Escrito Por

El blog de Escrito Por: guionista y, sin embargo, humano..

Archivar para el mes “mayo, 2008”

El director misterioso

Como ya sabéis, me esfuerzo por ser una persona lo más culta posible, y lo hago con el mismo afán templado con el que coleccionaba cromos de pequeño. Es decir: sin muchas ganas, y sólo porque lo hacen los otros niños del cole.

Mi último “cromo” ha sido el pack Chris Marker que ha editado El Intermedio. Contiene cuatro deuvedés con los grandes hits de este misterioso director: La jetée, Recuerdos del porvenir, Sin Sol y El último bolchevique, además de otras alhajas añadidas, como un documental sobre el propio Marker que ha hecho Isaki Lacuesta.

Para los que no conozcáis a Marker sabed a qué me refiero cuando digo que es un director misterioso: el tipo no aparece en público, no concede entrevistas, no se sabe a ciencia cierta la edad que tiene, ni su verdadero nombre. Cuando le piden una foto suya él envía una fotografía de su gato. Tan sólo se conoce esta imagen de él…

… quién sabe si auténtica.

El caso es que Marker ha hecho unas cuantas películas que cualquier cinéfilo debería conocer. ¡Ojo! Digo conocer, no amar necesariamente. Yo le amo locamenti, pero es una opción personal. Es como la absenta: hay que conocerla, pero ya es cosa tuya si decides incorporarla a tu vida diaria.

La jetée (1962), por ejemplo, es una curiosité alucinante. Una película de ciencia ficción hecha a base de fotografías en blanco y negro (como una fotonovela). En sus 28 minutos de duración está contenida la misma idea que utilizó Terry Gilliam en Doce monos.

Sus otras películas son documentales. Intelectuales, sí, pero en ningún caso previsibles ni aburridas. Sus imágenes y su voz en off siempre producen un efecto magnético en el espectador.

Además, como ya he dicho, el pack incluye una película de Isaki Lacuesta que es un ejercicio sobre Marker a la manera en la que Marker hace documentales sobre cualquier cosa: divagando e interesando. En una de estas divagaciones surge una anécdota que me resultó absolutamente fascinante. Según Lacuesta, el claustro de la catedral de Gerona encierra un misterio que ya lo quisiera Dan Brown para una de sus novelas. Cuenta que cada capitel del claustro equivale a una nota musical y que todo el claustro es un pentagrama esculpido en la piedra durante el siglo XII. Tras muchos esfuerzos los investigadores consiguieron transcribir el pentagrama al papel y hacer sonar la melodía que resultaba de él. Se quedaron perplejos al percatarse de que la música del claustro sonaba igual que la música de Johann Sebastian Bach… ¡¡¡nacido cinco siglos después de que el claustro se construyera!!!

Cágate perrita. Flipa Iker Jiménez.

He dedicado una cantidad de tiempo que me da vergüenza reconocer a investigar en Google si hay algo de verdad en esto. No he encontrado nada, así que he supuesto que todo era una invención de Isaki Lacuesta y me he sentido muy pardillo por creérmelo.

A cambio, he descubierto otra cosa interesante sobre el claustro y sus columnas: la piedra tallada representa a los propios maestros tallando la piedra. ¡Toma metalenguaje en pleno siglo XII! Algo que, al parecer, es absolutamente inusual. Y es taaaan Marker.

Si alguien tiene más curiosidad, este blog sobre documentales recoge tres entrevistas a propósito del pack Marker, una de ellas a Isaki Lacuesta.

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Trumbo no es nombre de Paquidermo

Dalton Trumbo (en la foto, con los “Hollywood Ten”) no sólo pasará a la historia por tener uno de los nombres más sonoros y cómicos de todos los tiempos, sino por ser un grandismo (así, “grandismo”) guionista que sobrevivió a la lista negra del Senador Macarthy y su comité de Actividades Antiamericanas.

Ahora, un documental dirigido por Peter Askin, y en el que participan actores como Michael y Kirk Douglas, Paul Giamatti o Danny Glover reconoce su figura, y la montaña rusa que experimentó en su carrera profesional. Pasó de ser uno de los escritores consagrados de Hollywood a enrolar la lista negra hasta finalmente conseguir un Óscar por “The Brave One”, después de haber pasado diez meses en la cárcel y haber estado exiliado en México escribiendo guiones con seudónimo, algunos tan famosos como “Gun Crazy”, “Vacaciones en Roma”, o “El Puente sobre el Río Kwai”. Su trabajo más conocido es por supuesto el guión de Espartaco, y también fue reconocido por la peli que también dirigió “Johnny cogió su fusil”, de la que se ultima un remake -según hablamos.

