben de forma diferente. Que un hombre y una mujer no pueden hacer el mismo trabajo, por muy intelectual que éste sea.

Por lo tanto sí hay discriminación.

Pero también creo que aplicar la ley de igualdad a las ayudas del cine es una MALA IDEA.

En primer lugar por razones emocionales: si yo fuera mujer no me gustaría ni un pelo esta medida. ¡Que soy una tía, no tontica! Y aunque suene cursi es más bonito conseguir las cosas por lo que haces que por lo que eres.

Y luego están las razones prácticas: la medida más que ayudar va a perjudicar la imagen profesional de las mujeres. A partir de ahora muchos de sus compañeros de profesión tienen la excusa perfecta para desestimar la calidad de su trabajo.

“Si Fulanita fuera hombre la ayuda me la habrían dado a mí en vez de a ella”.

Y no es que esos compañeros sean malvados, es que es mucho más agradable para el ego de cualquiera pensar que tu proyecto ha sido víctima de discriminación positiva que asumir que el otro proyecto era simple y llanamente mejor. Si sé algo de naturaleza humana esto va a ser así.

Además, ¿a qué viene que la ley se aplique sólo con las directoras y las guionistas? Me temo que esta medida es muy superficial y da la sensación de que lo único que pretende es embellecer esas estadísticas de directoras y guionistas que mencionaba antes. Así no arreglan nada.

3- Hay otra medida que también pretende favorecer unos proyectos (en detrimento de otros, claro está) basándose en el “quién” en vez de en el “cómo de bien”.

“Se contemplará un tratamiento especial favorable para películas que presten atención a la infancia y a las rodadas en lenguas del Estado distintas al español“.

(Nuevamente estoy citando a El País). Lo de la infancia… pffff, bueno, vale. A saber qué significa eso. No sé si se refiere a películas que interesen a los niños o a películas que traten sobre niños. En fin.

Lo que me llama la atención es lo otro, lo de las películas rodadas en lenguas del Estado distintas al español. Supongo que la fundamentación es mantener la multiculturalidad y bla, bla, bla… Será porque hoy estoy chinado o porque me está sugestionando mucho la 4ª de The Wire, pero después de releer esta noticia de hace un año cuyo titular era “Un nuevo fondo para el cine en lenguas cooficiales desbloquea la ley del cine” no puedo evitar oír el ti-lín ti-lín de la caja registradora política: “tú me das y yo a cambio te dejo hacer”.

Ignoro cómo se va a aplicar pero el hecho de que una película reciba más ayuda por tener los diálogos en catalán/gallego/euskera lo encuentro tan discriminatorio como la ley de igualdad (y según como se haga podría discriminar a mayor cantidad de población). ¿No estamos hablando de ayudar a proyectos por parámetros distintos a los de calidad? Claro, que a muchos les divierte más meterse con CIMA…

4- La medida de los 60.000 espectadores: no se dará subvención a las películas que hayan tenido menos 60.000 espectadores o que hayan costado menos de 2 milones de euros. Estos son los datos provisionales de recaudación que ofrece el Ministerio de Cultura. Abarcan del 1 enero al 14 de junio de 2009. Según estos datos por ahora tan sólo 13 películas superan esos 60.000 espectadores. Supongo que la cosa mejorará en los 6 meses siguientes pero me sirve para hacerme una idea de que no es tan fácil llegar a esa cantidad de espectadores, teniendo en cuenta el cómputo total de películas españolas que se estrenan a lo largo de una año (173 en 2008) si sólo 13 películas lo han logrado… chungo lo veo y no me extraña el cabreo de los Cineastas contra la Orden.
Supongo que lo que pretende esta medida es incentivar el cine que luce, el que obtiene resultados de taquilla. Bien, todos queremos que se vea más cine español pero dudo mucho que se consiga mediante el chantaje de las ayuditas. Me parece muy razonable lo que dice Pianista en un burdel, que el énfasis debería ponerse en la promoción y en la distribución.

Hablando del PIANISTA…

Qué harto me tiene.

