Escrito Por

El blog de Escrito Por: guionista y, sin embargo, humano..

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Fiebre y 24

Lo bueno de tener fiebre es que ves la vida a través de un filtro: el embotamiento en tu cabeza es un aislante de primera. Caminas mareado por el pasillo en busca del siguiente antipirético, esperando que te baje la fiebre, y deseando reunirte con los demás, con el mundo del trabajo, de los amigos, de los tenderos con los que no me gusta hablar, pero es sólo la sensación de no poder comunicarme con nadie, de no patear las calles, lo que me hace añorar la tediosa vida outdoor.

Por supuesto, en los días de arresto domiciliario no hay nada mejor que ver 24, la estupenda serie en tiempo real, que lleva ya siete años concentrando varios fines del mundo abortados por el carácter y la mala baba del carismático Jack Bauer, un estupendo Kiefer Sutherland.

Nada como oponer mi horizontalidad aturdida en contraste a los bombazos, magnicidios, conspiraciones, ataques terroristas y traiciones al estado. Así, aunque no salga de casa, tengo la sensación de que me ha cundido el día.

En días como éste pienso en las cosas en las que normalmente no me da tiempo a pensar, y como hace mucho que no tenía fiebre, me ha dado por pensar en cómo será la vida de Jack cuando el mundo no está en peligro y está enfermo. Supongo que derrocará a un par de presidentes escogidos democráticamente mientras espera que el bisolgrip le haga efecto. A Chloe, cuando está de síndrome premenstrual, se divierte redireccionando el satélite del Pentágono sólo por joder.

Por suerte no habrá una temporada nueva de la serie mostrando a Jack Bauer enviando un paquete, borrando el roca o como lo queramos llamar, sino algo mucho mejor: los hachas productores-creadores de la serie están preparando una precuela (sí, flipad) de la última entrega de la serie, de dos horas de duración, que servirá de puente entre la sexta y la séptima temporada. La precuela se ocupa de los dos años que median entre el final de la sexta y la séptima, que no se estrenará hasta Enero de 2009. En cambio esta peli llegará en totoño, y aunque no se sabe mucho de ella, transcurrirá en Washington en vez de en Los Ángeles y en ella tendrá un papel importante la primera mujer presidenta de EEUU, interpretada por Cherry Jones.

¿Qué opináis? ¿Serán dos horas en tiempo real o no? Si cubre dos años, lo más seguro es que utilice una narrativa más convencional.

No puedo esperar, joder.

Les amo.


Os dejo con el trailer de la séptima temporada. Advertencia: hay spoilers, ojito.

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Gracias, proveedores

Desde que me mudé a mi nueva casa he ganado en muchas cosas. Pero muy eufórico tendría que estar negar que he perdido otras. Ya os hablé de mis sensaciones polanskianas.

A esto hay que sumar otro detalle importante: que aún no tengo Internet.

No voy a entrar en los motivos, aunque tengo fuertes tentaciones de poner a parir a Telefónica S.A y a Ya.com. Aún me siento aturdido desde aquella llamada en la que me explicaron que me iba a salir más barato seguir pagando unos meses más el ADSL de mi antigua casa antes que darlo de baja. Hicieron falta cuatro teleoperadores como Cuatro jinetes del Apocalipsis para que un mermado Escrito por lograse aceptar esta realidad.
– Pero… si ya no vivo allí. ¿Por qué voy a pagar el ADSL de una casa en la que ya no vivo?
– Hágame caso. Si da de baja la línea le van a penalizar con una cantidad superior a la suma de todas las facturas.
– Pero si yo lo único que quiero es trasladar la línea, no romper el contrato. Oiga, ¿es que soy el primer cliente que se muda?
– …

En fin. Me siento tan idiota como cuando pido una hamburguesa con patatas y me dicen que si compro también la bebida me saldrá más barato. Una vez me arrodillé frente al mostrador y grité: ¡¿Por qué todo el mundo es más listo que yo? ¿Por qué lo entendéis y yo no?! ¡¡Odio las paradojaaaas!! Un vigilante de seguridad me retorció el brazo, pero noté en su mirada un atisbo de comprensión.

