Escrito Por

El blog de Escrito Por: guionista y, sin embargo, humano..

Memorias frágiles, guionistas contentos

Soy tan superficial e iletrado que, aparte del Diccionario, tengo en mi casa un único libro de no ficción. Se llama Entra en tu cerebro: De por qué uno pierde las llaves del coche pero nunca olvida cómo conducir y otros enigmas cotidianos.

De vez en cuando lo hojeo y descubro cosas curiosas sobre el funcionamiento de la cocotera, más que nada para estar a la altura si alguna vez Punset me invita a su programa (¿por qué no? ¿eh? ¿acaso crees que va a invitarte a ti?). Cosas como que el cerebro gasta menos energía que la luz de una nevera. O que beber una copa de vino tinto al día reduce las posibilidades de padecer Alzheimer. Hacer ejercicio también, pero eso es sólo para la gente sin fuerza voluntad (los fuertes bebemos vino). O que no es cierto que sólo utilicemos el 10% de nuestra capacidad cerebral.

Pero si hay un capítulo que encuentro interesante es el que se ocupa de los trastornos mentales según el cine. Empieza así:

“Si quieres ver lo que pasa cuando al cerebro se le aflojan los tornillos, por favor no vayas al cine”.

Al parecer, los guionistas la pifiamos mucho cuando creamos personajes con amnesia, esquizofrenia o cambios de personalidad. Y los científicos que han escrito este libro se carcajean de nosotros. Qué cabrones. Son como esos profesores que se juntan para reírse de las absurdeces que escriben sus alumnos en los exámenes. Y tienen tanta razón como ellos. A ver, chaval, si no quieres que se rían de ti, estudia. Pues para los guionistas, misma receta: si no queremos hacer el ridículo tenemos que documentarnos.

Do-cu-men-tar-nos.

Lo más difícil de documentarse es, como en cualquier tarea ardua, saber por dónde empezar. Pero también es importante saber cuándo parar. Al fin y al cabo, no vamos a escribir un tesis científica. Además, está el asunto de la licencia poética. En poesía la “licencia poética” permite al autor hacer uso del hiato, la sinéresis y la diéresis para ajustar el número de sílabas en los versos y que todo quede más cuco. En una trampa a las reglas. O bueno, por decirlo más suavemente y puesto que está permitido: una trampilla.

En guión también hacemos trampillas. Trampillas por las que se cuela la verdad. Decimos metirijillas para que todo sea más dramático. Pero hay mentirijillas como patas de mosca y mentiras gordas como zeppelines.

En estos casos, merecemos que los científicos nos azoten con sus estetoscopios. Creo que es un justo precio, porque no nos vamos a engañar: el recurso de la amnesia es tentadoramente útil y acaba siendo demasiado habitual ver a personajes que pierden la memoria con un golpe en la cabeza y la recuperan con otro (algo completamente imposible, según este libro).

Los autores mencionan algunas de las películas más mentirosas en cuanto a trastornos mentales: Desafío total, 50 primeras citas y Hombres de negro están en el podio.

Se ensaña especialmente don 50 primeras…, donde Drew Barrymore interpreta a un personaje con una extraña dolencia en su memoria:

“Dicho patrón mental, la capacidad de almacenar recuerdos y perderlos a continuación de manera selectiva en el curso del tiempo, existe únicamente en la mente de los guionistas cuyos conocimentos sobre el cerebro han sido extraídos directamente del imaginario de otros guionistas”.

¡Toma! Dale ahí.

En cambio, son benevolentes con otras películas más realistas en los trastornos que muestran, que no todo va a ser criticar: Memento, Una mente maravillosa, Despertares y Buscando a Nemo (con ese pececillo incapaz de generar nuevos recuerdos).

A pesar de todo, Olvídate de mí sigue pareciéndome una genialidad, por muy mal que les parezca a los censores de bata blanca.

¿Y vosotros? ¿Recordáis otros casos cinematográficos de pérdidas de memorias extraños o trastornos mentales imposibles?

¿Conocéis a alguien a quien le haya sucedido algo parecido a esto en la realidad?

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5 pensamientos en “Memorias frágiles, guionistas contentos

  1. Memento es realista ? Es posible padecer ese transtorno ? Yo daba por supuesto que más o menos era un invención

  2. Escrito por en dijo:

    Según los doctores Wang y Aamodt lo que le sucede al protagonista de Memento es perfectamente posible y hay pacientes con daños similares. La única diferencia es que Leonard es consciente de su problema y puede describirlo, cosa que no sucedería en la realidad.

  3. Hace no mucho pasaron en Odisea un documental el hombre de los dos minutos de memoria o algo así ( no recuerdo el título exacto) y contaba el caso real de un hombre que no recordaba mas de dos minutos, tenía rastros de memoria y era consciente de que tenia un problema pero de forma bastante hetérea y la verdad poco clara.

  4. Iba a decir que yo conocía un caso, pero que no me acordaba.
    Pero me parece un chiste demasiado fácil, incluso para mi!

  5. rosa peidro masiá en dijo:

    “Una mente maravillosa”es engañosa, hace parecer que ser esquizofrénico es lo mejor que te puede pasar en esta vida, creo que está basado en un caso real pero,es sólo eso un caso, porque es una de las enfermedades más dolorosas que puede soportar el ser humano y si la padeces o padece algún ser querido buscaremos siempre algo que la haga positiva pero no olvidemos que es la “locura por excelencia”

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