A Dalton le gustaba escribir metido en la bañera y con un loro en el hombro que le regaló Kirk Douglas. No sé si lo hacía para contarlo o porque realmente se sentía cómodo de esa guisa, pero cuando uno tiene un nombre así de raro no puede disfrutar viendo “Titanic” y comiendo hamburguesas de MacDonalds. Hay que servir características más excéntricas para hacer crecer la leyenda que afortunadamente será más conocida gracias a esta obra.

Y para recordar a Trumbo, unas palabras que dijo el guionista Ring Lardner Jr., otro proscrito del Comité, en el funeral de éste.

“Muy de vez en cuando aparece entre nosotros una persona cuyas virtudes son tan evidentes, cuya capacidad para relacionarse con cualquier ser humano, quien olvida su ego para involucrarse en las preocupaciones de los demás, que vive en tal grado da armonía con su comunidad que es amado y reverenciado por todos aquellos que le han conocido. Dalton Trumbo no era una de esas personas.”

Si queréis saber más sobre la época de la lista negra, no os perdáis “Tiempo de Canallas” de la genial Lillian Hellman.

Otro post autobiográfico (que parece un cuento de terror)

Hace poco intenté ver El quimérico inquilino, de Roman Polanski. Digo intenté porque no lo conseguí: me quedé dormido en el camino. Quedarse dormido viendo una película no es un acto de desprecio hacia la obra, como muchos creen. Quedarse dormido es una reacción natural a estados físicos de cansancio, sueño o borrachera.

Yo me he quedado dormido viendo cosas que me gustaban muchísimo. Una vez incluso me quedé dormido viendo a la chica de mis sueños. Desperté y ya se había marchado. Eso sí, me había dejado un regalito en el baño. Lo interpreté como una señal de desprecio y por ello, no la volví a llamar nunca. Ahora que soy mayor comprendo mi error: ella no pretendía lanzarme ningún mensaje a través de mi wc. Aquello no significaba nada en absoluto. Tan sólo era el resultado de una acción fisiológica, como lo de quedarse dormido viendo películas.

El quimérico inquilino me produjo una sensación desasosegante (no incompatible con el sueño) desde el minuto 1, cuando aparecen esas cortinas viejas en los créditos iniciales… Ved aquí las cortinas y decidme que no os dan yu-yu:

El quimérico inquilino parece la Cara B de La semilla del diablo. Aparentemente hablan de lo mismo: el infierno está en los otros. Especialmente si son tus vecinos. Y en ambas historias los protagonistas acaban descubriendo que el infierno también está en ellos mismos.

Concretamente, El quimérico inquilino trata de un chico que tiene dificultades para encontrar piso. Y cuando por fin encuentra uno, empieza a notar que pasan cosas raras a su alrededor.

Me estoy acordando mucho de Roman Polanski ahora que por fin he conseguido cambiarme de piso. He encontrado una casa más grande, más limpia, más agradable y bastante más cara que la que tenía. Todo bien. Pero ahora… estoy empezando a conocer a mis nuevos vecinos. No se parecen en nada a los anteriores. En mi antiguo barrio tenía la sensación de yo formaba parte de una minoría: una minoría de españoles, entre una mayoría de inmigrantes. En el barrio nuevo sucede al revés. Apenas he visto caras de otros países. Los primeros días no lo noté. Despues, iba una tarde caminando por la calle y empecé a tener esa misma sensación desasosegante de las cortinas. “Algo va mal”, pensé. Miré a mi alrededor, buscando algo, sin saber el qué. Y entonces caí: ¿dónde están los inmigrantes? ¿qué han hecho con ellos? ¿cómo es posible que en este barrio, más o menos en el centro de Madrid, vivan ajenos a la evolución demográfica?

Puse rumbo a casa con la mosca detrás de la oreja y cuando entré en el portal se me ocurrió ponerme a leer los nombres de mis vecinos en los buzones: ¡¡ni uno sólo parece extranjero!!

Otro hecho que estoy intentando constatar es la edad de mis vecinos. Al parecer, son todos ancianos.

