Escrito Por

El blog de Escrito Por: guionista y, sin embargo, humano..

Archivar para el mes “febrero, 2009”

Alan Moore que estás en los bosques, santificada sea tu obra…

Así empezaría el Credo de los verdaderos y fervientes seguidores de la calidad narrativa en viñetas… para mi. Porque si en el que llaman 9º Arte, el cómic, hay pocos nombres que alguien se atrevería a poner como dioses absolutos, Alan Moore es uno de ellos.

Para los que no suelan leer cómics (muy mal, por cierto) les diré que el señor Moore es un afamado guionista. Todo lo afamado que puede ser un guionista y encima de cómics, claro. Pero entre los que entienden del medio, es quizá uno de los que más, un referente, un icono. Tanto, que empieza a traspasar fronteras de papel grapado: ahora se le conoce gracias al cine. Y últimamente habréis oído hablar de él porque es el creador, guionista y co-autor del cómic “Watchmen“, con inminente estreno de su adaptación en cine, dirigida por Zack Snyder.

Y es que las buenas historias y los buenos narradores, trascienden al medio. Pero en fin, no es del todo justa esta apreciación tratando de cine, porque Alan Moore siempre ha tenido una peculiaridad: pasa del cine. Y pasa mucho. Pasa del cine hasta el punto de que ni siquiera permite que su nombre figure en los créditos de las películas basadas en sus historietas, dejando solo al dibujante de turno en el habitual apartado de “Basado en el cómic/novela gráfica de…”, aunque todo el mundo sepa que él es el que debería figurar ahí con mayúsculas. Pasa tanto que si no llegan a tener los derechos de adaptación de esas obras las editoriales pertinentes (concretamente suele ser D.C.) creo que no veríamos ninguna de estas películas. Y viendo como han acabado adaptando sus obras, la verdad es que lo entiendo un poco.

Os dejo un listado de obras de Moore adaptadas al cine, con mayor o menor éxito.

V de Vendetta: La película no es terrible, pero teniendo en cuenta el nivel del cómic (probablemente la mejor o segunda mejor obra de Moore) deja mucho que desear. Convierte el mensaje sobre la anarquía en algo extraño y pervierte en cierta manera el mensaje. Moore renegó de esta película tildando el guión (que le mandaron) de “auténtica porquería”.

From Hell (Desde el Infierno): Un pedazo de novela gráfica del señor Moore que se podría convertir en el documento definitivo sobre Jack el destripador. Un trabajo de documentación acojonante que despedaza (jo, jo, no pude evitarlo) todas las teorías sobre el personaje para enarbolar una propia de manera magistral. Además, todo un estudio de la masonería acojonante. Lástima que todo esto se pierda en una película superficial que se centra en pinceladas criminales y en Johnny Depp. Pero bueno, no está mal, se deja ver…

La Liga de los Hombres Extraordinarios: Aberración de película. Despropósito inaudito sobre un material asombroso en el cómic y que merecía una adaptación decente, que no era tan difícil. Me temo que la llegada al proyecto de Sean Connery lo desvirtuó todo hasta convertirlo en una paparruchada vehiculada para su protagonismo estelar. Una pena. Y un horror de película, por dios. El cómic es una maravilla (cualquiera de los 2 volúmenes).

Constantine: Personaje creado por Moore dentro de la serie de “La Cosa del Pantano”, pero que luego ha ido creciendo de la mano de otros autores. La película, con Keanu, deja mucho que desear, aunque se pueda ver. Tampoco es un cómic referencial, pero si un personaje carismático con mucho cariño entre el público de comic-books.

Y ahora le toca el turno a Watchmen. Personalmente, creo que es una adaptación difícil, sobre todo en sólo una película. Watchmen es para muchos EL COMIC, con mayúsculas. Es el paso del género de superheroes clásico “hay un bueno- hay un malo” a una dimensión postmoderna, con un estudio pormenorizado de las personalidades, impulsos y pensamientos de los individuos que deciden ponerse una máscara, saltarse la ley y defender lo que consideran justo, de la manera que consideran necesaria. Si habéis visto las últimas películas de Batman, me entenderéis. Todo esto, empieza en Moore. Lo malo es que no llegó a cogerse la idea del todo, dejándola de un modo un poco superficial, pero fue un mensaje, un modo, que marcó la industria.

La obra de Watchmen sólo tiene una pega: después de ella, no hay sentido para seguir con los superhéroes. Es como un Ragnarok. Tras su muerte, sólo queda volver a empezar de nuevo, no hay más después de Watchmen. Pero no sólo eso la convierte en una obra maestra, no. La verdadera característica a destacar de Moore en Watchmen es que, junto a Dave Gibbons, desarrolla todo un listado de recursos narrativos, tan apabullante que define el futuro del medio. Watchmen viene a ser, en el cómic, lo que pudo suponer Ciudadano Kane en el cine.

Y es que Alan Moore es un autor meticuloso, que estudia cada página, cada palabra, cada bocadillo de texto. Un hombre que, para un comic book de 32 páginas es capaz de mandar un guión de 80, sin márgenes, sin división de párrafos, a letra pequeña. Un tipo que, como decía un amigo, si escribiera una lista de la compra en un folio y lo pasara a un dibujante, crearía otra obra maestra publicada.

