Escrito Por

El blog de Escrito Por: guionista y, sin embargo, humano..

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Ranking Futbolero

Estas semanitas han sido, como cada año, futboleras a tope: final de la Copa del Rey, final de la Liga, final de la Champions… sí, todas las ha ganado el mismo equipo (enhorabuena), pero aunque las hubiera ganado cada una el Rapid Dinamo de Puerto Hurraco lo hubiéramos tenido hasta en la Hoja Parroquial igualmente.

Así que he pensado: Puedo hacer 2 cosas, mostrar mi absoluta indiferencia por ese barbarismo de fanáticos que supuestamente tengo que decir que es el fútbol (que para eso soy cultureta, oye) o caer en sus populistas redes y hablar del tema.

Y he decidido hablar del tema.
Pero poco.
Tranquilos.
Y sobre todo tranquilas.
Todo lo tranquilas que podáis estar cuando me leéis, claro.

¡Voy a hablar de fútbol y de cine! Es una comunión extraña esta. La expresión artística más popular para los espectadores, el cine, con la expresión deportiva más seguida del mundo, el fútbol, nunca se han llevado bien. ¿Es que no es cinematográfico el fútbol? Ni idea. Cantona, que acaba de estrenar una peli en Cannes (bueno, la estrenó Ken Loach, pero ya me entendéis) decía al respecto que “filmar una jugada nunca estará a la altura de la jugada misma, nunca podrá haber la misma intensidad, son dos dramaturgias totalmente distintas“. Claro que también decía que la Champions la ganaría el Manchester United, así que…

Pero yo estoy bastante de acuerdo con Eric. Creo que algo pasa, que el fútbol no tira. Es demasiado dinámico, creo yo. Y demasiado “global” el foco de atención en un partido. No consiste sólo el tema en tener a un jugador con el balón, el resto de factores son importantísimos. Pasa algo así con el baloncesto: un partido de 100 puntos por equipo, tiene unos clímax muy particulares. Si acaso, vale el final del partido pero poco más. El fútbol americano, por ejemplo, sí me parece cinematográfico: jugadas aisladas, tiempo de reflexión, retos a corto plazo… y no me digan que es porque lo han mostrado los yankies, que saben hacer cine, porque también lo han hecho con el béisbol, y la verdad, es un jaleo.

El tema es que por una cosa o por la otra, no hay “peliculones” que traten de fútbol, ni como tema secundario. ¿O sí los hay?

Haciendo un esfuerzo titánico, voy a intentar un…

¡RANKING DE PELÍCULAS FUTBOLERAS!

5. THE MATCH

Película escocesa descacharrante sobre un partido más grande que la vida: los de un pub del pueblo contra los de otro pub del pueblo. Pijos contra obreretes. ¡Todo o nada! Un partidazo con ese humor de las islas. Visitadla aunque sea por la red, porque merece la pena.

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4. 11 PARES DE BOTAS.

En un cine español en el que, cada vez que nos acercamos al fútbol es para hablar de pringaos (Días de Fútbol, El Penalti más largo del Mundo, Matías Juez de Línea, Rafa no me Jodas, El Fenómeno, Las Ibéricas F.C…) destaca yo qué sé por qué (supongo que por hacer mención) esta cinta de 1954 de la factoría “Cifesa” en la que, por lo menos, podemos ver a Di Stéfano, Kubala, Ramallets, Gainza, Molowny, Zarra, Quincoces, Puchades, Pasieguito y demás haciendo de las suyas junto a Pepe Isbert, Mary Santpere, Matías Prats Senior, Nuria Espert y otras estrellitas de la tierra. Todo con una trama de corrupción futbolística maletinesca muy apropiada. No deja de ser una peli patriotera-propagandística, pero muy digna, oigan.


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3. QUIERO SER COMO BECKHAM

Con Jonathan Rhys-Meyers y Keira Knightley, la película habla de fútbol… femenino. Ese gran “desconocido”. Supuso el descubrimiento de Keira para el público de masas y una película “social” de esas que “integran”, pese a que esas cositas me den grimilla a veces. Trama de fútbol-mujeres-tradiciones orientales que suenan marcianas. La película es maja, se deja ver y tratan el fútbol con honradez, así que oye, ya es bastante. Eso sí, es de la etapa de Beckham como futbolista del Manchester, no la del Madrid, obviamente.

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2. FUERA DE JUEGO

Basada en el imprescindible libro de Nick Hornby “Fiebre en las gradas” (autor del también imprescindible “Alta Fidelidad”). Aquí más que de futbolistas, la historia nos habla de aficionados. Sobre todo de un pobre protagonista, fan del Arsenal londinense, sufridor toda su vida con un equipo que siempre aspira a más de lo que puede. Sí, ahora el Arsenal mola mucho, pero en esta época que narra, era el equipo al que se le cantaba “Boring Arsenal” (Arsenal aburrido) en los campos y el “1-0 para el Arsenal” como burla a su habitual resultado.

Un librazo y una película maja, aunque no llegue a la altura del relato, que habla sobre esa habitual dicotomía para los futboleros hombres que es el encontrarse con una novia que no entiende que le vemos a este deporte tontuno. Y para vosotras, nenas, os diré que sale Colin Firth de prota… que se que os pone tontorronas.

Los Farrelli hicieron una versión en USA, pero usando el Béisbol como fondo y a Drew Barrimore y Jimmi Fallon (con este nombre no hubiera triunfado mucho en el fútbol). Muy chunga…

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1. EVASIÓN O VICTORIA

No, no son las opciones de Beckham sobre su vida. Es una película de John Huston, ese gran crack, sobre un partido especialísimo: Protas contra Nazis. ¡Cómo mola! (No mola tanto si sabes en qué está inspirado) Encima estaban Michael Caine, Max Von Sidow, Silvester Stallone…. y como futboleros Bobby Moore, Osvaldo Ardiles, Kazimierz Deyna y el gran Pelé

Y que narices: a mi me mira Stallone así y me cago. Tiro el penalti peor que Casquero en el Bernabeu. Eso sí, es imposible que un portero coja así un balón en un penalti, pero bueno, también es imposible que alguien cuerdo lo celebre como Sly.

