Escrito Por

El blog de Escrito Por: guionista y, sin embargo, humano..

Archivar para el mes “abril, 2009”

Kamikazes sin piloto.

Siempre he tenido la sensación de que la realidad televisiva se ve desde ópticas diferentes en el sillón de casa y en el sillón del despacho del jerifalte televisivo de turno. Y no me refiero a una mirada profesional, que sería algo evidente. Me refiero a la sensación distinta que tiene cada grupo sobre lo que está pasando en ese cacharro maldito. Me refiero a:

DIRECTIVO: “Ey, tengo que encontrar el próximo estreno que de el pelotazo”.
ESPECTADOR: “Ey, no sé si engancharme a esto porque a la mínima, se lo petan”.
ESCRITO POR: “Ey, ¿por qué digo ey si es mi pensamiento?”
LECTOR DE ESCRITO POR: “Ey, tira p’alante, que ya estás en babia”.
ESCRITO POR: “¿Ey?”

Sí, es una visión simple. Porque luego está la visión loquérrima que yo imagino y que, lamentablemente, veo más cercana a la realidad:

DIRECTIVO: “Estoy mu loco! Estoy mu loco! Tengo un presupuesto de ficción y… ¡me lo voy a pulir en una serie que vaya usted a saber! Sí, puede ser una apuesta arriesgada que monopolice todo el presupuesto del año y me deje sin nada más, pero… ¡tengo una corazonada! ¡Y un sillón! ¡Y dinero que no es mío! ¡Allá vamos!”.

En este caso, pueden ocurrir 2 situaciones finales:

a) Éxito. La serie/programa funciona, aunque no sepamos muy bien por qué. ¿Qué hemos aprendido? Nada. La liaremos para más tarde y seguramente, más gorda, porque iremos creciditos.

b) Fracaso. La serie ha costado tanto que es imposible cubrir costes y hay que paralizarlo todo. Además, nos hemos comido el presupuesto del año en ficción y ya no va a haber más series… Me escondo detrás de alguna mesa.

Programar bien, optimizando tus programas y tu parrilla, es un arte. Programar con cabeza, un mínimo que se debería exigir. Pero producir y dirigir la producción de una cadena, es algo mucho más difícil, peligroso y de una responsabilidad terrible. Por eso debería hacerlo gente cualificada y… lamentablemente, creo que falta mucho de eso (igual que no sé donde podrían aprenderlo).

Comprar una serie/formato/programa no es algo barato, hay mucho dinero en juego (muuuucho) y en el primer caso, una inversión de la leche en decorados, casting, medios (y luego ya si eso, guión)… Un gasto que, para que sea rentable, necesita de, al menos, una segunda temporada (en la que amortizar los decorados, por lo menos). Todas las series que se quedan en una temporada pueden clasificarlas como “no éxitos” para producción. Marrones. Todas las series que se quedan en el capítulo 4-5, considérenlas como un hara-kiri para la productora. Y excepto las super-productoras (o la super-productora), al resto les cuesta un infierno levantarse de algo así.

Hace poco hablaba El Guionista Hastiado de un par de series que han dejado alucinado al mundillo televisivo. ¿Por su calidad? No (no la conozco). Porque se las ha petado la cadena incluso antes del estreno. Así, con dos cojones, con la producción en marcha, el equipo tirando, los capítulos rodándose, montándose, entregándose… Y las chapan. Una quizá ni se emita jamás (la otra se habla de “esperar” y al menos emitir los 6 que ya tienen, “a ver qué pasa”) ¿Por qué? Pues en puede ser que no convenciera (una vez hechos ya capítulos de sobra) o puede ser porque los listos de la cadena contratante se han gastado todo el presupuesto de ficción en otra serie (de éxito, pero que ha disparado su gasto a cotas alucinantes). Elijan. Hay de todo.

Estos 2 casos suponen, además de frustración autoral, despidos, gente en el paro, ideas a la basura y una productora con un agujero económico considerable que tapar. Porque ya jode que te cierren una serie mal programada y a la que han hecho poco caso, pero que te la cierren una sin ni siquiera darte la oportunidad de emitir…

Y sobre todo, SOBRE TODO, injusticia y falta de responsabilidad. Porque para vender una serie te piden una biblia, te piden un mapa de tramas, te piden un guión del piloto, te piden un casting determinado (y caso), te piden el guión de cada capítulo que vas a rodar para que lo apruebe la cadena. Te piden. Te piden. Te piden. Y dan el Ok. Un OK que al parecer, vale una mierda. ¿A qué estamos jugando?

Así que llegamos al punto importante al que quería llegar. Y es que hay una cosa que me sorprende muchísimo de España y que no sé por qué no copiamos de una puñetera vez de los USA: el capítulo piloto. Me hace gracia porque el guión del primer capítulo, en el medio, siempre le llamamos “piloto”. Claro, al guión. Total, luego se convertirá en “el 1”. Pero con los dedos de la mano podría contar las series de las que se ha rodado un “piloto” esperando una aprobación, sin entrar a saco a producir a la vez el segundo, tercero y demás. Porque aquí se vende “una serie” a capón. O no se vende. Así funcionamos. Allí, un piloto no compromete más que a probar un proyecto, que puede ser que fructifique en una serie o se puede quedar en nada, no emitirse jamás…

Ya va siendo hora de que las cadenas se den cuenta de que, pagar un piloto a una productora por una serie en la que confían (o precisamente, porque les da dudas) puede ser mucho más rentable, aunque parezca dinero perdido de entrada, que jugarse una pasta enorme a la carta de ver si suena la flauta y firmar 13 capítulos (o más) de una tacada, poniendo en marcha una maquinaria de producción carísima que luego, al frenar, va a destrozar a una gran cantidad de gente y empresas. Y la primera, a la propia televisión: por imagen (cancelar series da una imagen espantosa al espectador), por economía (un fracaso significa, en estos momentos de crisis, que te has pulido el presupuesto de ficción y ya no puedes hacer más series), por respeto y por calidad.

Un piloto bien testado es un valor muy seguro, es una base fuerte para pulir, perfeccionar y dar forma final a un producto que será, seguramente, mucho más fiable y duradero que lo que se viene haciendo. Mucho más que un “bueno tú ve tirando a ver que sale”, así, de refilón, sin querer mojarnos mucho no vaya a ser que explote y salpique mi mesa de caoba.

Señores directivos: sí, hay que poner dinero. Pero créanme. Saldremos ganando todos. La productora porque podrá sobrevivir a sangrías sin sentido, la cadena porque podrá no arriesgar todo su presupuesto y decidir con criterio y el espectador porque obtendrá un producto mucho más cuidado y por el que la cadena, apostará.