Ya os podéis imaginar lo cómodo que me resulta escribir este post desde el cibercafé de mi barrio, con un maromo de dos metros sentado a mi derecha, que habla con su novia por web cam (¿es imaginación mía o se está tocando la entrepierna?), y un adolescente a mi izquierda que hace música dodecafónica con el teclado del ordenador mientras juega a matar zombies. Temo que si pasa al siguiente nivel se le revienten los granos de la emoción y me ponga perdido de pus.

Pero supongo que yo soy tan molesto para ellos como ellos para mí porque tengo la manía de decir en voz alta todas las putas frases que escribo… ¡Dejad ya de mirarme como a un bicho raro! ¡Soy un profesional de los diálogos!

“Carencia de Internet”, eso es lo que diría en las entrevistas de trabajo si me preguntasen por mis defectos. Ante esta situación tan silvestre dependo más que nunca de los amigos y conocidos. Este post tan chorra va dedicado a ellos. Gracias, Ángela, por dejarme la 5ª temporada de The Shield (¿qué hay de la sexta de Larry David?). Gracias Juanjo por grabarme la 4ª de Battlestar Galáctica y la 1ª de Flight of the Conchords. Gracias, Pablo, por molestarte en seguir el rastro a Enano Rojo.

Supongo que me olvido a alguien pero gracias, gracias a todos. Estos meses sin vosotros y vuestra generosidad habrían sido una abominación. Prometo solucionar mi problema cuanto antes.

Y mientras tanto, Flight of the Conchords, otra serie por descubrir. Es como la Bjork chanante: medio merilota, medio musical. Va sobre un par de chalados neozelandeses que intentan triunfar como músicos en Nueva York. Como muestra, un botón:

Otra cosa que no puedo hacer por mi “carencia de Internet”: leer el blog de Ulises, un niño obligado por sus padres a ser crítico de cine pedante.

Futbol vs. Cine

Una amiga mía, Ángela, estrena su corto “La Aventura de Rosa” en el Capitol esta noche, día 26 de Junio, pocos minutos después de que -si no median prórrogas- España haya jugado contra Rusia en las semifinales de la Eurocopa. Ahora son las 18:33 y le he dicho que voy a ir, pero pongo en una balanza lo siguiente:

evento deportivo histórico

5 cortometrajes en cine

Y no sé qué hacer. Y es que he quedado para verlo con unos amigos y llegaré alcoholizado, y con un ánimo bastante radical. Estaré hundido o eufórico, y seguramente lloraré o estaré dando palmas en mi butaca.

No creo que esas sean las hechuras de un espectador ideal, la verdad.

Pero no quería ser uno de esos que se excusan diciendo:

“Lo siento pero me va a ser imposible ir.”

Que es tanto como decir: “No me jodas, tronca, que hoy juega España y hemos pasado los cuartos”.

Creo que es preferible decir lo segundo antes que lo primero. La sinceridad siempre es el mejor camino. Lo malo es que prefiero decir que voy y confiar en que si el sillón el bullicioso bar de turno me atrapa nadie me echará de menos en el cine.

Sólo espero que no vayamos todos del mismo palo, porque sé lo difícil que es hacer un corto. A través de las conversaciones con mi amiga entiendo ahora el pánico que sienten las televisiones a la hora de proteger sus series cuando hay un evento de este calibre.

Si el 80% de la gente va a estar sintonizando el fúmbol, ¿por qué ofrecer algo distinto? ¿Por qué levantarse de la cama siquiera? Y eso es tanto como darse cuenta de que el cine, sobre todo el nuestro, es un entretenimiento de minorías.

Así es el cine. Costoso, lento, cuestionado, olvidable en la mayoría de los casos. Una tanda de penaltis casi siempre llevará las de ganar frente a, por ejemplo, unos minutos de “La Soledad.” , de Jaime Rosales, último premio Goya a la mejor peli.

A los que hacen cine siempre les quedará el consuelo de llegarle al corazón a algún rarito o rarita al que logren hacer feliz invirtiendo muchos euros, meses de trabajo, marrones de toda suerte y sobre todo, lo imprescindible, ofreciendo algo de sí mismos.

Tanto si vais a ver el fútbol como si no, yo compensaré mi posible ausencia colgando el corto en este post.

Que gane el mejor.