Ayer, la señora que vive en el apartamento contiguo llamó a mi puerta. Su forma de pulsar el timbre -cinco veces seguidas- me puso en estado de alerta. Pensé que estaría furiosa, quizá le habrían molestado mis ruidos… Pero no. Tan sólo quería conocerme, aprovechando no sé qué excusa del correo. Después de unas cuantas frases intrascendentes me soltó algo que sonó como un reproche.

Antes he llamado pero no me has abierto la puerta, me dijo.

No. Es que he salido un rato a la calle. (Y era verdad).

La mujer me miró de arriba a abajo, juzgando la veracidad de mis palabras. Después de un silencio incómodo, me espetó un “Ya” que en realidad significaba un “mientes”. Y volvió al parloteo absurdo. Estoy convencido de que si pulsó el timbre de mi puerta con esa furia es porque se sentía irritada, pensando que yo no la había querido recibir antes. Y no se creyó lo de que había salido a la calle. Pero, ¿por qué no? ¿Es que piensa que está al tanto de todos mis movimientos?

Desde aquello, sospecho que esta vecina me vigila. Y quizá todos los demás.

Tengo miedo, pero voy a ser fuerte, porque me ha costado tanto encontrar casa que sólo la muerte o la Lotería Nacional del Estado conseguirán sacarme de aquí.

Seguiré informando, pero si dejo de postear repentinamente tomaros un gin-tonic a la salud de mi alma.

Lecciones de los Coen

El otro día os conté que daba clases y os pregunté vuestra opinión acerca de ese lugar común de “El que no sabe, enseña”.
Bien, pues era falso. No hablo por mí, sino porque los hermanos Coen son perfectamente capaces de compartir su sabiduría, y de hecho hasta dan unas reglas didácticas, muy prácticas y fáciles de entender para abrirse camino en el mundo del cine. Son las siguientes (las he sacado de aquí.)

1. Persigue tu pasión, no una carrera cinematográfica.

2. Los escritores deben ser muy cabezones (me imagino que no hace falta que lo sean literalmente.)
3. Hacer pelis tiene más que ver con conseguir financiación que con hacer pasta.

4. Hacer una peli es un trabajo duro y la finalidad es acabarla, no que sea perfecta. Aun así, la preproducción ayuda.

5. (No creo que a ellos se les aplique, la verdad.) Prepárate para ser muy pobre.

6. En Hollywood nadie sabe nada. Gánate a los críticos y participa en festivales si tienes la esperanza de recuperar tu dinero.

Y de postre, la escena apoteósica de John-Jesús Quintana-Turturro en “El Gran Lebowski.”

You don’t fuck with the Jesus, Man.

¿Y a vosotros? ¿Cuál es el mejor consejo que os han dado sobre el tema?

Mala noche: cooleando

El verano pasado hubo un eclipse de Gus van Sant en las carteleras: coincidió el estreno de Last Days con la reposición de Mala noche.
Y no sé en qué leches andaba yo metido. A veces pienso que me falta sangre en la venas porque sigo sin entender cómo es posible que me quedase sin ver ninguna de las dos. ¿Estoy loco? ¿Me hago viejo? Un poco de todo. Mucha culpa la tienen también las series, que me tienen secuestradita la razón. Es algo que debo investigar: por qué me he vuelto un enfermo de la continuidad. Otro día.

Vamos a lo vamos: Gus van Sant me interesa. Así, por principio. Creo que ya lo dije una vez: de adolescente quise ser Matt Dillon, y todo por culpa de Drugstore Cowboy. También quise ser director de cine. Y la culpa la tuvo My Own Private Idaho. Con su fotografía de colores saturados: el azul cielo en contraste con el ocre de la tierra. Y las líneas amarillas de la carretera. Las nubes pasando rápido… Oh, qué cool. Yo quiero ser así de cool.

Pero como no lo soy, me voy a la Fnac con un puñado de cintas viejas y las cambio por cupones descuento. Qué listos son en la Fnac. Te dicen que te van a dar 5 euros por cada peli vieja que les lleves, pero lo que te dan es un cupón. ¿Y luego? ¿Qué hago yo con el cupón? ¿Puedo ir al mercado a comprarme un lubina con el cupón de la Fnac? La respuesta es NO. Y si quieres más información sobre esta promoción vete a la Fnac, no voy a hacerles el trabajo a ellos. Yo sólo quería dejar constancia de esto: que son muy listos en la Fnac y que gracias a esa inteligencia me acabé comprando el dvd de Mala Noche.

