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El blog de Escrito Por: guionista y, sin embargo, humano..

La Pasión de Mel Gibson (2)

Hoy sigo hablando de La Pasión de Mel Gibson, que no es precisamente un Jack Daniels on the rocks, sino la pasión de nuestro Señor, o del señor de algunos.

¿Por qué estás tan cansino, Escri? ¿Te ha cogido un arrebato místico del que no puedes salir? ¿Estás escondido con tu portátil bajo el paso de la Macarena?

Pues no. Después de recordar cuánto me gustaba la peli, la volví a ver y hoy puedo fundamentar mejor mi análisis.

POR QUÉ ME GUSTA LA PASIÓN DE MEL GIBSON por E.P.

Sobre todo, porque alimenta la sensación de que haber estudiado latín sirve de algo. Y es que sí, me encanta oír hablar en latín, dialogado, como si tal cosa. Es la primera vez en mi vida que oigo diálogos en latín, que son mucho más vivos y hermosos que las parrafadas de mi profesor de Instituto, Mariano, (a quien recuerdo con auténtica adoración) que los leía con voz jupiterina pero desde luego no eran los labios de Poncio Pilatos, anunciando al Ecce homo. Y hablando con su churri Claudia de la veritas, “Quid est veritas?”, y la verdad es que en estos tiempos tan despeinados me gusta saber que la veritas está en algún sitio. Y no sólo la veritas. Cuando a Jesús de Nazaret le pegan, llega Abenader y dice alzando la mano “Satis!”, que no sé si es “Suficiente” o “Dale la vuelta” porque luego le siguen cayendo latigazos al pobre carpintero.

También, Abenader intenta poner en fuga a los romanos más malnacidos al elegantísimo grito de “Ite!!” que a todas luces es mucho mejor que “¡¡Que te pires!!” Lo del hebreo y el arameo ya me da más igual. Pero como personaje de letras purísimas me pongo cachondo con las declinaciones y cuando me parece que entiendo algo (los subtítulos ayudan, claro.)

Por otro lado, me encanta la simplicidad de la propuesta. Y me encanta la historia de Jesús, claro. Su magnanimidad cuando le dice a Pedro: “Antes del canto del gallo, me negarás tres veces.” Y aún así le da pan y vino. Eso es un buen rollo de tío y lo demás son tonterías. También me fascina el beso de Judas, y cómo este se ahorca (¿supongo que esto no se puede considerar espoiler, no?).
Y sin embargo, cuando más consigue Gibson es cuando sitúa la cámara ante María (Maia Morgenstern), la mirada de una madre que ha de soportar la agonía de su hijo. Esa para mí es la brillantez de la simplicidad. Contar una historia en un gesto, en un sentimiento intensísimo, sin palabras.

Por último, James Caviezel, con su nariz postiza, sus ojos amarronados (¿o será marronicios?) digitalmente, me subyuga con su interpretación de Jesús de Nazaret.

No hay nada vulgar en esta película. Todo es útil, todo es magro, a veces doloroso, pero es un film lleno de Veritas.

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3 pensamientos en “La Pasión de Mel Gibson (2)

  1. guionistarayban en dijo:

    Lo que más me gusta de la peli es que cómo en más de un momento es capaz de hacerse unos planos primos hermanos de Herschell Gordon Lewis.

    Eso sí, tiene un problema… que como ya había visto Matrix pues me sabía la mitad de la peli.

  2. peregrintuk007 en dijo:

    “…me pongo cachondo con las declinaciones…”

    Jajajaja, mira que yo fui de bachillerato de letras puras también pero… de momento eso nunca me ha pasado. (Es que siempre me gusto mas el griego clásico que los latines)

    Pero creo que me quedare con las ganas de ver una peli en griego a menos que yo misma dirija un remake de 300 hablado en griego clásico… XD

  3. Zambullida en dijo:

    ¡Magnífico vídeo!

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