El último reality

Esto de los reality es un no parar. Hay quien pensó que era una moda pasajera pero hace ya 9 años que se emitió el primer Gran Hermano, el holandés. Y 8 del español. Me ha sorprendido descubrir que hay un Gran Hermano africano y que el año pasado estuvo amenizado con un posible caso de violación.

Al parecer, uno de los antecedentes de Gran Hermano es la serie documental COPS. Sí, aquella en la que unos polis auténticos detenían a delincuentes de verdad. La cosa ha degenerado tanto que ahora ya podemos ver el delito en directo.

La wikipedia dice que “La idea de Gran hermano nació el jueves 4 de septiembre de 1997, durante una sesión brainstorm en la productora John de Mol Produkties… Formaron parte de esta reunión Patrick Scholtze, Bart Römer y su hermano Paul Römer, además del propio John de Mol“.

Sin duda, uno de los brainstorm más rentables de la tele. No voy a enumerar la ristra de realitys que han salido después. De hecho, creo que ahora todos los programas cumplen una cuota de reality, aunque no sean realitys puros y duros. El caso más reciente y atroz: el de El juego de tu vida.

– ¿Es verdad que te has masturbado en el trabajo?
– Sí.
– Pues toma 3000 euros.
– ¿Es cierto que tu suegra te parece físicamente desagradable?
– Sí.
– 5000 euros.
– ¿Has sido infiel a tu mujer?
– Mmmm…sí.
– ¡¡10000 euros!!

Y así todo el rato, con una cámara enfocando en primer plano las reacciones de tus familiares al escuchar tus respuestas.

¿Se puede llegar más lejos? John de Mol piensa que sí. Que a él no se le ocurra nada no significa que la idea no esté flotando por ahí. Lo único que tiene que hacer es comprarse el cazamariposas con el mango más largo.

Así que ha hecho un llamamiento al pueblo estadounidense: ¡People! ¡People! Give me una idea.

La verdad es que nunca he trabajado en un programa de este tipo y tengo bastante curiosidad. ¿Cómo se hace el guión de Gran Hermano? Ni puta idea. Me gustaría verlo.

Y tampoco es que me asquee el género reality per se. ¡Qué va! Actualmente estoy enganchado a uno. Pero la verdad es que no sé si me gusta o simplemente es que me pone cachondo. Se llama It’s me or my dog. La protagonista es Victoria Stilwell, una adiestradora de perros con cara de pequinés y look de dominatrix. Ayuda a familias inglesas pijas a controlar a sus mascotas malcriadas. Normalmente exige la castración.

Hay una versión masculina y americana del mismo programa pero el presentador es demasiado zoolander y me resulta antierótico.

¿Y tú? Si coincidieras con John de Mol en una boda, bautizo o comunión, ¿qué idea para reality le propondrías?

Entrevista a Mariano Baselga

Mariano Baselga es guionista y productor ejecutivo de El Internado. Estudió guión en la Ecam y a sus 34 años ya tiene un curriculum bastante impresionante. Ha trabajado en “Los Hombres de Paco”, “Los Serrano”, “Los 80” y otras series, aparte de varias incursiones menos fructíferas en el mundo del cine. Por si fuera poco, se ha convertido en productor ejecutivo de la serie estrella de los miércoles (con permiso de Hospital Central.) Hablamos un rato con Mariano sobre el Internado, la tele, la audiencia y otros asuntos de interés. Que aproveche.

1. ¿En qué consiste el trabajo de un productor ejecutivo como el que tú desarrollas en “El Internado”?

La mayor parte del trabajo consiste en coordinar y supervisar el trabajo de los guionistas, marcando las líneas generales de cada temporada, participando en el desarrollo de las tramas y revisando los guiones con los propios guionistas hasta su edición final. Además, tenemos que trabajar lo más estrechamente posible con los directores, hablar con ellos de los guiones, y ver los premasters para sugerir cambios en el montaje final. También tenemos mucha comunicación con el equipo de producción, el de casting y en menor medida con los equipos de arte, vestuario o peluquería.

