Escrito Por

El blog de Escrito Por: guionista y, sin embargo, humano..

Archivar para el mes “noviembre, 2008”

Kira Miró, Fernando Tejero y otros actores haciendo ¡catapum!

Paco Cabezas (guionista de Sexykiller) ha tenido una idea para promocionar Aparecidos, su primera película como director: ha reunido a un grupo de actores y ha grabado sus reacciones mientras la visionaban.

La gracia está en que como es una película de ¡catapúm!, es decir, una película de miedo con sobresaltos, podemos ver a Kira Miró, Alejo Sauras, Fernando Tejero, Manuela Velasco, Macarena Gómez y a otros tantos dando botes en la butaca y poniendo caras – más o menos creíbles – de terror.

Pero para mí la verdadera gracia está en otra cosa: en joder la marrana poniéndoles nota. ¿Quién me convence de que está pasando auténtico miedo y quién no? ¿Quién actúa como si se encontrara en el casting de una peli de terror (pensando quizás, en que Paco le contrate para la próxima)?

En otras palabras: ¿a quién se le nota más que sabe que le están enfocando?

Veamos…

Manuela Velasco: Sobreactúa en el susto, pero luego suelta una risilla final que hace creíble el asunto.

Nota: 7

Kira Miró.

¡No me gusta nada! Hace una cosa con las manos que me recuerda a Ortega Cano en los vídeos de El Intermedio…

Nota: 4

Daniel Freire: al pobre le ha tocado al lado de Kiró Miró, así que he tenido que ver el vídeo 4 veces hasta poder concentrarme en él… y me he quedado igual que antes. Se tapa la cara fingiendo agobio, pero yo creo que la butaca está más asustada que él.

Nota: 5, por discreto.
Alejo Sauras: Da unos saltos que parece que alberga un muelle en el ano… Está claro que ha pasado demasiado tiempo al lado de ese maestro del histrionismo que es Jesús Bonilla.

Nota: 0

Fernando Tejero: de la misma escuela jumping que Alejo Sauras pero más auténtico. ¿Por qué más auténtico? Ni zorra man, no soy Stalivnasky, pero a Tejero me lo creo más. Y punto.

Bueno, venga, va: un 5.

Úrsula Corberó y Javier Calvo: los chicos de Física o Química se esfuerzan en parecer verdaderamente aterrados. Ella hace ejercicios de respiración preparto… él intuye que la están enfocando a ella y se arrima para no quedar fuera de plano.

Les pongo un 0 y un 6, respectivamente (el 6 de él es por haber aprendido a chupar plano tan pronto. ¡Bravo!).

Ana de Armas: la joven actriz de El Internado parece realmente una criaturita asustada. Pero lo cierto es que su plano dura muy poco… ¿por qué será?

Le pongo un 8.

Álex González: Dioooos. Eso de arrascarse la cabeza con preocupación, como si fuera James Dean en Rebelde sin causa… arghh!

Nota: – 0 ‘ 50

Macarena Gómez: otra que traga saliva y pone gesto grave como si estuviera en la sala de espera de Guantánamo… ¡que estás viendo una peli de miedo, no “En el nombre del padre”!

Nota: 3

A lo mejor me paso de escéptico, pero como habréis notado la mayoría de los actores me parecen sobreactuados… Me gustaría saber vuestras puntuaciones, a quién os creéis y quién os mosquea más que el prometido de la Duquesa de Alba solicitando la separación de bienes.

Os dejo con el tráiler de la película (que tiene muy buena pinta, por cierto) y una entrevista a Paco Cabezas en Blog de Cine.

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Vamos con la coletilla… That’s What She Said!

Ya sabéis de mi adoración por 30 Rock y The Office, esos dos cumbrazos del humor. E incluso adivino, que a muchos de vosotros, os pasa lo mismo. A otros no, porque aún no las habéis visto… ya os vale.

Son dos proyectos similares: gente en el trabajo, pero con la diferencia de que en el primero, ese trabajo es la televisión (show bussines) y en el segundo es… cualquier otro trabajo de oficina (bussines a secas). Pero en el fondo, viven de lo mismo: cotidianeidad. Las mejores tramas de la primera giran en torno a conflictos personales y laborales y el éxito de la segunda está en la identificación de esos personajes con nuestro lugar de trabajo. Porque, sí, las redacciones y oficinas de las productoras se parecen muchísimo más a la de The Office que la de 30 Rock, lamentablemente. Demasiado. Asusta el parecido.

Eso sí, no sabría decir si se parecen más a la oficina de The Office en la versión UK (la original), en la versión USA (la de Steve Carrell) o en la… atención… ¡versión Chilena!

¡La Ofis! Qué cracks. Sin duda, han sabido coger el espíritu de la serie: la vergüenza ajena. Ahora sólo les hace falta aplicárselo a los personajes y no al producto, porque vaya tela… hasta la canción de El Puma (numerán, numerán) de fondo. Guau!