Él vive en su casa de Northampton, en un bosque inglés, perdido y alejado de todo el mundo de la fama. Nunca va a convenciones, nunca recibe premios, no se deja ver mucho… vive para su trabajo, escribir, y para su vida de observación, lectura, investigación y misterio. Alejado normalmente de los medios, del bullicio, con fama de misántropo y extraño, ha provocado múltiples parodias de su comportamiento, que él recibe con humor. Y si no, mirad aquí este capítulo de los Simpsons en el que incluso se pone voz a si mismo. Un crack…

Pero si hay una palabra que puede definir la vida privada y las preocupaciones de Alan Moore es misterio. Y digo y repito misterio. Y os preguntaréis: “¿por qué, maldito bastardo, por qué lo dices otra vez, si ya te he leído?”. Pues bien, lo digo porque… es mago. Mago del Caos. Y sí, hace ritos mágicos. Ah. Que aún no os he presentado al amigo Moore, pues bien, es este.

Y esta es su mujer, con él, en una foto del día de su boda. Sí, en serio, no son del “Behind the camera: The Lord Of The Ring Vs. Miss Daisy”.

Sin duda, debe ser un tipo peculiar de trato, aunque todas las entrevistas que he leído con él le delatan como un hombre extremadamente educado, razonable y lúcido, que ama los cómics. Pero mira, tiene sus caprichos. Otros escritores como Ana Rosa, tienen sus ungüentos, esos “Esenciales”. Pues Moore, tiene sus pócimas y sus ritos del caos, que mola mucho más.

Pero a mi sinceramente, esto me da igual. Lo que me encanta de Moore es que, haga lo que haga, escriba del tema que escriba, sea fantasía, realidad, ficción… lanza hechizos de hipnosis en sus cómics y me engancha como no me ha enganchado nadie nunca. Hiper referenciales, con múltiples citas, guiños y recuperaciones de grandes clásicos de la literatura y la mitología popular, son una delicia que sorprenden en cada relectura.

Así que, así estoy, Zack. Así me tienes.
Estoy temblando entre ilusión y miedo con el estreno de Watchmen.
A ver qué pasa…
A ver qué has hecho…
Y por dios, que sea digna. Mucho más que tus 300.

Por cierto, si no conocen aún a Alan Moore y les ha entrado curiosidad, tienen una amplia obra que leer en cualquier librería. ¡Vean y disfruten!

Anuncios

Dreams on Spec: guionistas, sois los protagonistas.

Guionistas que os alimentáis de la mugre que se cuela en el ratón de vuestro ordenador, guionistas que escribís sin red y enviáis vuestros tochos a la productora de Almodóvar, esperando que alguien lea vuestro guión y grite “¡Pedroooo: aquí hay una película!”, guionistas que ansiais tener la suerte de Dustin Lance Black (reciente ganador de un Oscar) y de Nick Schenk, dos mozos que apenas acaban de meter el pie en la profesión y ya han colocado sus guiones a Gus van Sant y a Clint Eastwood… Guionistas soñadores -entre los cuales, me incluyo- hay un documental que habla de nosotros.
Se titula Dreams on Spec. Lo ha dirigido Daniel Snyder quien, según esta web , “trabajó junto a Tarantino y Roger Avary en el videoclub, así que sabe unas cuantas cosas sobre sueños imposibles”

(Inciso: joder con el dichoso videoclub).

El documental sigue durante un año los esfuerzos de tres guionistas principiantes por vender sus proyectos, y además, está salpicado de entrevistas a guionistas ya consagrados, como Scott Alexander (Man on the moon), James L. Brooks (Mejor imposible), Gary Ross (Pleasantville), Nora Ephron (Cuando Harry encontró a Sally)…y a estrellonas como Carrie Fisher

Al final del documental (OJO SPOILER), vemos que después de un año sólo uno de los guionistas aspirantes ha conseguido ver su guión rodado, lo cual no es un mal promedio (1 de 3), si atendemos al lema que aparece en el cartel:

“Every year screenwriters finish tens of thousands of scripts, but only a few hundred are made into movies”.

O sea…

“Cada año, los guionistas escriben decenas de miles de guiones, pero sólo unos pocos cientos se convierten en películas”

Totalmente cierto, dicho sea de paso.

Por si alguien tiene curiosidad, el guión vendido por el guionista aspirante es el de esta película: “Detrás de la máscara: El encumbramiento de Leslie Vernon”.

Os dejo con un vídeo del documental (en inglés, sorry):

Pelotas: vida inteligente en televisión

Atención, atención. Avisen a todas las unidades bots desintegradoras y asciendan a nivel 4 la alerta roja de ataque.

En contra de lo que se pensaba hasta el momento, se ha detectado vida inteligente en el territorio denominado España.

Los datos recabados hasta ahora por los científicos que analizan la ficción televisiva – que, como todos sabemos, es el único medio fiable para determinar con exactitud el C.I. terrícola – habían dado muestras de inteligencia latente poco desarrollada en la zona. A pesar de que ya se habían detectado destellos de sinapsis en unas pocas series, nada hacía pensar que esta inteligencia fuera a despertar del todo en un plazo menor a 5 millones de años.

El lunes 23 de febrero los humanos españoles invalidaron nuestras estimaciones estrenando una nueva serie denominada “Pelotas“. Estos son los dos individuos hacedores del programa: José Corbacho y Juan Cruz.

