Escrito Por

El blog de Escrito Por: guionista y, sin embargo, humano..

¡Comienza el espectáculo!

Acabo de ver un documental nostálgico con la exhibición de monstruos de feria. Sí, ya sé que esto suena igual de bien que “nostálgico con el canibalismo y la coprofagia”.

Ah, que bellas tardes de juventud, cuando vimos una mujer barbuda y nos comimos a mi abuela untada en heces.

Sin embargo, con Sideshow: alive on the Inside (aquí traducido como “¡Comienza el espectáculo!”) todo cobra un nuevo sentido. No hay lugar para lo políticamente correcto cuando la primera persona implicada te dice:

“Aquello me gustaba y me trataban bien.” (Chica-simio dixit)
“Compramos una casa sin necesidad de hipoteca”. (Hermanos siameses dixit)
“Encontré al amor de mi vida”. (Half-girl dixit)

Jeanie Tomaini es Half-girl, la medio-chica, una mujer que nació sin piernas. Cuando empezó a exhibirse en ferias no era más que una niña. Como muchos otros, no pudo elegir. Sin embargo, en cuanto alcanzó la edad adulta decidió independizarse del control materno y tomar las riendas de su carrera. Se casó con el gigante Al Tomaini y se exhibieron juntos bajo el reclamo de ser el matrimonio más extraño del mundo.

Tiempo después se retiraron del espectáculo y fundaron The Giant’s Camp, un lugar en el que recalaban otros artistas como ellos para descansar y alejarse de las miradas de “los normales”.

No es que el documental quiera dar a entender que la vida de estos feriantes era un apoteosis de felicidad. Lo que sí deja claro es que algunos de ellos lo consideraban una forma digna de vivir.

Porque la dignidad es una cosa muy pero que muy relativa, como el atractivo físico de Adrien Brody.

Esto quiero decir que el documental también se toma en serio la otra postura, la de los ofendidos. Explica que el principio del fin de los “monstruos de feria” llegó en los años 60, cuando una chica discapacitada presenció un show en el que se exhibía a un hombre con una discapacidad muy parecida a la suya. Se sintió profundamente herida y lo denunció.

Es absolutamente comprensible su indignación. Pero también lo es la frustración de los que tuvieron que dejar de actuar y cambiar sus vidas a causa de su protesta. Al mismo tiempo, cierta película de Tod Browning era reestrenada y apreciada como no lo fue en 1932.

Rarezas de la doble moral, que necesita revestir con la palabra ARTE aquellas cosas que le avergüenza disfrutar.

Quizás hay quien piense que esas cosas ya no suceden, que hemos evolucionado moralmente y que del mismo modo que ya no hay esclavitud (¡ja!) tampoco necesitamos esos espectáculos morbosos.

¡Y un huevo!

Este documental es del año 96 y ya entonces apuntaba que este tipo de curiosidad humana es como la energía: se transforma, pero nunca desaparece. De modo que las personas que antes se exhibían en barracas ahora son invitadas al programa de Jerry Springer o al de Oprah Winfrey.

¿Y hoy qué tenemos?

Hoy tenemos este reality de la BBC en el que un grupo de chicas con distintas discapacidades concursan por ganarse el título de top model.

Y me parece bien. Bien por ellas, que les debe hacer una ilusión de la leche. Pero me molesta que nos lo quieran vender como algo que contribuye a la normalización. Me suena igual de pillado por los pelos que cuando decían al principio de los tiempos que Gran Hermano era un experimento sociológico. Una vez más, la doble moral: las palabras grandilocuentes como hojas de parra, tapando las vergüenzas de Adán y Eva.

Pues vale. Entre el morbo abierto de antes y la hipócrita filantropía de hoy, yo prefiero quedarme con algo así como una especie de término medio. Lo dicen en una frase del documental:

“Al público le gusta ver a personas que superan circunstancias muy adversas y que utilizan a su favor un negocio que puede ser muy duro”.

Me parece una reflexión mucho más positiva que todo lo demás y creo que hay algo de verdad en ella.

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4 pensamientos en “¡Comienza el espectáculo!

  1. A mi me encanta reírme de los lerdos, como los incontables que han pasado por GH, la Mariamparo y el que baila y dice “Quiere hacer esto”. Son la sal de la tierra, no sé si es morbo o es arte pero les necesito, así mi chepa no me pesa tanto.

  2. Gansta Guionista en dijo:

    Estupendo el post. Chapeau! Siempre he sentido curiosidad y cariño por las historias de freaks de feria, por el circo de los raros. La mayoría arrastramos discacidades peores aunque no sean visibles como en la peli del maestro Browning. Hay más locos fuera del manicomio que dentro y más ‘raros’ pagando la entrada de la feria que exhibiendose en las casetas.
    Un par de canciones que hacen referencia: Tattoo’d Lady de Rory Gallagher y Desolation row de B. Dylan.
    Salud.

  3. Estoy harto de ser buena en dijo:

    Ácido sulfúrico, una novela de Amelie Nothomb, habla de un reality ubicado en un campo de concentración construído exprofeso para el programa y en el que la expulsión que vota el público es definitiva, es decir, te liquidan. El título lo dice todo.
    Los peligrosos límites del entretenimiento, el arte y la obsesión por soprender al espectador.

    Y en otro orden de cosas. ¿Por qué los docus americanos siempre son XXXXX: xxxxxx, es decir, un título, dos puntos, aclaración del título? Siempre me llamó la atención ese detalle en los Oscars, los docus nominados casi siempre tienen un título así, especialmente en la categoría de cortos documentales.

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