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En fin, ahí van unas cuantas, pero yo lo que espero con ansiedad es un peliculón tipo “Un domingo cualquiera”, que sería lo suyo, en este fútbol patrio e internacional. A ver quien se atreve…

¿Me he dejado alguna fundamental o que os guste? Vosotros tenéis el balón ahora.

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Almodóvar vs. Boyero: ¡El director que critica al crítico que critica al director!

Ya están otra vez…

Si es que son como niños: Pedro Almodóvar y Carlos Boyero. Uno con el toque de “soyartistaadmiradme” y el otro con la pose de “soycríticocáusticoyduro”. Cansinos en esas 2 facetas, a mi parecer, pero con perlas de talento cada uno en sus cosas… salvando distancias.

Pero claro, los juntas y se lía parda. Y los juntaron en Cannes.

Boyero ya hizo una crítica a “Los abrazos rotos” bastante demoledora (más que la mía, que a mi no me gustó, pero me molan las cositas que hace cuando quiere) que debió sentarle a Almodóvar como… como… como le sienta cualquier cosa que no sea lo que él quiere oír. Pero es que al parecer, en sus crónicas de Cannes, comentó que no iba a ir al pase de “Los Abrazos…” porque “no soy masoquista”. Y eso a Pedro le puso. No que le pusiera el rollo masoquista, no. Le puso enfermo.

¿Y qué hizo?
¿Una película sobre la Guerra Civil, como venganza?
No, eso lo hace porque quiere.

Hizo una entrada en su blog. Porque sí, Almodóvar tiene blog. Por fin tiene un sitio donde poder expresarse sin cortapisas, que ya le iba haciendo falta. Así que cogió su blog y puso a parir a Carlos Boyero y de paso a Borja Hermoso (jefe de Cultura de El País, vamos, el jefe del otro) y por ende, a El País entero, por haber elegido a “ese” para criticar “su obra”. Y dice:

“Un texto así no es una crítica. Es una no-crítica. Y justamente cuando alguien expresa una declaración de tamaña hostilidad hacia mí lo último que su periódico debe hacer es encargarle la crítica o lo que sea de mi última película, si pretende respetar el principio de imparcialidad. (…)
El responsable de la publicación es su Jefe de Cultura que, casualmente no es otro sino su colega Borja Hermoso. Es curioso que Borja Hermoso sólo haya permanecido en Cannes los cuatro días, más o menos, que han coincidido con mi estancia allí. En cualquier caso, su función (le he leído lo imprescindible para poder escribir esto con algo de fundamento) parece haber sido la de apoyar a su amigo Carlos Boyero en esta operación de acoso y derribo parásito en la que llevan empeñados tantos años (por razón de edad más Boyero que Hermoso). Pero dada la connivencia de ambos sujetos la dirección de El País carga con toda la responsabilidad, del mismo modo que los obispos son responsables de lo que Federico Jiménez Losantos escupe en la Cope.”

Losantos-Boyero. ¡Que pena no haberlo pensado antes, es un símil súper chulo! En fin, que en estas está Almódovar. Cabreado, claro (Y eso que aún no habrá leído mi tontería del otro día). Y todo porque, además de portadas en El País Semanal con reportaje tochérrimo incluido cada vez que hace alguna cosa o sin venir al caso, columnas elogiosas esporádicas, noticias positivas recurrentes, “especiales” en sus estrenos, de sus cortos, venta de toda su filmografía a través del periódico en colecciones de DVD, va y se les ocurre la impresentable idea de llevar a Cannes al crítico que no le gusta a Pedro. ¡Hasta aquí hemos llegado, grupo Prisa!

En fin, no seré yo quien defienda a Boyero por sus capacidades críticas. Pero sí quien lo defienda por que critique lo que le salga de los cojones, que para eso le pagan. Pero igual que digo eso creo que Almodóvar tiene todo el derecho a no estar de acuerdo con la crítica de Boyero… y ya. En este mundillo ya nos conocemos todos y la verdad, las críticas de Boyero sabes por donde van desde el primer minuto igual que tus películas tienen un público más o menos definido de amor-odio. A veces, encontráis el punto medio y conseguís impactar a más. Enhorabuena chavales, esto es así, como el sexo guarrete: tienes a tus habituales pero la gracia está en llegar “a más público”. Pero no toméis al público por tonto: tanto uno como otro, expresaos, pero dejadnos elegir. La solución no está en intentar callar. Ni a estos ni a la Cope. Por eso sobran cosas como: “Yo había llamado esa misma tarde al director de su periódico para quejarme, no conseguí hablar con él pero me encargué de que su secretaria le dijera que iba a escribir algo sobre este maldito asunto.”.

Todo esto con la distancia abismal sobre lo diferente que es hacer una película (proceso creativo) y hacer una crítica (proceso en el que sin la película, no tiene sentido). Entiendo que cabrée, Pedro, pero no se puede pretender que todo el mundo te diga que es todo genial. Porque no lo es, lo primero. Y porque no es bueno para ti mismo, lo segundo.

A Pedro le molaba más Ángel Fernández-Santos, el lamentablemente ausente anterior crítico de cabecera de El País. A mi también me molaba Ángel Fernández-Santos, pero la verdad, era un poco “Fotogramas”. Con “Fotogramas” me refiero a esa capacidad asombrosa de coger un pestiño y sacar una crítica positiva y diciendo que “hay un perrete que sale al principio que alegra el corazón y dan ganas de vivir” y quedarse tan ancho. Aún recuerdo su crítica de “Episodio 1: La Amenaza Fantasma” con la famosa frase: “Cine hecho de puro goce“. Y sinceramente, que te metas con Boyero y como ejemplo pongas a Fernández-Santos porque puso bien tu película de “La Mala Educación” tiene huevos, Pedrito.