Obsérvese que nada parece indicar que posean una inteligencia superior al resto de hacedores de series españolas, sino más bien todo lo contario. Nuestros científicos sospechan que la alta calidad de la serie puede tener otras causas diferentes a la inteligencia de sus hacedores y han dado orden de que los individuos hacedores de Pelotas sean abducidos para proceder a la extracción de sus cerebros, que serán examinados con toda minuciosidad.

Adjuntamos dos documentos a este informe: un vídeo y un test realizado al grupo de humanos españoles que permanecen retenidos en el laboratorio de la nave nodriza. Las preguntas fueron realizadas tras el visionado del capítulo 1 y bajo detector de mentiras:

1- Humanoide, ¿como te sientes después de ver esta serie?

a) Bien.

b) Mal.

c) Sólo quiero acostarme y que mañana sea otro día.

90 % respondieron a)

2- Humanoide, ¿sientes el impulso de enrollar un periódico y golpear con él a algún actor de la serie?

a) No, ni se me había ocurrido.

b) Sí.

c) No, porque tendría que acercarme demasiado y me da asco.

90 % respondieron a)

3- Humanoide, durante el visionado ¿has sentido deseos de desatar las correas que te ataban a la silla, quitarte la ropa y correr en círculo por toda la nave gritando cosas absurdas?

a) No, mientras veía la serie me he olvidado por completo del infierno que me hacéis pasar aquí.

b) A ratos.

c) Me he dormido y he soñado con eso.

90 % respondieron a)

4- Humanoide, durante el visionado ¿has experimentado en algún momento el fenómeno conocido como “vergüenza ajena”?

a) No… qué raro. Ya decía yo que faltaba algo.

b) Sí, en algunas ocasiones.

c) Sí, mientras estaba despierto.

90 % respondieron a)

5- Humanoide, ¿sientes deseos de ver el segundo capítulo?

a) Sí.

b) Pseee… ¿No hay otra cosa?

c) ¡Acabad conmigo de una vez, por favor!

90 % respondieron a)

Agradeceremos la colaboración de todos los humanos que quieran realizar de forma voluntaria este test, aunque advertimos que no serán tomados absolutamente en cuenta sin detector de mentiras. Los que no hayan visto el capítulo pueden verlo en la web de TVE.”

Llegan los Oscar y yo con estos pelos

Tengo un domingazo brutal. Los domingos son los días más duros de la semana. Son el “antes de la oficina” y el “después de la diversión”. Cada domingo es una pequeña muerte. Cada domingo es un poco como este último plano de Centauros del desierto.

Pero este domingo es, además, el domingo de los Oscar. La gente que se porta bien, es decir, la gente que no se mete con Hanna Montana, ni con Crepúsculo, ni con Benjamin Button, ni con los críticos de cine… esa gente buena y ejemplar son invitados por otros seres humanos buenos y ejemplares – que además pagan la cuota de Canal Plus – a pasar la noche en su casa viendo la gala en directo.

Pasarán un buen rato. Beberán a saco. Criticarán los vestizados.

Y seguro, seguro, que cuando le den el Oscar a Penélope Cruz se levantarán todos a una del sofá y se pondrán a celebrarlo. Puede que hasta hagan una orgía.

Cabrones. A mí no me habéis invitado.

Sip. Hay que admitirlo: no sólo no estoy nominado, sino que este año tampoco he sido invitado a ningún fiestón de los Oscar. Lo más parecido a un acercamiento humano que he tenido a este respecto ha sido la invitación de Grom el Único a participar en su quiniela. Por lo que recuerdo, he votado esto:

– Oscar al mejor guión original: Escondidos en Brujas.

– Oscar al mejor guión adaptado: El curioso coñazo de El curioso caso de Benjamin Button (puaj!)

– Oscar al mejor actor secundario: Heath Ledger

– Oscar a la mejor actriz secundaria: Amy Adams (sí, antes he dicho que lo ganaría Penélope Cruz, pero me entró el pánico en el último momento y voté a la monjita).

– Oscar a la mejor dirección: Danny Boyle por Slumdog Millionaire (mientras en India queman carteles con su foto).

– Oscar a la mejor película: El curioso caso de Benjamin Button (puaj!)

No he votado con el corazón, sino con un boli Bic que mangué en Cajamadrid. Vosotros podéis hacer la quiniela también. No sé por qué, pero a Grom le entretiene.

Mientras tanto, combato este domingazo de hastío y soledad intentando comprender las reglas de este juego de mesa que me han regalado: el juego de mesa de Battlestar Galáctica.

Creo que va camino de convertirse en el regalo más deliciosamente friki que me han hecho nunca, pero no es eso lo que me preocupa. Lo que me preocupa es que se necesitan más de dos personas para jugar a él y dada mi popularidad últimamente no sé si conseguiré atraer tanto capital humano a mi alrededor. ¡Bah! ¿Qué más da? ¿Quien necesita a los humanos, pudiendo quedarse con los cylons?

A todos los que os habéis portado bien y aún recibís invitaciones para ver los Oscar, os pido en nombre de todos los apestados que, por favor, volváis para contarlo.

Crisis… what crisis?

Empiezan a sucederse cambios en el panorama audiovisual. De pronto, la crisis arrambla con todo de una manera decidida y la producción de este maravilloso país no va a ser diferente.