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Todo lo que siempre quiso saber sobre lo que pagó W. Allen a Bardem pero nunca se atrevió a preguntar

Los guionistas, como ya sabéis, somos plañideras. En el antiguo Egipto llevábamos sábanas blancas e íbamos medio desnudos. Como el sueldo que ganábamos con los guiones y los entierros no era suficiente teníamos que currar construyendo las pirámides, que nos dejaba un tipo fenomenal. Eso hacía que no le tuviéramos miedo a la exhibición sensual de nuestro cuerpo. Y alguno incluso se atrevía a ir en bolillas, como atestiguan las pinturas de la época.

Posteriormente vinieron tiempos mucho más coñazo en cuanto a moda. La gente se tapaba el cuerpo sin ton ni son, y los guionistas/plañideras más todavía. La mantilla daba mucho calor pero iba guay para ocultar contrabando de todo tipo: series pirateadas, revistas pornográficas, material de oficina…

Posteriormente, las vestimentas y las carnes se han ido relajando hasta evolucionar en esto:

Tenemos aquí el uniforme típico de guionista. En esta foto se puede comprobar que dicho uniforme resulta muy cómodo también para plañir: pantalones anchos, camisetas por fuera a fin de ocultar delgadez extrema o extrema gordura, juego con diferentes largos de manga, y una chamarra de la época del instituto. Así nos sentimos elegantes y juveniles. Alguno hasta ha llegado a declarar: “yo me hice guionista para poder ir vestido así a la oficina”.

Lector capcioso: “Un momento, Escri, no acabo yo de pillar eso de la doble identidad guionista / plañidera…”

Escri: “Ah… perdón. No sabía que había un tontuso entre el público… Lo que quiero decir es que los guionistas siempre estamos llorando por esto y por aquello… pero fundamentalmente porque nos pagan poco”.

Lector capcioso: “¿Y con razón?”

Escri: “Eeee…sí, casi siempre. Bueno, alguna vez nos quejamos porque sí, porque da mucho gustito”.

Lector capcioso: “Pues yo cobro 800 euros al mes, curro 10 horas al día y no me quejo”

Escri: “Pero le das a la droga dura ¿a que sí?”

Lector capcioso: “¡No es asunto tuyo!”

Escri: “¡Ja! Ya me parecía a mí…”

En fin que sí, que nos quejamos. Nos molesta que de una película con un presupuesto de varios millones de euros nosotros veamos una cantidad infinitesimal. Habrá algunos que no cobren mal, pero como dice la ministra “hay pocas personas en este país que puedan vivir del guión de cine exclusivamente” . Señor Productor, si luego cuando se estrene la película me van a culpar a mí de la falta de talento en el cine español me gustaría un trozo más grande del pastel, y por favor, coja el tubo de lubricante que guardo en el cajón… En ese sentido, siempre he pensado que los guionistas somos como el chico menos popular del baile de fin de curso.

Mientras que los actores son los reyes de la fiesta.

Sin embargo, he oído unos rumores sobre lo que cobró Javier Bardem por el rodaje de Vicky Cristina Barcelona que me han hecho replantearme mis quejas. Se dice por ahí que de los 15 milloncejos que conformaron el presupuesto, a Bardem se le pagó menos de 10.000 euros… ¡10.000 euros! ¡Menos de lo que cobraría un guionista por un largometraje español! ¡Menos de lo que cobraría un actor por un capítulo de una serie española en prime time!
Y encima sin dietas y sin hotel.

Llevo toda la vida leyendo en revistas de cine que tal actor “rebaja su caché con tal de participar en la nueva película de Woody Allen. Vamos, que ya sabía yo que Woody era bastante ratilla, pero leer la cantidad concreta me ha dejado aleladito.

Javi, tío, que si andas mal de pasta yo te puedo prestar algo. Pero préstame tú a mí aunque sólo sea un poco de tu atractivo…

Los niños que querían ser como Spielberg

Una vez más: ¡domingo! Un domingo abyecto como un cenicero rebosante de colillas… ¿A qué dedicáis vosotros estas tardes? ¿Algún hobby en especial? Yo últimamente me dedico a buscar vídeos de músicos en la red. Hago un casting y cuelgo el que más me gusta en mi perfil de facebook. Hoy ha ganado éste:

Andy McKee, un guitarrista virtuoso que se ha hecho famoso publicando sus vídeos caseros en you tube.

Algo parecido es lo que le ha pasado a estos tres chicos: Chris Strompolos, Eric Zala y Jayson Lamb, que la fama les ha venido por invertir bien su tiempo libre.

La foto es de los años 80. Veamos, ¿qué hacía yo en los 80? Comerme los mocos, jugar a los marcianitos en los recreativos de mi barrio, versionar letras de Mecano con expresiones obscenas…

Pues estos chicos no, estos chicos se buscaron un hobby mucho más inteligente y productivo. Cuando tenían doce años empezaron a rodar una concienzuda adaptación plano a plano de Indiana Jones, en busca del arca perdida. El rodaje comenzó en 1982 (un año después del estreno de la película que, obviamente, debió fascinarles) y se alargó durante siete veranos hasta 1989.
Es decir, que la película – dirigida e interpretada por ellos mismos- es un testimonio en imágenes de toda su adolescencia. Me los imagino ya hechos unos bigardos, reencontrándose con sus primeras novias… “¿Qué es de tu vida? ¿Sigues haciendo En busca del arca perdida?”. Y ellos bajando la mirada, avergonzados, contestando con un tímido: “sí, ya sólo nos quedan unas pocas escenas”.

Por muy friquis ingenuos que fueran en ese momento no creo que llegaran a soñar con conocer a Spielberg. Pero así ha sido al final, como podéis comprobar en la foto que encabeza este post. Y es que su arca perdida se ha convertido en algo así como una película de culto.

La película tuvo un estreno “casero” en 1989 y permaneció fuera de circulación hasta que en 2003 el actor y director Eli Roth se hizo con ella en la escuela de cine de la Universidad de Nueva York. Le mandó una copia al creador de la web de cine Ain’t it cool news. La pelota fue creciendo hasta que se hizo un reestreno oficial en el Alamo Drafthouse de Texas. Tuvo mucho éxito y algún crítico idiota llegó a decir que la película de los tres chavales era mejor que la de Spielberg.

En resumidas cuentas, que Chris, Eric y Jayson acabaron poniendo los pies sobre la mesa en el Rancho Skywalker de George Lucas, donde fueron invitados, y también recibieron una carta de Spielberg en las que les decía que se había sentido «impresionado» por el «cariñoso y minucioso tributo a Raiders of the Lost Ark».

Para mí lo mejor de todo es que se está preparando una película sobre la historia de estos chicos, y que el guión lo está escribiendo el gran Daniel Clowes, comiquero que me gusta a rabiar, así que doy por hecho que será como mínimo interesante.