Qué cool es también esta peli. Lo digo con sincero entusiasmo. Es una peli muy cool que habla de lo fastidioso que es enamorarse de alguién más cool que tú. Yo quiero amar y ser amado. Yo quiero ser más cool que los japonesitos de Mystery Train.

Pero lo cool no me alcanza, se me escapa entre los dedos. El amor no correspondido, de toda la vida.

Un amor un poco lolitero este de Mala noche, pues el objeto de deseo es un muchachito que fascina por su morboso físico, su vitalidad y su dureza infantil.

Habla también de los amores oblicuos. Aquellos que entran en tu vida de soslayo. Jamás piensas que te van a dar a lleno. Pero luego… ¡ay, luego!

Me produce admiración esta película por lo sencilla que es en apariencia. Pero, ¿cómo va a ser sencillo rodar una ópera prima y sentar en ella las bases de todo tu cine posterior? Conseguir eso es dar en todo el centro de la papaya. Tener muy claro desde un principio qué es lo que uno quiere contar y el lenguaje que quiere emplear. Ser sincero sobre los propios intereses. Y ser sabio sobre uno mismo. En dos palabras: tener estilo.

Todo eso consiguió Gus van Sant hace 22 años y el resultado es esta joyita, que se ve agradablemente y que está tan viva como cuando nació.

Ponla en R de Recomendada.

Consejos

Hoy soy ese guionista enamorado de la luna. Le aúllo y le aúllo, a la vez que recuerdo el consejo más importante que me dió el primer profesor de guión que tuve en esta vida.

Paradójicamente, no es de guión. No habla del deus ex machina ni de la diferencia entre suspense y sorpresa.

No.

“Nunca escojas la soledad antes que la compañía.”

Ése era el consejo.

Fue hace mucho tiempo, cuando yo tenía una novia que no era nada intelectual y su falta de intereses culturales me pesaba como una losa. (Luego vendría la novia actriz, pero ahora estoy hablando de amor verdadero.)

-Mejor en versión original.
-Me canso de leer. Si quisiera leer, me compraría una revista.

La verdad es que no le faltaba razón.

-¿Has visto el DVD del “El Ala Oeste de la Casablanca” que te pasé?
-Lo he intentado varias veces, pero siempre me duermo. Como no está doblada al español…

Eso me irritaba muchísimo.

-¿Has leído algo de Saramago?
-No, pero el otro día le entrevistaban en la tele y lo escuché un rato en los anuncios de Operación Triunfo.

Me daba mucha vergüenza salir con ella y mis amigos, porque pensaba que todos, conscientes de su poco apego a las artes, no podrían resistir la tentación de someterla a un tercer grado y ponerla en evidencia, y consecuentemente a mí también.

-¿Cuál es la peli más famosa de Ingmar Bergman?
-¿”Lo que el viento se llevó?”

(Este vídeo con tecnología Odorama.)

Al final la dejé, y lo hice regalándole un libro, algo así como el beso de Judas, intentando quedar como un caballero a la par que hurgaba en la herida. Ahora desfilan por mi vida cantidad de tipas intelectuales y en las distancias cortas ninguna la supera en nada. Además, con las novias guionistas siempre hay una rivalidad latente, un quién gana más y cuenta mejores chistes o hace más audiencia que no deja de tocarme muchísimo las narices.

Fui, he sido, y soy un elitista de mierda, una repelencia antropomorfa, un esnob recalcitrante y un puto listillo, y así me luce el pelo. ¿Vosotros lo sois? ¿Aceptáis en vuestro círculo de amistades a aquellos que creen que “Jo qué noche” es un programa de Jose Luis Moreno?

La mala vida de Fraggle Rock

Más estupefactito que Flanders me quedé ayer al leer la noticia de que en 2009 se estrenará un peli sobre Fraggle Rock. ¡Pero bueno! ¿Es que los ejecutivos la tienen tomada con mi infancia? Que si Coche Fantástico, V, Equipo A, Indiana Jones … y ahora los Fraggles.