¿Pues no se mete con mi rubia favorita en su cafre-post? Mecagoenros…

Qué grimilla me da que use ese tono paternalista en sus post para cargarse de razón. ¡Pero no veas qué pillo! Se aprovecha del vértigo irracional que da el llevar la contraria a un padre. Más aún si éste habla con sentencias. Los machos beta como yo solemos asentir a las sentencias, pero la mayoría de las veces estamos fingiendo para sobrevivir.

Eeeeeen fin.

Me apetecía decirlo.

Así termino el post con otra cosa que no sea la Ley de Cine que, para qué engañarnos, más que espectadores va a generar un pestiño de post tras otro en la blogosfera (incluído éste que acabo de escribir, of course).

Malditos bastardos me duele en el alma

Me duele porque no me ha gustado y yo quiero que me guste.

He ido a verla ilusionado, como quien va a presenciar un acontecimiento. Y me parece que no soy el único, que hoy en día Tarantino es uno de los pocos directores que consigue llevar al cine a una masa gruesa de espectadores, todos a una pensando “a ver con qué nos sorprende ahora el tío guay”. Sus estrenos funcionan con cuenta atrás: faltan dos semanas para que se estrene la de Tarantino, una semana, tres días…

Todas sus películas me encantan y quien quiera convencerme de que Death Proof es una memez está pinchando hueso: déjalo, no insistas, la considero tan buena como las anteriores.

Pero hete aquí que llega Malditos Bastardos y sin verlo venir…

Decepción.

¿Por qué?

Pues estoy de acuerdo en todo lo que dicen los chicos de Blog de cine, que han titulado su post “Malditos bastardos, la peor película de Tarantino”.

Suscribo ese post punto por punto. Yo no lo voy a explicar mejor que ellos, entre otras cosas porque me fastidia criticar el trabajo de alguien a quien admiro. Pero me parece que dan totalmente en el clavito (ése que se te clava en el pie cuando vas descalzo y jode tanto).

En resumidas cuentas creo que a Tarantino le han aplaudido tanto sus diálogos que se le ha ido mucho la olla con el sentido de la medida. Lo que en otras películas funciona como el mecanismo de un reloj, cada palabra en su sitio, cada pausa a su tiempo, aquí es marear la perdiz hasta el aburrimiento.

Prolonga las situaciones innecesariamente y encima -¡ay!- me deja con la sensación de que esas situaciones se repiten una y otra vez: demasiado interrogatorio, demasiado Hans Landa apretándole las cuerdas al otro bando.

A ver, no es que la película no me haya gustado. Es que no me da la magia que me dieron las otras. La veo floja.

Ya está, ya lo he dicho.

Por supuesto, hay muchas cosas que sí me gustan y que son genuinamente tarantinianas, como eso de crear personajes fascinantes y matarlos sin piedad en el momento más álgido de enamoramiento espectador-personaje.

En fin.

Este post de “cuestiono a mis ídolos” puede -sólo puede- que sea una señal de que estoy madurando.

Madurar, maduro: hoy mismo he cumplido años y eso no hay forma de pararlo. Lo que no sé es si estoy madurando en la dirección correcta…

Si os digo la verdad tampoco me importa tanto, y mucho menos después de recibir este regalo de uno de mis lectores más jóvenes, el hijo de Grom, que a pesar de tener sólo tres meses ha sido capaz de captar a la perfección el espíritu de este blog y plasmarlo en un bello dibujo:

¡Me llamo Escrito por y quiero la cabellera de Hannah Montana!

Funestini, ¿qué tienes que decir ahora?

Coppola el adivino

Hay gente con desarrollos de la vida muy extraños y Coppola es uno de ellos. El tío es un genio. Un artista. Un talento acojonante.

Pero para las predicciones, no es el mejor. Así le va.

Es increíble como el resto de colegas de aventurillas de este hombre han hecho fortunas con la mitad del talento de Francis (Lucas, Spielberg, De Palma), un tipo que controlaba de guión, dirección, producción y todo el proceso de la película siempre que podía. Un hombre que creó su propio estudio. Pero que muchas veces, predijo mal. Muy mal. Y así le fue económicamente.

Podría dedicarme a hacer un repaso pormenorizado de la carrera de Coppola y sus éxitos y fracasos pero quería centrarme en 2 cositas.

