Escrito Por

El blog de Escrito Por: guionista y, sin embargo, humano..

Archivar para el mes “julio, 2009”

Ciclo de pelis: 2. Alicia ya no vive aquí.

Para hablar de esta película voy a tener que hacer un esfuerzo extra.

Voy a intentar no ponerme cursi.

Porque ésta es una de esas historias capaz de sacarme la Stephenie Meyer que llevo dentro.

Recuerdo que la primera vez que la vi me dejó deprimido.

La segunda vez iba preparado y me fijé más en los aspectos cómicos, que haberlos, haylos. Bastantes.

La tercera vez enfundé la pistola de catalogar dramas, comedias y películas de Scorsese… y me dije “ah, no. Esto es otra cosa”.

Es la vida.

Si no te gusta esta película no te gusta la vida. Ya puedes beberte una cantimplora de cicuta. No seré yo quien te eche de menos. Hoy estoy en ese plan. Pero TCM te da una última oportunidad para apreciar la vida. Van a poner esta película pasado mañana a las 23:30 (justo después de Cuenta conmigo).

Alicia ya no vive aquí es Ellen Burstyn viviendo en un pueblo llamado Socorro con un hijo respondón y un marido mastuerzo que te dan ganas de matar. Menos mal que el mastuerzo se mata él solito y Alice y nosotros nos quitamos ese peso de encima. Pero ¡ay, amigos! ¿Qué puede hacer un ama de casa viuda y sin recursos que lo único que sabe hacer para ganarse la vida es cantar?

Alice cierra su casa, tira la llave al mar (es un decir) mete las maletas y a su hijo en el coche y emprende un viaje a Monterrey donde piensa continuar con la carrera musical que tenía antes de casarse. Pero es un viaje con varias paradas. Nuevos trabajos y nuevos hombres se cruzan en su camino y Alice se pierde, e intenta que su hijo entienda que perderse es un derecho básico de cualquier ser humano.

El guión de esta película fue el primero que Robert Getchell vendió. Y lo hizo enviándoselo al agente de la actriz, método que no suele dar resultado pero que a veces funciona. Según cuenta Ellen Burstyn ella misma fue quien llevó el guión a la Warner y dijo “quiero hacer esta película”.

Además, cosa rara, escucharon su recomendación de que Martin Scorsese fuese el director, porque había visto Malas calles y estaba entusiasmada con ese joven director que decía que no sabía nada de las mujeres pero que quería aprender.

Pero la anécdota que más me ha llamado la atención es la que refiere al final de la película. Y SÍ, AVISO QUE VOY A DESVELARLO. (¡Qué leches! Éste es el blog de un guionista: aquí se desvelan finales, se ridiculiza a los actores y se venden puntos de giro…)

Por mucho que a Burstyn y Scorsese les gustara el guión parece ser que no tenían nada claro el final. Hasta el punto que llegó el momento de rodarlo y no sabían como resolverlo. He aquí el dilema: la Warner quería un final feliz para Alice. Ellen Burstyn también. El problema era que cada cual tenía un concepto diferente de final feliz. Los estudios querían que la protagonista acabase en los brazos del granjero guapo Kris Kristofferson. La Burstyn no quería tragar con eso ni de blas: ¡¡Alice es una mujer que toma el control de su vida, que quiere ir a Monterrey para ser cantante!! Le parecía que traicionaba al personaje y al sentido de la historia si abandonaba su sueño por segunda vez en su vida para estar con un hombre.

Scorsese estaba en medio, intentando contentar a todos, pero sin dar con la solución apropiada.

Y esa solución al final apareció. Fue durante un ensayo de la escena final en el que Kris Kristofferson (un actor que acababa de empezar y no se sentía nada seguro de su talento) dijo las palabras claves: si el tipo quiere a Alice, ¿por qué no le dice que se va con ella a Monterrey o al fin del mundo, donde haga falta?

Y ahí es donde todos se miraron, pensando “qué hijoputa Kris Kristofferson, cuando dentro de 20 años inventen el dvd y tengamos que hacer los extras él se va a llevar todo el mérito”.

Así es, amiguitos, Kris Kristofferson se lució.

Pero por mucho que yo quiera parecerme a él, lo que más me gusta de esta película es otro actor: Alfred Lutter III, el niño que interpreta al hijo de Alice y que también hizo del joven Woody Allen en La última noche de Boris Grushenko. Después de eso no hizo mucho más por causas que desconozco, pero miradle bien: no puede caber más carisma en un cuerpo tan pequeño (me refiero al niño, no a Woody Allen).

Dicho esto, os dejo con una de las escenas más bonitas de la película. Como dice Alice: “seguir con lo que estéis haciendo. Yo sólo voy a cantar un poco”.