No sé si con esto de los Fraggle todavía estoy a tiempo. Y si no lo estoy, que paren las máquinas, que saquen sus sucias manos de los conductos rectales de Bombo, Rossi y Dudo, y que atiendan, porque Escrito por tiene algo importante que decir: en nombre de toda mi generación… ¡dejen de jodernos ya!
No quiero más revival. Si acaso… ¡Si acaso…! Podrían llegar a interesarme si pergeñaran un Fraggle Rock adulto y evolucionado. Porque si nosotros hemos crecido, nos hemos quedado calvos e icluso estamos ya divorciados, ¿por qué ellos no? Me gustaría ver un Fraggle Rock al estilo de la HBO. Algo así:
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BIENVENIDOS A FRAGGLE ROCK, 25 AÑOS DESPUÉS.

Fraggle Rock ha cambiado mucho. Y sus habitantes también…

Los curris – la decadencia llegó a Fraggle Rock con la Gran Huelga de los Curris (1990). Hartos de que los fraggles se comiesen sus edificios, los Curris se plantaron para hacer sus reivindicaciones. Estas no llegaron a buen puerto y un año después todos los Curris abandonaron Fraggle Rock, provocando una crisis económica e inmobiliaria que aún no se ha conseguido superar.


Rossi – la fraggle más popular no ha tenido una vida fácil. Actualmente tiene cuatro hijos, uno con cada fraggle macho de la pandilla. Su prometedora carrera como nadadora se vio truncada por los embarazos, y ha tenido que hacer cosas muy, pero que muy feas, para alimentar a su prole.

Matt el Viajero – enviaba postales desde todos los lugares del mundo que visitaba. Desde hace 5 años está en busca y captura por actividades sospechosas en Tailandia. Él no lo sabe, pero tiene un hijo con Rossi.

Gobo – deprimido por las acusaciones vertidas contra su tío, él, que llevaba toda su vida queriendo ser como el tío Matt sufre ahora una enorme crisis de identidad. Tiene problemas con las drogas y no reconoce la paternidad de su hijo con Rossi.

Dudo– lleva toda su vida ocultando su homosexualidad. Hasta tal punto que una vez llegó a acostarse con Rossi y tuvieron un hijo. Como es el único fraggle que la ha tratado bien, ella está perdidamente enamorada de él.

Los Goris – poseedores de un huerto de rábanos, son los únicos que se han beneficiado de la crisis económica provocada por los Curris. Tienen a los fraggles explotados, trabajando para ellos a cambio de unos pocos rábanos que llevarse a la boca.

Musi – la que antes era la fraggle más conciliadora, solidaria y hippy, está casada con un Gori. Es por ello que vive mejor que ningún que otro fraggel y no le interesan sus antiguos amigos. Ahora les llama “esclavos”.

La montaña de basura (R.I.P) – era la guía espiritual de los fraggels y por eso, ahora que ella no está, se sienten más perdidos que nunca. Su fin llegó con la separación de las basuras y el reciclaje.

¿QUIÉN MATÓ A BOMBO?

Éste sería el primer punto de inflexión en la película. El cadáver de Bombo aparece flotando en la piscina. ¿Cómo habrá llegado hasta allí? Si quieres descubrirlo tendrás que pagar 7 euros por la entrada y volver a escuchar aquello de “Ven a Fraggle Rock, tus problemas déjalos…”

Alumni

Si que está mal el mundo para que un pinchauvas como yo esté dando clase. A veces me siento como el gran Roland “Prez” Pryzbylewski, que en la cuarta de “The Wire” se las ve con un montón de críos asilvestrados de Baltimore.

Pero me lo pidieron, y como me cuesta decir que no, acepté. Y ahora tengo un alegre grupito de aspirantes a guionistas a mi cargo. Nuestra misión, y hemos decidido aceptarla, es escribir un guión de cine de género entre todos.

Lo malo es que el otro día, pergeñando lo que queríamos hacer, un pastafari, digo gafapasta, sin levantar la mano ni nada, suelta la siguiente perla:

-Es que esta película es muy poco original. Es una mierda. Yo no la vería.

A lo que yo respondí:

-Vaya, la taquilla se va a hundir por tu puta culpa.

No, no dije eso. Igua dije esto otro:

-Pues si no te gusta no vengas, gafas, que me estafas.

No, tampoco fue eso.

-¿Tienes una idea mejor, sabiondo de los cojon**?

No.