En este vídeo podéis echar un vistazo a los primeros minutos de Raiders of the lost ark: the adaptation... A ver, la película buena no es (se trata de una copia cutre de la original). Pero sí es, me parece a mí, un monumento tierno a la amistad, a la constancia y al amor al cine.

Supongo que por eso gusta tanto a la gente, porque les recuerda a una época de sus vidas en las que soñar con ser Spielberg era posible.

El guionista que no amaba los libros

El otro día fue Sant Jordi y no me hizo ni puta gracia. Fue como celebrar el día de los trabajadores cuando te acaban de despedir, o como que tu hijo te deje tirado en una gasolinera el día del padre… Esto me pasa porque yo últimamente siento que los libros me han abandonado.

Aclaremos puntos: me gusta mucho leer. De hecho, hay ratos en los que podría afirmar que es lo que más me gusta hacer en el mundo (sí, chicas, sé que esto os decepciona pero es así).

Aunque me guste leer no todo el monte es orégano y a veces mi relación con los libros se ha caracterizado por ser un quiero y no puedo. Empezando por todas las veces en las que intenté escribir un libro y no pude, pasando también por todas las veces que he querido leerlos y no he podido
El primer recuerdo de frustración pertenece a la época en la que tenía yo recién sacado el carnet de lector. Vamos, que no habría cumplido ni 6 años. Había entonces en casa de mis padres un ejemplar de El hombre invisible. Me llamó la atención la portada, de color verde y con un enigmático dibujo de un señor con la cara vendada, gafas de sol, sombrero y gabardina. “Ajajá”, pensé yo, “si puedo leer los cuentos de Sapo y Sepo, también puedo leer esto”… ¡Ñaaaac! Error. El niño Escri se da de bruces con una cruda realidad: saber leer no es igual a entender todo lo que está escrito.

Ahora entiendo bastantes más cosas que a los 6 años pero soy víctima de otro fenómeno fisiológico mucho más deprimente: el gatillazo lector. Paso por rachas en las que leo un libro tras otro -pim-pam, pim-pam – pero de repente se me atraviesa uno y el ritmo de lectura decae. Hasta tal punto que lo dejo en la mesilla de noche engañándome a mí mismo –“ya lo leeré más tarde”– y acto seguido le soy infiel con otro libro… Pero ¡ay! ese otro libro tampoco me subyuga y sin darme cuenta, la mesilla de noche empieza a parecerse a un iglú donde podría vivir Nanook y toda su familia.

Y yo, huérfano de lectura, me transmuto en un ser insoportable que ve la vida con gafas marca Desolación y que sufre los viajes en metro como una tortura interminable. Lo paso mal, muy mal cuando no leo.

Ahora me encuentro en una de esas catastróficas rachas. El último libro con el que disfruté hasta el final fue La hermandad de la uva de John Fante, y hace ya por lo menos dos meses que lo acabé. Tras ese libro (¡¡obra de arte!!) todos mis proyectos de lectura han sido fallidos. Y no es por culpa de los escritores, no. Soy yo el que está podrido.

Ésta es la lista de mis últimos fracasos. El catálogo de mis desdichas:

1- Naná, de Émile Zola. Uno de esos títulos que encuentras en los libros de bachillerato bajo el epígrafe “corrientes literarias del siglo XIX: naturalismo”… y a esa edad en la que eres tan idiota te preguntas ¿y qué? Si para naturalismo ya tengo a Bukowski. Luego creces y dices “bueno, voy a ver” y la cosa empieza bien, está interesante, llegas incluso a la mitad del libro, pero sin que haya una razón aparente cada vez te resulta más difícil encontrar un hueco para leer. ¡Ay, amigo! Ése es el primer síntoma de que vas a tener un gatillazo lector.

2- Chúpate ésa, de Christopher Moore. Risas y vampiros por parte de un autor del que ya me había leído otros dos libros. No es Nabokov pero conmigo funciona. O funcionaba. Lo dejé a 50 páginas del final.

3- En la cima del mundo, de Norman Mailer. Un ensayo sobre Muhammad Ali que Andrés Barba prologa tan extensa y concienzudamente que cuando llego al texto de Mailer hállome exhausto y abandono. Nota mental: volver a mi radicalismo juvenil, según el cual, no me leía ningún prólogo por principio. ¡MUERTE A LOS PRÓLOGOS!

4- Cien años de soledad, de Gabriel García Márquez. En fin, ¿qué puedo decir del Quijote colombiano? Otro de esos títulos imprescindibles que me salté en el instituto con la misma despreocupación con la que saltaba al potro (en aquella época pensaba que mis testículos era indestructibles y que yo era inmortal, por lo que siempre tendría tiempo más adelante para leerme todos los libros). Empecé bien con este libro, leyendo 120 páginas de un tirón, feliz por retozar con una obra maestra de la literatura… y luego, ¿qué pasó? No lo recuerdo, pero ahí está, con nicho propio en mi mesilla.

5- Alcanzar las nubes, de Philippe Petit. Me flipó tanto Man on wire que fui a comprarme el libro en el que está basado. No lo tenían, lo encargué, esperé, pregunté, seguí esperando, al cabo del tiempo llegó y pagué una pasta considerable por él. Empecé a leerlo y a las 15 páginas me desinflé. Un desastre.

Así pues, son cinco libros no-leídos en dos meses.

¿De qué voy? ¿Cuál es mi puto problema? No lo sé, pero estoy tan desesperado que hoy he empezado a leer Los hombres que no amaban a las mujeres, del sueco Stieg Larsson. Seguro que la portada os suena…

…porque es el libro que se está leyendo todo el puñetero mundo. Y si todo el mundo puede leerse este tocho, entonces yo también. Déjate ayudar por los best seller. Ése ha sido mi complejo razonamiento. Se parece a acudir a una prostituta para resolver un problema de impotencia. Algún memo creerá que con esta comparación insulto al escritor o las prostitutas, pero eso es porque no saben lo mucho que respeto a éstas y lo cantiduvi que me está molando el libro. Me he leído cien páginas del tirón.

Y ahora veo una noticia que dice que este libro ha sido el más vendido de Sant Jordi. Y por supuesto, ya se ha hecho una adaptación cinematográfica, muy taquillera también (sin estrenar aquí todavía) y están por venir las otras dos de los dos libros siguientes.

Antes de que se publicara el primer libro de esta saga, Larsson le decía a su esposa: “ya verás que bombazo. Estos libros van a ser nuestro plan de pensiones”. Acertó más o menos. Los libros han sido un éxito, sí. Y se han convertido en un excelente plan de pensiones. Pero erró en el pronombre, porque toda la fortuna ha ido a parar a manos de su padre y de su hermano. Él murió poco antes de que se publicaran y su mujer, con la que llevaba conviviendo más de 30 años, se ha quedado a dos velas. “¡Eso te pasa por vivir amancebada!”, diría Rouco Varela.