2. Como guionista, ¿dónde consideras que se trabaja mejor? ¿En el cine o en la tele?

Son dos mundos muy distintos y creo que lo ideal es poder alternarlos. Del cine me quedo con el ritmo de trabajo, con la posibilidad de darle vueltas a una misma historia y verla crecer, y con la libertad de no tener que escribir para (en principio) todas y cada una de las familias de España. Por desgracia vivir sólo del cine es muy difícil y te llevas un disgusto muy gordo cada vez que se cae un proyecto, que suele ser casi siempre. De la tele me quedo con el trabajo en equipo, con la inmediatez con la que ves producido lo que escribes, con lo que aprendes y con que es más fácil ganarse la vida. Lo peor de la tele es el ritmo de trabajo, no sólo por el cansancio y el estrés, sino porque a menudo tienes la sensación de que con un poco más de tiempo las cosas quedarían mucho mejor.

3. Esta es una pregunta que sé que les interesa a muchos aspirantes. ¿Cuál es la mejor forma de convertirse en guionista/asomar la cabeza en el panorama laboral?

No sé cuál es la mejor, pero por lo que veo a mi alrededor, los estudios específicos ayudan mucho, sobre todo en centros con profesores que siguen en activo dentro de la industria y pueden enseñarte el camino e incluso tirar de ti.

4. ¿En qué medida afecta la presión externa (audiencias, relación con la cadena, opinión de críticos) a tu trabajo como guionista?

La verdadera y única presión es la de la audiencia: si te dejan de ver te puedes quedar sin trabajo. Afortunadamente en “El Internado” no vivimos con el agua al cuello y esa presión no está presente cuando te sientas delante del ordenador. Digamos que cuando llega ese momento la presión ya ha sido ejercida definiendo el tipo de serie que tienes que escribir.

5. Me ha dicho un pajarito que eres muy exigente. ¿Lo haces por ti mismo o por el público? En este sentido, ¿crees que la audiencia es exigente o que por el contrario se contenta con cualquier cosa?

No sé lo exigente que es la audiencia, pero desde luego no se contenta con “cualquier” cosa, como demuestra el hecho de que hay series que triunfan y otras que, por algún motivo, no consiguen despertar el interés suficiente para ser rentables. Despreciar a la audiencia por encumbrar productos que uno considera de baja calidad es un gran error. Y por pura lógica, cuanto más respetes a la audiencia más exigente serás con tu propio trabajo.

6. ¿Existe la inspiración?

No lo sé, me acabo de quedar en blanco.

7. Como espectador, ¿qué series te gustan? ¿Disfrutas sin más o las analizas?

Que quede entre nosotros, pero veo muy pocas series. Y en cuanto mis compañeros empiezan a hablar de personajes y tramas de “Los soprano”, “Lost” o “El Ala Oeste de la Casa Blanca”, yo disimulo y asiento con la cabeza. Me he prometido a mí mismo enmendarme, pero mientras tanto, mi favorita de todos los tiempos sigue siendo”Los Simpson”.

8. ¿Cómo ves la situación de las series de ficción en nuestro país en la actualidad? ¿Crees que es un buen/mal momento?

Creo que la industria pasa por un buen momento porque cada vez hay más series y más trabajo, pero creo que creativamente estamos un poco estancados. Yo soy optimista y creo que en los próximos años se abrirán nuevas vías que nos permitirán hacer cosas distintas.

9. ¿Qué factores crees que pesan más en el éxito de “El Internado”?

Muchos y muy complejos. La idea original. La mezcla del misterio, terror y elementos mágicos con tramas sentimentales y líneas de culebrón. El casting. La factura visual. La más que fluida relación entre los departamentos de producción, guión y dirección. El entusiasmo, la honestidad y las ganas de hacer bien las cosas que se respira en todo el equipo.

10. Por último, dales un consejo a todos aquellos que estén formándose o que quieran ser guionistas.

Que sean tenaces, humildes y valientes. (Y que se metan en ALMA para, entre todos, conseguir mejorar el mundo del guión.)

Plano-secuencia: radiografía de un personaje

Hoy me pongo docto. Y sin embargo, tengo la sensación de que algunos váis a terminar abucheándome cuando lleguéis al final del post (sé lo que me digo).

Bien, ejem, hablemos del plano secuencia.

Definición de plano secuencia:

“Secuencia filmada en continuidad, sin corte entre planos, en la que la cámara se desplaza siguiendo la acción hasta la finalización de dicho plano”.