En su lugar me quedé un rato azorado como una colegiala a la que levantan la falda, y por fin mis conexiones neuronales decidieron, en fracciones de segundo (de las lentas, eso sí) reconducir todos los exabruptos en mi cabeza y convertirlos en un discurso diplomático y más o menos digestible.

-Escribir en equipo a veces supone comulgar con ideas que no nos gustan.

Después de esto, la clase siguió, y yo sentí que mi autoridad salía más o menos reforzada. O igual sólo era una impresión mía. En mi grupo hay gente de mucho talento, seguramente algunos son mejores que yo, pero ni borracho, puesto de peyote y vestido de faralaes pienso dejar que se den cuenta.

Que entonces me quitan la tiza y a mí sólo me quedaría esnifarla.

En esos momentos es cuando recuerdo aquello de “El que no sabe, enseña.”

¿Qué opináis vosotros?

Entrevista a los Remones, guionistas de Casual day

Mañana, POR FIN, se estrena Casual Day.

Hace unos meses os recomendé esta película. Hoy os notifico su estreno. Y dos cosas más:

1.- Que tiene nuevo trailer, mucho mejor que el anterior (que incluso tuvo quejas de algunos de vosotros, comentaristas picajosos, que hay que ver como os gusta poner el dedo siempre donde hace pupita). Pinchad aquí para verlo, youtubeado.

2.- Que me he hecho entrevistador. Al fin y al cabo llevo toda la vida leyendo Paises Dominicales y viendo a María Teresa Campos en televisión. ¿Es que tengo que hacer la carrera de Periodismo por unas preguntejas de nada? ¡Ni hablar! He cogido por banda a los hermanos Remón (los Cohen españoles, por analogía en creatividad y rizos capilares) y les he convencido para me concedan esta exclusiva.

EN PRIMICIA PARA TCM: ENTREVISTA A LOS GUIONISTAS DE CASUAL DAY
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Señores Daniel y Pablo Remón, ésta es la definición de Casual Day que hice en un anterior post:

“Casual Day es una sucesión de escenas con diálogos hiperrealistas (un poco al estilo de Smoking Room) y situaciones muy incómodas cargadas de una violencia sutil. No es una violencia cinematográfica. Es la violencia real que se ejerce a diario en el espacio que hay entre el suelo enmoquetado y los tubos fluorescentes, la violencia de oficina. Muchos se sentirán identificados”.

¿Tengo razón o tengo razón? ¿Hay algo que queráis matizar?

Pablo – Tienes muchísima razón. Casual Day es una película sobre las relaciones de poder; en el trabajo, pero también en la pareja. Somos violentos por naturaleza; en la oficina esa violencia, como tú apuntas, se ejerce de manera soterrada. Pero no deja de ser una pelea por nichos territoriales: tú no puedes sentarte en mi silla, y yo intentaré sentarme en la tuya. Para defender estos nichos rápidamente se ejercen roles: con este compañero eres simpático, con este otro borde, con otro sumiso.

Daniel – Queríamos trasladar esas luchas internas a un espacio abierto, para verlas con perspectiva. Si nuestros comportamientos muchas veces son propios de imbéciles, frente a una puesta de sol en la montaña todavía más.

¿Cuánto tiempo ha durado el proceso de escritura?

P – En la primera versión tardamos ocho meses, casi a tiempo completo. Después escribimos varias versiones más, empleando un par de meses para cada una. En total, con algunos parones, más o menos año y medio.

D – El guión cambió mucho. Durante los primeros seis meses de trabajo ni siquiera había Casual Day. Al principio manejamos varias tramas y sólo una de ellas estaba protagonizada por ejecutivos.

¿Cómo ha sido el trabajo de documentación?

P – No fuimos a un Casual Day ni nada de eso. Lo que hicimos fue documentar el lenguaje: nos pasamos semanas pegando la oreja en un bar cerca de nuestra antigua casa, en una zona de oficinas. Nos fascina la manera en que hablan estos ejecutivos: basta oírles unos minutos para hacerte una idea de quiénes son. Muchas conversaciones están sacadas de allí.

D – Lo ponen todo al mismo nivel. Hablan en el mismo tono de a quién van a despedir, de las putas a las que se follaron la semana pasada o de un familiar que se ha muerto de cáncer. Para mí son los nuevos vaqueros. Hombres de cincuenta años que viven en estado de guerra permanente, y que resultan tristes, divertidos y épicos a la vez. Tienen un Audi A8 en vez de un caballo, una blackberry en vez de una pistola, su mujer les espera en un chalet de Aravaca en vez de en el porche, pero tienen en común esa soledad, y sobre todo, esa obstinación: el convencimiento de que, pase lo que pase, hay que seguir hacia delante.

