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El blog de Escrito Por: guionista y, sin embargo, humano..

El tocho II: name droppeando.

NUNCA SUBESTIMES EL NARCISISMO DE UN GUIONISTA.

Es una frase de Elia Kazan que he encontrado en Moteros tranquilos, toros salvajes. Un dardo que Biskind lanza directamente contra el ego de Robert Towne.

Yo no puedo estar más de acuerdo con esta máxima. Siempre se habla del ego de los actores. Siempre se habla del ego de los directores. Y últimamente se habla mucho del ego de Julio Médem. El otro día me encontré con un vecino en al ascensor y me dijo:

– Vaya ego tiene hoy Julio Médem.

– Sí, pero esta noche va a escampar un poquito – le contesté yo.

De acuerdo, pero ¿qué pasa con los guionistas? ¿No tenemos ego?

Sí. Así de gordo y bonito lo tenemos.

Lo que pasa es que no figura en ninguna cláusula de nuestros contratos. Por eso la gente se sorprende cuando conocen a un guionista que va de sobrado. Le miran como si estuviera loco, como diciendo: “anda mira éste, qué excéntrico”. Le miran como a un vagabundo con un Rolex. No saben que los guionistas somos vagabundos con ropa interior de seda.

Y a la hora de codearnos con la fama somos tontos como el que más.

Robert Towne, por ejemplo, además de uno de los mejores guionistas de la historia, era un name dropper del copón.

Name dropper es aquel que deja caer en la conversación (como quien no quiere la cosa) los nombres de dos o tres famosos. Así te haces una idea de con qué gente se codea el fulano y por lo tanto, de lo importante que es. Vamos: lo que se llama fardar o presumir, de toda la vida. En palabras de Jeremy Larner, otro guionista: “La mayoría de los tipos de Hollywood se calientan más con sus amigos que con las mujeres con las que fo**an”

Biskind cuenta:

Towne dejaba que los presentes escucharan el final de una conversación telefónica con SU AMIGO Warren Beatty en la cual él dejaba claro que Warren no podía mangonearlo. Decía: “Eres un hijo de puta, Warren, un perfecto hijo de puta…”, y así se pasaba una media hora.

No se me va a caer un mito por esto. Al contrario: me parece una anécdota entrañable. Towne es un guionista cojonudo y cuenta unos chistes divertidísimos. Precisamente el otro día di una cena en mi casa. Vino Robert, con Martin y con Francis. Estuvimos hablando de los viejos tiempos, de la crisis de la Bolsa y de ir a esquiar a Aspen… pero eso es otra historia.

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8 pensamientos en “El tocho II: name droppeando.

  1. No puedo estar mas de acuerdo, pues alguna vez me he topado con guionistas de esa “calaña “. No dejan de contar anécdotas y a menudo acaparan la atención de quienes quieren ser como ellos. Yo personalmente prefiero fijarme en lo profesional dejando a un lado la verborrea barata. También tengo ego pero no lo pongo encima de la mesa para que todo el mundo lo pueda oler como si de una mierda se tratase. Un saludo. Cabreaditoman.

  2. Ja, ja, ja! Qué genialité. Yo mismo también tengo un ego bastante grande, que al igual que el de Medem fluctúa como el tiempo. Cuando hay luna llena lo tengo que bajar al párking.

  3. Lo que mola es cuando te encuentras a gente así (a nivel patrio, claro) y resulta que tú sí conoces a la gente de la que habla… y él no tanto. Y les pillas.

    ESO sí se disfruta… jujuju.
    Somos lo peor, sí (al menos yo).

  4. lo pasé muy bien en tu cena pero creo que la emulsión de trufa que pusiste sobre la ensalada templada de canónigos me sentó mal

  5. No os metáis con Yul (así le llamamos los amiguitos) que el pobre está de bajón.

  6. Me ha encantado lo del ego de Medem!
    Y sí que los guionistas tenéis unos enormes egos solapadillos. Habría que soltarse la melena.

  7. Hace tiempo que cambió a Warren por Tom y, parece ser, por Brett Ratner (aghhh). Pero ahí sigue estando Chinatown.

  8. Santiago el verde en dijo:

    Esta es la hora de los “name droppers” (los caganombres), a poco que pongas la antena te encontrarás con algún elemento de esta ralea. El problema del caganombres es que se niega a pasar desapercibido y no puede evitar el dárselas de importante aunque no venga a cuento. No solamente es en la fauna del cine y del show business donde va por ahí dándose el cante. A estos cagarrutas (digo caganombres), los podréis encontrar en cualquier ámbito; abundan, por ejemplo en el mundo del cotilleo. Siempre hay algun maoromo/a que va de amigo/a de la víctima, previo acuerdo al despelleje. El que cuenta la última de la Pantoja… “ayer estuve en su casa y me confesó… que este es un país de porteras… ” Y no os perdáis algunos casos literarios de egos enloquecidos, anda por ahí un conocido presentador de un programa de libros que nos lleva dando la murga con el libro de su padre desde inicios de la temporada.Regala sus libros a sus entrevistados y se da un pote el pavo de best-seller cuando no se come ni una rosca. En fin, el tema es más bien de sicoanálisis. Es un tema de nuestro tiempo, un ego en apuros acaba siempre refugiándose en el superego, que es el ego que se trabajaba Superman,
    Para que os enteréis de una puta vez, esto me lo contó Frank Sinatra cuando nos enganchábamos aquellas melopeas juntos. My dear Frank, God bless you.

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