Para empezar: Tetro.

Tengo que luchar MUCHO para no hacer el chiste.

Lo evito. Por ahora.

En fin, pues Tetro fue definida por Coppola como “la mejor película de mi vida”. Ahí es nada. Y el resultado… ha sido demoledor. Crítica y público saliendo en masa del cine. Difícil de creer para una película del maestro Coppola. Difícil de creer que la haya definido así.

Y es que este hombre ha dirigido la trilogía de “El Padrino”. Y “Apocalypse Now”. Y “Rebeldes”. Y miles de películas más, obras maestras, films de culto. Pero él dice que su mejor película es Tetro. Y de ahí pasamos a la otra cosa que quería contar:

Su mega-hitazo. El Padrino. La película por la que todos le recordarán. Las películas, vale, pero quiero centrarme en la primera. En la primera vez en la que a Francis le proponen hacer esa película. Porque sí, “le proponen”. No era su idea.

Era el best-seller de Mario Puzo, que quería adaptar la Paramount para el cine. Iba a ser el “taquillazo” de la temporada y querían a un buen director. Pero ninguno quiso aceptar. Buscaban a uno con “olor a spagueti” y sugirieron a Francis, italo-americano, que estaba en la onda pese a su juventud. ¿Y que dijo Francis?

Que una mierda pa su culo. Que él no hacía taquillazos chusqueros para estudios. Y se plantó con un no.

Sí. Amigos. Coppola renegaba de esa película. Pero no creáis que renegaba en la propuesta y luego ya se involucró. No. Renegó todo el maldito rodaje y post-producción.

La rodó porque estaba sin blanca, su productora “Zoetrope” no daba una a derechas y necesitaba un dinero que luego le podría ir muy bien para rodar sus “proyectos personales”, mucho más interesantes que esa basura mainstream que era “El Padrino”. Bah, una “comercialada” indigna de alguien de su talento (de hecho, el mismo Puzo hablaba así de su novela, confesando que la hizo por dinero y que no le gustaba nada).

Así que negó, renegó y protestó todo el infernal rodaje que tuvo con el ego de Gordon Willis (director de fotografía, que no llegó a las manos con Coppola de milagro) y predijo una y mil veces que esa película iba a ser un fracaso estrepitoso, además de un desastre como obra cinematográfica. El que el presupuesto pasara del millón previsto para una peli de medio pelo de gángsters a los casi 7 millones que costó ayudó, seguramente.

Y como sabéis, acertó de lleno, vamos.

El resultado de la premonición ya es historia: Coppola ha rentabilizado (bien hecho) las glorias de esa obra cumbre del cine y ha podido hacer muchas más películas, acojonantes, pero a duras penas en ocasiones, gracias al carácter “especialito” del director (especialista en sextuplicar presupuestos y desquiciar equipos con sus “tempos” en el plató) en producción (que los años han atemperado, eso sí). Cosas de genios absolutos.

Pero fíjense: la obra maestra apareció en un producto de encargo y del que renegaba. Y el “truño” es lo que considera “la mejor película de su vida”.

Da que pensar.

¿Cuantas veces nos han encargado algo y no hemos querido meter en ello todo nuestro talento, si no “pasar el encargo”?
¿Cuantas veces hemos tenido total libertad creativa con una idea propia y hemos construido un ladrillo que sólo nosotros podemos apreciar?

Montones. No con el presupuesto de Francis, pero montones de veces.

Si es que, hasta los genios son unos bocas.
Permitámonos el lujo de serlo también nosotros. Pero no nos permitamos el no dar lo mejor de nuestro talento en todos nuestros proyectos. Como los genios.

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Por cierto, para esta información sobre la historia de Coppola con sus películas, nada mejor que el libro, mil veces citado aquí, de cotilleos cinematográficos de Peter Biskind: “Moteros tranquilos, toros salvajes“. Hay muuuucho que rascar allí.

Distrito 9: “¿Has visto mi corto? Pues míralo con 1 hora y media más”

Este fin de semana, en ese retraso que comparto entre mi cerebro y la cartelera, he visto “Distrito: 9“. Una decisión estratégica: Mientras todos atiborrabais las salas para ver a Tarantino, yo me colaba en la de al lado y veía al pupilo de Peter Jackson.