Como favoritas estoy entre esa versión y la anonadante versión de unos estudiantes yankees de español, la verdad. Para que luego digan que la culpa de que una serie sea mala la tienen los guiones…

Pero bueno, a lo que iba: El otro día estaba revisitando la Temporada 1 de “30 Rock” (o Rockefeller Plaza, para los que prefieran escuchar a otra gente distinta a los actores hablando por la tele) cuando llegué al capítulo 12 y me encontré con la constatación de que la gilipollez de la que les venía a hablar, la hacemos todos, hasta Tina Fey…

Os lo pondría en vídeo, pero a ningún desgraciado le pareció suficientemente graciosa la escena como para colgarla en Youtube, así que, os dejo con la fotonovela:

Boo-yah!
Obviamente, nuestro amigo Donaghy no se queda atrás y tras proponerle que le acompañe a una fiesta, por favor, Lemon responde:

A lo que le dan su merecido…

Y Boo-yah!

El fenómeno boo-ya es grande, se extiende, pelea por abrirse un hueco en las salas de lo políticamente correcto y bienpensante. Pero a mi lo que me recordaba es a la coña igual igual que tienen en The Office y que ya es patrimonio de la humanidad. El mítico… That’s What She Said! (“Eso mismo dijo ella” en la versión doblada) de Michael Scott.

Sí, vale, el personaje de Steve Carrell en The Office es muy desagradable… o más bien, vergonzoso. Pero confesad, ¿no habéis hecho esa bromita alguna vez en la vida? O lo que es peor ¿no habéis empezado a hacerla desde que habéis visto estas series?

Yo doy un paso al frente. En un grupo de compañeretes del gremio, en el trabajo, pusimos de moda la frase (antes de la etapa The Office incluso) de “Si me dieran un euro por cada vez que me dicen eso…”.

And now: What’s that you say?
Animaos, venga…

¡Peeeeeene! : a los Oscar con Vicky Cristina Barcelona

Imaginad esta escena pero al revés:

Pedro Almódovar sale al escenario del Teatro Kodak de Los Ángeles, con el sobre de las nominadas a mejor actriz de reparto:

“And de Oscar goes to… PEEEEEEENE”
No lo descartéis tan rápidamente. Al parecer, Los Angeles Times ha publicado una lista-quiniela (es decir, una lista de chichinabo, sin ningún valor oficial) según la cual nuestra Pe estaría entre las nominadas a mejor actriz por su actuación en Vicky Cristina Barcelona. Y aunque sea de chichinabo, si Los Ángeles Times dice que “podría estar” es como para ir abriendo hueco en la estantería de tu casa, Pe. O si quieres lo dejamos en la mía, cariño.

Pero…

(siempre hay un “pero”, ¡maldita sea!)

…tampoco descarteis este final para la escena: Penélope Cruz sube a recoger su Oscar, feliz como una perdiz y saltando como un canguro, y desde la platea un actor secundario de segunda fila le arroja un huevo podrido directo al escote de su vestido palabra de honor al grito de: ¡Esquirola!

Y es que la Screen Actors Guild (SAG) está a un pelo de gamba de declarar la huelga, más o menos por los mismos motivos por los que fue declarada la huelga de guionistas el año pasado: los derechos residuales de Internet. Solo que en este caso las pérdidas para la industria de Hollywood serían mucho mayores, ya que el SAG está formado por más de 120.000 actores.

Según esta noticia de LaguíaTV, a Ben Stiller se le pone mirada Zoolander sólo de pensarlo.

El 22 de Enero sabremos si Penélope ha conseguido la nominación.

J.J. Abrams y sus muñecos de Lost

El otro día me hicieron un regalo muy raro. Un colega se presentó en mi casa con un bulto debajo del jersey.

– ¿Eso que es? ¿Cerveza?

– No. Una muñeca.

Así fue como la muñeca Leonor entró en mi piso de soltero.

– He pensado que te gustaría tenerla y como no te regalé nada por tu cumpleaños… pues eso.

– Jo, Rafa, muchas gracias… ¿Eres gilipollas?

– Escri, tío. Qué desagradecido. Esto es un gancho para las mujeres.

– Mmm… Me gustan mayores de seis años.

– Hazme caso: tú deja la cabezona ésta bien visible en la parte de atrás del coche. Así es como le dices al mundo “soy un tío casado, tengo hijos”, y automáticamente multiplicas por 100 tus posibilidades de ligar.

– ¿Tú crees? ¿No será al revés?

– Nooo. Un hombre que ya está pillado es mucho más atractivo que un hombre soltero. Los hombres solteros de tu edad dan asco. Son como los últimos melones del súper: si otra lo ha dejado ahí, por algo será.

– Entiendo… Sólo le veo un problema a esto.

– ¿Cual?

– No tengo coche.

– Ah… Bueno, pues llévala en brazos cuando salgas a la calle.

– ¿?

– No es tan raro… Tú plántate en la puerta de un colegio con la muñeca. Pensarán que eres un padre que está esperando a su hija.

– ¡No! Pensarán que soy un degenerado. Llamarán a la policía… Imbécil.