¿Cuál es el personaje o la situación que más os ha gustado escribir?

D – Yo disfruté muchísimo escribiendo la primera escena del guión, la conversación entre Inés y Marta. Me interesaba retratar a una pija, un personaje que en el cine español sólo existe como una caricatura. Quería darle su tiempo para que se desarmara y sacara a la luz al ser humano que se esconde detrás de la ropa de marca, alguien que habla de sentimientos que se suponen nobles o hermosos (“el amor”), pero lo hace de una manera torpe y superficial. La idea es que la gente se ría de ella y luego se avergüence de haberse reído.

P – Me gustaron mucho las dos primeras escenas de José Antonio: la del coche y en la que despide a Bea. Creo que en ellas encontramos al personaje. Una vez que vimos cómo hablaba pensamos: este tío tiene que ser así y así, tomar ginebra en copa de balón, tener un cochazo y estar orgulloso.

(La citada escena del coche:)

¿Os consideráis unos guionistas disciplinados?

D – Mantenemos un horario más o menos estable, de unas ocho horas, pero al final siempre acabamos con unas dos o tres semanas de jornadas maratonianas de trece y catorce horas. Llega un momento en que el propio guión te exige todo el tiempo.

¿Cómo trabajáis con vuestro director?
D – Max entendió la película desde el principio. Los primeros meses hablamos mucho, después nos encerramos y el guión fue cambiando.

P – Demostró mucha madurez al entender que durante un año de escritura el proyecto del que se parte se convierte en otra cosa (de hecho, si no es otra cosa es que algo estamos haciendo mal).

Los hermanos Remón siempre escriben juntos. ¿Os zurráis cuando no hay acuerdo?

D – Lo bueno de ser hermanos es que te conoces perfectamente, y entiendes lo que el otro va a decir sin necesidad de muchas palabras. Se ahorra tiempo.

Ahora formáis parte de aquello tan denostado que llaman “cine español”. ¿Estáis preparados para los palos y los abucheos? ¿O, como Buñuel, os guardáis unas piedras en el bolsillo “por si acaso”?

D – La mayoría de los que desprecian el cine español no ven cine español. Partiendo de ahí, lo más importante es tener distancia sobre tu propio trabajo. En general, Casual Day está teniendo buenas críticas, pero aunque no fuera así, nunca lo consideraría un fracaso.

¿En el rodaje de la peli sentísteis aquello de que el guionista sobra? ¿Hicísteis algún estropicio? ¿Os acordásteis de apagar el móvil?

P – Los tres o cuatro días que pasamos por el rodaje nos trataron muy bien. Aún así, el guionista sobra; esta es una de las cosas que hay que aprender.

D – Nos limitamos a probar el catering y pasear por el bosque.

¿Podéis contar algo de vuestro próximo proyecto?
P – Es una sátira sobre la especulación inmobiliaria.

Existe un rumor que dice que todo guionista aspira a dirigir en un futuro. ¿En vuestro caso es cierto?
D – De momento no quiero dirigir. Bastante complicado me parece escribir un guión. Hay muchísima presión alrededor de un director de cine. Además, estoy más tranquilo en mi casa, donde trabajo como quiero y nadie me molesta.

P – Entiendo que los guionistas quieran dirigir, pero primero hay que aprender el oficio de escribir, que no se aprende en dos días ni en dos años. Si me interesara dirigir, sería para aprender cosas sobre la escritura: por ejemplo, el trabajo con los actores.

¿Qué producto de ficción audiovisual os ha impresionado más últimamente? Fijaos en que os he dejado un margen muy ancho: podéis hablar de películas, cortos, series, etc…
P – El párrafo final de La carretera, de Cormac McCarthy, es totalmente audiovisual: se ve, se oye e incluso se huele.

D – La escena de la explosión del pozo en “There Will Be Blood”, de Paul Thomas Anderson. Me parece un ejemplo de cómo el guión sólo es una parte, a veces pequeñísima, de una película. Esta escena es sobre todo, luz, sonido, puesta en escena. Espectáculo.