Grossen putaten, digo yo.

Y vosotros, ¿qué me decís?

¿Conseguiré terminarme este libro y romper así con la racha de gatillazos?

¿O acabará como los otros en el limbo de mi mesilla de noche?

Se admiten apuestas.

De prensa, Ministras y Guionistas…

Hoy me he dedicado a revisar mis recortes de prensa sobre el mundo del guión de la última semana. Yo es que leo mucho, le doy vueltas a todo y al final, voy guardando cositas que podría comentar con vosotros aquí, así, sin tener que subir a la cama ni nada. Eso que se pierden.

Así que, como me apetecía hablar de todo un poco y a la vez, no cerrarme a nada en concreto, les presento mi carpetita de recortes.

Da la casualidad de que, como la nueva Ministra es guionista, hay más interés que nunca en el tema. Al parecer, ha sido aparecer esta señora en el sillón ministerial y han sacado la artillería pesada una serie de ejércitos alteradísimos del habitual panorama cinematográfico español. A saber:
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a) LOS ANTI CINE ESPAÑOL.

Esos que califican al “cine español” como un género, al lado de las estanterías de “Terror”, “Melodrama” y “Ciencia Ficción”. Esos que enseguida esgrimen el garrote de la “subvención” para justificar sus argumentos, tirando por el suelo la producción de cine nacional para calificarla de “bodrio”, “lo de siempre” o cosas peores. Cogiendo 2008 así de memoria: Los Cronocrímenes, Tres Días, Casual Day, El Rey de la Montaña, Camino, Los Crímenes de Oxford, (Y por taquilla: Mortadelo y Filemón, Astérix y tal… aunque a mi no me acaban). Vaya, pues sale un buen puñado que me encantaría ver al valiente que lo califica de “una mierda” o “lo de siempre”.

Y también me queda la sensación de que, seguramente, me he perdido otro buen puñado que se han quedado por el camino de la exhibición. Si no, díganme si han oído hablar del 80% de ESTE listado. Pero bueno, oye, allá cada uno, aunque luego resulta que metemos 3 a la vez en Cannes. En fin, si alguien piensa que “el cine español” es malo, allá él. Pero que sepáis que cada vez que decís algo así, hacéis llorar a Cinecito.

Pero vamos, que se ha debatido mucho (sin llegar a ningún sitio) esta semana sobre el tema de que si aquí tenemos un gen ibérico especialmente torpe que nos impide ser tan chachis como, al parecer, lo son en el resto del mundo. En este caso, recojo en prensa el comentario de Juan Marsé, insigne escritor que recibe el Premio Cervantes esta semana. Enhorabuena. Marsé dice que “El problema del cine español no es la piratería, si no la falta de talento”. Y se quedó tan ancho.

Luego, en una reunión con Ángeles González-Sinde se arrepiente un poco e intenta matizar, dándose cuenta de que lo que ha dicho es una burrada y dice que de “los “muchos problemas” del cine español, uno de ellos es “la falta de estímulos a la creación, empezando por el guión”. “Siempre me ha parecido que el del guionista es el trabajo menos valorado y peor pagado”, dijo Marsé, que conoce este mundo porque estuvo “metido en ese negocio” y vio con frecuencia que al guión se le dedicaban “escasos medios y poco tiempo”. Eso está mejor, Juan. Pero entonces no me hables de falta de talento si no de falta de dedicación y respeto a la gente con talento. Visto esto, Angelines puntualizó: “dijo que hay que “analizar despacio el asunto de los guionistas” y hablar de ello con el sector. Hay “pocas personas en este país que puedan vivir del guión de cine exclusivamente”. Efectivamente. Ese es un grave problema.

Y ha habido todo un debate al respecto (que se puede ver AQUÍ) en el sector que viene a coincidir con este planteamiento, excepto la opinión que recojo: “Albert Serra, presente también en el ciclo El otro cine español con El cant dels ocells, tampoco comparte el diagnóstico de Marsé, y va más allá: “Es paradójico, pero lo que está haciendo Marsé con sus declaraciones es reforzar el modelo más clásico de cine español. Él critica la falta de buenos guionistas y yo creo que el problema es el contrario: sobran guionistas, sobran argumentos, sobran tramas, porque el cine moderno, o buena parte de él, se basa en la ruptura con ese modelo de cine basado en el guión”. ¡Toma ya! Si es que tiene que haber de tó…

Que por cierto, y volviendo al premio “Cervantes”: Juan, si no te mola como han adaptado tus novelas, vale que con la primera te la colaran. Vale que con la segunda. Pero hijo, haber metido alguna cláusula con la siguiente o haberte negado a ese suculento cheque ¿no?… pobre. Bueno, eso Carlos Clavijo lo comenta mucho mejor aquí.
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b) LOS “ANTI-TITIRITEROS”.

Son aquellos para los que la palabra “cine” es igual a “maldito rojo amigo de ZP”. Por extensión, podrían hacerlo con cualquier parte de la cultura fuera de la copla y la zarzuela, pero en fin, como los que salen por la tele más son los del cine (y han hecho tonterías como lo del “No a la guerra”, que bien podría haberlo hecho la Iglesia -que es su deber- pero que pasa de hacerlo si no lo apoya su partido de cabecera…) pues a darle caña.

De este hecho, me quedo con el alegato demagógico de la Hooligan de Esperanza Aguirre, que esta semana pasó por “Los desayunos de TVE” y dejó lindezas como que “a los de la ceja se les da mucho más dinero del que recaudan”. A los de la ceja. Cágate. También dijo que lo del Yak-42 fue un error y que bueno “todos nos equivocamos, no pasa nada, pero no es delito”. Pero yo a lo mío, lo del cine: Como ya vimos en el blog, al cine español se le dieron subvenciones por valor de 88 millones en total, para TODAS las películas del año, que quedaron en un millón y algo de euros por cubrir. Ok. Esperanza Aguirre, ella solita, dio 15 millones de euros a una sola película, de su colega Garci y esta recaudó solamente 700.000 euros. Y tiene los SANTOS COJONES de ir a la tele a decir eso.

Y no sólo a decir eso, si no a decir que esa partida de presupuesto de Cultura a “algo necesario” como “la sanidad, la educación o lo servicios sociales”. Ole tus huevos. Precisamente 3 sectores que en tu comunidad, brillan por tu apoyo, Espe. Me encanta tu reflexión, campeona, pero ponla en práctica tu misma o no des lecciones de demagogia. Qué casualidad que tú, precisamente, hayas sido Ministra de Cultura con Josemari. Tú, que admirabas a “Sara Mago, una pintora estupenda”. Tú, que cuando te preguntaban por el éxito en taquilla de la película “Airbag” decías que sólo querías hablar de cine español. Tú, que cuando te preguntaron por el taquillazo de Santiago Segura, desconocías quien era ese señor. Sí, tú, Espe. Que huevos tienes. Quizá si algo te jode es que hasta Rajoy, que también fue ministro de cultura, pasó más desapercibido que tú (pese a ese patético cameo en “Jacinto Durante, representante”).
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c) EL RESTO DEL MUNDO DE LA CULTURA

Muchos han dicho, con preocupación (¿y qué hay de lo mio?), que “no sólo hay cine en el ministerio de cultura”. Como con miedo a que la Ministra se vuelva loquísima y crea que sólo tiene un ministerio del cine. Curiosamente, no vi esa preocupación cuando la cartera la cogían escritores o políticos como los anteriormente citados. ¡Tranquilidad, señores! Demos esos 100 días a ver, ¿no?. Es la primera vez que veo tanto revuelo con un Ministerio como el de Cultura. Y eso que se rumoreaba que se lo iba a petar ZP, ¡lo que nos hubiéramos perdido! ¡Que risas!
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d) LOS HUMANOIDES “INTERNAUTAS” ASOCIADOS.

Que bajo pseudo-representantes auto erigidos, y “asociaciones de internautas” son manipulados y confunden churras con merinas respecto a cánones, derechos de autor, libertad y libertinaje. Y para colmo, piden la dimisión de la ministra desde antes de que dijera ni mu como tal, en un intento de “aquí estoy yo soy muy importante”. Que sí, que campañas como “Ahora, la ley actúa” o esos insufribles anuncios que comparan bajarse una peli con piratear, robar un coche o robar un bolso, son detestables. Y más si nos obligan a verlos en nuestros DVDs comprados (eso nunca lo entendí, torpazos!).

Pero creo que la Ministra va a tener suficiente cintura y oído (bueno, oreja ya tiene) como para darse cuenta de que no se debe tratar de una persecución al usuario. Pero es que he leído cada tontería desinformada confundiendo derechos, impuestos, leyes, tasas y delitos que asustaba. Y eso sí que no (Mirad si queréis estos enlaces, que lo explican mucho mejor que yo AQUÍ el Pianista en un Burdel y AQUÍ respecto a la SGAE, cánones, derechos de autor y demás todo un experto en la materia. Y de paso AQUÍ dando un gran post al respecto el amigo Casciari).

Y vuelvo al principio del tocho este y no puedo dejar de preguntarme: ¿Qué es eso de “asociación de internautas”? Yo soy guionista e internauta. Seguramente, desde antes que muchos de los que berrean por los foros. ¿Y?. Me suena a algo tan peregrino como la “Asociación de gente con pelo” o “Asociación de usuarios de emails”. Además, ya ha demostrado alguno de esos luchadores internáuticos como Enrique Dans lo inteligente y sustentado que está su discurso panfletero, lo cual se puede ver AQUÍ.

Lo que si puedo, como autor, es elegir si quiero o no que mi obra se difunda gratis por el mundo. Si no quiero, se me debe respetar. Ese es el único principio que me vale. “La cultura es gratis”. No, amigos. La cultura es de libre acceso: para eso hay bibliotecas, videotecas, discotecas (me refiero a bibliotecas donde prestan discos gratis) y hasta videojuegotecas. Y sí, para eso está el “intercambio” en las redes P2P, que me parece cojonudo, legal y necesario. PERO, y es el único PERO que yo creo que es incuestionable: en el momento en el que alguien, ya sea un señor mafioso explotando inmigrantes, un tipo con publicidad en una web que gana dinero enlazando contenidos que no son suyos, o que obligue a mandar un SMS, o que pida una suscripción, o que, simplemente, ganen dinero con algo que ellos no han creado ni tienen derechos comprados (vamos, que no se remunere al que los tenga)… ese tipo es un pirata. Y punto. ¿Que hace falta una reforma en el sistema de ventas-ingresos del audiovisual para adaptarse a los tiempos? Claro que sí. Pero eso no justifica el delito.

Y ya por último:
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d) LOS GUIONISTAS

(Y por extensión trabajadores del mundo del cine y la tele), porque con lo de la Ministra Guionista, estamos a ver si ahora ya se nos hace caso, se nos escucha alguna vez para redactar leyes como la nueva y flamante “Ley del cine” (en la que JAMÁS se nos consultó nada) o por lo menos, conseguimos un convenio que regule nuestro trabajo, ya que en el actual convenio NO EXISTIMOS.

Algunas de estas pretensiones y muchas denuncias más, las recogieron en la última reunión del ÚNICO sindicato de guionistas de España: ALMA (Autores Literarios de Medios Audiovisuales), el pasado mes de diciembre. Ahora, en 4 clips montaditos majamente, se pueden escuchar y ver en Youtube y… aquí:

En resumen: que es un momento de cambios y todos estos actores están involucrados. Para bien, para mal, para internet, para el cine, para el sector audiovisual, para la cultura en este país… Y es que, como los cursis se dedican a decir en estas fechas, la palabra que se usa para “crisis” en chino significa a la vez tanto “peligro” como “oportunidad”.

Pues hale, a ver como pillamos la oportunidad… Yo por mi parte sí veo futuro al cine español. Y bastante inmediato. Pero va a haber que currar, pensar y trabajar mucho.

Pero guionista. Si de verdad quieres tener una oportunidad, por favor, afíliate a ALMA.

Y ya os prometo que voy a intentar no darle más vueltas a todo esto, que me duele mucho la cabeza. ¿A vosotros no?

Las lobas y el Lobezno: Hugh Jackman a tope.

Ando últimamente sorprendido por el nivel de locura feromonal que ronda en este país con un actor… ¡australiano! La primavera golpea fuerte y puede hasta noquear, cuidado.

Sí, amiguitos. Ha sido venir Hugh Jackman a darse una vuelta para promocionar una película de superhéroes y ya van todas con las bragas en las manos, dándoles vueltas en el aire cual bandera de “rendición” por si se lo encuentran. Nosotros, los machos, cuando vemos una jamona starlette no vamos con los gayumbos en las manos dando grititos. La vemos, la memorizamos y luego nos vamos a casa. Y allí ya tenemos a que dar vueltas con las manos… y grititos. ¡Gemidos! Quise decir gemidos. Bien, vale, olviden todo este último párrafo…

A lo que iba: la nueva mega-estrella ha nacido. Tras un currículum que incluye 3 películas haciendo de superhéroe, otra de cazavampiros, un intento de épica y un par de comedias románticas de esas de ver en el autobús y olvidar muy mucho (y eso que una era de Woody), el tipo se ha hecho un huecazo en el panorama cinematográfico y ahora es el tipo más deseado en medio mundo (lo dice la revista People, que lo declaró el tío más sexy del planeta, quitando a los guionistas -creo-)… y en España. Tanto que fue aparecer en el programa de Miradmeamimiradmeami Motos para promocionar su peli (es co-productor) y ya no se habla de otra cosa en el entramado femenino:

– ¿Ey, Escrito, viste al lobato en el Hormiguero?
– ¿A quién? ¿El de los coches? ¿El calvo enamorado de Fernand…?
– No, idiota. En el Hormiguero salió el mutante ese…
– ¿Flipy?
– No, no. El mutante guapo, el Hiu…Jak… Jiujitsu… Gene Jack… Jujá
– ¿Chimo Bayo?
– No joder. Lobezno. ¡El que está buenísimo!
– ¿Y bailó?
– Sólo para mi…

Me mola la documentación de Motos cuando dice “no me extraña que te hayan elegido para hacer de Lobezno, mides 1’88”. Guay Pablo. ¿Sabías que Lobezno no pasa en los cómics del metro sesenta? Precisamente en eso la película se separa del personaje de cómic. Vale, ya hablo de tonterías que no os interesan, malditas sacas de hormonas ¿verdad?.

Hay que ver que suerte estos del Hormiguero (bueno, suerte no, pasta y muy buen trabajo de producción, que eso es muy jodido). Hoy creo que va Hannah Montana (bueno, la actriz) que está por España. Me gustaría saber qué haría en directo con todos los comentaristas de este post que hice… Por cierto, el otro día en la radio Jamie Foxx sugirió a Miley Cyrus (Hannah) que hiciera una peli porno casera y le diera duro a las drogas, previendo una carrera como Britney, Lohan o Pamela Anderson. Va muy loco el Jamie. O eso o tiene más vista que su personaje en la peli de Ray Charles.

En fin, lo de Hugh en España ha sido un poco como lo de Sabrina en la nochevieja de más de hace veinte años, pero en el apartado femenino. ¿Y los tíos mientras qué opinamos de este menda? Pues opinamos… bien. Si es que encima, el cabrón, nos cae bien. Porque, a parte de interpretar uno de los personajes más carismáticos de nuestra adolescencia tebeil (iba a poner que también de nuestra madurez, pero que levante la mano el que haya madurado) como Lobezno y hacerlo bien, el tío es majete, no actúa mal, canta, baila, parece simpático, está “fielmente” (en fin) casado, adopta niños y va y presenta los Oscars y lo hace de la leche, cuando todos preveíamos un hostiazo.

Que todos dábamos por hecho que elegir un actor sin (conocida) experiencia previa en galas, presentaciones, sketches, etc… para presentar los Oscars era un disparate (créanme, yo he vivido varios de esos en algunos programas). Pues mira, no. El tío lo hizo sencillo, arriesgado, entregadísimo y brillante. ¡Argh!

Pero bueno, Hugh ahora está de moda porque presenta “X-Men Origins: Lobezno“, un spin-off de la serie de X-Men. La de Lobezno es una película que ningún talibán de los cómics creo que se ponga a despotricar como Watchmen, porque… da igual. No se basa en ninguna obra maestra, no es una historia anteriormente contada, es simplemente, una aventurita más de un personaje. Una franquicia. Cine de género. Pero ojo, que eso puede esconder una joyita disfrutable.

Lo que sí ha ocurrido es que, una vez más, la piratería ha golpeado y esta vez ha sido en la credibilidad de la película y su calidad y no en la recaudación. En algún momento del proceso de postproducción, alguien obtuvo una copia previa a estreno y la colgó en la red. Lo malo: que no estaba terminada. La 20th Century Fox envió inmediatamente un comunicado a todos los medios para que no efectuaran ningún tipo de valoración u opinión sobre la película, puesto que, según decían, los efectos especiales y de sonido aún no estaban retocados, la banda sonora no era tal y no era el montaje definitivo, porque faltaba muuucho metraje y había escenas que se iban a descartar. Tanto es así que un redactor de una web de noticias (Fox News, ya veis, todo queda en casa, manda cojones) hizo una crítica de la película (que listo eres, hacer la crítica antes del preestreno siquiera… a ver si vas a ser tú el crítico que robó el Goya aquel en paro) y le despidieron por ello.

Cabe decir que, cuando oí esto, pensé: “Sí, ya. Lo que pasa es que estáis acojonados. A saber qué ha salido de allí”. Y la vi. Sí, porque está por todas partes (no me costó nada y les aseguro que soy un torpe) y miles de páginas la publicitan (al lado de banners de publicidad) a gritos, en plan exclusiva. Mi lado friki-comiquero me hará ir igualmente al cine con ilusión, así como mi amor por la liturgia palomitera, pero quería ver si era cierto ese comunicado y si se notaban carencias…

Pues bien: se notan a lo bruto. Hay directamente partes “dibujadas” con ordenador con formas poliédricas cutres, gente que salta con cables, disparos que suenan como una botella de lambrusco abierta, etc… es TAN CUTRE esa versión que a los 5 minutos, la dejé y la borré. Tampoco tenía ganas de ver como iba, me apetece mucho verla en el cine, pero es que era flagrante que dolía. Os dejo unas pruebas maravillosas…



Y pensé: ¿Qué nos está pasando? ¿Nos estamos volviendo locos? Vale, está bien, todo el mundo quiere ver el estrenito de marras, pero… ¿hace falta jugarse el pellejo para verlo ASÍ? ¿En el fondo nos gusta el cine o lo que nos gusta es poder decir “eh yo la vi… ¡gratis!”? Hay cosas como los “screeners” (grabaciones hechas en el cine de la propia pantalla, de un estreno) que no las entiendo. NADIE va a poder justificarme que bajarse un screener (o “cam version”) no es apoyar la piratería. Pero esto ya es rizar el rizo.

Amigos de la libertad internáutica, vale que el intercambio de archivos sea libre. Es algo que todo el mundo entiende. Incluso el de productos con copyright y derechos de autor se prevé que nos los pasemos a lo loco (de ahí el canon). Pero… ¿los screeners? ¿los robos de discos antes de salir a la venta? ¿los robos de películas antes del estreno? ¿los robos de pre-airs de series americanas? ¿Eso es por “un derecho a la cultura” o porque somos una panda de desgraciados?

En fin, mientras pienso en todo esto, necesito un trago, aun a riesgo de encontrarme a Hugh Jackman, que últimamente, lo tenemos hasta en la leche

Si es que está en todo, el chaval. Y ellas tan contentas. ¿O no?

Pues eso.

La escena X de Tarzán

Hay domingos que estoy tan aburrido de mí mismo que fantaseo con la idea de cambiarme con cualquier otro. ¿Y para qué? Pues para vivir experiencias que ni jarto de vino, como ponerme un tanga, o estar casado con una bruja, o ser el sherpa que le lleva las maletas a Jesús Calleja… Cualquier cosa con tal que se me garantice el billete de vuelta a mi aburrida mismidad. Y esa fantasía se extiende también a este blog.

Sí, porque hay días que Escrito por no quiere ser Escrito por. Preferiría ser Louella, o Sergi Sánchez, o la Infiltrada… Pero confieso que a quién más le envidio el blog es a la Doctora Amor. Y eso es porque adoro el guionismo, pero yo lo que quiero en realidad es escribir post y más post sobre el placer sensual de ver los labios de Angelina Jolie en una pantalla de 5 x 9 metros. No me cansaría nunca.

Un punto de giro bien puesto siempre me gusta pero ¡ay! si me dan a elegir, prefiero el culo de Eva Mendes.

He encontrado una escena en You tube que pegaría más en el blog de la Doctora Amor, pero como hoy es uno de esos domingos en los que renuncio de mí mismo me voy a permitir el lujo de colgarla aquí.

Se trata de una escena eliminada de la película Tarzán y su compañera. Sorprende que en 1934 tuvieran la audacia de rodar una escena de desnudo para una película comercial, pero les sirvió de poco ya que en seguida tuvieron que eliminarla por las protestas de los mojigatos de siempre. Una pena, porque imagino lo turbador que debía ser sentarte ante una pantalla de cine con los ojos vírgenes de 1934 y ver los espectaculares cuerpos de Johnny Weissmuller y Maureen O’Sullivan jugando desnudos bajo el agua.

Una gozada antes y ahora.

Por cierto, antes de que los apuntadores que no descansan ni en domingo se me echen encima, aclararé que la Jane subacuática no es la misma Jane que Tarzán arroja al agua. Vamos, que dieron el cambiazo con la actriz y pusieron a una nadadora olímpica para conseguir que la coreografía fuese así de bonita. Y dicen que el cambio se nota en el tamaño de las tetas… ¿Lo notáis? Yo, no.

Yo es que soy más de culos.

Gossip girl: una serie de ciencia-ficción

El otro día vi en Cuatro el estreno de una serie que me dejó con el culo torcido: se llama Gossip Girl y trata de un grupo de jóvenes de la alta (altísima) sociedad de Nueva York. Se supone que es culebrón pero yo sospecho que como serie de ciencia-ficción funciona también de puta madre. Para ver Gossip Girl hay que hacer un ejercicio de abstracción similar al que se hace cuando decidimos entrar a saco en una historia tipo Battlestar Galáctica. Hay que establecer pactos con la ficción. Nuestro subconsciente dice: “vale, acepto el hecho de que los protagonistas no sean terrícolas, sino de Las doce colonias de Kobol, acepto que en vez de azufrarse con whisky lo hagan con un mejunje llamado ambrosía, acepto que ese monumento de mujer no sea en realidad una mujer, sino un robot dispuesto a aniquilar la raza humana…”

Con Gossip Girl uno tiene que aceptar que los protagonistas son unos chavales de 17 años pero que jamás, jamas, se comportarán como tales sino más bien como discípulos de La Marquesa de Merteuil y el Vizconde de Valmont. Otra cosa que hay que aceptar es que su nivel de vida es estratosférico: si salen de marcha lo hacen en limusina, si no tienen donde quedarse, reservan una habitación en el Palace, si tienen hambre, comen un sandwich de queso con aceite de trufas y si echan un polvo parece que están posando para un catálogo de Sisley…

Ya véis, los chicos de Sensación de vivir eran unos hippys arrastraos al lado de éstos, no digamos ya los de Física o Química o los de Mentiras y gordas. Son pijos y sin complejos, como Maria Antonieta exclamando “si el pueblo no tiene pan, entonces que coman pastel”.<img

Me ha gustado que la postura de la serie sobre el pijerío de sus personajes sea cínica y ambivalente: por un lado ironiza sobre ello, ridiculizándoles a ellos y a sus padres (los adultos son patéticos). Ahora mismo me estoy acordando de una escena en la que un chaval le dice a otro…

“Nosotros no tenemos derecho a elegir. Tenemos derecho a una sustanciosa herencia, a una adicción toxicómana y a la mejor universidad, pero no tenemos derecho a ser felices”

Pero por otro lado, la serie se revuelca en el lujo, con más gusto que una pulga en un abrigo de visón. Me parece una postura muy inteligente: autoironía pero sin prescindir de….

También me gusta que tenga un contexto tan marcado, que nos muestre un mundo -el de los pijos del Upper East Side- con sus propios códigos, que me resulta tan extraño y ajeno como el de una nave espacial.

Así pues, lo que tenemos entre manos es una historia de esas que llaman de amor y lujo, una telenovela nieta o bisnieta de Falcon Crest o Dinastía. Como en todo culebrón que se precie hay un amorío entre una chica rica y un chico pobre. Pero atención, porque aquí ser un chico pobre significa que tu padre es el dueño de una galería de arte. Pero lo más delirante es que padre e hijo parecen tener la misma edad (este es otro de los pactos con la ficción que hay que establecer en Gossip Girl: las supuestas edades de los personajes). A este padre le debió pasar lo mismo que al pobre crío inglés al que convencieron de que había dejado embarazada a su vecina. Afortunadamente luego le ha ido bien en la vida y ha podido fundar una galería de arte y pasar sus ratos libres en el gimnasio, además de criar a dos hijos que, si siguen la tradición familiar, en cualquier momento le hacen abuelo.

Leo en el archivo de Espoiler que Gossip Girl es una “serie de mala a malísima, a no ser que el espectador sea una adolescente de quince años de enorme incredulidad y escasas exigencias”. Hombre, yo no estoy de acuerdo. Creo que Gossip Girl es una serie bastante buena si no se pierde de vista lo que pretende ser: una telenovela para adolescentes. Bajo esta premisa hay productos mucho peores. A mí me entretuvo cien veces más que… pongamos esa ñoñería de Crepúsculo.

Eso sí, creo que las audiencias no fueron muy buenas, vamos que más que un sandwich de queso con aceite de trufa lo que se comieron fue una mierda.

Trumbo: cartas desde la cárcel

Dalton Trumbo era un guionista fuera de serie. Escribió los guiones de Espartaco, Vacaciones en Roma, El hombre de Kiev, Johnny cogió su fusil, The last sunset, Papillon, Éxodo, The brave one… y ganó dos Oscar que no pudo recoger por estar en la lista negra del macarthismo.

También era un ser humano fuera de serie que se negó a hacer de chivato y a dar explicaciones sobre sus ideas políticas al Comité de Actividades Antiamericanas, a sabiendas de que eso le dejaría sin trabajo en Hollywood por un periodo indeterminado de años e incluso que le supondría pasar un tiempo alejado de su mujer y sus hijos, encerrado, en la cárcel. Hizo lo que debía, pero lo que poca gente sería capaz de hacer.