Sí, se supone que si hay crisis, hay mayor necesidad de entretenimiento barato y esto puede incluir el concepto de televisión. ¿Ve más gente la televisión? No lo sé. Pero tampoco nos importa. No nos engañemos. Para que la televisión funcione no importa que haya mucha gente viendo un anuncio de coches si no que se compren esos coches, para que puedan poner anuncios. Paradójico, pero es así.

Así que vale, la crisis puede afectar a las productoras de televisión. Ok. ¿Que van a cerrar muchísimas productoras pequeñas porque no pueden mantener unos mínimos de producción decentes a los precios que se manejan hoy en día? Quizás. Pero eso no me llama la atención (lo veo lógico, en las consecuencias de una crisis, como en cualquier otro sector). Lo que me llama la atención es que en un panorama dominado por unas cuantas “megaproductoras” con beneficios más que boyantes al cabo del año (y brutales en años anteriores), estas tomen medidas chabacanas excusándose en la crisis.

– Me llama la atención que determinada empresa audiovisual del globo tenga a sus puertas aparcados unos tremendos cochazos de sus jerifaltes (porque los yates los tienen amarrados en otro lado) e intenten convencer a la vez a sus ya de por si mal pagados subordinados con que deben bajarse los sueldos 200 euros, prescindir de bocadillos a mediodía en rodaje y de la fiesta de Navidad, además de otros factores.

– Me llama la atención que en notras productoras con despunte en los últimos años (y caracterizadas, en un principio, por su intento de renovar el panorama rescatando cerebros infravalorados de las garras de la anterior empresa), caigan en las mismas trampas y acaben llevando a cabo sus proyectos con plantillas plagadas de becarios a bajo precio, aguantando condiciones extremas.

– Me llama la atención que en otra más que empezaba a abrirse camino en el panorama de la ficción nacional con torería, a pesar de tener un departamento con cuarzo gatos, tire por tierra ese proyecto de crecimiento para optar a otro de “freelancismo” en el que no van a disponer de ningún guionista en plantilla proponiendo desarrollos. Es más, van a optar por “sugerir” a posibles trabajadores que desarrollen ideas que les puedan interesar, pero por su cuenta y riesgo. Y si les gustan, pues ir con ellas a alguna tele y “si nos dan vía pues ya hablamos de dinero”. Con dos cojones ahí puestos en una mesa, en la que apoyan los pies al hablar, mientras saborean su cigarrito.

Y no es el único sitio. Me llegan por muchos lados (y por el mío propio) la noticia de que es la nueva práctica de las productoras: recibir a gente que quiere entrar en el mundo del guión de ficción con una propuesta de TV-Movie a la carta. Hacérsela trabajar, planear tratamientos, encargarle un desarrollo, mandarle documentación… y de dinero “ya hablaremos si sale”. Es la misma historia que hemos oído siempre con los largometrajes de los productores pirata, pero en televisión. Genial. Lo que puede ser la solución, puede convertirse en la nueva vía del mamoneo: producción más barata, menos arriesgada y con un amplio campo de pringados a los que tomar el pelo.

El otro día hablé del panorama que se abría para nosotros gracias a la nueva moda de apostar por TV-Movies y Miniseries que ha desatado el éxito de El Castigo y el 23-F. Ahora todas quieren sus miniseries. Guay. Pero no a cualquier precio, señores. No aprovechen para abusar.

Tener un freelance no es tener un becario con “posibilidades”. Tener un freelance es tener a un profesional que cobra (y lo cobra a más precio que un fijo por razones obvias) cada minuto que dedica, como un fontanero, un obrero o un electricista. Nadie construye una casa y luego “si la vendo, ya veremos”.

Amigos de la tele, la crisis ya está aquí. Pero no se engañen. No es económica. Es de valores. Y últimamente me da por pensar que es endémica.

Críticos locos… ¿o locazas?

Hoy ha salido una columna en El País que me ha dado qué pensar. Habla del caso de Jade Goody, una chica que se hizo mundialmente famosa hace un par de años por demostrar su comportamiento racista en el Gran Hermano británico con otra concursante del programa, la actriz india Shilpa Shetty. La cosa trascendió a niveles estratosféricos. Si no recuerdo mal, creo haber visto el vídeo de la pelea hasta en el telediario.

Cosas de la tele, pocos meses después Jade Goody volvió a ingresar en la casa de Gran Hermano, pero esta vez en la edición india del concurso, y presentada (¡agárrate los machos!) por la misma Shilpa Shetty a la que poco tiempo antes insultó. Esto es… ¡qué sé yo! Como poner a Wyoming de tertuliano en Más se perdió en Cuba. Morbo garantizado.

Jade dijo que aceptaba el envite para “cambiar la percepción de la gente sobre ella”.

Pero – ¡atención: punto de giro! – algo descolocó los planes del concurso: a Jade Goody le diagnosticaron un tipo de cáncer y tuvo que abandonar el programa.

Y por supuesto, la cosa no quedó ahí. La tele es un traje de neopreno que se adapta a sus personajes, asfixiándoles si hace falta, y en este caso, lo que interesaba del personaje ya no era saber si Jade Goody había mejorado como persona, si se había empollado el libraco de Educación para la Ciudadanía, ahora lo interesante era ver cómo se enfrentaba a la enfermedad.

Pasado un tiempo, cuando ya es un hecho que la enfermedad de Goody tiene un pronóstico fatal, ha saltado la noticia de que se ha puesto en venta la posibilidad de grabar sus últimas semanas de vida. La protagonista vuelve a justificarse: dice que así asegurará la vida de sus hijos.

De eso trata precisamente la columna de Enric González en el País de hoy, un espacio dedicado a comentar y criticar los avatares de la televisión. Podéis leerla aquí.

Pregunta Enric González que de qué nos escandalizamos. Afirma que si la tele es asquerosa es porque nosotros también somos asquerosos:

“Hace tiempo era un tópico preguntarse, como si se hablara del colmo de los colmos, cuánta audiencia televisiva obtendría un suicidio en directo. Bien, puede decirse que ya hemos llegado a ese punto. Y más allá. En Internet se encuentra eso y cosas mucho peores. Nada es nuevo. La única diferencia con el pasado consiste en que ahora podemos mirar por el ojo de la cerradura. Y miramos. Supongo que eso dice algo sobre nuestra catadura moral.”

Estoy de acuerdo. Asiento a casi todo lo que dice Enric en su columna. Esta historia es triste desde varios puntos de vista:

Es triste que una chica joven se muera.
Es triste que ella quiera vender su muerte.
Es triste que nosotros queramos comprarla.
Es triste que nos interese la muerte de esta chica sólo porque sea ‘la mala’ de Gran Hermano…

Pero también es triste, Enric, que intentes justificar su comportamiento escribiendo cosas como ésta:

“¿Les parece mal lo que hace Jade Goody? Su padre era toxicómano. Su madre, lesbiana. Careció de educación y de expectativas.”

¿Qué coño tiene que ver que su madre fuera lesbiana? ¿Tener una madre lesbiana es la causa de una conducta reprobable? ¿Ser lesbiana es equiparable a ser toxicómano? En fin, se me ocurren muchas preguntas que hacerle a Enric González.

No hace mucho también me aturullé con unas declaraciones que hizo otro ilustre crítico, Carlos Boyero, sobre la película Milk, en las que curiosamente también equiparaba homosexualidad con toxicomanía y otras “taras” en general.

No sé qué les pasa a estos críticos, si es que trabajar en El País les vuelve tan machos o es que el periódico los recluta ya así.

El caso es que me ha dado por pensar que quizás Enric González no es tan homófobo como parece. Sospecho que a lo mejor lo que pasa es que su instinto de escritor le ha jugado una mala pasada y le ha hecho incluir el detalle del lesbianismo a sabiendas de que esos toques siempre interesan al lector. Eso es lo que nos pasa: queremos que nos lean más lectores, queremos que nos vean más espectadores.

Yo le he puesto el título a este post que me ha parecido más llamativo, Enric ha dejado caer que la madre de esta chica era lesbiana y Jade Goody ha vendido su enfermedad a una cadena de televisión.

¿Y vosotros?

Que me estéis leyendo ahora dice mucho de vuestra catadura moral: sois cojonudos.

¡ACTUALIZACIÓN!: ¡Dios mío! No todos sois cojonudos.

El curioso éxito del curioso coñazo del Curioso caso de Benjamin Button…

Una película que es tan curiosa, tan curiosa, que me provoca muchísimas preguntas (y no solo a mi), de lo curioso que es todo…

– ¿Por qué me da la impresión de que, si leyéramos de tirón el relato de Fitzgerald, duraría mucho menos la lectura que su versión cinematográfica?

– ¿Lo que querían era hacernos sentir que el tiempo iba hacia atrás y no hacía delante? Si es así, ¡chapeau! Parecía que nunca iba a acabar la película. Se supone que dura 2 horas 40 minutos y sin duda, se hacen más largas que toda una vida, al revés, al derecho, p’arriba y p’abajo.

– ¿Por qué todo el mundo que aparece en la película se ha querido marcar un disfraz “de viejo”? Parecía un concurso de maquillaje geriátrico. En un momento llegué a esperar que apareciera Julia Ormond 50 años después, de vieja, contando algo.

– ¿Por qué la película pierde ritmo por todas partes y encima insiste en copiar recursos tipo “Amelie” (lo de París y el taxi, lo del señor del rayo encima) para intentar dar algún punto de apoyo a una trama coñazo?

– ¿Por qué me da que, a parte del “uy, qué curioso, va hacia atrás” el resto de la película es asombrosamente sosa, previsible, manida y sin interés ninguno?

¿Qué le ha pasado a David Fincher? Tío, molabas más cuando metías la cabeza de la Paltrow en una caja de cartón

– ¿Cate Blanchett (mi ADORADA Cate) qué referente ha cogido para su personaje: el de Norma Desmond en El Crepúsculo de los Dioses? Estaba esperando que dijera en algún momento que ya estaba lista para su primer plano…

– ¿Y es necesario que hasta para coger un vaso de agua lo haga con un “cou-de-pied”? Vale, es bailarina, guay, pero joder… Menos mal que no era tornera fresadora que si no, le veo dando caricias en la cara a Brad Pitt con nefastas consecuencias.

– ¿De verdad es favorita en los Oscars?

– ¿Y si no estuviera Brad Pitt y el director fuera otro, también lo sería?

– ¿Y por cierto, si le dan el premio a Pitt, subirá él, el maquillador o el de efectos especiales?

– ¿O subo yo? Al fin y al cabo, tanto Pitt como yo hemos sido meros espectadores del peñazo este sin hacer una sola mueca (bueno, yo sí, bostezar).

– Eso sí, el que se va quitando indiscriminadamente la camisa para ver si engancha a cierta parte del público es él… trabajazo de Oscar.

– ¿Cuantos años han pasado desde Sabrina, Julia? Madre mía…

¿Y lo del huracán Katrina? ¿A que viene? ¿Y el reloj en el sótano inundándose? ¿Qué mierda es esta de la que no me estoy enterando?

– David, ¿de verdad te piraste porque no te dejaban montar la película a tu gusto… y era MÁS larga? ¿Aún?

– ¿¿Me estás tomando el pelo con el colibrí, David??

– ¿¿¿Y qué demonios es eso de “nunca sabes lo que va a pasarte” como frase mantra??? Joder, hasta la de la caja de bombones de tu otra película estaba más currada, Eric Roth. ¡Qué narices! ¡Hasta una psicópata como Piedad en un reality surrealista como el de los granjeros puede hacer una frase aún más currada con unas simples peras!

¿Qué está pasando en el mundo que esta película tiene 13 nominaciones a los Oscars? ¿Es que intentan imitar a los Goya y Los Girasoles Ciegos? ¿Van a pillar a Carmen Machi para presentar la gala a continuación?

Desde luego, cada vez que me pregunto esto, me doy cuenta de que sí, el caso de Benjamin Button es muy, muy curioso.

San Valentín II: Historias de amor que NO me asquean

Aunque ya he dejado claro que tengo el umbral de la grima bastante bajo todavía me quedan un puñado de historias de amor que no lo rebasan. Es más: incluso me agradan. Y puede que hasta me emocionen. En lo formal son igual que las otras: dos que se ponen ojitos y un montón de obstáculos hasta que llega el desenlace final. Entonces ¿qué tiene que tener una historia de amor para que no me asquee?

Que esté bien contada, por supuesto. Y quizás cierta austeridad: que no salga Julia Roberts llorando. Que no contenga frases de diálogo que parezcan plagiadas del diario de un escolar. Que no haya escenas de cama a la luz de las velas con caricias ralentizadas y música de fondo. En definitiva: que le hayan quitado la capa de caramelo a la manzana.

He hecho una pequeña selección que, como veréis, no puede ser más dispar e incoherente, a la espera de que vosotros la mejoréis con vuestras aportaciones:

Slumdog Millionaire: esta película está en la lista para cubrir la cuota de actualidad y ¡qué leches!, porque es una pequeña delicia. A algunos les parece un crimen contra la humanidad que se retrate la pobreza en la India con un aire tan pop y un fondo tan optimista. Pero ¡por dios! haceros socios de Amnistía Internancional y dejad de joder.

La princesa prometida:

Ya es suficiente garantía que William Goldman sea el autor de la estupenda novela en la que se basa, así como del guión de la película, una de las más divertidas de los años 80.

Porque La Princesa Prometida es una comedia, pero no una comedia romántica, sino una comedia loca-loca. Yo hay días que me levanto, me miro al espejo y me digo:

“Hola. Me llamo Íñigo Montoya. Tú mataste a mi padre. Prepárate a morir.”

Enamorarse:
Todo lo que puedo decir de esta película ya lo pormenoricé en este post. Una historia de amor adulta, inteligente y muy, muy creíble. Y vale, sí, sale la Streep llorando, pero os aseguro que merece la pena.

The Office: sí, volved a leer el título del post (Historias de amor…), así que una serie cabe perfectamente en esta definición.

La versión inglesa sólo dura dos temporadas y media, y da la sensación de que las tramas principales tienen su tempo justo y necesario. La historia de amor entre Dawn y Tim (Pam y Jim en la versión americana) es, según cuenta el mismo Ricky Gervais en los extras, el verdadero corazón de la serie. El mastuerzo que escribe estas líneas confiesa haberse emocionado hasta el moqueo con el desenlace de su ligoteo.

Podéis verlo en este vídeo:

¡Ya está aquí San Calentín! Ranking de películas románticas… y moñas a más no poder.

O San Corte Inglés, como ustedes prefieran. Sí, soy de esos descreídos a los que la fecha no solo les trae sin cuidado si no que tiembla al pensar que alguien pudiera, en algún momento, regalarle algo. Probablemente fuera con intención de demostrar amor, pero a mi me podría mostrar un callejón oscuro por donde huir.

Al fin y al cabo, lo más conocido del día de San Valentín es una matanza y la verdad es que a veces, me parece la celebración más coherente que se ha hecho en este día. Si quieren recordarlo ustedes así y con carcajadas, ya saben, en “Con faldas y a lo loco” pueden rememorarlo.

Pero no, no he navegado entre postales y postales de felicitación (que no felación) al correo de Escrito Por para recomendar películas de San Valentín, si no todo lo contrario: para hacer un listado de…


¡¡¡EL RANKING DE LAS PELÍCULAS MÁS INSOPORTÁBLEMENTE MOÑAS DE QUERERES QUE SE HAN HECHO JAMÁS!!!!

5. LOS AMANTES DEL CÍRCULO POLAR.

La cuota de cine español. Ana y Otto (el piloto) se quieren y deciden embaucarse en un coñazo pretencioso de mutua observación e interpretación muy española: hablando para el cuello de la camisa, sin vocalizar y en plan “intensito”. En una palabra: Medem. Además, fue ya como la sublimación del coñazo obsesivo de Julito (el de casa, el de siempre) con los círculos que se cierran y las cosas que se leen igual pa un lao que pal otro como su propio apellido. De palíndromo a paleto, hay pocas letras de diferencia, Medem. Cuidado.

Yo, si entro en la habitación de una chica y veo la película en plan póster o en un lugar preferencial, hago caso LITERAL a la notita esa que aparece en la historia. Sí. Esta. Si esa peli te espera en el cuarto, ¡salta por la ventana!

4. MÁS ALLÁ DE LOS SUEÑOS.

La vi por casualidad por televisión, creo que en un canal del cable y no podía dar crédito a lo que veía. Robin Williams (ya de por si cansino, agotador y ñoño cuando se lo propone -y a veces cuando no-) supera su papel de Patch Addams para interpretar a un marido ultra-enamorado que va al cielo tras morir en un accidente de coche. Un cielo moñas a más no poder, donde busca a su mujer, su gran amor, que se acaba de suicidar (es que sus hijos ya habían muerto antes en otro accidente, ya veis) y claro, va al infierno. Rollito cielo cristiano, vaya. Se supone que habla de lo que “hay después”, pero en vez de eso da entre miedo, vergüenza ajena y ganas de darle con una boina francesa al guionista y el director. Pero no amor. Terrible. Ñoñez+búsqueda de lágrima=combinación letal.

3. NOVIEMBRE DULCE.

Keanu Reeves y Charlize Theron. El primero un auténtico gilipollas, de los que vive para sus negocios y tal y cual, bla, bla, bla… La segunda, un encanto optimista y que disfruta de cada instante de su vida, bla, bla, bla… Y entonces, se conocen y zas: Se dan 1 mes para vivir juntos y que el gilipollas aprenda a apreciar la vida. El punto de partida ya es para ir metiéndose los dedos en la garganta pero es que lo de después ya es el morirse. Nunca mejor dicho. Porque ella va y resulta que está malita malita de lo suyo y va a espichar. Más lagrimas y no por la interpretación pésima de Keanu Reeves, no. Puf, es que da mucha grima, eh.

Eso sí, se convierte en una comedia cojonuda con este doblaje.

2. GHOST.

Otra de fantasmas y amor. Y uno, muere. Lagrimeo letal y unchained melody a tope. Yo creo que al final la película de amor perfecta es esa, en la que uno de los 2 muere. Porque si no, vale, acaba y uno sale del cine diciendo: “ya, sí, muy bonito pero a ver dentro de 1 año como están”. Y en estas, pues no puedes. Uno se va, muere, y quiere que “ella sea feliz” aunque sea con otro y “siga su vida”. Ahora ten el cuajo de hacerlo vivo, tío duro. Pero en fin, a lo que vamos: la peli es de un pastelón insoportable. Si ya dan grima vivos, cuando él palma y le ayuda a modelar en arcilla es insufrible. Y esa música, por favor… Además, qué narices, Demi Moore aún era plana ahí. Y Swayze encima venía de Dirty Dancing. Que tío…

1. LOVE STORY.

Ya solo por haber aportado al mundo la más espantosa música de ascensor o hilo musical de hotel rancio del universo, debería estar castigada. Pero es que no se contenta con eso, no. Encima, nos proporciona una de las más asquerosas mentiras y moñeces del mundo en forma de sentencia de “te lo digo yo” que odio. Y es la manida y repetida de: “Amar es no decir nunca lo siento“. ¡¡Vete a Parla!!. ¿Qué mierda es esta?

Encima, la película, empalagosa a más no poder, con 2 pánfilos de protagonistas, tiene otra muerte trágica y dolorosa. Esta vez, de ella. Lo de siempre: amor+lagrimita.

En fin, San Valentín, San Valentín… Menos mal que hay gente como Nacho Vegas que tiene el concepto mucho más claro. A parte de definir el amor como algo que consiste en “morir y matar” (hasta morir uno se dedica a matar), hace otras reflexiones más divertidas como esta con la que les dejo. Una maravillosa canción para que relativicen este día de los grandes almacenes. Lole y Bolan (un amor en teoría).

Feliz San Calentín. O no. No sé que será mejor.

Ah, y no os cortéis, en los comentarios tenéis la oportunidad de hacer “pim pam pum” a vuestras propias sugerencias para el ranking de morralla ñoña. ¿Cuales os parece que faltan?

Ni Johnny Depp, ni Hanna Montana ni el de Crepúsculo, en la tele de los USA, el guionista es el REY.

Sí, vale, el título del post no tiene mucho que ver con el contenido pero es que he descubierto que si pongo cualquiera de esos nombres en un post, se convoca a una legión de espíritus que inundan los comentarios con cosas cachondísimas. Si no miren aquí, aquí, o aquí y díganme…

Pero bueno, a lo que venía el post:

El pasado lunes leía una entrevista a Glenn Close en El País, en la que, como no (raro sería en el periodismo patrio), el periodista recogía la frase más escabrosa de las muchas interesantes que ofrecía, para escribir el titular, supongo que con su propio pene golpeando el teclado, de la excitación que tenía tras conseguirla. La frase anzuelo era:

“Meryl Streep es la única actriz de mi edad que interesa a Hollywood”.