– Bueno, no te pongas así. El año que viene te regalo el coche.

En cuanto mi amigo se fue me metí en Internet para poner un anuncio. Quería vender o regalar la muñeca a alguna mujer menor de seis años. Fue así como descubrí que la muñeca Leonor está agotada y se cotiza muy alto. Extrañado, llamé a mi amigo.

– Rafa, sólo por curiosidad. ¿Cómo has conseguido la muñeca? Ya no la venden en ninguna tienda. Es un objeto de coleccionista.

– Ok… Me has pillado. En realidad no la compré. Se la robé a una niña que estaba jugando en el parque.

– Por eso la escondías debajo del jersey.

– Claro. ¿No te extrañó que no llegase envuelta papel de regalo?

– No.

– Si quieres te digo la dirección del parque. Así puedes devolverle la muñeca a la cría… Me siento un poco culpable.

– No. Tengo una idea mejor. Adiós Rafa.

Volví a Internet y saqué a subasta mi muñeca Leonor. Con el dinero que gané me compre otros muñecos mucho más de mi gusto.

Una especie de “clips” basados en los personajes de la serie Lost. Aquel que esté interesado puede comprarlos aquí.

Con el dinero que me sobró todavía pude agenciarme un muñeco realista de Jack Shephard, que lleva un pequeño traje de mejor calidad que cualquiera de los de mi armario.

No sé qué opinará J.J. Abrams de todo esto. Supongo que debe ser un honor que alguien convierta en material no biodegradable los personajes que tú mismo has creado sobre el papel. Algo así comentaba Vigalondo el otro día, sobre la creación de un icono a partir de la momia rosa de Los cronocrímenes.

En cualquier caso, dentro de poco yo y mis amiguitos de plástico nos sentaremos en el sofá a ver la quinta temporada de Lost. Sé que este dato multiplica por cero mis posibilidades de convencer a una mujer de que no soy el último melón del súper… Pero al menos es un dato real.

Os dejo con la promo de la 5ª:

La guionista nazi

No voy a hablar de ninguna compañera de trabajo, no.

Alguna he tenido con tendencias filo-irritantes, y aunque me la imagino perfectamente vestida con el uniforme de celadora de Bergen-Belsen, no creo que sus “travesuras” vayan más allá de fastidiar a los compañeros de trabajo…

Además, estoy seguro de que había mujeres nazis mucho más compasivas que ella. Mujeres que eran nazis por ignoracia, sólo porque lo eran sus maridos. O precisamente porque ellos NO lo eran.

Quizá sea ese el caso de Thea von Harbou, esposa de Fritz Lang y guionista de muchas de sus películas, algunas de ellas basadas en sus propias novelas: El testamento del Dr. Mabuse, M el vampiro de Dusseldorf, Metrópolis (considerada por muchos como la primera película de ciencia ficción)… Por poner sólo unos ejemplos de peliculones que aparecen en todos los libros de historia del cine.

Aquí les tienen a los dos, antes de que Hitler la liara parda… Yo juraría que están haciendo los crucigramas del domingo.

THEA: Fri, cariño, palabra de cuatro letras que empiece por P.

FRITZ: Mmmm… Me “piro”, vampiro.

Y Fritz se piró en 1933, dejando atrás once años de matrimonio y otras tantas peliculas juntos. Fué la misma noche que Goebbles le ofreció hacerse cargo de la dirección de la UFA.

Al parecer Fritz (con dos cojones) advirtió a Goebbles: “Mis abuelos eran judíos”. A lo que el ministro respondió: “Nosotros decidimos quien es judío”. Fritz repuso que se lo tenía que pensar y un rato después estaba solo, sentado en un tren rumbo a Francia, en lo que parece uno de esos actos impulsivos pero que llevan tiempo barruntándose en la cabeza.

No sabemos cómo se lo tomó Thea, pero poco después se divorciaron y ella se quedó en Alemania haciendo películas de esas que llaman de propaganda nazi.

Fritz se instaló en Hollywood y continuó engordando los libros de historia del cine por derecho propio con películas como Furia, La mujer del cuadro , Deseos humanos, Los Sobornados, etc…

Pero es muy conocida la frase que la siempre incisiva Dorothy Parker le dedicó:

“He aquí un hombre que está donde está gracias al sudor de su frau (esposa)”

Os dejo con un extracto del documental “El Círculo del Destino” en el que se dicen cosas muy interesantes sobre la relación entre Thea y Fritz (a partir del cuarto minuto, más o menos) y sobre la posibilidad de que Lang asesinara a su esposa anterior (¡arrea!)

La Lista de los Jueves: Secuelas que cuelan

Aquí está la lista de los jueves, que como veis, llega en viernes.

Si la semana pasada hablaba de los fiascos que a veces producen las sagas al intentar estirar un chicle demasiado y sin gusto ni nada (ni con agua… ¿vosotros no tomábais agua para prolongar el sabor del chicle de fresa ácida en esos tiempos de 5 duros para toda la semana?) esta semana, como prometí, voy a hacer mi subjetiva lista de 5 grandes segundas partes.