¿Y qué tal?

Pues oye. Bien. Una película de ciencia-ficción conseguida, con poso de crítica “social”, muy entretenida y que tiene 2 partes muy diferenciadas:

Una primera muy original, rodada en estilo pseudo-documental, con testimonios a cámara (entre eso y la cara del protagonista me recordaba en varios momentos a The Office) y partiendo de una premisa muy cachonda: “Hace 20 años que llegó una nave tocha, estaban todos los aliens enfermos, los tenemos en un ghetto”. Una película muy divertida e interesante…

Y luego la típica y tópica película de acción: Tiros, armas “más tochas que la tranca de Sigfredi”, robots estilo iron-man (no me extraña que este tipo sea el responsable de este anuncio) lanzando cohetitos y piñau piñau que te doy, con final que te deja frío y que te hace pensar: “vale, secuela, ¿no?”.

Y claro, ante esa dicotomía y pasado el primer momento de “bueno ta bien”, en una reflexión profunda, no sé que pensar.

Por un lado, veo la primera parte y digo: “Mola! Además, es la primera película de este señor, dale la oportunidad”. Y yo se la doy. Eso sí, tener 30 millones para tu primer largo no está nada mal. Hay una muy buena recreación alien, una atmósfera cojonuda conseguida… Me gustaría verle con el millón escaso que se suele tener por acá cuando hay suerte, como dice acertadamente David Muñoz en su blog. Pero oye, que tu padrino es Peter Jackson, cojonudo tío: reviéntale la caja fuerte y saca. La peli te ha quedado maja.

Pero por otro veo la segunda parte y digo, Neill, que sé que lees este blog, como Hanna Montana: te ha venido grande. Porque tío, la idea la tenías clara. De hecho, la primera mitad de tu película es TAL CUAL el cortometraje que habías dirigido antes, “Alive in Joberg”. Sí, este:

Pero vamos, tal cual. Con más dinero ahora, vale (lo que permite más cosas molonas) pero hasta tenías al protagonista ahí metido, macho. Es más, juraría que muchos de los testimonios son los mismos.

Y te lo has vuelto a rodar. Cojonudo. Era un corto gracioso.

¿Pero entonces, qué te ha pasado en la segunda mitad? ¿Por qué se convierte en… eso?

Y busco. Y rebusco… a ver qué más has hecho. Y resulta que has hecho una cosa más. Un proyecto para un videojuego: “Halo“. Ibas a hacer la adaptación a cine. “Halo” es uno de los videojuegos más famosos del mundo: miles de personas pasan tardes y noches enganchados en red jugando a estas batallas futuristas de ciencia-ficción. Con tu armadura, tus armas y pegando zambombazos contra otros colegas al otro lado del Wi-Fi.

Se juntaron FOX y Universal para hacer el peliculón revienta taquillas de “Halo”, con 150 millones de presupuesto y lo compartieron con Peter Jackson. Y este les dijo: lo va a rodar Neill Blomkamp, un tipo que he conocido y que me mola. Tiene 28 años. Y se quedaron fríos.

Tanto que el proyecto se fue al garete. Pero Jackson le dijo a Neill: “¿tienes otra cosa? Tengo 30 kilos aquí que me están quemando”. Y hala, hicieron Distrito 9.

Pero antes, mientras se dirimía al director de Halo, Blomkamp hizo un corto para el videojuego. De hecho, se incluyó en una de las entregas. Era una “translación” directa del juego a la imagen real. Una batalla. Y la acción le quedó así de resultona:

Y joder. ¡Es la segunda parte de la película!

Macho, Neill, eres un crack. No por tener 29 años y hacer tu peli de 30 kilos producida por Jackson, no. No por rodarla en tu ciudad natal, Johannesburgo y meter ahí la invasión alien. No. ¡Porque has hecho una peli juntando tus cortos! Ahí, con 2 cojones. Porque vamos, qué me dices de ESTE y de ESTE.

¿Y ahora?

¿Ahora qué vas a hacer?

Te seguiremos de cerca. Y con dudas sobre si tendrás algo más que contar, te lo digo ya. Pero con la esperanza de un talento, que para algo está Jackson confiando en ti.