Pablo, tengo entendido que además de guionista eres profesor de guión. ¿Algún consejo exprés para los aspirantes a guionistas que lean este blog?

P – Soy profesor en la Escuela de Letras. Enseñar te obliga a estudiar y te mantiene en movimiento, y verbalizar tus ideas sobre el cine es la mejor manera de ponerlas a prueba. Si me puedo permitir dar un consejo sería este: escribid para los actores, que son los que mejor leen.

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Pues ya está. Éste ha sido mi arranque de intrusismo profesional. ¿Qué tal lo he hecho? Si mi entrevista os parece una mierda sabed que ellos no tienen la culpa, que son buenos entrevistados y mejores guionistas.

Y recordad: el estreno, mañana.

**ACTUALIZACIÓN – Comienzan a llover las buenas críticas: 1, 2 y 3.

¡Éxito de taquilla!

Amor de madre

Tengo una amiga guionista, Ángela, que acaba de dirigir un corto. Hace unas semanas fue el estreno mundial en el festival de Medina del Campo y estaba algo nerviosa por la acogida que iba tener su “obra”. Pero también le alteraba bastante subir al escenario y decir en público esas tres o cuatro palabras que se suelen decir en estos casos: que si ha sido un sueño hecho realidad, que si los actores son geniales, que si espero que les guste amado público pero por favorcito no me peguen en caso contrario, etc, etc…
A pesar de ser una sinvergüenza con mucho desparpajo sus niveles de estrés le estaban petando el sistema nervioso. Y el pájaro loco iba a salir por alguna de sus orejas. Cada veinte minutos se acercaba sigilosamente a mí y me susurraba al oído. “¿Y si no se ríen? ¿Y si se me traba la lengua?”.

Vamos a ver, le dije yo. Cualquiera que me conozca sabe que si digo “vamos a ver” es que estoy hablando en serio…

– Vamos a ver, Ángela. ¿Tu madre te ha dado algún consejo?
– Sí.
– ¿Cual?
– Que no suba las escaleras del escenario encorvada.
– Ajá. Un consejo genial. Síguelo, y todo saldrá bien.

Yo soy muy fanático de los consejos maternos porque según he podido observar, ellas siempre dan en el clavo. Las madres sí que saben distinguir el grano de la paja. Siempre van a los temas importantes. ¿O acaso no se preocupan en todo momento de que tengamos nuestras necesidades básicas bien cubiertas?

– Mamá, me ha dejado mi novia. Voy a subir a la azotea y si sigo deprimido me defenestro.

– Muy bien, hijo, pero abrígate que hace frío.

¿Qué os creéis? ¿Que el “be water my friend” se le ocurrió a Bruce Lee? Noooo. El copy right lo tiene su madre. Es un consejo que le dio desde pequeñito.

Cuando el viento me da en la cara, cuando siento que mi vida es como una película de González Iñárritu, pienso: ¿qué dirá mi madre cuando la llame para contarle mi drama?

Probablemente me preguntará lo que he comido. Así que procuro alimentarme bien para que cuando caiga la pregunta no piense que soy un cachorro desmañado e inútil. Y a golpe de chuletón, qué queréis que os diga, me siento mucho más feliz que cuando era un adolescente rebelde que se alimentaba de Doritos.

Las mamás saben de sobra que una persona con hambre, frío y joroba se sentirá mucho más desdichada que una persona bien alimentada, abrigada y con buen porte.

Está bien – resopló Ángela -, haré caso a mi madre y trataré de subir al escenario sin parecer el eslabón perdido.

– Genial. Eso te dará seguridad en ti misma.

Puedo atestiguar que Ángela subió al escenario más derecha que una vela. Y estuvo tan suelta como Jose Luis Moreno en Noche de Fiesta.

Y a continuación, un ejemplo de amor materno: el precioso cartel que la madre de Ángela ha diseñado para su corto:

ESTE POST SE LO DEDICO A LAS MADRES SABIAS, ESPECIALMENTE A LA MÍA.

Mamá, siento no haberte regalado nada por el Día de la Madre. Traté de hacerte un cenicero con mis propias manitas, tal y como me enseñaron en la EGB, pero me entró hambre y me comí la arcilla (se me acabaron los chuletones). En sustitución te he traído este post. Espero que no te avergüence demasiado y te prometo que el año que viene resolveré esta fecha mejor.

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