Ya hablamos de lo duro que es que te comparen con tu hermano mayor todo el rato. Incluso que heredes su ropa y no puedas desmarcarte de ciertos aspectos de su personalidad. Hasta que, en el cole, los libros ya subrayados previamente te recuerden que no debes salirte de lo marcado por él. Pero oigan, no todo está perdido: en estos ejemplos que vamos a ver, los autores han sabido combinar esas pautas ya marcadas y convertirlas en ventajas, dando un paso más en la historia de los personajes (o en la de ese universo particular).

Evidentemente, va a salir una lista un poco “Mainstream”. Más que nada, porque la mayoría de “segundas partes” se dan en taquillazos de superproducciónes. Que conste que iba a poner alguna más propicia a un blog de cine, como “Regreso a Howards End“, pero al parecer no hay una primera parte que se llame “Howards End”, si no que es esta misma película la que se llamaba así y los de la distribuidora española ese día estaban de cachondeo. Que cosas. Así que allá voy:
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5. TOY STORY II

Si la primera ya era deliciosa (siempre he querido utilizar este adjetivo de manera snob, perdónenme ustedes) la segunda sobrepasa todo límite del encanto. Una comedia de libro perféctamente ejecutada y animada por los chicos de Pixar y que tiene un estupendo guión de aventuras. Dentro de ese mágico grupo de películas que maravillan tanto a niños como adultos (y me da a mi que más a los segundos). Definitivamente, una obra maestra donde Mr. Potato nos vuelve a conquistar el corazón.

4. TERMINATOR II

La primera entrega es excelente, quizá más en el terreno del terror que de la ciencia ficción. La segunda es simplemente espectacular. Efectos especiales a troche y moche (sí, también quería decir esto) pero usados con cabeza y un guión que consigue de manera sobresaliente meterse en la peligrosa jungla de los viajes temporales y salir airoso. Lo único malo es que, como dice el androide, la saga repite: “Volveré” y hace una tercera parte bastante prescindible. A ver qué pasa con esa cuarta que ya suena, con Christian Bale a la cabeza.
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3. EL IMPERIO CONTRAATACA

Sí, vale. No es “teóricamente” la segunda parte, porque debería serlo “El Ataque de los Clones“, pero qué queréis que os diga, intento vivir en un mundo imaginario sin esas 3 precuelas. Y en ese mundo, Empire Strikes Back es la reina. Oscura, tenebrosa, pesimista y llena de obstáculos, consigue cumplir estupendamente con su papel de “punto de giro” dentro de la trilogía original y a la vez, tener entidad propia. El guión es muchísimo más dinámico y divertido que su predecesora (que sinceramente, tiene un bajón de ritmo chungo chungo enmedio) y se nota la magistral mano de Lawrence Kasdan en el guión, sobretodo en la maravillosa relación de Leia y Han Solo. Y bueno, encima, tiene ESE momento revelador que todos hemos repetido una y mil veces y que esperamos decir a nuestros hijos (pobres) y que hasta en otra de las películas de este ranking han homenajeado.
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2. BATMAN RETURNS y BATMAN: THE DARK KNIGHT.

Ex Aequo para las dos, la de Tim Burton y la de Christopher Nolan, porque son quizá las 2 mejores de todas las que se han hecho sobre el personaje. En las dos se comparte un mismo hecho: el éxito de la anterior les ha dado más cancha a sus autores. Y se nota. Es algo que también comparten X-Men 2 y Spiderman 2, donde los guionistas han podido desarrollar mejor los personajes y su mundo sin tener a los doberman de la productora tocando las narices en todo.

En “Batman Vuelve“, Burton decide investigar (una vez más en su carrera) en el lado oscuro de sus verdaderos protagonistas, el Pingüino (De Vito) y Catwoman (Pfeiffer), dejando a Batman como un secundario de lujo que ronda por la ciudad de Gotham. Para algunos, una película larga y aburrida por su supuesta falta de acción. Para mi, un desarrollo de universo y personajes entretenidísimo.

Y en “El Caballero Oscuro”, Nolan hace un peliculazo. Así, con todas las letras. Trasciende el género. Y todo lo que tengo que decir, ya lo dije.
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1. EL PADRINO II.

Un tópico. El ejemplo clásico de que hay segundas partes que pueden ser hasta mejor que las primeras. En eso hay 3 frentes: unos opinan que es mejor la primera, otros la segunda, otros que las 2 son igual de grandes, elija su opción. Eso sí, donde ya casi todos coincidimos es que en la tercera, Coppola se pasa 3 pueblos (Pacino se pasa unos cuantos más) y que, sobretodo, la escenita de su hija es para quedarse contento, vamos.
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Y ahora os toca a vosotros… ¿me he dejado alguna? Seguro que sí (incluso a sabiendas, como Mad Max II, El Templo Maldito, Rocky II, Aliens, Regreso al Futuro II e incluso, por qué no, Antes del Atardecer…). Digan, digan, que esto es suyo.

Estreno de 007: Oh Solace Mío!

Está a puntito de llegar James Bond: Quantum of Solace“, la segunda de Daniel Craig y ya hay muchos que están ansiosos por saber más datos sobre ella.

Pero no, no es que esos ansiosos quieran saber quien actúa, de qué trata o si los actores sufrieron riesgos físicos en el rodaje. Más que nada porque no han dejado de darnos la tabarra con todo eso durante semanas preparando el estreno de este viernes. Lo que quiere la gente saber es… ¿qué demonios quiere decir “Quantum of Solace”?

Según he investigado (mi inglés no da para tanto), no significa, como yo pensaba “un solazo que te cagas” si no que se refiere a, más o menos, “un poco de comprensión”. O como contaba haber oído el autor de un divertido blog: “Un poquito de por favor”.

Pero lo del estreno de marras no solo colea por lo pesaditos que se están volviendo con la promoción de la productora: al fin y al cabo, es su negocio, hacen bien. Ya me gustaría a mi que los proyectos en los que he trabajado tuvieran esa promoción. Lo malo viene cuando ves que sí, es su negocio, pero la promoción se la pagan más de 5 millones de habitantes de una comunidad porque a sus locos dirigentes les ha entrado un ataque de eventitis que no pueden consigo mismos.

Y es que en este loco mundo del subvencionismo español que tanto se echa en cara, descubrimos que la Generalitat Valenciana (y el Ayuntamiento de Valencia) se ha gastado del erario público, en 1 día de pre-estreno de la última de James Bond, el mismo dinero que va a destinar el próximo año 2009 a la financiación de largometrajes. Ole.

Sin duda, un dato que debería dejar el mundo político y cultural del país (de la región ya ni te cuento) agitado, no removido. Pero no, aquí no pasa nada, señores… sigan jugando.

Yo, por si acaso, este viernes no iré a ver la de James Bond, porque me temo que será, sin duda, otra de esas aburridas películas españolas que viven de la subvención.
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Nota: Un genial post de El Guionista en Chamberí también ilustra el suceso de manera muy divertida.

Sacando los colores

Tenía un profesor de “lo que fuera que estudié para acabar dedicándome a esto” que siempre insistía en que, en televisión, no se deben emitir películas en blanco y negro. No es que fuera una norma supersticiosa (como al parecer lo es invitar a Raúl Sender o siquiera mencionarlo, también os lo digo) o un pacto secreto para reservar las grandes obras a un formato donde apreciar mejor los contrastes de negros y grises. No. La razón era simple (como él):

Es que si pones una película en blanco y negro, la abuela de la alpujarra que esté viendo la tele, lo primero que hará será darle un golpe a la tele porque creerá que está rota. Y luego, cambiará de canal. Verá que en otra hay color y se quedará allí.

Con dos… bueno, iba a decir una palabra pero creo que no es un tipo que pueda presumir de eso. Ahora este señor dirige en la sombra los destinos de una televisión autonómica (pese a no ser de esa región, igual que el presidente del ente, que gracioso). Sí, ESE tipo, es el que manda en una televisión importante. Y pública.

La abuela de las alpujarras no fue la primera vez que vino a visitarnos a clase. Muchas otras veces aparecía por el encerado, no para traernos jamón, lomo de orza ni nada, no. Venía para avisarnos de un concepto claro para su “nieto” televisivo:

“La gente es imbécil y hay que dárselo todo mascadito y fácil porque si no te cambian de canal. Lo importante es el criterio mínimo común.”

O por lo menos, eso es lo que pensé que quería decirme este hombre. Obviamente, no le hice mucho caso.

El cine en blanco y negro siempre ha tenido esa etiqueta para mucha gente de “antiguo”. Algunos, como este paleto realizador, directamente lo clasifican como género y de paso, lo desprecian. Pero no se crean, que una vez conocí a un amigo que decía, sin rubor, que a él las películas que le gustaban (igual que alguien habla del tipo de tías que le van, como si valiera de algo eso) eran las de blanco y negro. Ahora es montador de televisión en series y demás. ¿Sufrirá? No lo sé. Pero en fin, me parece tan absurda esa postura como la fiebre de coloreado que hubo allá en los finales de los 80, justo en la línea contraria.

Uno de los mayores detractores de este “invento” de colorear películas creyendo que así mejoraban fue, precisamente Woody Allen, el autor de Manhattan, el ejemplo de que el B/N es algo más que una combinación de colores.

Y podemos encontrar más ejemplos actuales en Sin City (aunque juega con toques de color en algunos momentos), Dead Man y muchas otras…

Al final, quitando opiniones y gustos, lo que intentan hacer los genios como mi ex-profesor, es anteponer la técnica al talento como criterio de evaluación artística. Anteponen el artefacto, al resultado que da. Intuyen que una película, por muy buena que sea, no será disfrutada igual, si es en Blanco y Negro, por un gran número de espectadores, a los que creen incapaces de entender ese formato una vez ya han conocido que, oh sorpresa, el mundo es en color. Piensan que, una vez hemos avanzado al cine de color: ¿quién va a querer hacer cine en B/N?.