Anuncios

Ciclo de pelis Escrito por: 1. Cuenta conmigo.

TCM ha tenido una ideaza. Va a programar un ciclo de películas elegidas por mí y por mis compañeros de blog. Cada uno de nosotros hemos escogido diez peliculones. Se emitirán los domingos a partir de ahora (dos pelis cada domingo). Y yo voy a ser el que empiece con esta movida. Los domingos del mes de agosto van a ser toditos para mí.

Lo cual da que pensar, ¿no? Soy el primero. Eso está bien. De toda la vida me ha gustado llegar el primero a los sitios. Pero… ¡¿el mes de agosto, cuando no ve la tele ni mi abuela?!

¿Eso que quiere decir, que soy el más paquete? ¿Que me han puesto ahí porque es cuando menos daño puedo hacer?

Le he enviado un sms a Ted Turner, pidiéndole explicaciones.

Pero bah, no me hagáis caso. Olfatear mi propio fracaso es lo que mejor se me da (eso y cocinar palomitas en el microondas) pero la verdad es que no tengo motivo. ¡¡Si hasta me han hecho una promo!! Qué majos.

Mamá, míra, que estoy en la tele:

¡Toma ya! Ahora sí que me siento poderoso. Yo elijo una película y ellos van y la ponen. Ya sólo me falta tener un audímetro de esos y daré un golpe de estado. Tiembla, Carlotti. Agárrate los machos, Vasile. La era Escrito por ha comenzado…

Bueno, se me ha pirado la pinza un poquito con esta introducción pero ya pasó. ¿Todos bien?

La primera película del ciclo es Cuenta conmigo, dirigida en 1986 por Rob Reiner, basada en una novela de Stephen King y con un guión que estuvo nominado al Oscar y que corrió a cargo de la pareja de guionistas formada por Bruce A. Evans y Raynold Gideon.
Dos tipos que al parecer son los siameses del guión, porque siempre trabajan juntos, aunque me temo que su mayor logro por ahora haya sido aparecer en los títulos de crédito de esta película.

No como Rob Reiner, que un año después dirigiría La princesa prometida, y que también tiene en su currículum Cuando Harry encontró a Sally, Misery, Algunos hombres buenos o This is Spinal Tap.

¿Y qué puedo decir de Stephen King, a quien ya he loado aquí y aquí? Un crack. Su impronta está en la película. Se nota que la historia es suya. De hecho, hay muchos detalles autobiográficos en ella.

¿Y de qué va? Cuatro chicos de 12 años van a buscar el cadáver de otro chico que ha muerto por accidente y cuyo cuerpo aún no ha sido encontrado. Aunque en un principio se lo toman como una excursión al bosque, a medida que se van acercando a su destino van dándose cuenta de que (como dice el protagonista) “ir en busca de un muerto no es una juerga” y una mezcla de miedo y curiosidad morbosa se va apoderando de ellos.

La amenaza de la muerte esta ahí. Por edad no hace mucho que los personajes son conscientes de que algún día van a morir y, de alguna forma, ir en busca del chico muerto es lo mismo que buscar la confirmación definitiva de esa terrible certeza. Ésta es descaradamente una de esas historias de maduración y viaje iniciático que tanto les pone a los americanos. Pero sobre todo trata de la amistad. No en vano la última frase que se pronuncia en la película es…

“Nunca he vuelto a tener amigos como los que tuve cuando tenía 12 años. Dios mío, ¿los tiene alguien?”.

Jopé. Vaya sentencia. Pero, sinceramente, pienso que tiene algo de verdad. ¿Tú no? Quizás tus amigos de los 12 años fueron una mierda y por culpa de eso ahora eres un sociópata que escucha música por los altavoces del teléfono móvil… Puede, pero entonces habrá que darle toda la razón a Stephen King (o a los guionistas siameses): los amigos que tienes de chaval te marcan para toda la vida.

Si un amigo de la infancia te puteó puede que pases el resto de tu vida cruzando miradas torvas con todo aquel que te lo recuerde levemente. Si te ayudó, probablemente acabarás idealizándolo.

Y si te llamas Stephen King, escribirás una novela para mostrar al mundo tu admiración por ese chico de 12 años que ha adquirido dimensiones míticas en tu imaginario personal.

Porque eso es Cuenta conmigo: una historia de amor platónico entre un macho beta y un macho alfa. El macho beta, un chaval inteligente y sensible que escribe cuentos, querría ser el macho alfa. El macho alfa, un prototípico macarra con corazón de oro (primer papel importante de River Phoenix), siente que debe proteger al beta y sí, en el fondo también querría ser como él.

Ésa es mi teoría y es porque creo en ella por lo que me gusta tanto esta película. Ahí la dejo por si me la queréis rebatir.