Espero que no te quedes ahí y des más, mamoncete.
Por ejemplo, un largometraje.

A darle.

El cine español es una bosta de vaca

Hola, ¿qué tal? ¿Cómo estáis?… Por qué me miráis así, es que tengo algo entre los dientes… ¿Qué? ¿El título? ¿Qué le pasa al título? Es un título como otro cualquiera. Estaba entre ése y “Por qué el bote de Colón nunca viene con vaso medidor”… Al final me he decidido por éste, porque he pensado que atraería a los trolls que escriben en el google “el cine español es una mierda” buscando foros en los que constatar que sí, que efectivamente el cine español es una mierda… ¿Qué? ¿Qué para qué quiero trolls en este blog?… Seguro que habéis observado que hay en el mundo mucha gente despreciable que tiene tarjeta de crédito. Es necesario que sea así para que la economía funcione, al menos para que lo haga de la forma despreciable en que funciona. Pues con los trolls pasa un poco lo mismo, que son despreciables pero tienen ratón de ordenador. Con ese ratón hacen “click”. Este blog se alimenta de “clicks” (y que no se me subleve el barco pirata de Famóbil que esto no va con ellos) así que… Atáis cabos, ¿no?

Anyway, no tendría que estar justificándome porque no he sido yo el que ha dicho que el cine español es una caca, una gena, heces fecales y en definitiva, una mieeeerda. Ha sido Fernando Trueba. Sí. Lo juro. Lo ha dicho en esta entrevista.

Bueno, más concretamente ha dicho que “el cine español, como el francés o el alemán, es un montón de mierda del que, de repente, surgen cosas hermosas”.

Que es lo mismo que decir “eh, colegas, hay de todo en todas partes y lo excepcional es que algo sea bueno de verdad”. Y yo estoy muy de acuerdo, vaya.

Pero este señor es noticia no por esto sino porque su última película, El baile de la victoria, ha sido preseleccionada para enviarla a los Oscar junto a Mapa de los sonidos de Tokio y Gordos. La única que he visto de las tres es la de Coixet, y ya sabéis lo que pienso. Por cierto que esta señora cuando le han preguntado qué película echa a faltar en la lista de finalistas ha dicho que Pagafantas, dejando perpleja a mucha gente (creo que Cobeaga ha sido el primero en perplejarse).

Volviendo a Trueba, resulta que este tío tiene en su haber una película que es una “cosa hermosa” entre ese montón de mierda que según él es el cine español. Una obra maestra, en mi opinión. Y lo es por motivos que trascienden al cine. Lo es por la música, por unos números musicales a-co-jo-nan-tes. Hablo de Calle 54.

Calle 54 es un documental sobre la vida y el arte de unos músicos latinos, fuera de serie todos. Es preciosa la manera en la que Trueba aprovecha los pequeños detalles para reflejar la personalidad de cada uno, como por ejemplo el primer plano de la cara de Michel Camilo al final este número:

Y no sé cuantas veces me he puesto en youtube este solo de Tito Puente, que siempre me alegra el día:

O esta otra canción tan extraña que es una mezcla de afro, jazz, tango y yo que sé cuantas cosas más, con Paquito de Rivera tocando saxo y clarinete:

También salen Chucho y Bebo Valdés (en un emocionante reencuentro tras años sin verse), Jerry González o la big band de Chico O’Farril… Lo que digo: unos monstruos todos.
Trueba tiene mi admiración por haber hecho esta película y por cómo la ha hecho, of course, así que por mí puede cagarse en el cine español, en la televisión (a la que pone por los suelos en esa misma entrevista) y en este blog. Y más que El baile de la victoria– de la que paso bastante, para qué mentir- estoy esperando que estrene un documental sobre el pianista brasileño Tenorio Jr.

Por cierto que este finde no me pienso perder el documental sobre Chet Baker del que habla la Infiltrada.

Un bastardo entrevista a Tarantino

Nunca olvidaré este momento. La foto que he encontrado y que véis aquí a la derecha es demasiado pequeña, así que igual no se aprecia, pero lo que hay es un reportero del CQC español obsequiando a Tarantino con una pata de jámón serrano vestida con el chándal de Kill Bill. Creo que fue en el festival de Sitges 2005.

