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El blog de Escrito Por: guionista y, sin embargo, humano..

Spielberg vs. guionista cabreado

El otro día escuché un dicho que me pareció lo más. Dice así:

“El que mea y no pee es como el que va a la escuela y no lee”.

Os lo cuento porque no creo que tenga muchas ocasiones de usarlo. A no ser que me encarguen escribir una parodia de El Resplandor y entonces ¡ajajá! sentaré al trasunto de Jack Nicholson a escribir 8000 veces “el que mea…”

Obviamente todo esto NO viene a cuento de nada. Hoy quería hablar de otra cosa, de los cabreos guionísticos y la única forma que se me ocurre de justificar esta introducción tan escatológica es prolongar el dicho anterior:

“No confíes en quien no pee ni en guionista que no se cabree”.

Efectivamente, casi todos los trabajos son cabreantes y el de guionista no es precisamente la excepción. Pero en lugar de aburriros con anécdotas de mi vida o de mis conocidos voy a contaros un caso que he leído en este libro:

El Diario de Tiburón, escrito por Carl Gottlieb, uno de los guionistas de la película. Carl estuvo muy implicado en el rodaje de Tiburón y este libro cuenta paso por paso todo el proceso de realización: desde cómo se cerró el trato sobre los derechos de autor de la novela (sí, Tiburón es una adaptación literaria) hasta el mísmo día del estreno, pasando por los problemas que tuvieron para construir un escualo lo suficientemente creíble.
Curiosamente, habla poco del guión. Y lo más interesante se refiere a la relación entre Peter Benchley (autor de la novela) y Steven Spielberg (director de la película).

Al parecer Peter Benchley se encargó de hacer una primera versión del guión, supervisado por Steven Spielberg. Más adelante, se desligó del proyecto y hubo otros guionistas, entre ellos Carl Gottlieb, el escritor de este diario. Pero Peter volvió a la vida de Steven durante el rodaje, pues fue elegido para interpretar el papel de un veterano periodista de televisión.
Tal y como explica Gottlieb, todos esperaban nerviosos la llegada de Benchley. Goettlieb uno de los que más, pues se había encargado ni más ni menos que de reescribir su trabajo.

“Yo sabía lo que significaba escribir. A pesar de lo que se diga, cada vez que se reescribe, algo se estremece dentro de uno. Y es insólito que el escritor se siente a tomar café con unos amigos y comente: hicieron un trabajo tremendo al reescribírmelo todo. Maravilloso. Les doy las gracias por ello. No obstante, si alguien no puede soportar que reescriban lo que ha hecho, entonces sólo puede dedicarse a escribir novelas o poesía.”

Está claro lo que quiere decir Gottlieb, ¿no? Un guionista no es un escritor. En el sentido de que no es auteur de un texto. Un guionista tiene que estar preparado para que venga otro más listo que él y se lo cambie.

Peter Benchley no era idiota y estaba informado de esto. Pero a esta hemorroide silenciosa y asumida de la reescritura ajena había que añadirle otro factor mucho más determinante: la bocota de Steven Spielberg.

En el año 74 Spielberg era joven. Así de joven:

A pesar de su juventud ya le entrevistaban en la revista Newsweek, donde aparecieron las siguientes declaraciones:

“El punto de vista de Peter Benchley sobre su libro no es mi punto de vista… Él no ama a ninguno de sus personajes, ninguno de ellos resulta estimable. Les pone en una situación que la gente se muere de ganas de que el tiburón se los vaya comiendo por orden alfabético”

Cuando el escritor leyó esto la víspera de sus sesiones de rodaje, echó espumarajos por la boca. No es de extrañar que en cuanto tuvo a tiro al primer periodista de L.A. Times se despachara de la siguiente manera:

“Spielberg necesita trabajar sobre los personajes. Sus conocimientos en este aspecto son igual a cero. Se trata de un chico de 26 años, que ha crecido en el cine. No tiene otro conocimiento de la realidad que el que obtiene en el cine. Esperen y verán como algún día Spielberg será conocido en América como el más grande entre los directores de segundas unidades”.

Así que cuando Benchley llegó a la playa donde se rodaba la película las cosas estaban calentitas. Antes de que pudiera encontrarse con Spielberg, fue introducido en una timba de póker por Goettlieb, Richard Dreyfuss y los productores. Le llenaron el buche de comida y bebida y cuando ya lo tenían bien codicito hizo su aparición un simpático Spielberg, disculpándose por sus declaraciones a la revista Newsweek y explicando que fueron los malvados periodistas los que tergivesaron sus palabras.
Todos quedaron bien con todos, a pesar de las declaraciones de Benchley llamando a Spielberg niñato y director de 2ª unidad en L.A.Time. Según Goettlieb, “estas desafortunadas palabras lo eran más por aparecer en una publicación de Hollywood y en la sección de chismorreos, en la portada, que es lo primero que la gente de la industria lee los domingos a la hora del café”.