Está claro, ¿no? Que la cámara graba sin parar. El que no lo haya entendido lo entenderá en cuanto vea alguno de los vídeos que he colgado abajo. Sigamos…
¿Quién decide hacer un plano secuencia? El director, obviamente. El guionista no tiene nada que decir a este respecto. Puede sugerirlo, claro. Del mismo modo que puede sugerir al decorador que compre los muebles en la tienda de su tío. Otra cosa es que le hagan caso.

Siempre habrá quien diga que no, pero lo cierto es que rodar un plano secuencia no es tarea fácil.

Rodar un plano secuencia es como ejecutar una proeza sexual: no está al alcance de todos. Ni se puede hacer todo el rato.

Aparte de para fardar, los plano secuencia sirven para acercarse más a los personajes. Vemos como se mueven, como interactúan con otros personajes, como fingen, como reaccionan. Todo en tiempo real y desde un punto de vista aparentemente objetivo.

Un maestro del plano secuencia en España era Berlanga. Veamos un ejemplo en La escopeta Nacional:

¿Habéis visto? ¿Entendéis por qué digo que no es fácil? Hay que coordinar a un montón de actores y la cámara también tiene su propia coreografía. Sin embargo tanto sufrimiento merece la pena. Da la impresión de que somos invisibles y que nos hemos colado en esa fiesta para espiar a Jaime Canivell. La clave está en el tiempo, en la dilatación del tiempo. No sé donde leí hace poco una cita… Decía algo así: “para hacer que una cosa resulte interesante basta con observarla durante mucho tiempo”. Pues esto es igual. Observamos a los personajes por un rato largo y resulta apasionante.

Otros planos secuencia: el comienzo de Sed de mal, el del restaurante de Uno de los nuestros y, como no, éste de Ojos de serpiente:

Para mi gusto, Brian de Palma se pasa de virtuoso. Una cosa es fardar y otra colgarse unos signos de exclamación enmarcando el paquete. Pero en fin, aquí tenemos otro ejemplo de que los planos secuencia son un excelente recurso para dibujar personajes. En unos pocos minutos ya conocemos a Ricky Santoro: un poli de moral laxa tanto en su vida personal como profesional. Un tipo simpático que nos irá cayendo mejor a medida que avance la película puesto que el listón comienza bastante bajo.

Y ahora demos un salto: del personaje a la persona, del cine a la vida. Del plano secuencia cinematográfico al plano secuencia periodístico. Po-róm, po-róm, po-róm, el que tenga tambor que lo toque…

Con todos ustedes, Esperanza Aguirre en el hospital Ramón y Cajal:

Lo dicho: el plano secuencia, una excelente radiografía de personajes.

Monos vestidos de seda

Acabo de encontrar un álbum de Escrito Por en el Instituto. Como diría el increíblemente carismático Ferrán Monegal: ¡Ah! Al verme pasar con mi prestancia, arrogancia, exuberancia y todo lo que acabe en -ancia menos “rancia” cualquiera diría que en mi interior late un auténtico feo.

Puede que no sea feo por fuera, ni del todo por dentro, pero como en el pasado lo fui, creo que soy mejor persona. Porque en mi época tuve granos, me llamaron “Crunch”, “Paello”, “Volcanoface”…. bueno, nadie me llamó “Volcanoface” pero si escribiera un guión autobiográfico sí me lo llamarían porque “paello” suena mucho peor que “Volcanoface”. Afortunadamente el tiempo pasó y los granos se me fueron. Se largaron con rumbo a la cara de la chica malvada que me gustaba. Y digo malvada porque sólo se dirigía a mi para decirme: “Podrías ser donante de pus para el tercer mundo.”

De acuerdo, no decía eso, pero en la ficcionalización de mi adolescencia seguro que lo hará.

Y entonces fui un caballero y cuando en mi cutis juvenil se podía beber sopa (en mis encantadores hoyuelos) y su rostro estaba tan accidentado que no se podía ni correr el Rally Paris-Dakar me callé la bocota y jamás le dije: “Tienes tantos cráteres que el Apollo XIII debería aterrizar en tu cara.”

Te lo digo ahora, Amanda.