Esto me recuerda a otra gran enseñanza de otro profesor mio, esta vez, de primaria, no sufran. Aún me rio con su teoría sobre la pintura de El Greco, que al parecer era así porque el pobre Doménicos lo que tenía era un defecto en la vista. Genial. No sólo no caía en que era una “representación” si no que siquiera caía en que, si el Greco viera mal las figuras, las pintaría EXÁCTAMENTE iguales para poder verlas con su distorsión. Si no, vería una doble distorsión. Pero en fin, no vamos a pedirle al hombre que tras parir semejantes perlas, encima piense. Por desgracia, no llegamos a tratar a Picasso, pero me hubiera gustado saber su opinión.

¿Cómo alguien así llega a dar clases e influír en unos chavales?
¿Cómo alguien como el “jefe” realizador antes mencionado puede ser el que dirija un medio de comunicación, encima público?
No lo sé. O sí. No sé que me da más miedo.

Pero lo que sí se es que desde entonces, desconfío de cualquier persona que califica, valora o define una obra por su técnica, su proceso, su tecnología o su misterioso secreto innovador.
No nos engañemos, en este juego lo único que importa es lo que se transmite.

Las historias, los sentimientos: son el cine, la literatura, el teatro, la danza, la pintura y el arte en general.
Los inventos: a la feria de muestras, gracias. No son más que mecanismos.

Hammett, el hombre de Chinatown

Por alguna razón que desconozco a las chicas de mi vida les ha gustado sentarse a ver películas conmigo: en mi casa, en la suya, en el cine… Yo casi siempre he aceptado estas propuestas. ¡Qué remedio! Me quedo esperando como un mendigo en la puerta de la iglesia a que salgan los créditos finales y empiece lo interesante de verdad. ¿Y qué cosa es esa? Pues qué va a ser, mendrugas: ¡la vida!
En ocasiones así detesto el cine. El cine como convención social. El cine como escudo de protección. El cine como tema de conversación. El cine como rodeo antes de llegar a un punto.
Una vez un amigo me dijo: “la diferencia entre una novia y una amante es que a una novia te la llevas primero al cine o a cenar”. Me pareció fascinante, no sólo la frase en sí, sino el hecho de que fuera pronunciada por la persona más célibe que conozco. La filosofía es lo que tiene: apenas deja tiempo para solazarse.

Volviendo a mi caso, mis chicas no sólo han sido espectadoras de pro, también son grandes conocedoras de las cinematografías más adustas, fascinadas por los directores europeos: Fassbinder, Angelopoulos, Kieslowski… y Wenders. Oh, Wenders, bendito Wenders, el limón menos agrio de toda la cesta. Una chica Wenders suele ser más amable que una chica Fassbinder. Una chica Angelopoulos, sin duda dotada de gran personalidad, tiene el puto infierno concentrado en sus ovarios y si le llevas la contraria es capaz de hacerte pasar la cabeza por el agujero de un deuvedé.
Por eso yo quiero estar siempre con una chica Wenders. Y mientras llega, me he comprado un pack. El pack Wenders Essential con cinco películas. Ayer vi una de ellas: El hombre de Chinatown, producida por Francis Ford Coppola.

“Esta es una historia de ficción sobre el escritor Samuel Dashiell Hammett quien, en boca de sus contemporáneos consiguió sacar el asesinato del jardín de rosas del párroco y devolvérselo a la gente a la que realmente se le da bien. Las historias de detectives ya no volvieron a ser lo mismo”.

Con esta fantástica explicación arranca la película en la que un trasunto de Dashiell Hammett se ve envuelto en una trama detectivesca típica de sus propias novelas. Para que los lectores más jóvenes me entiendan: es como si viéramos una película sobre una escritora llamada J.K.Rolling, que mientras escribe su último libro empieza a notar que ha desarrollado ciertos poderes raros y sin comerlo ni beberlo, se encuentra matriculada en una escuela de magos…

En el caso de Hammett la cosa tiene más visos de realidad, ya que el propio escritor fue detective en una etapa de su vida. Por si todavía no sabéis de quien estoy hablando pensad en el material del que están hechos los sueños.

Efectivamente, Dashiel Hammett es el autor de la novela titulada El halcón maltés, que luego se convertiría en la mítica película de John Huston.

¿Y qué hace Wenders en el año 82 rodando una película sobre el gran escritor norteamericano? Ni idea. A este chico le pasa como a George Michael: que siempre le pillan en los lugares más raros haciendo las cosas más extrañas…

Lo cierto es que El hombre de Chinatown deja ver muy poco el estilo de Wenders. De hecho, parece más una peli de Coppola, lo cual tiene una explicación muy contundente: al parecer, no estuvieron nada contentos con el trabajo del alemán y el mismísimo Coppola terminó echándose la cámara al hombro (es un decir) para rodar casi toda la película.

Lo cual hace que me pregunte: ¿por qué no está la película en un pack Coppola en vez de en un pack Wenders?

MÍ NO SABE, si hay alguna chica Wenders en la sala que venga a mi casa y me lo explique.

Lista del Jueves: Si hay que rodar, se rueda, pero rodar para esto…

En la historia del cine existen multitud de películas que tienen el estigma de ser una “segunda parte” o “tercera parte” de, con todo lo que conlleva la etiqueta. Algunas, el lugar se segundonas que tienen, lo llevan ya marcado en el título, que es más humillante.

En España incluso se provoca, pese a que no tenga sentido, por culpa de esas “interpretaciones” tan molonas que hacen los distribuidores españoles en los títulos, como pasó con Jungla de Cristal II y III, en la que ya no había cristales por ninguna parte (En la original no cantaba tanto, a fin de cuentas se llama “Die Hard”). A la 4 por lo menos, la llamaron “La Jungla: 4” (aunque en ingles se llamaba “Die Hard or Live Free”).

Ser una segunda parte en el cine es como tener un hermano mayor guay, con el que te van a comparar todo el rato a peor. Además, que es que el desgraciado es guay, guay seguro. Porque mira, igual en casa, los papás se animaron con otro nene para ver si esta vez les salía listo, pero en el cine no: si se han arriesgado tus papás productores contigo es porque tu hermano mayor, además de guapo, ha venido con un pan bajo el brazo. Lo malo es que en estas apuestas, lo habitual viene siendo que tú más que un pan, puedes traer una buena… oblea de pan ácimo.

Son aquellas segundas o terceras partes que, para fastidiarlo todo, más les valía haberse quedado en casa. Queridos lectores, para mi y hoy (vete a saber mañana), esta sería la lista de las sagas cinematográficas más incomprensiblemente arruinadas por la estupidez y la avaricia:

5. RAMBO: ACORRALADO

In the beginning: Una película sencilla pero impactante: “First Blood“, que aquí se tradujo como “Acorralado”. Una denuncia a las secuelas de la guerra en las personas y una aventura trepidante, donde Stallone asume un papel que le va que ni pintado (tonto entrenado). Un ex-combatiente no encuentra su lugar en su país, vagabundea y es hostigado por un Sheriff local hasta que se le va la pinza y la lía. Una película más que digna: buena. Ahora sabemos que se la ofrecieron a Steve McQueen e incluso que Kirk Douglas iba a hacer de Coronel Trautman (a que hubiera sido genial?) pero el primero lo dejó pasar y el segundo se negó, entre otras cosas porque quería que el guión acabara como la novela en la que se basaba: con Rambo suicidándose

…and then: …y viendo lo que hicieron después, yo también lo preferiría. Rambo (First Blood II) es una taradez en la que el “atormentado” soldadito acepta volver a Vietnam a rescatar a prisioneros que aún quedaron. Y se carga medio Vietcong él solito. Pasa de ser una película de denuncia a la guerra a una saga pro-bélica que intenta ocultar el sentimiento de derrota ante Vietnam de una manera patética. Pionera en esa guerra de Vietnam que los yankies ganaron en el cine pero que perdieron en la selva. La tercera luchando junto a los muyahidines -ese noble pueblo, que dice- contra los rusos comunistas es ya de chiste. La cuarta que la vea su padre. Por culpa de estas porquerías, nadie recuerda que la primera, era más que decente. Algo así le pasó también al mismo Stallone con Rocky…

4. LOS INMORTALES

In the beginning: Sí, vale, con los años ha perdido un poco y se ha quedado demasiado en los 80 para ser una película sobre inmortales, pero sigue siendo especial ver a John MacLeod y sus peleas por el mundo (aún recuerdo ese duelo Barry Lindoniano tan divertido). Música de Queen, espadas, mitos y leyendas sin acabar de explicar, misterio, atmósfera, realización videoclipera… Y sólo puede quedar uno. ¿Para qué más?

…and then: Va y cometen el error que la primera parte les avisaba: Perdieron la cabeza. Una segunda parte oscura, aburrida de solemnidad y en la que intenta explicar TODO. Craso error. Sobretodo si la explicación implica extraterrestres, trashuntos cutres de Blade Runner y Dune y una teoría sobre la inmortalidad dolorosa. Luego hiceron más películas y hasta una serie, pero ya me negué a seguir con esta tontería. Él será inmortal pero mi paciencia no y aprecio mi tiempo.