¿Y por qué decía eso Glenn Close? Bueno, todo empieza cuando están hablando de Hollywood en general y de su relación (sieeeempre comentado este tema) con las mujeres de “cierta edad” en particular. Ya saben, esos pibones que relucían en su juventud en la gran pantalla y que luego, (pese a que se hayan inventado el maravilloso apelativo MILF estos pervertidos y cachondos anglosajones) son semi-olvidadas:

P. Hollywood parece haber cerrado las puertas a las actrices de su edad…

R. A Hollywood no le interesamos. La cultura de la juventud está muy comercializada en América y los estudios se sienten desbordados con los nuevos formatos digitales. Lo único que buscan a corto plazo es hacer dinero recurriendo a las viejas fórmulas, como la película El curioso caso de Benjamin Button, que no me ha gustado nada, a pesar de sus 13 candidaturas al Oscar.

P. La lista de candidatos también incluye a Meryl Streep por su papel en La duda. Su colega tiene 59 años, pero no para de trabajar en el cine

R. Sí, parece ser que Hollywood sólo tiene papeles para una actriz…

Ahí, donde duele. Que cabroncete… Glenn Close tiene 61 añitos, a todo esto. Y sí, quizá han pasado los años y ya no nos la imaginemos atacando amantes en el ascensor, pero yo creo que es de las pocas actrices que han tenido y tienen su hueco en la pantalla con cierta regularidad por muchos años que cumpla. Aun así, la verdad, creo que el problema que tiene es que en una selección de casting, la Close tiene las de perder con la Streep (me encanta llamarles así, como a las antiguas divas del cine, “la Garbo”, “la Dietrich”) porque encajan en el mismo perfil. De hecho, creo que si las intercambiaran en la mayoría de películas, podrían haberlas hecho cualquiera de las 2. Vale, sí, quizá la Streep es más melindrosa, suave y delicada mientras la Close tiene un punto de dureza interior, pero… ¿a que sí encajan?

Me aventuro a pensar, que en muchos casos, el papel ofrecido a la Streep tenía como “alternativa” a la Close por si lo rechazaba. ¡Seguro! Pero claro, la primera tiene tantas nominaciones y Oscars que en cartelera, los productores piensan que va a funcionar como un tiro. Y qué narices… que nadie llora como la Streep. ¡Si da gusto verla! Seguro que igual que a los cómicos les paran por la calle para que digan cosas graciosas, a la Streep la putean para que eche unas lágrimas. Y luego le aplauden. Y ya. Y si luego se queja, dirán: “caray, esta gente, qué se habrá creído, se le ha subido a la cabeza…”.

Así que a la otra, a la Close, no le quedó más que optar por esa “segunda vida” que es, al parecer, la televisión. Y de eso es de lo que trata la entrevista, en verdad. De “Daños y Prejuicios”. “Damages“, en el original. Sí, esa serie que últimamente está de moda porque toooooodo el mundo al parecer no ha dejado de verla nunca, hasta sabérsela de memoria y habían notado “sospechosas similitudes” con un estreno de Tele 5 hecho en nuestra piel de toro…

Sospechas (más o menos evidentes), por cierto, que se diluyeron tras segundo capítulo, como afirmaban los autores en un comunicado tras la polémica. Me da a mi que pagaron el pato de ser demasiado displicentes con lo que les pedían en la cadena. Al fin y al cabo, a todos nos meten la notita de “que se parezca a” o “quiero un X pero a la española” cuando vamos a mover un proyecto. Cosas de una industria, la española, que siempre peca de estar mirando hacia fuera, en vez de intentar sacar de dentro.

Pues bien, Glenn Close, lo tiene claro. Ella va a la televisión porque es donde disfruta. ¿Y por qué? Porque tiene la suerte de trabajar en la televisión norteamericana:

P. Muchos críticos sostienen que el verdadero talento está hoy en la televisión, en series como la que usted protagoniza. ¿A qué atribuye ese fenómeno?

R. La revolución empezó en la televisión por cable, con la HBO, que podía hacer lo que quería porque no tenía que apoyarse en los anunciantes. Y eso atrajo a muchos escritores que querían trabajar en libertad. La televisión acapara el talento porque allí el guionista es el rey

¡El guionista es el rey! ¡Allí, el guionista es el rey! Dios mío, desde que gané aquella corona en el Roscón de Reyes, nunca me había sentido así de feliz e importante. ¡Hay un lugar donde sigo siendo el rey!

El puto paraíso. El edén. La HBO. La tele americana. ¡Dios, hay que ir allá!

El rey. El que decide. El que se puede equivocar, pero que se equivoca él. El que decide que esa serie es así, por si misma, sin tener que ser como aquella otra que tanto le gustaba al directivo, porque esa ya está hecha. El que si piensa que ese personaje es un hijo de perra aunque protagonista, lo puede ser sin que le digan que no, que perdemos a tal público. El que si piensa que ese tema da para una historia cojonuda no le van a plantar unos abuelos y unos críos. El que si cree que el personaje debe decir una cosa, sabe que la va a decir…

¿O no, Close?

P. Se le atribuye la potestad de cambiar los guiones de Daños y perjuicios, aunque rechazara ejercer de productora.

R. Porque el personaje me exige mucho tiempo, aunque tampoco me gusta rondar por el plató sin hacer nada, así que funciono como una especie de productora oficiosa. Y, desde luego, puedo corregir un guión cuando tengo una buena razón

Ah. No… vaya.

Navegador de artículos

A %d blogueros les gusta esto: