Escrito Por

El blog de Escrito Por: guionista y, sin embargo, humano..

Archivar para el mes “diciembre, 2006”

Finales con Truquete

El otro día vi “El Ilusionista“. Es una peli con final truquete y cuyo protagonista es un mago soberbiamente interpretado por Edward Norton, que es uno de esos actores que todo lo que hacen lo hacen bien. Y que mejoran exponencialmente las pelis flojillas como ésta.

No voy a destripar la peli, pero diré que cuenta con un final sorpresa, de ésos que cuando salen bien hacen que la gente se quede con la boca abierta y piensen: “¿Cómo lo ha hecho?” Y si efectivamente está bien hecho, irán descubriendo en el avance narrativo de la historia que todas las señales ya estaban allí antes del shock final.

El final de “El Ilusionista” me parece un poco torpón, pero hay pelis que han convertido el final truquete en un arte. Me vienen a la cabeza “Sospechosos Habituales” (por cuyo guión el guionista Christopher MacQuarrie ganó merecidamente un Óscar), “El golpe” (que sea probablemente el campamento base de todos los mecanismos que se repiten en innumerables pelis de género negro), “El Sexto Sentido“, “Plan Oculto”, “El Bosque” o La Huella, la peli con truco por excelencia.

A pesar de que el grado de virtuosismo y complejidad de estos truquetes varía tanto como el número de palomas, naipes, monedas o pañuelos que Juan Tamariz se puede sacar de la chistera, en esencia se trata de algo muy simple:

En que el espectador asuma como ciertos hechos que no lo son.

¿Cuáles son vuestros favoritos del final truquete?

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En casa del herrero…

Existe una creencia que afirma que los médicos odian las series de médicos, las de abogados las de abogados y así sucesivamente.

Así que después de todo quizá sea normal que los escritores de comedia detesten “Studio 60 on the Sunset Strip”, la serie creada por Aaron Sorkin que cuenta los entresijos de la realización de un programa de sketches a lo Saturday Night Live.

En nuestro entorno existe la firme creencia de que las series sobre televisión no funcionan. Tenemos ejemplos recientes: “Fuera de Control” desfiló por nuestras pantallas con más pena que gloria. También fracasan muchas más series gremiales pero parece que esa duela más.

En EEUU, los odiadores profesionales de Studio 60 son legión. El más escandaloso es el guionista de “Cheers”, “Los Simpsons” y “Frasier” Ken Levine en cuyo blog se dan cita las hordas de detestadores de la serie. “Después de ver el segundo episodio os diré algo. La gente en televisión no es tan lista. No lo es.” También apuntó que (los personajes) “Nunca se ríen. Nosotros nos reímos todo el rato. Es la gracia y el alivio de nuestro trabajo”. Aparte de criticar el hecho de que los sketches no tienen ninguna gracia, también dicen que la serie no tiene ninguna autenticidad, que los programas de sketches no se escriben así. “Primero se va a por las risas y después a por las lecciones morales”. La puntilla la ha puesto, según el diario La Times, un antiguo guionista de SNL, quien dijo que 30 Rock (otra serie de Tina Fey que aborda el mismo tema, en el vídeo) y Studio 60 sólo hablan del esplendor de estos programas, y que “El asunto es tan oscuro que jamás podrían mostrar lo que ocurre aquí.”

Más sobre este tema en este post del guionista en chamberí.

El Laberinto Sin Fauno

Muchos lectores me han preguntado qué me parecía la última peli de Guillermo del Toro. Yo no respondía. Pero no era un silencio borde ni me estaba haciendo el interesante.

Me daba pereza verla. Soy humano.

Pero esta mañana me he levantado y he dicho, “De hoy no pasa, Escrito Por. Además están las visitas en casa y es una excusa de puta madre.”

Creo que “El Laberinto del Fauno” está muy bien, si no fuera por el Fauno. Es una película muy bien escrita, con grandes actores, visualmente muy interesante, ejecutada a la perfección y con grandes dosis de talento. Miento. He dicho que es una película. Son dos películas, y cada una va a su aire. La peli de la guerra civil, con el genial Sergi López, y la de la niña, el fauno, el laberinto, y las pruebas que Ofelia tiene que hacer para demostrar su sangre real y que a mí personalmente me aburren bastante. Ya dije que el fantástico no es mi género. Yo soy más de las pelis de ostias, pero las de verdad.

El estupendo final logra reconciliar esas dos realidades diferentes pero aún así me faltan elementos para que la peli me guste de verdad. Me falta motivación de la niña para hacer todo lo que hace. Vale, es una evasión, pero no es que el mundo del Fauno sea un paraíso tropical tampoco. Parece que la cría se va al laberinto lleno de babosas, peligros y sapos con aliento hediondo como otros nos íbamos a los recreativos: para pasar el rato.

Así que, resumiendo, no me ha gustado “la” película. Me han gustado las dos películas, pero sobre todo la de Sergi López, Maribel Verdú y Ariadna Gil.

El Ala Oeste de la Moncloa

Ayer volví a ver el que es, sin lugar a dudas, uno de mis capítulos favoritos de una de las mejores series de todos los tiempos. (¿Ha sonado demasiado enfático? Bien, es justo lo que pretendía.) El capítulo se llama Isaac e Ishmael y la serie se llama “El Ala Oeste de la Casablanca.” Es un episodio sin continuidad narrativa con el resto de la serie y es el primero de la Tercera Temporada. Es una obra de teatro que disecciona las causas y la naturaleza del terrorismo.

Al revisitar esta obra maestra de cuarenta minutos, surgió la pregunta, “¿Se podría hacer una serie como ésta en España?” Y a la mente acuden dos tipos de “Noes” para empezar. Primer y fundamental No. No tenemos a Aaron Sorkin, y si lo tenemos, por favor, acuda a recepción. Segundo No: no tenemos tanto dinero ni recursos para hacer una serie de esa factura. Por eso tampoco podemos hacer “24” o “Lost.”

Pero la duda es si tenemos la madurez democrática para hacer una serie seria (aliteración inevitable) sobre el núcleo del control político de nuestro país. No hace falta más que ver las noticias para ver que el respeto que tienen otros países occidentales por sus instituciones aquí escasea. La Casa Blanca infunde respeto. La Moncloa… lo infunde sólo cuando el partido con el que simpatizamos está en el poder. La manipulación mediática es tan fuerte que nos hace creer que el gobierno existe únicamente en función de los errores que le atribuye la oposición o de los aciertos que le concede su propio partido, y que ese es exclusivamente su cometido. Simplificando mucho, “The West Wing” habla de un grupo de personas que tienen que solucionar problemas en un lugar determinado. Habla de un grupo de personas que tienen que ayudar a la gente. A veces se equivocan, pero en Estados Unidos existe un enorme respeto por la figura del presidente. ¿Qué pasaría si en España se hiciera “El Ala Oeste de la Casablanca”? Yo creo que, fuera del signo que fuera el gobierno, se cuestionaría tanto la manipulación y lo interesado de los planteamientos de la serie que todo ese ruido de fondo deslegitimaría la sola propuesta.

Ese ruido de fondo es el mismo que a muchos nos aleja de la política y nos hace interesarnos más por los conflictos de ficción que por los de verdad. Quizá la propuesta más sensata para situar una serie en la Moncloa sería “Aquí no hay quien gobierne”, pues veríamos un lugar desordenado y caótico en el que todos los personajes son mezquinos e interesados y donde el “bien común” es la instalación de la antena del canal satélite.

Esa sería la única Moncloa que todos
, independientemente de nuestras simpatías políticas, podríamos entender.

Léeme (II)

Por clamor popular, y porque Miss Julie me lo pidió en latín, y con permiso de Steven Bochco, creador de “Hill Street Blues”, “LA Law” y “NYPD Blue.”, os traigo la siguiente página de su novela Death By Hollywood. Como en estas fechas siempre se va justo de tiempo, hay que hacer compras, congelar langostinos, decorar el arbolito y pensar en qué fiestorro o maratón de pelis nos vamos a meter en Nochevieja, en vez de leerlo entero, tengo una propuesta para vosotros. Eso será después del comienzo de la novela de Steven. Ahí va:

“Todo comienza en el Grill, en Beverly Hills, en un sofocante día de Septiembre, y si nunca has estado allí, o si te has pasado los últimos diez días en Marte, el Grill es el lugar al que ir si quieres conocer de un solo vistazo quién es quién en Hollywood. Es una sala brillante y amigable con paredes blancas, mucha madera oscura, banquetas de cuero verde, un bar a la izquierda según entras, y una larga fila de mesas desde la entrada hasta el fondo de la habitación de la derecha. Esas son las mesas del poder, y si Michael, el maître y manager, te sienta en una, puedes estar convencido de que tienes tu lugar asegurado en el Panteón de los muchachotes de Hollywood. Cualquier día puedes ver a Barry Diller, Brian Grazer o Brad Grey, por nombrar algunos nombres conocidos. Ver a estrellas también es frecuente. En el mismo día ví a Sophia Loren y a Anthony Hopkins. También te encontrarás con los mejores abogados y agentes del negocio del cine y de la tele; no son necesariamente nombres que te vayan a sonar, pero tienen una influencia enorme en la industria. Digamos que si un terrorista palestino se inmolara en el Grill a la una y cuarto de un jueves, seguramente se llevaría por delante a la mitad de judíos y tres cuartos de los más poderosos del lugar. Exagero, pero entiendes lo que quiero decir.

De cualquier manera, estoy sentado en una mesa en el Grill esperando a mi cliente Bobby Newman. Como es habitual en él, llega tarde.”

Hasta aquí, Bochco.

¿Cómo seguiríais vosotros la historia?

Lo Mejor de Nuestro Pueblo

Ayer hablábamos de las favoritas de los lectores de IMDB y hoy vamos a hablar de lo mejor de nuestro pueblo, o mejor aún, de nuestro idioma.

Este año ha sido muy bueno para el cine español. Ayer hablábamos de un puñado de buenas pelis habladas en inglés, y hoy vamos a hacerlo de unas cuantas rodadas en español, y muchas de ellas hechas en nuestro país. Quizá incluso sea más fácil hablar de peliculones en español:

2006 ha sido el año de “Volver”, de “Alatriste” o “Azul Oscuro Casi Negro.” También el año de “Salvador” y de “El Laberinto del Fauno” o “La Noche de los Girasoles.”

Las pelis que más taquilla han hecho además, criterio arriba, criterio abajo, aúnan comercialidad y talento: Alatristre , con más de 16 millones de euros, se situó en el cuarto puesto de las películas más taquilleras del año. Volver , con más de diez, fue séptima. Los Borgia, con poco más de cinco, alcanzó el puesto 22. Y El laberinto del fauno , que casi alcanza los cinco millones, llegó al puesto 24.

Quizá ya no haga falta seguir defendiendo el cine español.
Quizá ha llegado el momento en el que se defiende solo. O estamos viviendo el principio de ese momento. El cine español es una de las cinematografías más potentes de Europa y creo que hay motivos para el optimismo.

Me mojo: Para mí lo mejor de nuestro pueblo es “Volver”, aexequo con “Azul Oscuro…”. Grandes películas, grandes guiones, grandes directores.

No puedo esperar a ver qué trae 2007.

Lo Mejor y lo Peor

Ahora que el año se acaba, y que todavía tengo resaca de la cena de empresa, que me salen burbujas de Freixenet (del bueno, del negro) por las orejas y que estoy intentando vender en ebay el contenido de la Cesta de Navidad (hay unos japoneses muy interesados en los polvorones) llega la hora de recapitular lo que hemos visto en el año cinematográfico.

He decidido tomar como indicativo fiable la encuesta de IMDB, y como ya sé que eso no representa la totalidad del cine que vemos puesto que semos europeos, otro día hablaremos de lo mejor y de lo peor de nuestro pueblo.

Los internautas han considerado que estas películas son las mejores del año:

The Departed

Little Miss Sunshine

The Prestige (la última del crack absoluto Christopher Nolan, aquí todavía no ha llegado, podéis ver el trailer en el vídeo)

Casino Royale

Babel

Y han sido implacables con lo que consideran lo peor:

Date Movie

El Código Da Vinci

Little Man (la de los hermanos Wayans)

Borat (que paradójicamente también entra en el top ten de las más valoradas)

Piratas del Caribe (El cofre del hombre muerto)

Yo personalmente no podría estar más de acuerdo con distinguir la peli de Scorsese como lo mejor del año. Entre las más feas del baile, no las he visto todas (gracias a Dios) pero El Código Da Vinci me parece más aburrida que ver croar a una rana y más mala que Risto Mejide y Silas tirando globos de agua por la ventana.

Y vosotros, ¿Qué opináis? ¿Qué es lo mejor y qué lo peor de 2006?