Por cierto: la película se emite el próximo domingo 2 de agosto a las 22:00 en TCM.

Mientras tanto os dejo con el trailer:

El Estado de la Nación Guionística: Mal.

Espero que os hayáis divertido mucho con los vídeos loquérrimos que puse ayer y el otro día, porque ahora toca un palo de realidad: el estado del mundillo del guionista medio.

Es descorazonador.

La crisis nos ha dado bien a todo el sector (a todo el mundo, en general) y como ya comentábamos, daba cosita ver la capacidad de bronceado que están demostrando muchísimos compañeros de currículum envidiable en sus particulares “lunes al sol”. A esto se suma que los guionistas siguen sin aparecer en convenio alguno, por lo que sus sueldos se basan en “lo que le de la gana al señor que produce”, conclusión de abuso habitual.

¿Y por qué no aparecemos en convenio? Pues os lo explican en la web de ALMA (Autores Literarios de Medios Audiovisuales, el sindicato de guionistas de España) claramente: AQUÍ. Pero yo os lo resumo brevemente:

“Comisiones Obreras, UGT y la Federación de Asociaciones de Productores han firmado el Convenio Colectivo del Audiovisual a espaldas del Sindicato ALMA y del Sindicato de Técnicos, TACE. Después de varios años de negociaciones en las que tanto TACE como ALMA estuvieron presentes aportando sus propuestas, los productores y los sindicatos autollamados mayoritarios han decidido firmar “su” convenio sin ni siquiera informarnos.”

Ole y ole. Si ya teníamos bastante peleando con la patronal, nos toca soportar a los “compañeros” de otros sindicatos que con nocturnidad y alevosía, han preferido chuparle un miembro carnoso a los de arriba con tal de figurar en algún lado aunque sea a costa de ningunear a los sindicatos representativos. Porque amigos, me gustaría ver la lista de guionistas afiliados a CCOO y UGT. Seguramente menos que sus siglas. Seguramente, NINGUNO. Ha sido un gesto precioso, compañeros. Se suponía que erais los buenos y demostráis las mismas inquietudes que los malos: medrar.

Así que se prevén movimientos de respuesta y protesta, amiguitos. Y no sólo por parte de los guionistas, si no de todos los colectivos audiovisuales a los que nos han toreado: Guionistas, técnicos y actores. Ya veremos que pasa, pero espero que suene fuerte.

Vale que ALMA no es un sindicato comparable: no podemos luchar contra UGT y CCOO con igualdad de condiciones, porque no las hay y porque vista la ley sindical, tenemos todas las de perder (y obviamente, no la van a cambiar, que se les acaba el chollo) a la hora de buscar representatividad en firmas de convenios como el nuestro propio (es heavy, pero así es, amigos). No somos miles y miles. No tenemos continuidad laboral en una empresa por 3 años ni de coña y por tanto no se nos deja entrar en las elecciones de ningún comité de empresa. No tenemos “liberados” sindicales. Y no tenemos ni un duro en un sindicato que no recibe ayudas e intenta arreglar las cosas a golpe de voluntad.

Pero ALMA es un sindicato que pretende ser ACTIVO en la lucha de los derechos de SUS afiliados y de los guionistas, a los que representa, en general y que, me consta, desde sus últimas elecciones de la Junta, esta nueva ha continuado la labor proponiendo un chorrazo de actividades muy interesantes. Si la mitad de ellas se llega a realizar ya sería realmente maravilloso.

Pero para eso, como para darles en la cara a estos “amigos compañeros” sindicales hace falta lo mismo que para plantar cara a los productores, amigablemente y hacerles entender que existimos y tenemos derechos: agruparse.

Afiliaos, compañeros DE VERDAD. No esos que igual firman un convenio del metal que otro del guión, con tal de salir en la foto.

Y ahora queda darse de tortas por la Ley del Cine y por esa absurdez de normas para las subvenciones a guión de primar a los alumnos de determinadas escuelas. Lo que queda por hacer… madre mía.

Arte amateur en la era de Youtube (II)

Si el otro día hablábamos de las Literal Version, esas “adaptaciones” de la letra de canciones famosas, hoy toca hablar de otro género que se ha extendido por la “autopista de la información” (un nombre muy bien elegido, porque el peaje se las trae) y que cada vez proporciona piezas más redondas: la fusión mongola.

Vale, sí. El nombre me lo he inventado yo. Pero más o menos viene a tratar el concepto: mezclar canciones y video-clips variados haciéndolos pasar por uno solo, asombrando con el resultado. Como siempre, de la mezcla más aparentemente marciana, aparecerá la obra maestra.