3. PIRATAS DEL CARIBE

In the beginning: La primera parte, “La Maldición de la Perla Negra” era bastante entretenida. Y más para ser una “adaptación” de una atracción de feria. Pero ahí estaba Johnny Depp creando un personaje tan loco que nos hacía olvidar lo soso que puede llegar a ser Orlando Bloom sin orejas élficas y algún árbol alrededor que nos transmita más emociones que él. Aventuras, espadas, piratas y mucho efecto digital, pero utilizado con intención y prudencia. Una historia cerrada y maja. Parecía prometer una franquicia de aventuras disfrutable, por fin…

…and then: Alguien decide que debe sacarse más pasta al invento y a la vez, deduce (porque pensar me parece demasiado para el genio) que más que un guión de aventuras lógico, la gente lo que quería era ver efectos especiales sin sentido, una historia absurda con viajes morales de los personajes de un lado al otro sin explicación. Así que lanzan dos tremendos truños en forma de superproducción que ni juntos tienen sentido, ni por separado existe manera de verlos. Estas cosas no las entiendo: gastarse millonadas en efectos y tonterías y no invertir nada en lo fundamental, la historia. Dan ganas de coger por las solapas a Jerry Bruckheimer y gritarle, al más puro estilo cani: ¿Pero qué me estás contando?. Y encima, amenazan con más. En fin, que enhorabuena: han conseguido que hasta la primera me caiga mal.

2. SPIDERMAN

In the beginning: Un personaje referencial de los cómics que nunca había tenido suerte en la pantalla… hasta ahora. Lo cogió Sam Raimi y lo convirtió en “Spiderman“, una película con un guión sencillo y efectivo y unos efectos visuales sorprendentes. La primera parte baja alarmantemente de calidad en su segunda hora (con el Power Ranger verde), pero Spiderman II tiene una solidez de guión que la pone incluso por encima de la primera. Conserva la magia del cómic y la combina perfectamente con la tensión narrativa de una película. ¡Bien por Raimi! (Especialista en sagas tras su genial trilogía de “Evil Dead“). La cosa prometía pero claro, si está en esta lista es porque…

…and then: Le ofrecen hacer una tercera parte y decide que mejor aún: que va a escribirla. Aún hay dudas sobre si antes de escribirla le picó un político radioactivo y adquirió los poderes mutantes de este: largar un bodrio sin sentido durante horas. Una película absurda en la que nada ocurre con sentido y en la que se solapan 3 enemigos -más su lado oscuro- de una manera torpe, creando una empatía cero en el espectador. Además, tiene el mérito de haber imitado quizá la escena más vergonzante de la cinematografía super-heróica, la de Superman III con el héroe de Kripton lanzando cacahuetes a super-velocidad en un bar, contra las botellas, borracho, para mostrar su maldad. Aquí, Peter Parker hace… de el Hombre Ganso.

1. EX-AEQUO: INDIANA JONES y STAR WARS

In the beginning: Vienen juntas porque al fin y al cabo los méritos y las desgracias provienen de la misma persona: George Lucas. Él se inventó esas sagas espaciales y arqueológicas donde se corrían aventuras y se descubrían mitos sin perder ni un ápice de puro cine: drama, emoción, acción, romance… Todo con un toque pulp apropiado y ¡voilá!, el rescate de los seriales clásicos, mejorado. ¡Bravo George!

…and then: George descubre que aún no está todo escrito… en su cartilla del banco. Y decide hacer una trilogía de precuelas (tras retocar la trilogía original absurdamente) en Star Wars y en vista de que le siguen el juego, una cuarta película en Indiana Jones.

En Star Wars nos venden 3 tochos insoportables para contarnos lo que se podía contar en uno. Episodio I: un videojuego de carreras, Episodio II: un videojuego de plataformas y Episodio III: un batiburrillo a toda prisa para explicar todo lo que no has podido hacer en las 2 anteriores, por tonto. Y encima, para algo que trasciende en tu trilogía, que es la corriente espiritual de “La Fuerza”, que “está en todas las cosas”, va y te lo cargas con los “Midiclorianos”.

Pero no contento, decide hacer un Indiana Jones IV… en la que Indi esta de mero espectador. En la que de la arqueología mitológica pasamos a seguir los pasos de J.J.Benítez. Y en la que, otra vez, nos intenta vender un videojuego por fases (Round 1: Univesidad, Round 2: Cementerio, Round 3: los 2 coches por la selva, Round 4: Hormigas de La Momia, Round 5: El Tutuki Splash) para acabar con un final sin sentido ni sentimiento.

Tengo una teoría. No sé si la compartiréis. Pero es que un día, George Lucas paró el coche para atender a un anciano moribundo. Era un pobre guionista, que tenía en sus manos 2 historias… una sobre unos caballeros espaciales inspirados en películas de Kurosawa, otra sobre un arqueólogo aventurero parecido a Alan Quatermain. Le pidió un poco de agua y le dejó ver esas ideas. Lucas le tiró un botellín a cierta distancia para que se alejara de sus papeles, los cogió corriendo y huyó. Se hizo de oro con esas historias, pero ahora no sabe cómo narices continuarlas, ya que sólo había 3 apuntes de cada una. ¡Maldito viejo! Ahora la clave de ese universo se pudre en una carretera mientras el falso creador sigue engrosando su cuenta corriente…

Que igual no, eh.

Como veis, la mayoría (o casi todas) las películas-sagas con estos fallos que se me han ocurrido estarían dentro del género de acción/aventuras. Aunque yo creo que más bien, lo que están es en el género de “entretenimiento masivo”, que es lo que se pretende. Pero ahora decidme vosotros: ¿Qué otros ejemplos conocéis que falten en este ranking?

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