Escrito Por

El blog de Escrito Por: guionista y, sin embargo, humano..

Archivar para el mes “febrero, 2007”

Procrastina, que algo queda

¿Qué es procrastinación? No es una República Independiente de Europa Central, cuya moneda es el Procrasti. Tampoco es una práctica sexual tabú (de momento.) Procrastinación, según la wikipedia, es

“la acción de postergar actividades o situaciones consideradas hostiles, a favor de otras más divertidas (o menos desagradables). Este término proviene del latín pro- (adelante) y crastinus (relacionado con el mañana).”

Pero para un guionista, amigos, la procrastinación tiene un significado mucho más amplio. Tanto como las muchas cosas que puedes hacer en vez de escribir.

Por ejemplo, aquí vuestro amigo Escrito Por procrastina “around the clock”, (en el vídeo, Bill Haley y los Cometas). Con frecuencia, duermo hasta las diez o las once porque no conviene trabajar con sueño. Me ducho. Después, todo el mundo sabe lo conveniente que es tomar un desayuno completo, dado el esfuerzo intelectual que exige escribir, y lo malo que es comer deprisa. Así que desayuno e internet. El e-mail, la prensa y los blogs requieren nuestra atención durante unos buenos treinta minutos, pero ¿qué guionista no está informado del mundo en el que vive? Ya son las once y media o las doce y aún no he empezado. Pero mira, tengo el escritorio desordenado, y hasta que no lo ordene, no tendré paz mental para escribir. Veinte minutos después, parece que ya está todo listo. Pero tengo que hacer unos recados de suma importancia.

Comprar sellos. Algo para comer. Pasar por el videoclub. Comprar Coca Cola y leche para el café. Y unas patatuelas para engañar el apetito.

Otra de vez de vuelta ante el ordenador. Voy a empezar a escribir, cuando me doy cuenta de que no tengo ni idea de reconstrucción facial de cadáveres (vaya o no vaya mi guión de eso.) Así que sintiéndolo en el alma me voy “downtown” a buscar un libro para documentarme que quizá necesite hoy, mañana o cuando me jubile y tenga mucho tiempo para leer.

Llego a casa y como. Veo las noticias, ya he dicho que tengo que estar informado. Me echo un rato, porque tengo todo el riego sanguíneo en el estómago y así no hay quien piense.

Vale, son las siete. El cursor parpadea en la pantalla. Y un colega me llama para ver si le acompaño a un estreno. ¿Qué clase de guionista no iría a apoyar al cine español? Entre que me visto, me atuso, quedo para la cervecita de antes, tengo que terminar mi jornada ya mismo. Habrá otros días más productivos.

Sea como fuere, mañana tendré cuidado de no madrugar, porque es fatal trabajar con sueño. Más sobre procrastinación de mano del de Chamberí.

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¡¡JUSTICIA!! (En los Óscars.)

Por un año, estoy muy satisfecho con el palmarés de los Óscar. Eso sí, me apena que Pe y los chicos de los cortos se hayan tenido que volver a casa como los Beatles en Abbey Road pero aún así estoy seguro de que todos estos compatriotas se dan cuenta del monumental éxito que esta nominación supone para sus carreras.

“Infiltrados”, mi favorita sideral, se ha llevado el premio a la mejor película, William Monahan al mejor guión adaptado, al mejor montaje (premio a la lealtad de Thelma Schoonmaker) y al mejor director.

Te lo mereces, Martin. Gracias a Dios que dejaste el seminario y nos has regalado una carrera llena de hitos cinematográficos. Y como diría Wayne en “El mundo de Wayne” hablando de Alice Cooper: “No somos dignos.”

También han caído tres premios técnicos para el Fauno, (fotografía, maquillaje y dirección artística) aunque no pudo batir a la alemana “La vida de los Otros” en la categoría de mejor película de habla no inglesa. Otro atropello (menor) me parece el Óscar a la mejor música a Gustavo Santaolalla por Babel. Como ya comenté, me parece la tortura china hecha partitura. ¿Por qué no premiar el ruido de las obras de la M-30 o el chillo de los gorrinos en la matanza?

Ahora bien, me alegro inmensamente de otro premio: el mejor guión original ha ido a Michael Arndt por Little Miss Sunshine. Ya hablamos en este post de las dificultades que tuvo este proyecto en ver la luz. Sirva el Óscar como premio a su tesón y a su talento, y sirva también para dejar claro que la comedia no es, en absoluto, un género menor.

¿Qué puedo decir? La alegría de Martin es mi alegría. Y a todos aquellos que creían que Babel e Iñarritu ganarían, ¿de verdad pensabáis que Hollywood iba a premiar a un director mexicano que hace cine de autor frente a uno de sus talentos pesados, nominado siete veces y nunca premiado? Amos hombre. Los Óscars se han vuelto más cosmopolitas y comprometidos en estos últimos años, pero no gilipollas.

Felicidades a los ganadores y a nuestros nominados. Han hecho historia.

Razones para amar NYPD Blue

Ya sé lo que estaréis pensando. ¿”Polícias de Nueva York”? ¿En qué siglo vives, Escrito Por? No molas nada, tío.” Me compré la primera temporada porque aquí editan las series con tanto retraso que no tenía ninguna candidata mejor. Así que, ni corto ni perezoso, me puse a ver la serie. La primera temporada es del año 93, poco después de las Olimpiadas, el Ahora o Nunca de la Expo y antes del estallido de la nueva época dorada de las series.

Y, amigos, amo NYPD Blue. El tiempo ha hecho mella en ella, pero es una serie maravillosa, creada por Steven Bochco y David Milch.

¿Por qué la amo?

1. Porque es una serie de personajes.
2. Porque todos los capítulos tienen algo especial.
3. Porque es una serie que cuenta cuando no cuenta.
4. Porque deslumbra sin efectismos.
5. Porque me iría de cañas con Andy Sipowicz.
6. Porque tiene unos diálogos super quedones.
7. Porque de las series neoyorquinas, es la que más me recuerda a Nueva York.
8. Porque la belleza reside en la sencillez.
9. Porque sí.
10. Porque me encanta la cabecera. (Ver vídeo.)

¿Qué opináis?
¿Cuál es la mejor serie policíaca de todos los tiempos?

Dame argo

Según el diario “El País”, las cadenas de televisión pasan mil del Nuevo Anteproyecto de Ley del Cine. La guerra entre productores y cadenas privadas está en su punto álgido, “peor que nunca”, aseguran en ambos bandos.
Desde 1999, las cadenas de televisión (agrupadas en Uteca) tienen la obligación de financiar con el 5% de sus ingresos brutos la producción de películas. Ante el nuevo anteproyecto, los operadores televisivos propusieron aportar 220 millones de euros en tres años para financiar cine, siempre y cuando se anulara su obligación de destinar el 5% anterior (o el 6%, según el nuevo anteproyecto.) Sin embargo, y dado el silencio de la ministra, retiraron ayer su propuesta.

Vamos, que la cosita está muy mala. Los productores, favorecidos por el proyecto, sugieren mejoras, y las cadenas lo ven todo negrísimo y no quieren pasar por el aro.

Las televisiones afirman que el anteproyecto de ley va claramente dirigido contra los intereses de las empresas agrupadas en la Uteca (Antena 3, Tele 5, Cuatro, La Sexta, Veo TV y Net TV) que financian “más del 70% del cine español”. La entidad califica de “incomprensible” que Cultura quiera sacar adelante esta ley en un momento en el que el Tribunal Supremo está analizando si plantea una cuestión de inconstitucionalidad por obligar a las televisiones a invertir en un sector que no es suyo.

A través de un comunicado, la Uteca cuestionó ayer la política cinematográfica de España desde que en 1999 se obligó a las televisiones a financiar la industria del cine. En este tiempo, los operadores han invertido cerca de 800 millones de euros, una cantidad que “tan sólo ha servido para pasar de producir 82 películas en 1999 a 148 en 2006, varias sin siquiera estrenarse y casi todas, salvo honrosísimas excepciones conocidas, de baja producción, con escasa o nula taquilla, sin éxitos internacionales y únicamente útiles para quienes han recibido la subvención”.

Y yo pregunto, ¿realmente consideran los operadores de televisión que el cine les es ajeno? Es cierto que no es el mismo negocio pero eso de “no es el mismo sector…” Si la televisión tuviera que invertir en Investigación y Desarrollo para crear una raza superior de truchas, entendería que les pareciera un disparate.

Pero estamos hablando del conjunto del audiovisual de este país, y eso, nos guste o no, lo forman el cine y la televisión. Y yo creo que es justo que las cadenas contribuyan al cine.

¿Qué opináis vosotros?

En el vídeo, una escena digna del mejor thriller. Para que luego digan que tele y cine no son negocios hermanos.

AMPLIACIÓN: Mi querida Miss Julie ofrece aquí el punto de vista de muchos guionistas en su post.

Todas contra él

“John Tucker Must Die” es el título original de esta comedia, destinada sin duda a figurar en la M de mierda de la enciclopedia del cine reciente.

La película parte de una premisa bastante atractiva (tres adolescentes abandonadas por el guaperitas del Instituto deciden vengarse de él adiestrando a una novata para que le seduzca y después le rompa el corazón). Sin embargo con este pretexto “Todas contra él” se convierte en un entretenimiento que ni siquiera puede llamarse “descerebrado” sino “acerebrado”; es una de esas comedias sin chistes, en los que la gente no se ríe, salvo las quinceañeras que probablemente disfrutarán del jardinero de “Mujeres Desesperadas”, Jesse Metcalfe. En cambio para el sector masculino no hay demasiados atractivos, pues las cuatro chavalas son de lo más normalitas y encima son bobas como ellas solas.

Por si fuera poco, la peli destila unos mensajes morales de lo más peligroso. La protagonista le dice a la madre que es una fracasada sentimental y que sus novios son todos unos cerdos. La protagonista se convierte “popular” en el Instituto en alguien una vez miente sobre quién es. Una de las amigas dice de sí misma que es una guarra porque echó un polvo de despedida. Y mejor no seguir con el inventario.

Consejo: Invertid vuestro dinero en otra cosa. No dejéis que vuestras hermanas pequeñas vean la peli. No rondéis el cine. Siempre habrá algo más interesante que hacer en otro lugar.

El cine del siglo XXI (II)

Algunos lectores comentan que sigue habiendo calidad, pero que hay que saber buscarla. La producción cinematográfica es tan inmensa que siempre habrá ofertas que atraigan nuestro interés, pero personalmente creo que el antes conocido como “cine de los estudios” tenía más nivel hace unas décadas. Hablo de épocas del esplendor de ese cine, como por ejemplo, los años cincuenta, en los que se hacían obras como “Los Vikingos”, de Richard Fleischer.

De todas formas y como lo prometido es deuda aquí van otros nombres fuertes para el año entrante. (Otro día hablaremos del cine español que viene.)

Pirates of the Caribbean: At World”s End Otra secuela, con fichaje de mi venerado Chow Yun Fat.

Ratatouille, lo nuevo de Pixar, sobre las aventuras de un ratón que vive bajo un restaurante de lujo y quiere ser chef. (Ver teaser en el vídeo.)

Hairspray
, o cómo ver a John Travolta en plan drag en la adaptación del musical de Broadway.

28 Weeks Later, la secuela de 28 días después, producida por Fox, interpretada por Robert Carlyle y dirigida por el español Juan Carlos Fresnadillo.

Yo de las mencionadas entre post del viernes y hoy, me quedo con Zodiac, American Gangster y Ratatouille. ¿Vosotros?

El cine del siglo XXI (I)

He ido a una bruja a que me leyera mi porvenir como espectador en este recién estrenado 2007 y la verdad es que, aunque sé que me lo voy a pasar como un enano, algo huele a podrido en Tinseltown, que es una forma alternativa de decir Hollywood.

Éstos son algunos de los platos fuertes para este año:

Spiderman 3

Shrek 3

Ocean’s Thirteen

Hora Punta 3 ¿Realmente es necesario?

Fantastic Four: Rise of the Silver Surfer


Y aquí llegan algunos motivos para la esperanza:

Zodiac, de David Fincher (Aleluya hermanos!)

The Number 23

American Gangster

¿Qué le pasa a Hollywood? Esta combinación de política nefasta de remakes más invertir todo el capital en franquicias, llamémoslo por su nombre, hace que pensemos que no hay historias nuevas que contar.

¿Serán las leyes del mercado? ¿Estamos en una época de abierta decadencia? ¿Se está convirtiendo la década del 2000 en una mala década para el cine?

Yo personalmente echo en falta el esplendor creativo de los sesenta y los setenta, donde los grandes nombres se fusionaban con la llegada de los nuevos talentos.

¿Qué opináis del cine de esta década?

El lunes continuaremos desgranando lo que nos traerá el 2007.

Los tres días del Guionista

En la vida del guionista hay tres tipos de días. Los días buenos, los días para probar el pegamento y los días para dejar el pegamento. Esos son los peores, porque uno siempre escoge un día nefasto para dejar el pegamento, como decía Lloyd Bridges en “Aterriza como Puedas.”