Sobre este tema habló Nacho Vigalondo en su blog (no encuentro el enlace, era en su anterior blog…) al respecto de la moda del momento: el peor videoclip de la historia. Se llegó a un consenso puntual sobre ese mérito y recayó en “I Want To Love You Tender”, de Armi and Danny. Un clip indescriptible que podéis ver aquí. Y dicho estó, empezó una competición de “tuneados” del temazo, cada cual más loca. Y como no, la mejor, fue la de Nacho. Una obra maestra de montaje que debería enseñarse en cada universidad y escuela de FP con aspirantes.

Vigalondo juntó este rico material visual y le puso la música de… Joy Division. En concreto: “No Love Tender Lost”. Y se salió:

Joy Division debe dar mucho juego para el audiovisual, porque cuando yo pensaba que no podía haber nada más demoledor que esto… un anónimo (por lo menos para mi, que vete a saber quien hay detrás) ha conseguido superar mis expectativas con “EL MONTAJE” definitivo. Un vídeo que engloba las 2 características del anterior (contraposición y coña postmoderna) pero las trae a nuestra casa, a nuestra infancia. Y con un trabajo visual acojonante. Alguien ha cogido ESTO y lo ha convertido en “Digital”, de Joy Division. Y en algo grande.

Pero no se crean que la gente se dedica simplemente a jugar con la tira de “imagen” dejando el sonido a solas, no. Para nada. Hay “artistas” que están montando cosas impresionantes, llegando a otro nivel, creando nuevas canciones a través de retales de las ya conocidas. Si en el anterior post veíamos como reescribían el sentido de una música, ahora reescriben el sentido musical entero, mezclando. Os dejo ejemplos impresionantes a los que podéis acceder pinchando encima: Los Franzie Boys (Franz Ferdinand contra Beastie Boys), el “Lullaby love” (Justin Timberlake contra The Cure) y después, como tema apabullante por su mezcla sonora y visual, el de “Never Gonna Give Your Teen Spirit up” (de Nirvana contra Rick Astley).

Uno se siente a veces pequeñito.
Es tan profunda la inmensidad del talento anónimo

Festivaleando a lo loco: El Festival de Elche

Esta semana comenzó el 32 Festival Internacional de Cine Independiente de Elche, un festival al que tengo gran aprecio por colegas de allí, por sus dátiles, por la comilona con arroz con costra que te meten nada más llegar el día de la Gala de Clausura y porque al final, hay un montón de cortometrajes allí que merecen mucho la pena y que suelen ser luego los que van marcando la pauta de festi en festi ese año. De hecho, allí es donde descubrí esa maravilla que es “El Ataque de los Robots de Nebulosa-5“, de autores ilicitanos precisamente.

Elche es una ciudad (iba a decir pueblo, porque yo llamo pueblo a todo pero no quiero herir susceptibilidades, ya que me van a acreditar e invitar a comer y todo eso) curiosa: un lugar típicamente mediterráneo, lleno de palmeras, con su río donde dicen que murió Almilcar Barca (dicen que murió ahogado pero cuando yo veo el caudal de ese río creo que, de tirarse, moriría desnucado, aunque claro, nunca se sabrá, porque la Ley de Memoria Histórica no llega tan lejos y no van a remover nada por ahí de eso…) que también era muy mediterráneo, con su playita y todo cerca… pero lleno de bares irlandeses. Nunca lo entenderé. Para mi ESO sí es el Misteri D’Elx pero ellos dicen que no, que es otra cosa de colgar niños en una Iglesia. Yo que sé…

Pero oye, el festival está muy bien (y no es el único que tienen, ya lo sabéis): gran selección de cortos y la estupenda ocasión de ver este cine pequeño en pantalla grande… y en medio de un palmeral. Porque sí, la pantalla está situada ahí, justo entre los troncos de palmeras. Esos que son patrimonio de la humanidad. Esos.

El año pasado ya pude acudir por allá a acompañar a la maravillosa guionista (y en este caso, cortometrajista) y directora Ángela Armero que competía con desigual éxito (no le tocaron premios pero casi me gana a los bolos) presentando su corto “La Aventura de Rosa“.

Este verano vuelvo al ataque dando mi gran apoyo cenizo a otra colega. Hasta que no le den un premio a un colega amenazo con comerme todos los dátiles envueltos en beicon que me pongan por delante. Ellos sabrán.

Este viernes 24 se inaugura el certamen con la proyección de montoneras de cortos, los primeros del montón que se irán exhibiendo día tras día durante toda la semana en L’Hort del Xocolater (el parque central). Muchos de esos cortos son obras de colegas, pero si me lo permiten yo iré con la ilusión de que gane premios uno de ellos, el de unas chicas majísimas y hermosas (en el sentido de guapas, no en el sentido de Macario o Doña Rogelia, ojo) que se llaman Estíbaliz Burgaleta y Alegría Collantes (autoras del otro cortazo “Bichos Raros“). El corto se llama “Mañana”, es muy molón y divertido y lo iba a poner, pero ya lo haré en otro post mañ…

Vaya.