Sin embargo… tachán tachán… como suelen decir, la venganza es un plato que se sirve bien frío. Meses después, con Tiburón ya en fase de postproducción, una revista de cine llamada Milimeter publicó una larga entrevista a Spielberg, en el transcurso de la cual él declaraba:

“Si no hacemos de este film algo mejor que el libro, tendremos verdaderos problemas”.

¡Toma ya! Y luego volvió a decir que se habían tergiversado sus palabras.

Para que veáis que no siempre me pongo de parte del guionista os diré que pienso que el tal Peter Benchley debía ser un broncas de mucho cuidado. También mantuvo una larga polémica pública con Jacques Cousteau para ver cual de los dos era más experto en tiburones.

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11 pensamientos en “Spielberg vs. guionista cabreado

  1. Doctora Amor en dijo:

    Aunque Spielberg no es santo de mi devoción, recuerdo que leí la novela de Benchley cuando era adolescente y me pareció un auténtico tostón… creo que SS, en este caso, va a tener razón.

  2. Grom el Único en dijo:

    Comparto con la Doctora Amor mi opinión sobre la calidad literaria del amigo Benchley; no sólo me tragué – y nunca mejor dicho – “Tiburón”, sino que tuve la osadía de empezar “La isla” (que, por cierto, también tuvo su versión filmada con Michael “El definitivo Alfred” Caine), gracias a la imprescindible colaboración de Círculo de Lectores – una organización más peligrosa que KAOS y SPECTRA juntas -.

    Por suerte para él, y dado que era un pésimo escritor, siempre podría dedicarse a vidente futurólogo: “algún día Spielberg será conocido en América como el más grande entre los directores de segundas unidades”.
    Con dos cojones, sí señor.

    http://www.gromland.wordpress.com

  3. Escrito por en dijo:

    Pues sí, pues sí. Gracias por ponerme sobre aviso: JAMÁS leeré ese libro. Porque yo sí digo “nunca jamás” y “de este agua no beberé”. Hay que tener cojones para decirlo y luego acordarse y arrepentirse.

    En cuanto a lo que me preguntabas en el anterior post, Doctora, no he visto aún la serie Cazadores. Vi sólo un para de escenas y la impresión que me dio es que tenía buena factura. Tú que la has visto ¿qué opinas?

  4. Doctora Amor en dijo:

    Joer, Grom, “La isla”: mi memoria selectiva y exquisita la había arrinconado en lo mas profundo de mi cerebro. Otra pesadilla de libro. También creo que la compré, como tú, por culpa de la peli y del Círculo de Lectores, un club ciertamente maligno, jeje.
    Disiento contigo Escri, cariño, respecto a la serie “Cazadores de hombres”: empecé a verla, espectante, ilusionada, y su cutrez en la realización, sus pésimas interpretaciones -hasta Cervino, un gran secundario, estaba de pena-, la imitación burda de series americanas (Dexter sobre todo) y la acumulación de clichés me hicieron lanzarme, a la media hora, a otras cadenas buscando aire fresco. Ojalá remonte y me tenga que tragar -como una tiburona blanca- estas palabras. A ver si puedes verla, compañero, y me cuentas. Besos para todos.

  5. Qué guapo mi Spielberg. Yo quiero uno como él. Para todo: para trabajar, para que me lleve de compras… unos 40 años más joven claro.

    Very interesting. Es verdad que no te puedes fiar de un guionista que no se quema. Es como aquello de quien no ha sido heavy de joven…

  6. como es eso de haber sido heavy? yo nunca lo fui… pasa algo.

  7. Broccoli is finished en dijo:

    Pues yo cuando me levanto, voy a mear y me tiro unos pedos que tengo a los vecinos acojonaos, así que soy alguien de total confianza.

  8. Nunca te fíes de quien no se tira cuescos meando…
    nunca te fies de un guionista que no se cabrea…
    nunca te fies de un guionista que no tome café…

    Nunca te fies de un guionista que dice que nunca te fies de alguien?
    😛

  9. espero que tengais ambientador en el baño…

  10. Gansta Guionista en dijo:

    Un guionista de la época dorada de hollywood, en su lecho de muerte, llamó a un productor intimo amigo suyo y tendiéndole un papel doblado le dijo: “Me gustaría que dijeses estas palabras en mi funeral”. El buen amigo productor le contestó que así lo haría, que no se preocupase. El guionista murió y la noche antes del funeral el productor llamó a otro escriba de plantilla y tendiéndole un papel doblado le dijo: “Fulanito se empeñó en que leyese esto en su funeral. Dale una vuelta, a ver si se te ocurre algo mejor”
    (anécdota contada por S.M. Billy Wilder en su biografía)

    Ahora la gran pregunta: ¿QUIÉN COJONES NOS HABRÁ MANDADO METERNOS A GUIONISTAS?

    En cuanto al autor de la novela Jaws… Qué le vayan dando.
    El personaje del tiburón está demasiado estereotipado.

    Se os quiere, guionistas. Excepto a los que me reescribís desde la envidia y la falta de talento.

  11. rrrrrrrrrrrre truchoooooooooooo no me sirve para nada

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