Ayer por fin pude ver el documental Trumbo: la lista negra, del que ya hablé aquí hace tiempo y que es un relato de aquella época de su vida, hilvanado con las preciosas cartas que Trumbo escribía a sus familiares, amigos y hasta a la compañía telefónica. Si tuviera que elegir, no sabría con cual de estas cartas quedarme. Algunas son serias, barrocas, iracundas, un auténtico placer para el oído. Otras son irónicas, desenfadas y cariñosas. He decidido dejaros aquí dos cartas – las dos más personales- que fueron escritas desde la cárcel. La primera es una carta-poema, regalo de cumpleaños para su hijo. La segunda, es una bella declaración de amor a su mujer. Disfrutadlas y si podéis ved el documental. Merece mucho la pena, de verdad.

“Este día hace diez años, o mejor dicho esta noche, tu madre me dijo algo que me dejó espantado. Me susurró con incomparable dicha:
Mi amado esposo, querido, vamos a tener un hijo. De hecho, ya está casi aquí.
De un bote me planté en el suelo. Me caí de boca. Me levanté de un salto y me di contra la puerta. Volví a caerme. Me puse corriendo el traje y el sombrero, me caí por las escaleras, resbalé por el recibidor, di un salto mortal como un acróbata y llegué al garaje donde estaba el coche.
Metí a tu madre en él y conduje a través de la noche. Gritar de alegría, llorar, ir a toda velocidad con un ruido atroz. Menuda visión.
A medio camino del hospital el motor se ralentizó y tu madre y yo y tú, aún nonato, nos quedamos parados.
Ay, madre, ay de mí.
Mi corazón imploró clemencia.
El coche se ha quedado sin gasolina, se ha parado y no arranca.
Salí corriendo hacia una gasolinera a por una lata de gasolina. Llené el depósito con una manguera que luego tiré sobre la hierba. Salimos de nuevo a la velocidad de la luz. Los neumáticos y la madre gimoteaban como un babuino. En la oscuridad de la noche, mis ojos salvajes y brillantes. Llegamos después de resbalar durante una milla, y siete minutos después llegaste con una boca tan grande como la de un caimán adulto.
Tu madre me miró y yo la miré torvamente. ¿Cómo lo llamaremos?, dije suspirando.
Y ella dijo: Christopher.
Y así es como ocurrió, hijito mío. Mi ceñudo y deslumbrante y refulgente, mi tristeza y mi mal humor. Mi belleza y mi miedo.
Feliz cumpleaños de papá.

Dalton Trumbo, preso número 7.551″

“Querida mía,

¿sabes en qué estuve pensando anoche? En la noche en que una chica abrumada, asustada y llorosa subió a mi coche y me permitió llevármela. Y estuve pensando en la persona tan extraordinaria en que se ha convertido. Y llegué a la conclusión de que aquella noche fue la más afortunada de mi vida. Dentro de dos días será nuestro décimo tercer aniversario, y he estado aquí tumbado en mi litera pensando en ello. Los trece años parecen muy poco tiempo ya que ha sido una época muy feliz para mí. Todas las cosas buenas de mi vida se deben a ello. Y rememoro cada año con orgullo. Creo que nuestros hijos se enorgullecen de ello. Y aún más se enorgullecerán cuando sean más mayores.
Creo que las tres cosas que más deseo cuando salga de aquí son:

Uno, una copa.

Dos, un filete poco hecho.

Y tres, una sinfonía.

Cada vez me doy más cuenta de que cuando salga de aquí tendré que elegir qué clase de escritor quiero ser. Creo que sería mejor para todos que volviera a escribir novelas, con alguna incursión ocasional en el teatro. Seguramente tardaré años en recuperarme del golpe inflingido por la lista negra, pero el descubrimiento de los amigos que me apoyan con tan increíble generosidad quizá haga que la experiencia valga la pena.
Con mucho amor,

Dalton Trumbo, preso número 7.551

p.d: Con respecto al problema de los chicos, no tengo solución alguna. No tengo más remedio que adaptarme a la solución que tú creas más razonable. El problema es tuyo. Al fin y al cabo, son los frutos de tu lujuria desenfrenada. Y si ahora parecen un incoveniente, recuerda el gozo de su concepción.”

Control: un folletín de los buenos

“Vive a tope y deja un cadáver bonito que todos puedan adorar” es un concepto muy rock pero también muy de Semana Santa. Debe ser por eso que los señores distribuidores han decidido estrenar Control (2007) en estos días. Yo la he visto (no os lo vais a creer:… ¡¡pagando!!) con mi amiga E., con la que hace años también fui a ver “24 hour party people” en el festival de San Sebastián. Recuerdo cómo salimos del cine en aquella ocasión: emocionados y con ganas de marcha loca.

No fuimos capaz de encontrar marcha loca, pero a partir de entonces Joy Division pasó a ser uno de mis grupos de cabecera. Según se deducía de aquella película, Ian Curtis, su cantante, se ahorcó en el salón de su casa después de pasar unas horas viendo la tele. Un suicidio redondo, que se explica por sí solo, al menos para cualquiera que haya sentido alguna vez una terrible tristeza, un profundo vacío, tras una tarde entera de televisión. Yo lo reconozco: he pensado en quitarme la vida durante las pausas publicitarias de Cifras y Letras, pero no he tenido huevos, o he preferido esperar a ver si me salía la siguiente suma.

Ian Curtis sí se atrevió a cruzar la línea entre el pensamiento y la acción. Sólo tenía 24 años y, si nos atenemos a lo que cuenta la película de Anton Corbijn, la tele no fue el principal activo depresivo.

Al parecer, Ian Curtis se encontraba en una situación sentimental complicada. Eso y los continuos ataques de epilepsia son los dos principales motivos que le llevaron al suicidio. Corbin se basa en el libro de su viuda para contarnos -de una forma bastante edulcorada- que Curtis era demasiado joven y demasiado sensible para la crisis personal que se le vino encima. Estoy convencido de que a los fans más mitómanos esta película no les gustará. Ian Curtis no aparece como el héroe romántico atormentado por misterios insondables como sugieren las letras de sus canciones, sino como un chaval con problemas cotidianos y vulgares. Cuando termina la película uno se queda con la sensación de “vaya, hombre, si hubiera tenido un colega que le ayudase a mirar las cosas con un poco más de distancia…”. La dimensión humana prevalece sobre la dimensión rockera. Y eso a mí me gusta.

Mi amiga E., en cambio, como es menos blandengue que yo, salió del cine nada encantada:

– ¡Vaya folletín!

Pues sí, E. Pero un folletín de los buenos.

Y si queréis otra dosis de folletín + suicidio pasaros por el blog de Ángela y descubrid cómo muere una auténtica estrella.

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