“Tienes tantos cráteres que el Apollo XIII debería aterrizar en tu cara.”

Qué a gusto me he quedado. Todo esto, aunque parezca increíble, tiene un por qué. Una encantadora galería del La Times que muestra a los galanes de Hollywood antes de ser guapos de verdad. Disfrutad y permitíos soñar. Quizá el día de mañana seais guap@s y todo.

Room 666: mucho bla-bla poco ña-ca

Durante el festival de Cannes de 1982 Win Wenders encerró a un montón de directores de cine en la habitación de un hotel.

¿Y qué? ¿Hubo sexo?

No. Nada de nada.

Si acaso, alguna paja mental. Los directores iban entrando de uno en uno en la habitación, se sentaban ante una cámara y respondían a una serie de preguntas que Wenders les dejó escritas en un cutre papel. El resultado es Room 666, un documental por y para los amantes del cine (especialmente para los que leen el Cahiers du Cinema).

Y las preguntas, ¿de qué eran? ¿De sexo?

No. Las preguntas estaban hechas aposta para que los directores disertaran sobre el futuro del cine. En 1982 el futuro del cine es el que cine tenemos hoy.

O sea, una _______ (adjetivo self-service por el lector).

Observaciones super profundas sobre los directores de cine:

1- Jean Luc Godard era como el turrón duro de almendras: pedante por dentro y por fuera.

2- Antonioni tenía un tipín y prefería hablar de pie para enseñarlo.

3- Fassbinder entró en la habitación, dijo algo, vio que aquello era un coñazo y se fue a pillar. Un mes después murió de sobredosis.

4- Spielberg, a los 36 años, ya había hecho Tiburón, Indiana Jones y E.T… Obviamente se lo tenía un poco creído. Pero le perdonamos, ¿no?

Y ahora, la parte menos superficial del post: las mollejas.

En 1982 los directores estaban muy preocupados porque pensaban que el vídeo iba a acabar con el cine.

Y en cierto modo tenían razón. ¿Cuántas salas había en 1982 y cuántas hay ahora?… Pero de todas maneras se han seguido haciendo películas, sigue habiendo expectación y sigue siendo un negocio de muchos millones. Visto lo visto, podemos concluir que en 1982 estaban demasiado preocupados. Eran víctimas del miedo a lo desconocido. El lógico rechazo a una situación nueva susceptible de cambiarlo todo.

Después de ver este documental me ha dado por imaginar que Win Wenders es en realidad un viajero del tiempo.

En 1982 él ya sabía lo que iba a ocurrir con Internet y eso. Evidentemente, el vídeo era la menor de sus preocupaciones.

En un principio su intención era encerrar a los cineastas e ir revelándoles uno por uno el gran secreto del futuro, para filmar sus reacciones: “En menos de 20 años la gente podrá ver en su casa todas las películas que quiera al mismo tiempo de su estreno y de forma totalmente gratuita”
Eso iba a ser Room 666.
Empezó con tres directores no muy conocidos y los tres tuvieron la misma reacción: se suicidaron. Allí mismo, ante su cámara.

Wenders reconsideró entonces el guión de su película. “No quiero que la gente me recuerde por dirigir la primera snuff-movie de la historia del cine”, pensó.

Eliminó las escenas de los suicidios (no están ni en los extras) y dejó que los ilustres directores que quedaban vivos se entretuvieran con sus monólogos sobre el VHS.

La película le quedó sosa, pero Wenders aprendió a una importante lección sobre la vida: el tiempo existe por algo; para ir asimilando las noticias.

En este vídeo podéis ver la escena de Godard:

Y en este enlace la escena de Spielberg (en inglés sin subtítulos, sorry).

Dura Lex Sed Lex

Que viene a decir algo así como: la ley es dura.

La ley es implacable, aún así hay gente que la manipula, la torea, la disfruta. Las series de abogados son más antiguas que el ca***, y a mi algunas me gustan. Por ejemplo, me gusta bastante “Damages”, con una espléndida Glenn Close, aunque les mola mucho tirar de arenques rojos.

Otro día hablaré de los arenques rojos o red herrings. Es mi forma de crear suspense, a lo “Damages”, es decir, por la cara, ya tenga sentido o no.