El general ya tiene quien le escupa

El pasado día 10 de Diciembre, día de los Derechos Humanos, fallecía el General Augusto Pinochet, el rostro detrás de una de las dictaduras, valga el oxímoron, más cruentas del pasado siglo.

Al igual que miles de chilenos, que desfilaron la noche del lunes en el velatorio de Augusto Pinochet para rendirle un último homenaje al militar que gobernó ese país por 17 años, Francisco Cuadrado Prats permaneció largas horas y aguardó pacientemente el ingreso al recinto, pero al estar frente al féretro lanzó un escupitajo al ex dictador.

“Lo escupí como un acto de desprecio, porque asesinó a mis abuelos y porque me chocó ver los honores recargados que recibió del Ejército”, respondería luego el artista y gestor cultural, de 39 años y nieto del general Carlos Prats, antecesor de Pinochet en la comandancia del Ejército.

El general tiene quien le escupa. Y quien le deje flores. Y quien le llore, sorprendentemente. Y también quien le descubra como el asesino que realmente es.

Se puede hacer con la palabra, con la imagen, o con la mezcla perfecta de ambas: el cine.

Ayer volví a ver “Missing (Desaparecido)”, de Costa Gavras. Es la historia, basada en hechos reales, de un joven periodista norteamericano que desaparece en Chile durante el golpe de Estado del general Augusto Pinochet. Ed Horman, su padre, interpretado por Jack Lemmon, se traslada allí para emprender su búsqueda en compañía de su nuera.

Esa es la magia del cine. La oportunidad que nos brinda de meternos en los zapatos de un sólo hombre y entender así la tragedia de decenas de miles de personas.

Dictadura es el escupitajo en la tumba de Pinochet.

Pero sobre todo la dictadura se refleja en los ojos cuajados de desolación de Ed Horman. Y por contagio, en los nuestros.

En el vídeo, en español, otra lección imprescindible sobre cine y libertad.

El queme de Matt

A veces uno se levanta por la mañana y piensa: “Me cago en la pu** de oros, jo**r, llevo un queme de tres pares.” Y entonces pones la tele y ves al sonriente Matt Damon, siempre haciendo de “ser-más-inteligente-guapo-sonriente-y-apto-para-cualquier-thriller” y pensamos, será cabrón, el Matt. Desde jovencito trabajando con los mejores directores, el pavo incluso tiene un oscar al mejor guión original (compartido con Ben Affleck, “Los caminos del señor son “sinuosos” cuando menos), forrado de pasta, seguro que tiene una casa en Malibu y otra en Londres y que la ropa se la regalan los diseñadores y que las tías le tiran sujetadores y el tío se los guarda en la buchaca y se los regala a su mujer, Luciana Barroso, y la chica piensa, “vale ya de sujetadores, yo lo que quiero es una pulsera de oro blanco, Matt”.

Pero no. En este vídeo podréis ver como el queme pasa en las mejores familias. Está en inglés, pero no hace falta entender el idioma para ver qué pasa.

El que no se consuela es porque no quiere.

Los guionistas y el amooor

Como el tema de los ligoteos está rompiendo los termómetros del ciberespacio vamos a seguir hablando un poco del tema.

Volvamos sobre los tópicos de los guionistas: somos, generalmente, tíos, (este tópico, afortunadamente, cada vez está más debilitado) gafapastos, chepudos de tanto encorvarnos sobre la pantalla, con sobrepeso por estar todo el día en la silla, blancuzcos como Powder, pura energía, por la falta de luz solar. Además adolecemos de habilidades sociales, porque nuestra madre rompió aguas entre la tele del salón y la máquina de escribiir Olivetti y hasta que se nos cayeron los dientes de leche no salimos a la calle. (Sí, queridos lectores jóvenes. Cuando algunos de nosotros llegamos al mundo no existían los mensajes multimedia ni los móviles con Mp3. De hecho no estoy muy seguro de que existan ahora.)

Y si los guionistas somos así de tristes, ¿Cómo puñetas podemos escribir historias de amor? ¿Cómo podemos mostrar el sutil proceso de cómo dos personas se enamoran? ¿Escribimos sobre lo que hemos visto –en la tele, en el cine, a través del telescopio del salón…– o sobre lo que hemos vivido?

Yo creo que mi respuesta sería: escribimos sobre lo que nos gustaría haber vivido.

El vídeo (en español) se lo dedico a Ángela, que le pirra Conan.
No me digáis que no es buenísimo.

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