Vale, lo pongo. ¡Disfrutadlo!

La Gala de Clausura con los premios será el próximo viernes 31. Ya os daré la lata con el tema, ya… pero tranquilos, eso será en… el Mañana.

Los Ojos de Ariana: Esto sí es proteger la cultura.

Este viernes 24 se estrena un documental con una más que buena pinta y que de entrada, me despierta tanto la curiosidad que no voy a dejar de comentarlo: Los Ojos de Ariana.

La sinopsis, concisa, es de las que dejan asombrado:

Durante el período Talibán, la cultura de Afganistán estuvo más amenazada que nunca. Nueve trabajadores del Afghan Film (Instituto de Cine Afgano) resistieron el envite del Ministerio de Asuntos Religiosos y, a riesgo de sus vidas, escondieron parte del archivo para que no fuera quemado. Sus filmaciones eran toda su vida, toda su historia.

¿Y qué asombra de la historia? Primero, el que pudieran salvarse gracias a los huevos que le echaron esos hombres. Segundo, el que esto ya lo hayamos visto demasiadas veces y siga ocurriendo: quemas de libros, quemas de cuadros, quemas de gente… las ideas, la cultura, el saber = el peligro para los totalitarios.

El documental está dirigido por Ricardo Macián y es de producción totalmente española. Seguramente, nadie mejor que un español para saber que la filmografía de un país es parte de su cultura y reflejo de su vida. Que es necesaria, que es determinante y que su pérdida o deterioro, merma el legado cultural de un pueblo. Aquí somos muchos los que lo sabemos, aguantando la demagogia del “yo no veo cine español que es una mierda” o el “son todos unos subvencionados”, pero allí desde luego lo han pasado peor: no es que hipotequen sus casas como aquí para hacer cine, es que hipotecan sus vidas para proteger el ya hecho.

Ariana (latinización de Ariane, nombre griego) es el antiguo nombre de Afganistan. Y sus ojos, su cine. Ahora, gracias a estos “héroes”, es un país que puede verse a si mismo en su historia reciente. La buena y la mala…

Mirwais es un joven cineasta que tuvo que emigrar a consecuencia de las continuas guerras que vivió el país. Primero contra los rusos y después entre las facciones muyahidines. La llegada de los Talibán no fue mejor para él y su familia. Durante su exilio en Pakistán siempre estuvo pensando en el cine. Su deseo era poder trabajar entre los suyos. Ahora ha vuelto a Kabul. Nada más llegar, visita la sala de proyecciones que frecuentaba cuando era pequeño. Está completamente destruida. Su aspecto fantasmagórico le trae recuerdos y se inspira en él para hacer una película: “Kabul Cinema”. Para ello cuenta con la colaboración de un afamado director; Siddiq Barmak (director de la última película del Afghan Film, “Osama”).

Un documental con pocos medios pero honesto, valiente, interesante. Hecho con la ilusión de del que ama el cine y la cultura y ha visto demasiada barbarie en el objetivo de su cámara (el director ha sido cámara-corresponsal para televisión en varios conflictos). Un tiro más en la frente para el monstruo ideológico de los Talibán y de todas esas “culturas” destructoras, algo que nunca está de más.

Espero que la disfruten si en su ciudad la acaban estrenando. Por ahora, tienen suerte los que estén en Madrid y Barcelona, puesto que allí se puede ver en los cines Verdi.

Arte amateur en la era moderna de Youtube (I)

Que la red ha hecho que del acceso a la cultura (batallitas de pirateos y lo que no es pirateo a parte) algo tan sencillo como ser alcohólica, hortera, culpable de cohecho y lesbiana siendo alcaldesa de algún partido conservador y ultra-católico sin que pase nada nadie lo duda, pero a mi lo que me tiene flipado es la cantidad de contenido genial, de vueltas de tuerca a lo establecido que se puede encontrar por aquí, por Internet, gratis.

Son gente que no piensa en el copyright (la mayoría de las veces porque “juega” con material que ya lo tiene previamente y para cuyo uso no han pedido permiso) pero que sí en llamar la atención, en compartir su idea loca, en “escribir” nuevos textos, basados en anteriores, en un juego metalingüístico genial. Y para eso los cuelgan por la red.

Me quiero centrar en concreto en gente que ha utilizado una base sólida y universal para construir su “relato”: Video-clips. Pero que jugando con ellos, ha conseguido crear un nuevo producto que conserva la magia del clip, arrastrándolo al nuevo podio de “sketch” donde triunfa por su genialidad.