También me gustaba “Ally McBeal”, sin volverme loco. Las mujeres con el físico de Calista siempre me han dado ganas de subvencionarles una visita a Zalacaín. Y nada más que eso, claro está. Detesto cordialmente “Boston Legal” y “Shark”, las he visto concienzudamente y me han aburrido más que un día sin televisión (sin sexo/sin chocolate/sin risas/sin internet.)

También he visto “Lex”, la nueva serie de abogados de Antena 3, y tengo que decir que…

Antes de dar mi opinión puedo reproducir algunas de las opiniones que he oído entre colegas de trabajo.

-Es una basura infame. Es malísima.

-No está mal pero Cámara está muy pasadito.

-Es un desastre, pero Cámara salva cualquier cosa.

-A mi no me parece mala serie, pero la realización es muy pobre.

-Los guiones son flojos, pero la factura es buena.

-Los actores están bien, pero los decorados son puro cartonazo.

-Está muy bien, pero el reparto es fallido.

Si, todos están hablando de lo mismo. Y he aquí una ley sobre las series de televisión: da igual como sea una producción televisiva en este país, siempre habrá alguien que sostenga una opinión y la contraria. Si tengo que averiguar algo sobre Lex, mis oídos me han abandonado en el paraíso de la subjetividad.

¿Quién dice la verdad? ¿Los críticos de opinión, algunos tan adictos a la destrucción? ¿Las audiencias, que han sido más bien pobres?

Ante esta situación, lógicamente, nada como ver la serie de marras.

Creo que Lex está bastante bien. Los casos son interesantes, los actores están muy bien, me gusta la realización y en los decorados no me he fijado. Para mí es la mejor opción del jueves con una diferencia considerable. Evidentemente no es “Los Soprano” pero me gusta bastante más que “Boston Legal” (que no me gusta nada.) Si me pongo a buscar algo que criticar seguro que lo encuentro, pero no me hace falta. Bueno, la parte más básica de mi aplaude los cuerpos poco envueltos de Kira Miró y de Clara Lago pero algo me dice que eso no es más que otra muestra del sexismo imperante en la tele patria.

Y en cuanto a las audiencias, “Lex” tiene más espectadores que series como “24” o “Lost”, o sea que yo me las paso por el forro, porque no significan gran cosa, si me preguntáis a mí.

¿Qué opináis? ¿Os gusta Lex? ¿La audiencia es un baremo de calidad? ¿Qué es un baremo de calidad en este mundo tan subjetivo?

Susúrrame cosas bonitas

“Me muero por conocerte, saber lo que piensas, y vencer esas tormentas que nos quieran abatir. Entrar en tus ojos mi mirada, cantar contigo al alba…”

¿Conocéis esa canción? Pues aunque la detestes, seguro que Alex Ubago ha foll*** más que tú gracias a ella. Además, hoy es la banda sonora de este post.

¿Y POR QUÉ?

Pues porque hoy os abro la puerta de mi casa. He creado una cuenta de correo para que podáis entrar:

Escritopor@hotmail.com

Eso sí, os adjunto una guía rápida de entendimiento con el propietario, o sea conmigo:

– 1. No intente hacer que Escrito por lea sus guiones, cuentos, novelas, diarios personales o cartas del banco. Escrito por es un artilugio de gama baja y ni puede ni quiere prestar esos servicios.

– 2. No crea que usted es la excepción al consejo nº 1.

– 3. En cambio, no hay ningún problema si usted desea descargar su ira y frustración contra Escrito por.

– 4. Tampoco es problema si usted quiere desatar su líbido sobre él. Eso sí, no se limpie después con las cortinas. Y procure no manchar la alfombra que le regaló su madre.

– 5. Usted puede, si quiere, pedir consejo sentimental a Escrito por. Él no le contestará, pero al menos le divertirá un rato.

– 6. También serán bien recibidas las desideratas: “Escrito por, me gustaría que en tu próximo post hablaras del cine belga”, “Escrito por, ¿sería mucho pedir que tu próximo post no contenga consonantes bilabiales?”
No prometo cumplirlas, pero sí considerarlas. Y seguro que serán una gran ayuda aquellos días en los que no estoy muy inspirado.

– 7. Susurre cosas bonitas. Y si no sabe, inténtelo.

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