El manchego de Oro (como odio estas tontunadas, oye) acaba su post diciendo: “He permanecido mucho tiempo callado y estoy harto. Vivimos en un país libre. Los críticos y los periodistas no son intocables. Ningún ciudadano debe serlo”. Bueno, tampoco ha sido tanto tiempo, Pedro, no nos engañemos. Y sí, ningún ciudadano debe ser intocable. Tú el primero. Más templanza, hombre.

Pero en fin, a mi estas grescas me divierten, así que hala, ¡a hostiarse!

¿Quién creéis que gana?
¿Boyero, porque lleva gafas?
¿Almodóvar porque le clava su pelo a Boyero y este muere?
¿El cine español si pierden los dos?
Seguro que algún malvado ha elegido esta última: ¡Malos!

Y ahora, decidme la verdad: ¿A alguno de vosotros os influye una crítica en concreto (no una cantidad de ellas que marquen tendencia) a la hora de ir o no a ver una película? O de descargársela, que os veo… ¡Malos!

A mi es que me la suelen sudar, vaya. No me caso con ningún crítico jamás. Y con directores… con muy poquitos (y con reservas).

El puente: los miserables también ruedan documentales

Hoy va de buen rollo la cosa. ¿Tema?

“El suicidio, ese gran desconocido”.

¿Que no te gusta el tema? Bueno, pero que sepas que el suicidio es la primera causa de muerte entre las mujeres chinas. ¿Alguien sabe cuántas chinas hay en España?

Nada, no molestes a Google, que si no te gusta este tema todavía tengo otro:

“Los límites éticos del documental”.

Ah, ¿que éste también te parece un coñazo? ¿Te puedo sugerir que te vayas a esquilar un rebaño entero de ovejas? ¿O que te leas seguidos todos los prólogos de la editorial Castalia? ¿O que te veas todos los extras de Piratas del Caribe (duran 10 horas)? ¿O que cuentes todos los pelos que tiene en la nariz tu persona amada?

Ya verás como después vienes llorando a mí, suplicando que te hable de mis chorradas. O mejor: suplicando que te suicide con los palos de mis tes, pes y eles maljuntados.

Ah, amigo, pues una cosa te voy a decir: que te suicides en la intimidad. Que no hagas como los desgraciados de este documental llamado El puente, que se defenestraron desde el Golden Gate sin saber que un cineasta estaba esperando en la otra orilla a que dieran su último paso, grabándolo todo, para pegar luego los trozos con una música bonita y después ir por el mundo recogiendo premios, y “aaahs”, y “ooohs”, y aplausos, y vete a saber si sexo oral también.

Pero bueno, quién sabe, quizás mi consejo de no suicidarse en público no vale una eme. Si eres de cierta manera, a lo mejor eso le da un sentido a tu muerte que no le encontraste tu vida. Entonces, sí: suicídate desde un puente. ¡Suicídate desde el facebook!

Lo malo es a estos del Golden nadie les dijo nada. Nadie les avisó. No les dieron la oportunidad de disfrutarlo, o de buscarse otro sitio más íntimo.

Pero, ¿te he dicho ya que el suicidio registra más muertes que todas las guerras? Un millón al año, concretamente.

Veamos, lo que me ha tocado las narices de este documental es su planteamiento, que sólo ha podido ser de una manera. Estudiémosla: un tipo, Eric Steel, recaba un dato – que montoneras de personas se suicidan al año tirándose desde el Golden Gate – y dice “tate, voy a hacer un docu”. ¿Pero cómo? Pues me siento durante un año a grabar mientras caen como moscas:

“Desde el principio entendimos que si alguien caminaba solo, con aspecto triste y mirando el río, debíamos filmarlo”.

¿Y después? Después voy corriendo a enterarme de quién es el muerto e intento convencer a sus familiares, amigos e incluso a los turistas que estaban en el puente para que me cuenten qué tal… Cómo es eso de querer a alguien y quedarte con la sensación de que no hiciste lo suficiente.

Por cierto, ¿te he dicho ya que cada 40 segundos se produce un suicidio en algún lugar del planeta?

Otra cosa que me molesta de este documental es la arbitrariedad de su propuesta. Porque, ¿importa realmente que esta gente haya elegido el Golden Gate para suicidarse? No, es sólo una excusa para intercalar los testimonios de sus familiares con planos de los suicidios en directo. Morbo puro y duro.

Como dice una de las entrevistadas, “el puente ofrece una falsa promesa romántica a los suicidas”. Ocurre lo mismo con este documental: es una falsa promesa de que va ir más allá. Pero se queda en nada.

Eric Steel, una cosa te voy a decir: a lo mejor no eres un miserable. Reconozco que me paso con los títulos de los post, que los utilizo como gancho para atraer a los lectores, pero eso tú no me lo puedes reprochar…¡tú! que sólo te faltó dejar un rastro de valiums sobre la barandilla del Golden Gate para atraer a los suicidas… En fin, que a lo mejor no eres un miserable.

Pero das mal rollo. Mucho

V de Vendetta, G de Guionistas.

Hoy he leído una noticia que me ha hecho mogollón de gracia (la palabra mogollón también me hace mogollón de gracia, hace unos meses intentaba explicársela a un norte-americano y no sabía yo como expresarle tal significado sin que sonara pobre) hoy en la prensa (o bueno, en lo que sea esto) y he dicho: “anda que no”.

Os la explico: Una mujer, Sarah Goldfinger, guionista para más señas (mujer y guionista, sí, ya dirán muchos: “ya se está inventando la noticia!”. Que no, que no…) va y quiere comprar una casita. Bueno, al parecer, una mansión. La tiene ya a punto pero al final, por problemas -deducimos que por culpa de los agentes inmobiliarios- no se efectúa la compra por parte de Goldfinger (Joder, como mola, hostia, eres guionista, de CSI: Las vegas y te apellidas Goldfinger, el mundo está repartido como el culo, cabrona). Y a la guionista, le jode pero no dice nada, porque es discreta. Y claro, los guionistas somos cobardes y supersticiosos, como los malos de Batman pero también rencorosos… aunque sonriamos mucho en las pocas fotos que nos hacen.

Así que la mujer decide escribir un guión de un capítulo de su serie (que es nada menos que CSI: Las Vegas) como mini-venganza en el que aparece un matrimonio de agentes inmobiliarios que se apellidan igual que estos, tienen pintas parecidas (ya que al parecer eligieron actores parecidos) y va y la esposa muere asesinada y el marido es el principal sospechoso (a parte de alcohólico y consumidor habitual de porno, una de cal otra de arena, supongo). ¡Y va y se pican! ¡Salen en CSI y se pican! Y denuncian.

Así que ahora Sarah Goldfinger tiene una bonita denuncia del matrimonio Tamkin, por según ellos, “difamación e invasión de su vida privada” ya que, además, “clientes potenciales podrían haber sido disuadidos de hacer negocios con los agentes por culpa del episodio de ‘CSI: Las Vegas'”. Así que alegan daños a su imagen y reclaman seis millones de dólares en compensación, tócate los cojones, mariloles.

De esta historia maravillosamente humana, sacamos dos conclusiones:

a) A un guionista de Estados Unidos le da su sueldo para comprarse una mansión. Joder, joder, chatina. Me cago en todo lo que se menea. ¡Me he puesto muy muy muy loco! Espero que sea más por su faceta de “productora”, que también está ahí, porque si no es tan loco que me da por llorar (y morirme de envidia).

b) La venganza “artística” sigue ocurriendo, cada día, en la tele y el cine, como antes ocurría en la literatura y hay gente que no tiene sentido del humor.

Y es que casos como estos se viven día a día en la vida de un guionista. Hay miles, millones de personajes basados en gente que nos hemos cruzado en la vida y con los que queremos “ajustar cuentas”. Algunas veces a mala baba, otros por simple atracción de comportamientos o maneras de ser. Ya lo hizo Welles con su Ciudadano Kane -y Rosebud, jejeje, cabroncete-, y de ahí en adelante podéis encontrar millones de ejemplos.

Pero ¿de ahí a denunciar? Hombre, yo creo que los Tamkin se han pasado. No creo yo que hayan podido tener una lesión de ningún tipo por 2 personajes absurdos por mucho que salgan en una serie de éxito como CSI: Las Vegas. Todos sabemos que es ficción pura y no creo que nadie se dedique a recordar apellidos de los capítulos que ha visto. Además, a última hora se les cambió (según dicen) el apellido a los protas para que sonara distinto: Tucker. Así que ya sin siquiera identificación nominal, más fino lo hilan.

Pero vamos, que ya ha habido demandas ganadas por cosas más tontas. Por ejemplo, la que tuvo Todd McFarlane, famoso dibujante de cómics (y ahora fabricante de muñequitos), por haber incluido en su serie “Spawn” (se hizo una peli infumable, si recuerdan) un personaje malvadísimo, un mafioso, de nombre “Tony Twist“, igual que un jugador de Hockey sobre hielo. Pues bien, el jugador -pese a que llevaba tiempo medio retirado- le demandó por menoscabo de imagen y le obligó a pagar un pastizal acojonante (15 millones de dólares) además de cambiar el nombre del personaje a Antonio Twistelli. Y eso que por parte de McFarlane el tema era más de homenaje que otra cosa, porque es aficionado al deporte en cuestión…

Así que amigos: cuidadín con los “homenajes” a gente en los guiones si trabajáis en un sistema tan judicializado y absurdo a veces como el norteamericano. Por suerte, aquí la cosa no suele ir a mayores, aunque algún colega te llama alguna vez en plan: “cabrón, ese personaje…” o “esa frase no es…”. Pero poco más. Total, si nadie ve la ficción nacional ni se la descarga por Internet ¿quién se va a mosquear, no?

Yo entono el mea culpa y admito que en más de un guión he colado pequeñas venganzas con maestros de escuela, profesores de instituto y de universidad imbéciles cuyos apellidos y “maneras de vivir” han servido para hacer personajes mediocres y malvados y espero que no me demanden. De hecho espero que hagan cosas mucho más divertidas como ahogarse en sus gargajos pero eso ya es otra historia. Igualmente, hay colegas majérrimos que también aparecen genialmente retratados y no espero jamones.

Pero… ¿vosotros queréis confesar algún pecadillo? Venga, que los abogados no leen esto. Sólo Grom y es majete.

Si queréis, podéis comentar alguna “venganza” guionistil que conozcáis, aunque no sea vuestra. Que seguro que la hay. ¿Verdad?

Y la risa que dan…

Before sunset

Qué tonto he sido dejando pasar esta película. Hace ya 5 años que se estrenó y no quise ir a verla porque algún estúpido me dijo que no merecía la pena, que es una cursilada que no está a la altura de su predecesora… Y yo hice caso al estúpido. Seré gilipollas.

Aunque quizás no estuvo mal esperar, porque ¿cómo era yo hace cinco años? Era gilipollas + 5.

O sea, un poco menos listo que ahora. Tengo desconfianza retrospectiva en mí mismo Sospecho que tal vez no la hubiera sabido apreciar. Que habría sido miel en morro de cerdo. Dicen por ahí que todavía soy joven e impulsivo y que eso me impide pensar correctamente. Me halaga que me vean así. Me dan ganas de besar esas bocas dicentes que me quieren rejuvenecer…. Pero reprimiré mis instintos, una vez más.

Eso sí: Before sunset me ha sabido a miel, a síndrome y a Stendhal. Todo a la vez. Vaya película, señores. Definitivamente, estoy en edad de apreciarla. Estoy en la edad de los personajes y sus crisis son las mías.

Pero lo más importante no es eso. Lo más importante es que Richard Linklater, Ethan Hawke y Julie Delphy escribieron un guión admirable. Un diálogo perpetuo entre dos personas, sin elipsis de tiempo, sin acontecimientos que precipiten la acción. Los puntos de giro están, aunque no lo parezca, y son las confesiones de los personajes, las prendas que se van quitando el uno delante del otro, hasta quedarse desnudos, metáforicamente hablando. Un poco como sucede en la serie En terapia, pero en un tono mucho más liviano, que empieza como una conversación trivial entre dos viejos amigos que se reencuentran, y que al profundizar se van dando cuenta de lo importantes que han sido – y son – el uno para el otro.

Pero no penséis que es una película reconfortante y romántica. Es tan optimista como una patada en el estómago.

Y eso es lo que la diferencia principalmente – además de la ausencia de elipsis temporales – de su antecesora, Antes del amanecer. A mí me ha gustado más esta segunda parte, pero no sé si es posible comprender a Jesse y a Celine sin haber visto como se conocían y enamoraban nueve años antes. Por eso recomiendo ver las dos películas seguidas, en pack, y luego abrirse las venas con el borde bien afilado de un dvd.

Suicidaros, en nombre de la belleza. Porque ver a Julie Delphy imitando a Nina Simone en el final de la película bien merece una corona de flores. No me puedo resistir a poner el vídeo, aunque sea un spoiler. Porque un final así es como para enmarcarlo:

Lástima de doblaje.

Almodóvar era el que faltaba…

Sí, sonríe, sonríe. Pero yo es que no lo entiendo, Pedro.

Vale que tu apellido sea ya una marca. Vale que tu obra y tu currículum exceda lo patrio para trascender en lo internacional. Vale que no le debas explicaciones a nadie sobre lo que hagas o dejes de hacer porque eres un “Autor” y te sacas tus películas con tu productora, con taquillas en medio mundo (a ver qué tal con Los Abrazos Rotos, que no la veo yo)… Pero tío, ¿de verdad hace falta?

¿Hace falta ahora?

¿Hace falta en tu filmografía?

¿Hace falta en el cine español?

¿¿¿¿No sabemos hablar de otra cosa????

Pues no. No sabemos. Si es que basta con que la queja principal del ciudadano de a pie sobre el cine español sea: “Es que siempre hablan de lo mismo, que si la Guerra Civil, que fachas y rojos, que si follar, que si gayers locos…”. Pues bien, Pedro quiere ser el que consiga aunarlo todo en su próxima película.

Pedro ha dicho, entrado en Cannes: “Es verdad que nunca pensé que fuera a hacer una película sobre la Guerra Civil. Pero es un tema que, aunque no tenga ningún familiar en ninguna cuneta, lo siento muy cercano. Quiero hacer algo especial: no va a haber tiros, no va a haber contienda. Hablaremos de otras cosas, de seres que ahora viven y que, en ese momento, eran muy jóvenes.”

¡Almodóvar piensa hacer una puta película de la Guerra Civil!
¡Noooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooo!

Es que, de verdad, no se me ocurre qué enfoque queda por dar ya a este tema de los cojones. Y oye, igual Almodóvar es la leche de original (por fin) y lo saca, pero creedme, lo dudo. Si es que tenemos la Guerra Civil y el franquismo hasta en la puñetera sopa (nunca mejor dicho, para comer “Amar en Tiempos Revueltos” y para cenar “Cuéntame como pasó”) y definitivamente, creo que hay que dar ya un paso más allá y superarlo: ya pasó, chicos, ya pasó. Y ahora estamos en democracia (dentro de lo que cabe y sin que eso sea como para presumir). Y sí: hace falta que la gente no se olvide, pero joder, tampoco hay que estar todo el día viviendo en ese tema. ¡Que parecemos los USA con la guerra de Vietnam!

Y es que si acaso se hiciera una sobre, DE VERDAD, la Guerra Civil (y no sobre lo mal que lo pasa el de un pueblo con el cacique de turno y la de censura que había), sobre las batallas, sobre la estrategia, sobre el golpe de Estado, sobre esos 3 años y como fue moviéndose el frente, los objetivos y los “candidatos” a dirigir lo que quedara luego, pues sería interesante, por una puñetera vez. Pero no la habitual sopa-boba moralista que los que estamos de acuerdo la tenemos clara (pese a la demagogia en que cae muchas veces) y los que no, se la trae al pairo (Y el resto, que vaya a la Filmoteca que día sí día no, echan una de rojos y fachas).

Sobre todo porque Pedro, no es que vayas a hacer una historia que transcurra “casualmente” en esas fechas, que bueno, vale, te la compro. No. Vas a pontificar. A ejemplificar. A dar una lección. Sí, sí, no flipo, si tú mismo lo dices: “De hecho ya tengo un libro comprado de Marcos Ana (autor de Decidme cómo es un árbol), un superviviente de la cárcel franquista. Estuvo 25 años allí, desde muy joven. Salió con 42 y había entrado con 16, así que le tocó la guerra de adolescente. Me gustaría hacer esta película por respeto a él, que es un hombre maravilloso y quiero hacerla mientras él viva, porque me preocupa mucho el tema de la memoria histórica, dado que la ley en vigor no me parece la manera más adecuada de llevarla”. Pues genial, Pedro, menos mal que te tenemos a ti, pero sinceramente, es que a mi el tema me parece ya un coñazo

Aunque claro, igual soy yo un bocazas y resulta que el hacer una película sobre la Guerra Civil (o la postguerra, me da igual) es necesario para entrar dentro de alguna logia masónica de directores de cine españoles molones y de ahí la obsesión en el sector, que no deja de darle al temita…

Dicho esto, espero que Amenábar se de cuenta del error que está cometiendo yéndose a rodar películas sobre Alejandría asediada por la intransigencia religiosa para meterse con los cristianos: eso no cuela como Guerra Civil, Alejandro. ¡A currarse una con franquistas de bigotín y gomina malvadísimos y obreros que lo único que quieren “es vivir en paz” y tranquilos pero no hay manera! ¡Venga!.

Alex de la Iglesia, ¿presidente ferpecto?

¡Alto! No se asusten.

Aunque hubiera molado mucho pensar que el director de “Acción Mutante” fuera el nuevo presidente del gobierno (puestos a inventarse soluciones a la crisis absurdas, mejor que lo haga un profesional de la comedia) me estoy refiriendo a la presidencia de la Academia de las Artes y Ciencias Cinematográficas de España. Vamos, que Álex de la Iglesia se ha animado y harto de ver como vapulean el cine español en taquilla, prensa e Internet, ha decidido actuar: se presenta a las elecciones del bicho, que ha quedado sin “Mamá” con la marcha de Sinde al sillonaco del Ministerio.

Y ole sus cojones (¡¡¡borrad la imagen mental, era una frase hecha!!). Porque Álex es de los pocos que puede mirar con la cabeza bien alta a esos 3 monstruos demagógicos del cine patrio que he citado arriba. Es el único director español que se salvó de la quema de “fracaso-taquilla” el año pasado (y anteriores) con “Los Crímenes de Oxford”, tiene un currículum con obras más que contundentes (pese a que precisamente esta última sea flojuna tirando a menos) y no es un tipo que de la espalda a las nuevas tecnologías y sus posibilidades (tiene web con su presencia y Blogs sobre sus últimas obras y siempre ha dedicado tiempo a este mundo) si no que es plenamente consciente de cómo funciona este nuevo panorama.

Su cine, pese a quien pese, además de bueno, es más que rentable. Sus películas se exportan. Su tirón en taquilla, funciona (pese a fiascos en la pequeña pantalla como ese Plutón BRBnero, fuera de órbita en este panorama televisivo actual). Y estoy seguro de que, esa máxima cutre de los amantes de la “libertad=todo gratis menos mi curro” que es “¡pero si nadie se descarga cine español, que es un coñazo!” se incumple con sus películas. Seguro. Apostaría mi brazo a que más de uno ha descargado “Los Crímenes”, “800 balas”, “El día de la Bestia“, “Acción Mutante”, “La Comunidad” y que hará lo propio con “La Marca Amarilla“, que está preparando ahora.

En su candidatura dice estar respaldado por Icíar Bollaín (Actriz, guionista y directora) y Emilio Pina (director de producción). Pero su compromiso es el de intentar volver a meter en la misma a Pedro Almodóvar y a Garci, enfurruñados cada uno por sus cosas, además de a los hermanos Trueba, aunque sea como miembros rasos sin función en el organigrama. Porque esta es la idea: hay que estar unidos. Si nos venden unidos como “el cine español es una mierda” hay que estar unidos para demostrar que eso es una tontería tan grande como decir que “el cine francés es todo un coñazo aburrido de parejas que discuten”, “el cine inglés es un rollo de parados” o demás gilipolleces…

Como él mismo dice en este completito artículo del El País: “Esto hay que cambiarlo. Es una gran contradicción. Tenemos directores de fama internacional y actores triunfando por el mundo entero que, sin embargo, no funcionan en casa. Quiero recuperar al público y a la prensa”

A mi Álex me cae guay. No sé que candidatos habrá a parte de este (por ahora no hay nadie más y el plazo de candidaturas acaba el 27 de Mayo) pero me extraña que alguien más se atreva a lidiar con este toro en estos momentos, con la que está cayendo (y caerá, que con la Sinde en el Ministerio, las hostias van a ir finas en la misma dirección). Tanto si hay otras propuestas como si no: suerte Alex. Comparto tus ideas. Pero la que te espera, majo.

Eso sí, ya que eres uno de los pocos que va TODOS los años a la Gala de los Goya y se comporta como un señor, te habrás dado cuenta de que viene siendo un coñazo mayúsculo: yo con que a eso le des un toque, ya contento, eh… Ya sabes cual es la idea.

P.D: Si en el mismo año llega una guionista a Ministra de Cultura y un friki amante de los cómics (y dibujante frustrado) a presidente de la Academia de Cine, lo flipo.

Monica Bellucci y Sophie Marceau, el bocado más dulce

El agente de promoción de la película ‘Ne te retourne pas’ conducía perezosamente hacia el estudio fotográfico de París donde las actrices Monica Bellucci y Sophie Marceau esperaban a posar desnudas de cintura para arriba. Aún así el agente hubiera preferido quedarse en su casa jugando al Warcraft, leyendo el periódico o haciéndose una paja. No había tenido una buena semana. En realidad los últimos seis meses habían sido una mierda. Estaba convencido de que trabajar con esas dos era de las peores cosas que había tenido que hacer en su vida. Le habían usado como a un rehén más en una guerra particular que comenzó el primer día de rodaje… Una disputa por demostrar cual de las dos era la más atractiva. ¿Y había disfrutado siendo zarandeado de una cama a otra?

No demasiado.

Había llegado a la conclusión de que intimar con las mujeres más bellas del planeta tenía las mismas ventajas que llevar frac en una isla desierta. Al final era lo mismo que con su ex novia del pueblo. O peor, teniendo en cuenta que estamos ante dos casos clínicos de megalomanía nerviosa. Era como si Hitler y Napoleón coincidieran en el mismo camping.

En el último round había quedado como vencedora Mónica, pues su cara ocupaba más espacio en el cartel de la película.

Cuando entró al estudio vio a las dos diosas semidesnudas y abrazadas, charlando distendidamente como las dos buenas amigas que no podían ser. Tuvo un mal presentimiento. El fotógrafo de París Match, un hombre curtido como corresponsal de guerra, disparaba su cámara a todo meter, como hacía siempre que intuía fuego cruzado, a pesar de que nada en el rostro de las dos bellas damas presagiaba que esté se fuera a producir. Sin embargo…

“- Hoy estás muy guapa, Sophie. Y ahora que te veo las peras, tengo que decirte que son estupendas.

– Gracias, Mónica. Tus tetas sí que son increíbles.

Mónica sonrió con modestia, pero tras unos segundos de reflexión se le congeló la sonrisa.

– Espera… ¿qué quiere decir que son increíbles? ¿Que me he operado?

Sophie la miró con actitud desafiante.

– No, chéri. Qué malpensada eres… ¿Es que te has operado? En el set de rodaje todo el mundo pensaba que sí, pero yo me aposté un cacaolat a que no.

– Jaja… Hermosa, no te pegues tanto a mí, que tienes unos pelillos en la aureola que me pinchan.

– Tú sí que deberías alejarte. ¿Qué has desayunado hoy? ¿pan de ajo? ¿macarrones con pepperoni?

– Serás puttana. Ahora verás…

Bellucci tiró con fuerza del cabello de Sophie. Ésta dio un grito desgarrador que dejó paralizados al fotógrafo, al agente y a todos los presentes en el estudio, que fueron incapaces de mover un sólo dedo mientras las dos actrices rodaban por el suelo, enzarzadas en una lucha franco-romana que no escatimaba en pellizcos, golpes bajos y arañazos de loba. Finalmente, Bellucci sujetó a Marceau contra el suelo y tomando impulso se abalanzó sobre su teta izquierda, propinándole un mordisco que dejaba el de Tyson a Holyfield en 1997 como un inocente beso en la oreja.

Mientras Sophie se retorcía de dolor y Monica yacía exhausta a su lado el agente las contempló por primera vez sintiendo lástima por ellas. Debe ser enloquecedor estar tan jodidamente buena, ser el centro de atención permanente y que todo el mundo quiera tener sexo contigo, pensó. Y justo cuando empezaba a sentirse culpable el fotógrafo le dio una palmadita en la espalda.

“- No te preocupes, macho, que la portada va a quedar de puta madre.”

Una nueva prueba de que la realidad plagia a la ficción

No sé si os habéis enterado de esta noticia. Últimamente apenas veo la tele, así que no tengo ni idea de la cobertura que ha tenido en nuestro país. Un hombre trajeado se sienta ante una cámara y durante 20 minutos cuenta una historia (“como la que hemos vivido demasiado en Guatemala”) y que empieza así:

“Buenas tardes. Mi nombre es Rodrigo Rosenberg Marzano y lamentablemente si usted está viendo este mensaje es porque fui asesinado por el señor presidente Álvaro Colom con la ayuda de Gustavo Alejos y el señor Gregorio Valdés. La razón de por qué estoy muerto es única y exclusivamente porque hasta el último momento fui abogado del señor Khalil Musa y su hija Marjorie Musa, los cuales también fueron cobardemente asesinados por el presidente Álvaro Colom con el consentimiento pleno de su esposa Sandra de Colom y con la ayuda de Gregorio Valdés y Gustavo Alejos…”

Cuatro días después de grabar el vídeo Rodrigo Rosenberg fue tiroteado mientras montaba en bici cerca de su casa.

La aparición del vídeo ha sido como el impacto de un meteorito en el centro de Guatemala: el presidente del país y su señora acusados de asesinato, enredados en una trama de corrupción que si queréis conocer con más detalle podéis leer aquí.

Lo que me ha impresionado de todo esto es la puesta en escena. Me ha recordado a Con las horas contadas (Rudolph Maté, 1950) un clásico del cine negro con un arranque de los más potentes e inolvidables que he visto nunca: en el minuto uno el protagonista entra en una comisaría y denuncia su propio asesinato.

Además todo este asunto del vídeo pre mortem tampoco es algo que me suene a nuevo. ¿En cuantas películas y series de televisión lo hemos visto ya? ¿Cuantas historias, thrillers policíacos o políticos comienzan de esta manera: “si estáis viendo esto es que me han matao…”? Hoy en día una propuesta así no erotizaría a ningún guionista. Sin embargo a Rosenberg le pareció buena idea tomar prestado este recurso de la ficción – una decisión fruto de la desesperación, sin duda – y su objetivo era el mismo que el de los profesionales de contar historias: impresionar al público, ese mismo público (como yo mismo) que observa con aburrimiento las esperpénticas tramas de un Prison Break pasado de rosca, en el que también se implican a presidentes del gobierno y grandes corporaciones en asesinatos y corrupción. Pues Rosenberg ha conseguido impresionarme, vaya que sí.

Si algo tengo claro es que no tengo ni idea de los que pasa en el mundo, pero a veces, la realidad emerge de las oscuras aguas como una ballena blanca y puedo atisbar por unos segundos que en su lomo hay montado un guionista tonto.

¿O es Ana Rosa Quintana?

Frases míticas, fallos típicos: “Tócala otra vez, Luke”

Si es que se os ve.

Seguro que sois de esos que, como yo, os gusta utilizar frases de películas que habéis visto en vuestras conversaciones habituales, bien para haceros los listillos, bien para hacer una coña, bien para explicar toda una circunstancia en una sola frase, que evoca a una circunstancia similar en la película. ¿A que sí?

Hay gente que tiene una memoria formidable para las frases y las suelta a tutiplén. Otros lo hacen tanto que llegan a cansar, sobre todo si son perpetuas frases de los Hermanos Marx (Groucho habitualmente) o de Woody Allen, como buscando uno un ingenio que no se tiene. ¡Pesao!

Otros, sin embargo, las sueltan de vez en cuando pero de películas que no ha visto ni siquiera Oti Rodríguez Marchante con sus ojitos de ver muchas películas. Esa gente supone un lastre, porque claro, luego te tienen que contar la peli, la situación, qué significa… y traducírtela del polaco pre-soviético en el que está rodada esa película que, por supuesto, han visto en versión original.

– Bueno, pues viene la tía y me dice: “Te quiero como amigo”.
– Jajaja, ya, y no le dijiste: “Fous klingger, hadfüll!”.
– ¿Qué?
– La de Klauss Fringdsenberk.
– ¿Pero qué dices?
– Joder, la escena en… eh… eh, ¡no me dejes aquí! Joder. Como diría Frings, “flungen morgensen auburf!”.

Gracias a dios, este hombre se extinguirá sin descendencia al pasar las noches escuchando las tertulias de Garci. Por cierto ¿alguna vez habéis visto como acaban las tertulias de Garci? Me refiero al programa que hacía en La2 y al que perpetra ahora, exactamente igual (y con las mismas películas) en Telemadrid (“Ay Espe que bien me cuidas“). Pues bueno, yo sí lo vi. Entero. Y sé como acaba el programa. Cómo se llega al final de la tertulia.

¿Hay un colofón con moraleja?
¿Hay una sinopsis a modo de reflexión final?
¿Se levantan y se abrazan?
¿Se masturban los unos a los otros diciendo: “tú si que sabes de cine”, “no, tú”?

¡No!

¡Funde a negro!

¡Los tíos pesaos no dejan de hablar y el realizador simplemente lo peta!

En fin, es que eso siempre me perturbó. Pero yo a lo que iba: Una revista online (que el papel está muy caro) llamada “Lovefilms” ha sacado una lista de frases “célebres” del cine, de las de los listillos, pero que todo el mundo dice mal. ¡Mal! Y las ha distribuido en un Top 10. ¿Y cual es? Pues este:

10. EL GRADUADO
La frase que al parecer todos dicen (no sé yo) es: “Mrs. Robinson, are you trying to seduce me?” (“Señora Robinson, ¿está intentando seducirme?” y la frase real es “Mrs. Robinson, you”re trying to seduce me. Aren”t you?” (“Señora Robinson, está intentando seducirme ¿verdad?). En fin, no me parece como para llevarse las manos a la cabeza, aunque lo que quería llevarse a las manos Mrs. Robinson no era precisamente eso…

9. EL MAGO DE OZ
La frase errónea es: “I don’t think we’re in Kansas anymore, Toto” (No creo que estemos ya en Kansas, Toto). Y no, no es así. Dorothy dice: “Toto, I”ve got a feeling we”re not in Kansas anymore” (Toto, tengo el presentimiento de que ya no estamos en Kansas). Amigos, el mundo cambia tal y como lo conocemos!… en fin, a ver si la siguiente tiene algo de fundamento.

8. CAMPO DE SUEÑOS
La frase mal: “If you build it, they will come” (Si lo construyes, vendrán). Y la frase buena: “people will com, Ray”. (La gente vendrá, Ray). Esta película simplemente flipo con que la gente la tenga de referencia. Si un amigo os cita “Campo de sueños” alguna vez, huid. Es rarito.

7. LO QUE EL VIENTO SE LLEVÓ
Aquí ya entramos en un clásico. Al parecer, la gente dice: “Frankly, Scarlett, I don”t give a damn”. (Francamente, Scarlett, me importa un bledo). Cuando en la película, Red suelta: “Frankly, my dear, I don”t give a damn” (Francamente querida, me importa un bledo). En la versión doblada al español va más allá, porque dice “Francamente, querida, no me importa”. Sin bledo ni nada. Una pena. Bledo es una palabra molona y merecía estar ahí. ¡Fascistas censuradores!

6. STAR TRECK
Ahora que está de moda, pues viene al caso. La frase recurrente es “Beam me up, Scotty” (Telepórtame, Scotty), para subir a la Enterprise a tope cuando las cosas se ponían chungas. Pero no, al parecer nunca la dijo así tal cual. O usaba un “Telepórtanos a bordo” o un “Telepórtame” a secas. Aunque al final, en las series de animación se usó, como homenaje a la cita célebre errónea. Ya veis…

5. EL SILENCIO DE LOS CORDEROS
Al parecer, la peña dice “Hello, Clarice” y debería ser “Good morning”. Mucho más educado, donde va a parar.

4. CASABLANCA
Esta ya es mítica: “Play it again Sam”. En castellano sucede lo mismo, todos repiten la frase de “Tócala otra vez, Sam”. Pero es que no la dice en ningún momento. Dice: “Play it, Sam. Play As Time Goes By” (Tócala Sam. Toca “As Time goes By” -el tema, vaya-). Así que ya sabéis… Y además, no la dice Rick si no ella, la Bergman. Rick dice mucho más después, pero al final acaba con un simple “Play it!” (Tócala). Tanto tocar, tanto tocar, se nos ha trastocado la frase, claro… tanto que la usan los Marx en “Una noche en Casablanca”, de lo habitual que ha sido atribuirla tal cual, e incluso Woody Allen titula así a su obra de teatro “Sueños de un seductor” en su título original en inglés (y en la que Bogart tiene tanta presencia… espectral).

3. HARRY EL SUCIO
Macarrismo guayón en una frase errónea: “Do you feel lucky, punk?” (¿Te sientes afortunado, punki? -aunque aquí tradujeron como vago-) y la correcta, la frase de tito Clint, es: “You’ve got to ask yourself one question: ‘Do I feel lucky?’ Well, do ya punk?” (Tienes que hacerte una pregunta: ¿Me siento afortunado?. Bueno, ¿te sientes así, punki?). Eso sí, la de “Alégrame el día” la decimos todos bien. Algo es algo.

2. BLANCANIEVES
La famosa escena del espejito y la bruja (con estas 2 palabras en Escenas de Matrimonio ya tendrían un sketche): “Mirror, mirror on the wall, who”s the fairest of them all?” (Espejo, espejo de muro, ¿quien es la más linda de todas?). Pero la frase real es: “Magic mirror on the wall, who”s the fairest of them all?”. Vamos, lo mismo pero que el espejito es mágico. Yo siempre había recordado lo de “espejito, espejito mágico”, pero me acabo de poner el trozo y dice de todo menos esa mierda. Mirad en el enlace en el nombre, sobre el minuto 3.

1. EL IMPERIO CONTRAATACA
Un clásico: “Luke, I am your father” (Luke, yo soy tu padre) que no dice nunca. Vamos, que no dice lo de “Luke”, el resto sí: “No, I am your father”. Algo que responde Luke con un contundente “Noooooo” cogido del principio de la frase de su papá, sin duda una pista de que son tal para cual y de tal sable láser, tal linternilla.

¿Y vosotros, os acordáis de más?

P.D: He visto que mi compañero habla del tema también en ESTE post. ¡Serendipia!

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