En el próximo post os hablaré de más ejemplos, pero hoy quería hacer hincapié en las “Literal Version”. Al parecer, una moda por youtube que ya viene de meses atrás. El concepto es sencillo: se trata de coger un video-clip (a ser posible lo más ochentero y hortera -redundante, no?- que se pueda) de algún grupo famoso y cambiarle la letra… haciendo que esta hable de lo que se ve, literalmente, en la pantalla.

Un nuevo “relato” sacado de la manga, al ritmo de grandes éxitos. Un metalenguaje sobre el video-clip, el horterismo de los 80 y la visión actual de esa época. Un nuevo producto, que bien podría ser una sección mítica de un programa de humor pero que nos la ofrecen gratis en youtube.

Las inventó (creo) un tal Dusto McNeato, o al menos ese es su nick y hay que decir que las suyas son sin duda las de mejor calidad en conjunto, aunque ha provocado una avalancha de “homenajes” realmente divertidos por youtube y alguno llega a igualarle (e incluso superarle en un tema particular, como veréis luego). Su primer hitazo fue el tema “Head over Heals” de Tears For Fears, toda una oda al absurdo y que marca claramente la idea:

El peinado “Mullet” es ya un chiste interno en las “Literal Version”…

Tras este vídeo, McNeato se lanzó a hacer más, de A-ha, Billy Idol, por ejemplo, pero llegó a mi parecer a su culmen con la maravilla de “Under the Bridge” de los Red Hot Chilli Peppers. Es tronchante la cantidad de ingenio aparentemente simple que usa para describir la acción. Y flipante también el ver esos pectorales en slow-mo!!

¡Pony Tail! Sencillamente genial. Un producto que tiene un target muy determinado (culto, amante de la música, de una edad rondando los 30) y una duración de casi 4 minutos, cosas que lo hacen difícil de emitir en televisión, pero que en Internet se convierten, sin más emisora que el boca-oreja (o mail-bandeja, o el facebook, o blogs como estos) en todo un éxito que forma parte ya de la cultura popular internauta.

Pero esperad, porque aun no os he enseñado el mejor de todos. El más grande de estos inventos. Uno provocado por el éxito y la genialidad de estos vídeos que habéis visto. Alguien cogió el guante y lanzó su apuesta, porque esta es la gracia en internet: todos juegan. Y lo ha petado. Es el vídeo que reúne 3 características definitivas:

a) Un vídeo horterísimo e increíble de base. Todo un regalito.
b) Una canción que todos conocemos.
c) Un texto genial y absurdo con conceptos que pueden perfectamente formar parte de nuestro “tontunario de la lengua” habitual, como si fueran referencias chanantes, a la de YA.

Se trata del “Total Eclipse of the heart” de Bonnie Tyler. Por favor, si lo ven en en trabajo, busquen antes una excusa creíble para las risotadas que oirá su jefe…

A mi tanto talento gratuito y amateur me apabulla. ¿Y a ustedes?
Me dan ganas de ser productor ejecutivo para llamar a toda esta gente y traerla a mi programa ipso facto.

¡Slow-Mo!

HAWKS según HAWKS (II): documentación a mano armada

Una de las facetas más estáticas del ya de por sí estático oficio de guionista es la perteneciente a la fase de documentación. Es decir, cuando se recaba información para darle una base sólida, incluso realista, a tu historia. En esos momentos el guionista no escribe nada. Sólo lee y se deprime por todo lo que le falta aprender antes de ponerse a escribir. Ahora con Internet uno se hace la ilusión de que cualquier conocimiento está al alcance de su mano. En muchas ocasiones ya no es necesario salir de casa, ir a la biblioteca o pasar vergüenza preguntando cosas raras a desconocidos tras la pertinente explicación “perdone usted, es que estoy escribiendo un guión sobre…” En el fondo sabemos que esto está mal pero… ¡qué coño! Es que somos vagos.

En Hawks según Hawks, libro del que ya os he hablado (de ahí que este post se titule Hawks según Hawks, parte II, si no a cuento de qué…) se habla de uno de los procesos de documentación más divertidos del que yo haya tenido noticia: el de la película Scarface (1932). Howard Hawks dijo de ella que era la favorita de toda su filmografía, quizás por compensar las dificultades que pasó para rodarla. Ningún estudio quiso ayudarle. Howard Hughes y él tuvieron que hacerla de forma independiente. Además no pudo estrenarse hasta dos años después de su rodaje porque los censores de la época consideraban que el protagonista, un gangster basado en la figura de Al Capone, no recibía suficiente castigo al final. Finalmente, se añadieron unas escenas que no fueron ni rodadas ni aprobadas por Hawks.