Siempre que te levantas pensando, “Hoy será el día, hoy dejaré el pegamento”, ocurre alguna cosa que te complica exponencialmente tu día y tu relación con las drogas. “Vale, dejaré el pegamento y probaré el Tres-En-uno.”

La vida del guionista está repleta de reveses, esperados e inesperados, y te llegan muchas bolas cortadas en plan cabrón, o una dejada despiadada. A veces el problema está en tu trabajo. A veces el problema está en tí. Muchas veces el problema está en la incapacidad de la gente que toma las decisiones para ejecutar su trabajo correctamente. Ya lo dijo William Goldman. “Nadie sabe Nada”, y eso se puede aplicar a todos los aspectos de la profesión, desde la dinámica de las reuniones ejecutivas al posible éxito de una propuesta.

Vivimos en el reino de lo aleatorio. Por lo general, los guionistas tenemos poco dinero y menos certezas. Eso sí, tenemos nuestra vocación y nuestras ideas, y nos basta un ordenador o un boli y un cuaderno de notas para plasmarlas. Y como dijo Charlton Heston de su rifle en la sede de NRA, “From my cold dead hands”, nadie puede arrebatarnos eso.

Cuando uno entiende que no le queda otra que seguir haciendo su trabajo, confiando en que algo le saldrá bien, amando su dedicación e intentando sorprender y entretener al espectador, es cuando el día se convierte en bueno.

En un lugar solitario

Aprovechando que hoy es San Valentín vamos a aportar nuestro granito de arena hablando del amor. Pero nada de pasteleo. Aquí vamos a hablar del amor trágico y a quien no le guste que no mire.

No hay mayor tragedia que el amor de dos personas que, como una gorra ventilador comprada en los chinos, no funciona.

“En Un Lugar Solitario” (1950) es una película de Nicholas Ray, escrita por Edmund North y Andrew Solt, basada en la novela de Dorothy Hugues.

Dixon Steele es un guionista que se ve implicado en el crimen de una joven. Su vecina, una actriz de turbio pasado, Laurel Gray, testifica a su favor, descartando su participación en el crimen. Los dos se enamoran locamente pero el carácter de Steele, quien no se esfuerza en disimular su naturaleza sombría y violenta, hace que las dudas se apoderen de la mujer que ama.

Ella está loca por Dixon, pero no puede confiar en él. Y el amor sin confianza es como una gorra ventilador comprada en los chinos. Puede que sea muy divertido los primeros cinco minutos, pero su destino está en la basura, junto a las pelucas de King Africa de la Navidad pasada y el primer borrador de algún guión infame que nadie quiere reescribir.

¿Cuál es vuestra película de amor favorita?

El efecto Caruso

Efecto Caruso: Dícese del actor que tiene un éxito brutal en televisión y que al pasar al cine fracasa miserablemente.

David Caruso nació en Forest Hills, un barrio bien de Queen, Nueva York. (Sí, es posible. Yo he estado en Forest Hills y hay unas chozas que alucinas.) Su padre era italiano y se llamaba Enrico Caruso. Bueno, esto último no es cierto. Su madre es irlandesa. Esta mezcla de culturas dio lugar a este señor pelirrojo, a veces duro y a veces… blandito como Mimosín aterrizando en el armario repleto de toallas. Lo cierto es que con la edad Caruso ha ganado en empaque y carisma, pero en sus primeros papeles en “Oficial y Caballero” o en “Acorralado” (la primera de Rambo) nadie daría un céntimo por su carrera.

Entonces llegó el éxito de NYPD Blue (Policías de Nueva York), en 1993, donde se hizo célebre interpretando al Detective John Kelly.

Y entonces David Caruso dijo:

“Policías de Nueva York no tendrá éxito cuando yo me vaya.”

Caruso había dicho una carusada y no lo sabía. La verdad se acercaba más:

“Yo no tendré éxito cuando me vaya de Policías de Nueva York.”

Como así sucedió. Hizo algunas pelis y fueron bastante mal. Caruso llegó a desesperarse. Tenía la sensación de que la gente le castigaba por haber abandonado la serie y de que la predisposición hacia sus pelis era negativa.

En 2002 llegó CSI Miami y Hollywood le abrió las puertas de nuevo.

¿Conocéis otros actores que padezcan el Efecto Caruso?

Nota: No os perdáis el vídeo con los oneliners de Horatio Caine.

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