Cuando lo vi por televisión me dio grima, vergüenza ajena y hasta un punto de admiración por lo chapliniano de la ocurrencia. Y digo chapliniano porque Chaplin fue precursor en dar a los objetos usos inesperados, como chupar clavos de una suela como si fueran huesecillos de pollo… Pero ése es otro tema.

El caso es que me llamó la atención lo calurosísimamente que Tarantino acogió un chiste tan malo. Fue como ver a un perrito dando saltos de alegría, pidiendo que le tirasen la pelota otra vez. Muchos otros habrían puesto cara de palo. Imaginad a Lars von Triers o a Clint Eastwood encajando una payasada así. No way, man.
Pero bueno, que Tarantino es un tipo cachondo no es novedad. Lo nuevo para mí es comprobar que además es un tipo paciente.

Y lo digo después de haber leído una entrevista que le han hecho por la promoción de Inglourious Basterds. La he encontrado en el blog de Tarantinospain y al parecer es una traducción de una traducción y no se sabe muy bien de qué medio o país procede el periodista… Lo que sí se intuye es que está estreñido, que desayuna té de nenúfar y que considera a Tarantino un cineasta indigno de la Segunda Guerra Mundial.

No voy a poner la entrevista completa porque es demasiado larga (la podéis leer aquí) pero sí voy a exponer aquellas preguntas en las que el periodista delata su postura sobre la película sin ningún pudor. Porque como todos sabemos, “informar” es un trabajo muy soso… ¡Eso cualquiera puede hacerlo! Lo que mola es ser un líder de opinión, como Risto Mejide. Eso sí que es creativo.

La cosa empieza con una batería de preguntas entre capciosa y condescendiente. Hay una que me gusta mucho por la contestación de Tarantino, quien en respuestas anteriores ya ha intentado explicar que el rigor histórico no ha sido su prioridad. Aún así el periodista insiste:

Pregunta: “¿No sobrestima la capacidad de diferenciación de muchos espectadores? Sólo una cuarta parte de los alumnos de instituto norteamericanos saben que Hitler gobernó Alemania durante la Segunda Guerra Mundial. Seguro que no se sorprenderán nada que en su película se cometa un atentado contra Hitler en un cine de París.”

Respuesta: “¿De dónde sacáis esas cifras? No me lo trago. Eso es propaganda difamatoria. Seguro que los chavales han tomado el pelo a los que hacían esas encuestas”.

¡Bien! Por fin alguien defiende a los escolares yankis, esa panda de retards que pese a sus limitaciones lleva décadas dominando el mundo. Aquí Tarantino ya podía empezar a intuir lo que se le venía encima. El periodista sólo estaba enseñándole el dedo antes de meterlo en lo que él piensa que es una llaga muy gorda:

“La pregunta es si el Tercer Reich se puede usar como material cinematográfico de una manera tan despreocupada como por ejemplo la lucha entre indios y vaqueros en el salvaje oeste”.

“No tengo ningún problema, al contrario: los soldados de la resistencia de mi película se comportan como indios en pie de guerra: acechar, matar, arrancar la cabellera. Para mí se trata de contar una historia de aventuras. Una historia emocionante, como en los films de los años 50 y 60 cuando no se tenía ningún remordimiento de conciencia en pasarlo bien viendo una cinta bélica en el cine”.

“¿Para usted dónde se acaba la diversión? ¿En el Holocausto?”

“¡También hay películas de los años 50 y 60 que mostraban el Holocausto y que fueron chocantes! ¿Conocéis Operation Eichmann (Asesino Nº1), de 1961? Una película nada mala. El maravilloso Werner Klemperer, judío, que después se hizo famoso con la serie de televisión Los Héroes de Hogan, interpretaba a Eichmann. Fue el primer largometraje que llevó al espectador a las cámaras de gas, de una forma que ni siquiera Steven Spielberg se atrevió a hacer en La Lista de Schindler.”

“Spielberg se acobardó frente a lo más extremo”.

“Soy una gran fan de La Lista de Schindler. Pero en los últimos veinte años o treinta prácticamente sólo se han rodado películas de guerra centradas en la tragedia y en las víctimas, la culpa alemana y esas cosas. Siempre acompañado de violines que acentúan la horrorosa miseria que evocan estos films. A la larga se hace monótono.”

“Pero es un tema muy serio”.

“A mí, muchas de estas películas serias sobre el Tercer Reich me hacen reir”.

Y luego sigue…

“El personaje carismático en su película es el contrincante de los Bastardos, el hombre de la SS Hans Landa, encarnado en Christopher Waltz. Es culto, encantador y domina la situación. Por otra parte, muestra a los judios como gente cafre, tanto o más brutales que los alemanes. Las víctimas también son verdugos”.

“Es cierto que Landa es perturbadoramente carismático. Pero no es ninguna casualidad, la película sigue una idea fundamental: “everybody is everybody“.

“¿Eso qué significa?”

“No hay ningún bueno claro ni ningún malo claro, en este film.”

“¿Y no es precisamente ese el problema? En el Tercer Reich se trazó claramente la frontera entre víctimas y verdugos”.

“En la película hay una escena en la que los Bastardos interrogan a un sargento alemán. La violencia en esa escena tiene componentes cómicos…”

“Es difícil de aguantar”.

“Pero Brad Pitt está muy divertido con su acento del sur con chicle. Y después hay una especie de catarsis cuando uno de los Bastardos ha de matar a un alemán con un bate de béisbol. Si lo único que yo hubiera querido conseguir en esta escena fuera que el público gritara “¡sí, elimina al nazi!” entonces hubiera pintado a los alemanes como cobardes miserables. Pero este sargento alemán de mi película no tiene miedo. Es un soldado claramente valiente e íntegro.”

“¿Qué nos ha de enseñar eso?”

“El tema está en que la realidad de la guerra fue complicada”.

Me gusta cómo responde Tarantino. Argumenta y no pide perdón por haber hecho la película que ha hecho, mientras que el otro sigue empeñado en hacerle ver que no le parece moralmente aceptable rodar una historia cachonda sobre la guerra y que los judíos deben aparecer siempre como personas bondadosas, como si lo contrario legitimara su asesinato… En fin.

Siempre existirán estos meapilas, siempre habrá alguien que diga que está mal rodar La vida de Brian y que El último tango en París en una aberración. Lo que no habrá nunca es otro Tarantino, ni otro Scorsese, ni otro Spielberg. Los habrá igual de buenos. Pero no serán ellos.

La Película en el Prado

Ayer por la tarde estuve en El Prado.

Me gusta ir allí. Creo que es fundamental para cualquier persona que se quiera dedicar al audiovisual visitar pinacotecas porque, a parte de las cuestiones estéticas, colores y temas, cualquier plano/tiro de cámara/planificación de una secuencia YA ESTÁ AHÍ. Es maravilloso.

Normalmente en el Prado siempre me digo: “hoy voy a ver algo que no haya visto mucho”, pero no hay manera, siempre acabo viendo los Velazquez, Goya, El Bosco, Tintoretto, Tiziano y los flamencos. ¿Qué le vamos a hacer…? Es una fuerza irremediable. Intento tirar para otros lados pero es que si no, me siento como que “¿pa qué?”.

Y he vuelto a ver unos cuadros que siempre veo en silencio, como si de un “códice secreto” se tratara. Unas tablas que me producen intriga, interés, simpatía y rechazo. Y admiración, la verdad.

Son de Botticelli. Y se titulan “La historia de Nastagio degli Onesti. Supongo que los habrán visto más de una vez si han ido por el Prado. Y si no, espero que el rubor en sus mejillas no les deje ver nada más. ¡Vergüenza debería darles!

Se trata de una historia contada en 4 cuadros. Y está contada en una técnica parecida al cómic, a pesar de ser del siglo XIV. Pero claro, si fuera un cómic por mucho que fuera de un genio sería un truño sin valor y al ser un cuadro, merece estar en El Prado. Pero ese es otro tema.

El tema ahora y aquí, es que me encanta ver un cortometraje en cuadros. Una historia en 2 dimensiones contada hace más de 5 siglos por un cineasta renacentista.

Os cuento la historia (para los que no la saben), que es de el Decamerón de Bocaccio (un relato dentro del libro), directamente sacada de los cuadretes:
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1er CUADRO

Aquí vamos a ver la historia, de izquierda a derecha.

Empezamos con Nastagio, un chavalín majo de Rávena al que le mola una chati, pero que le ha pedido “de salir” (en esa época, casarse) y la otra como que pasa. Y eso le duele. Así que decide ir al bosque, bien a pensar, bien a suicidarse, bien a combatir la “tensión” que le provoca el recuerdo de la chica…

Y se encuentra con una estampa aterradora. Una mujer a la que atacan unos mastines. Y en pelotas (la mujer y los mastines). Y claro, se sorprende.

Está aterrorizado el chaval. Así que coge un palito y decide azuzar a los perros. Que al fin y al cabo, una tía en bolas es una tía en bolas y vaya usted a saber si con la tontería, hoy va a ser un día con final feliz, que ya va siendo hora. Así que dale que dale al palito a ver si se van los perros…

…cuando llega un caballero fantasmal con armadura…

Y se acojona, claro. “Esta ya está pillada, creo”.
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2º CUADRO

Y entonces la escena continúa:

Nastagio se asusta un poco amaneradamente (quien sabe si es esto lo que echó para atrás a la que quería que fuera su mujer) por la escena que ve:

El caballerete baja del caballo y mata a la mujer, rajándola y sacándole el corazón…

…para que lo coman sus perros…

… y acto seguido la historia vuelve a repetirse en el bosque.

Nastagio habla con el caballero que le explica su drama: Fue un tipo que declaró su amor a una dama, ella le ignoró, él se suicidó por el rechazo de su amor… y a ella le dio igual. Así que al morir, esa pecadora fue al infierno, condenada a ser perseguida por el caballero y sus mastines y a que su corazón fuera comido por los perros los viernes de tantos años como meses le rechazó la mujer.

Agárratelos bien. Telita con el castigo.

Todo eso, por ir de estrecha.

Y a Nastagio le cuentan eso y dice… ¡tate!
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3er CUADRO

Nastagio monta, casualmente, un banquete en ese bosque.

E invita a la muchacha que quiere seducir y a su familia, además de a los de su sangre, para que, a mitad de la comida… ¡zasca! ¡Aparición espectral!

Evidentemente, la chica se asusta, como todos los demás.

Pero Nastagio, presto (prestooooo!), explica lo que están viendo:

– Que tranquilos, colegas. Que son fantasmas. Pero yo explico la historia… “esto era una tía cabrona que pasaba del chico y…”

Y les cuenta como puede acabar una chica que hace eso. Y pone gesto de “yo no digo nada pero…”

Y lo pillaron. Captaron el concepto. De hecho, a la derecha del cuadro (el “final” en el sistema de lectura occidental, como en los cómics) vemos a la dama de compañía de su “amada” que negocia con él…

Y le dice que bueno, que vale, que igual sí acepta casarse. Así que llegamos a la conclusión del asunto.
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4º CUADRO

¡El bodorrio!

Nastagio queda contento y casado y en fin, a los espíritu de los otros que les zurzan. Él es feliz.

¿Que ha chantajeado con la amenaza de pasar una eternidad lanzando el corazón de la mujer a los perros si se niega? Bah. Minucias.

Es un grande, Nastagio. Lo que hace el amor, eh… que pillín.

Este último cuadro no está en El Prado. Lo tiene la familia Pucci.

Y lo tiene la familia Pucci porque esta serie de cuadros fueron un encargo a Botticcelli para regalarlo un miembro de la familia Pucci.

¡Uno que se iba a casar!

Y pensaron que era una bonita historia para decorar una sala de esta joven pareja y que era el regalo de boda ideal.

¡Toma ya!

¡Esto sí que es tacto!

En fin, la película está muy interesante, la historia tiene su miga y el fondo es asombrosamente machista. Pero es ¡el arte!

Esto es lo que Berlusconi no entiende que no entendáis, malditos. Es un genio del renacimiento y vosotros con que si machista, que si sexista… ¡como sois!

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