Pero mucho antes de eso, el guionista Ben Hetch y Hawks se sentaron a escribir en once días “la historia de la familia Borgia en Chicago”.

Joseph McBride: ¿Qué tipo de investigaciones llevaron a cabo?

Hawks: Me puse en contacto con uno de los mejores periodistas de Chicago y utilizábamos el cable del periódico. Le hacía preguntas sobre personas y cosas. Si un hombre entraba en mi despacho y me decía “Me llamo James White, formé parte de la banda de Chicago. Me gustaría hablar con usted”, le decía, “Lo siento, señor White, pero estoy muy ocupado, ¿podría venir mañana?”. Y para entonces me había puesto en contacto con Chicago para preguntar “¿Quién demonios es James White?”. Así que cuando volvía le decía “Hola, Puggy”. “¿Cómo sabe mi nombre?”, y yo decía “lo sé todo sobre ti”. Y él decía “¿Cómo lo sabe?”, y yo, “Oh… lo sé. Sé que empezaste como matón y te convertiste en un chulo de putas, dirigiste una sala, llevaste un arma para tal-y-tal cosa, y cometiste tal-y-tal asesinato”. Me callaba y él decía, “No fui ningún chulo”. Y yo decía, “Muy bien, ¿qué quieres? ¿Quieres trabajar para pagarte el pasaje fuera de aquí?”. Él decía, “Claro”, y yo decía, “¿Cómo hicistéis tal cosa, y tal otra?”. Y él me lo contaba. Vinieron cinco o seis de ellos a contarme sus historias. Desde luego, nos tomábamos bastantes libertades con ellas, hacíamos lo que queríamos hacer.

Y claro, tanto fue el cántaro a la fuente que al final se rompió… Lo que quiere decir que Al Capone se acabó enterando de que Hawks estaba preparando una película sobre su vida…

Mientras la rodábamos, vinieron cinco o seis matones a decir, “El jefe dice que quiere que veamos la película”. Y yo les dije, “Id y decidle que, cuando se estrene, puede pagar un dólar y comprar una entrada”.

Si esto es verdad, Hawks los tenía cuadrados. En cualquier caso, pertenecía a una generación de hombres que se preocupaba por demostrar que los tenía cuadrados, como puede apreciarse en otras anécdotas del libro.

Finalmente, Capone vio Scarface. y le gustó tanto que invitó a Hawks a Chicago, se vieron cinco o seis veces e incluso tenía su propia copia de la película.

HAWKS según HAWKS (I): las cosas no se dicen por las buenas

Cuando eres un joven aspirante a hacer alguna cosa en el cine (y eres tan idiota que no sospechas que la tele será tu destino) intentas aprender todo lo que puedes de los mejores. No sólo ves sus películas, sino que además lees aquellos libros en los que crees que los maestros han depositado las claves de su buen hacer. Lees “El cine según Hitchcock“, de Truffaut, “Las aventuras de un guionista en Hollywood” de William Goldman… y tampoco se te escapa que “Hawks según Hawks” de Joseph McBride es uno de los mejores libros sobre cine que se hayan podido publicar.

Luego pasan los años y empiezas a hacer aquello que considerabas una manía de viejos: releer. ¿Por qué voy a releer, pensaba entonces, con todos los libros nuevos que hay por descubrir?

Releer mola. Sobre todo si no eres especialmente inteligente, como es mi caso, que pasados los años lo único que recuerdo de un libro son las tapas y la sensación de haber pasado buenos ratos con él. Me ocurre lo mismo con mis ex novias. Por eso las adoro y las quiero releer a todas. No es una ninguna clase de actitud zen ante la vida, tan sólo falta de retentiva.

Pero volvamos a Hawks: Luna nueva, Scarface, Tener y no tener, El sueño enterno, La fiera de mi niña, Río Bravo, Hatari!… y podría seguir unas cuantas líneas más pero es verano y me apetece chapotear en la piscina, así que resumiré diciendo que era EL PUTO AMO. Ok? Todo el mundo agree? Eso era.

Además de hacer obras maestras, Hawks tuvo la generosidad de dejarse entrevistar a fondo por Joseph McBride. El resultado fue este libro, Hawks según Hawks: una compilación de anécdotas sobre el arte de escribir, dirigir y torear actores.
Me interesan mucho los cotilleos sobre Lauren Bacall y Humprey Bogart, claro, pero también lo que cuenta Hawks sobre escribir diálogos y el trabajo en un equipo de guionistas bien avenido. Como muestra, un botón:

Joseph McBride: ¿Por qué aparece tan rara vez en los créditos de las películas como escritor?

Hawks: Porque si lo hiciera más a menudo, no conseguiría que escritores tan buenos trabajaran para mí.

¿Puede explicarnos cómo se desarrolla la elaboración diaria de un guión?

Cuando Hetch y MacArthur y yo trabajábamos en un guión, empezábamos a la 7 y media de la mañana, y trabajábamos dos horas, y luego jugábamos al backgammon durante una hora. Luego empezábamos otra vez, y uno de nosotros era un personaje, y otro era otro personaje. Leíamos las líneas de diálogo que nos correspondían, y la idea era tratar de desconcertar al otro, ver si era capaz de pensar algo más absurdo de lo que habías pensado tú. Ese era el tipo de diálogo que utilizábamos, y el que resultaba más divertido. (…)

Hetch y MacArthur eran sencillamente maravillosos. En la primera película que trabajamos juntos dijeron, “Bueno, ya hemos terminado“. Yo dije, “No, mañana empezamos con algo nuevo“. Los chicos dijeron “¿El qué?”. Yo dije: Diferentes maneras de decir las cosas“. Y todos nos divertimos durante unos tres días más diciendo cosas de maneras distintas. Yo preguntaba, “¿cómo dirías esta frase: Oh, sencillamente es que estás enamorado?”. Uno de ellos saltaba, “Oh, sencillamente estás lleno de mordisquitos de mono”. El público tenía una vaga idea de lo que querías decir y le gustaba la manera de decirlo. Así recorríamos todo el guión, secuencia por secuencia; uno de nosotros sugería algo, y a lo que uno sugería el otro le daba la vuelta. Lo aprendí de Hemingway.

Una vez vino a verme Noel Coward, cuando yo terminaba de trabajar en la Columbia, se presentó a sí mismo y me dijo: “¿Cómo llamarías al tipo de diálogo que utilizas?”. Y yo le dije “Hemingway lo llama lenguaje oblicuo. Yo lo llamo a tres bandas, porque golpea aquí, luego allí, y luego más allá, hasta dar significado. Las cosas no se dicen por las buenas”.

LAS COSAS NO SE DICEN POR LAS BUENAS.

¡Eso es, Howard! Qué crack.

(Continuará…)

Píldoras de felicidad

“Na-nio-na-nínoni na-ná… con un poco de azúcar, esa píldora que os dan, la píldora que os dan…”

¡Hola, amigos!

¿Cansados? ¿Tristes? ¿Ya no os hacen gracia ni los pedos que se le escapan a la suegra? ¿Estáis hasta las gónadas de todo y de todos, pero sobre todo de vosotros mismos?

¡Calma!

Antes de suicidaros, antes de estudiar una oposición o presentaros al casting de Gran Hermano, atizadle al play en los vídeos que Dr. Escri os ha colgado aquí abajo, porque son auténticas píldoras de la felicidad, por cortesía de la única casa farmaceútica que no porculiza al tercer mundo: Youtube.
Aquí os dejo unos JA-JAs de efecto instantáneo. Efímeros, sí, pero hay otros placeres que duran menos y no por eso dejáis de buscarlos, ¿a qué no?

El primero de ellos es un monólogo del joven Woody Allen acerca de una jornada de caza y el hecho absurdo pero completamente real de que muchas veces la imitación a la vida es más asumible que la vida misma y… Shut up, fucking Escri! ¡Revientachistes!

Genial, ¿no? A mí no me erotizan mucho los monólogos, pero éste me lo tatuaría en la espalda y haría llorar de envidia a Angelina Jolie. ¡Fijo!

Y ahora, en éste fragmento de entrevista Allen explica lo que esperaba de la vida cuando era aún más canijo de lo que ahora es:

¡Harpo Marx! Un cachondo, si le mantienes alejado del arpa… Algo tiene Harpo que me enternece, me dan ganas de abrazar niños, correr por el parque con los brazos abiertos y hasta firmarle un cheque a Hacienda. Aquí le vemos presentando su libro de memorias, “¡Harpo habla!“, en un programa de televisión:

Y ahora ya pasamos a mayores. El cabeza de la familia Marx y padre de la risa planetaria, que diría Pajín: Groucho Marx. You bet your life era un programa de televisión en el que Groucho se dedicaba a hacer lo que mejor se le daba: vacilar seres humanos.

Y si no que se lo pregunten a Bill Cosby, que invitó a un anciano Groucho a su programa y le dejó el pelo liso y rubio platino con tanto vacile:

Y para terminar volvemos al humor gestual, pero no con un cómico sino con un cantante, Bobby McFerrin, que así como quien no quiere la cosa se marca una canción a cappella y le mete mano a una encantadísima chica del público. La felicidad era esto:

Navegador de artículos

A %d blogueros les gusta esto: