Escrito Por

El blog de Escrito Por: guionista y, sin embargo, humano..

Archivar para el mes “noviembre, 2006”

Mamet: The Unit

David Mamet es sin lugar a dudas uno de los guionistas, dramaturgos y directores más talentosos que existen en la actualidad. Pelis como “House of Games”, textos como “Glengarry, Glenn Ross”, “Los Intocables” o “Ronin” (que firmó como Richard Weisz) son buena prueba de ello. También ha escrito novelas y libros. Su ensayo “Una Profesión de Putas”, se ha convertido en una referencia para la profesión.

Creada y escrita por David Mamet, “The Unit”, basada en el libro “Inside Delta Force” de Eric L. Haney, está centrada en las operaciones militares de un equipo encubierto de Fuerzas Especiales del ejército norteamericano. También habla de la vida de sus mujeres en la base militar, y aunque parezca menos espectacular, (que lo es) es un tema que jamás se ha visto en otra serie de acción. El alto precio que pagan en su vida personal estos soldados de élite humaniza los personajes y diferencia esta serie de otras. Más detalles del argumento, aquí.

Se vende como una serie de acción con el sello inconfundible de Mamet. Los capítulos tienen un nivel desigual, probablemente porque no los escribe todos él.

El toque Mamet es como el toque Lubitsch; es difícil de definir, pero sabes reconocerlo en cuanto lo ves. Reconocerlo, casi siempre, implica pensar, “menudo cabrón este David”. Las sorpresas, las pistas falsas, los señuelos, la progresión dramática perfecta y la tensión condimentan los capítulos de “The Unit” cuando son buenos.

Ahora bien, cuando son malos, o inexactos, prepárate a llorar. Vi uno que transcurría en España, “Non permissive Environment” y pude aprender nuevos datos sobre nuestro bello país. (Os recomiendo que veáis el vídeo, es muy ilustrativo.)

1. En las calles es frecuente ver mercadillos de comida, gallinas sueltas y carretas.

2. Como todo el mundo sabe, en España la raza blanca escasea.

3. Todo lo que pasa en España pasa con una música de guitarra española de fondo.

4. La policía nacional y la Guardia Civil actúan conjuntamente, siempre, aun en la ciudad. Además, los tricornios son mucho más grandes que lo que nos han hecho creer.

5. En España aceptamos mujeres como parte del pago de una operación sucia, como sacar a un americano del país.

6. Todo el mundo va en bici o vespino y los coches son de los años ochenta.

El reverso de este capítulo es uno llamado “Seguridad”, dirigido y escrito por Mamet, y que contiene en su metraje todo el oficio y la maestría del cabrón de David.

Bon Appétit.

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Fade the Fuck In: Stephen Gaghan

Así describe el guionista Stephen Gaghan su rutina de escritor:

“Este es el tiempo del horror, el tiempo de en medio, el tiempo muerto, mi tiempo, tiempo. Odio la palabra tiempo. Una palabra fea, disminuida, insignificante e inacabada. Mírala un poco más y parecerá un hierbajo, o el hilo caído de un jersey en una sala de estar. Todo y nada. Tiempo. Tiempo. Tiempo. Son las siete y media de la mañana y no he empezado. Las ocho y cinco y no he empezado. Son las nueve y media, ¿qué me pasa? ¿Dónde está la alarma? La pondré a cinco minutos y cuando suene, empezaré, pase lo que pase. Lo pondré a un minuto, y ya, un minuto y pase lo que pase, empezaré.

Obviamente, el problema es la idea, el trabajo, el sueldo, la gente, el material, la falta de él, demasiada investigación, demasiado poca. Obviamente, el problema soy yo. Yo soy el problema. Yo soy un fraude. El problema es que soy un fraudulento ser humano que ha agotado su suerte hasta ahora y se ha quedado sin ninguna. El problema es, soy un timador sin ideas y con logorrea, ese es el problema que me ha traído hasta aquí. Soy un fraude, hecho de humo sin fuego, llevo un gran sombrero pero no tengo rancho, soy una alargada silueta de humo con una gran cabeza que es un sombrero.”

Este peculiar texto pertenece a “Doing it for Money (The Agony and Ecstasy of Writing and Surviving in Hollywood)”, un magnifíco libro editado por Daryl G. Nickens y Tallfellow Press para el sindicato de guionistas de EEUU. Sus páginas desgranan todo tipo de anécdotas sobre la supervivencia de los escritores en el lugar antaño conocido como Tinseltown.

Y me hace pensar que Gaghan, a pesar de haber ganado un Emmy por un episodio de NYPD Blue y un Óscar al mejor guión adaptado por Traffic, (aparte de escribir y dirigir Syriana) tiene en común con muchísimos guionistas una angustiosa sensación:

La de ser un fraude. La de que uno es un impostor, y que antes o después, alguien nos va a descubrir, y que no vamos a tener argumentos para llevarle la contraria, que vamos a sonreír como unos catetos, antes de preguntar con la voz temblona. “¿Dónde has dicho que está la salida?”

Lo bueno: les ocurre a los mejores.

Lo malo: Si los mejores son unos farsantes, ¿dónde deberíamos escondernos los demás?

Siéntese, Don Fernando

En este foro, muchos lectores se preguntan qué es eso de la identidad del cine español.

Por supuesto, yo no se qué responder.

Pero creo que si tuviera que elegir un rostro para personificar lo mejor que puede dar nuestro cine, escogería la cara de Fernando Fernán Gómez.

Este polifacético personaje, escritor, director, guionista pero sobre todo actor, ACTOR con mayúsculas, ha dado vida a muchos personajes en varias de las pelis más representativas de la Historia de Nuestro Cine, desde el entrañable misionero católico Balarrasa, el atribulado director de cine en “Vida en Sombras”, el ingenuo Antonio en sus películas “La Vida por Delante” y “La Vida Alrededor”, o Don Arturo, de su obra maestra “El viaje a ninguna parte.”

Todo ese tiempo, todos esos años, los más de doscientos títulos que almacena en su carrera, han han hecho mella en la complicada geografía de su cara. En esos ojos azules reposa la mejor historia que podemos contar, y no sólo por su recorrido por lo mejor de nuestro cine, o por el puñado amplísimo de personajes memorables que nos ha regalado, sino porque es un individuo que atesora niveles de inteligencia, talento, sensibilidad, humor y experiencia que no parecen compatibles con el género humano.

Nadie sabe a ciencia cierta si es un marciano. Su biografía dice que nació en Lima, pero vaya usted a saber. Supongo que en parte para saber si este señor es humano, David Trueba y Luis Alegre han decidido sentar a Fernando Fernán Gómez en una silla, dispuestos a pillarle en el renuncio que delate su procedencia extraterrestre.

El resultado es “La Silla de Fernando”, un espléndido documental sobre el que podéis leer, ver vídeos y fotos aquí y aquí.

Borat somos todos

Por fin he visto Borat.

Antes de entrar en harina, hay que hacer dos advertencias para las mentes más sensibles.

Primera.
Es guarra y cafre a más no poder.

Segunda y no por ello menos importante.
Es guarra y cafre a más no poder.

Luego no llevéis a vuestra abuela y a vuestro sobrino. No llevéis a los suegros, si es que los tenéis, y desde luego jamás a una primera cita. De hecho es una de esas películas que no necesitan compañía…

PORQUE ES LA RISA.

Creo que no oía a la gente reírse tan a gusto en una sala desde “Algo Pasa con Mary”. Es un sonido estupendo. Al final, con según qué escenas, me dolía el estómago y me daban ganas de tirarme al suelo a dar puñetazos, pero el espacio era muy estrecho y prefiero comer palomitas directamente del cartón (si puedo escoger.) Además Borat le da un señor repaso a la cultura americana. Desde la guerra de Irak, la religión, la tensión étnica y racial, el clasismo o la cultura de las armas.

Si no tuviera ese componente crítico, sería la peli más vilipendiada de todos los tiempos. Una especie de Torrente americano.

Pero su sentido crítico, valga la rimbombancia, hace que los críticos se apresuren a elogiarla. Así que ya sabéis. “Si queréis hacer el cafre, hacedlo contra alguien” (y con acierto, claro.) Los hay incluso que dicen que ver Borat es mejor que f***r. Su éxito también ha sorprendido a otros, como refleja esta noticia, y está barriendo en las taquillas, como podéis leer aquí.

Borat es cafre, feo, zafio, chungo, racista, machista, ignorante.

Borat es la humanidad.

Larga vida a Borat.

Guionistas 007

Ahora que Daniel Craig nos trae al nuevo Bond en Casino Royale, me he dado cuenta de que muchos guionistas tienen varias similitudes con la figura de 007.

A los guionistas les encanta el Martini. Agitado o mezclado, da igual, pero si es gratis, mejor que mejor. Si va a invitar a su casa a uno, asegúrese de tener al menos alcohol de quemar.
A los guionistas les encantan los bólidos con gadgets. Lo malo es que como no conducen, cualquier trasto motorizado con más de dos ruedas les parece un lujo asiático.

Nunca veréis a un guionista en un rodaje. Diréis, claro, toma, porque no están, nadie les invita. Pues claro que están: se han escondido de forma que resulta imposible verles. Pero respiran en la oscuridad, acordándose de la parienta de los actores que destrozan sus diálogos. También hacen estragos en la zona de catéring.

Los guionistas atraen irremisiblemente una gran cantidad de chicas Bond. Bueno, puede que no sean chicas Bond, pero a nosotros nos gustan.

Los guionistas se enfrentan a multitud de villanos en duelos repletos de ingenio y acción. “¿Quieres decir que no vas a pagarme nada de nada?” “Exacto.” “Ah, es que yo pensaba que…” “¿Pensar? ¿Desde cuando piensas? Bastante me enrollo dejándote trabajar para mí gratis…”

Y por supuesto, sus enfrentamientos con el Dr. No son antológicos. “¿Te gusta el nuevo borrador?” “No”, “¿Y el nuevo antagonista?”, “No”, “¿Tengo derecho a cobrar derechos de autor?” “Por supuesto que No.”

Ahora bien, donde los guionistas y James Bond más se parecen es cuando asumen misiones de incógnito. Cuando un guionista trabaja no acreditado en una obra audiovisual, se le conoce como “negro.”

Los 007 del mundo del guión son ilustres: Robert Towne (hizo de “negro” en “Bonnie y Clyde”, “El Padrino” y “Frenético”, entre otras) Howard Hawks, Billy Wilder, William Goldman (en pelis como “Un pez llamado Wanda”, “Chaplin” o “Malicia”) o Steven Zaillian (“Marea Roja” y “Amistad”). Por supuesto, los que mejor hicieron su trabajo son los que no están.

Mirad a vuestro alrededor. Un guionista de incógnito podría estar en cualquier parte, tramando algo, envenenando a un productor malvado o seduciendo a una mujer fatal.

Por soñar que no quede.

Si os habéis quedado con más ganas de tópicos sobre guionistas, os recomiendo este post del guionista hastiado. A disfrutar.

El error de Kramer

Michael Richards, el actor que daba vida al célebre Cosmo Kramer en la serie de tv Seinfeld, se ha metido en un fregado de tres pares. Un fregado maloliente y desgraciado.

Richards, al que conocimos en el papel de excéntrico vecino de Seinfeld, estaba en un club de comedia, interpretando un monólogo, (lo que los americanos llaman “act”) cuando un par de espectadores de raza negra empezaron a criticarle. Y a decirle que no era gracioso.

A Richards se le cruzaron los cables
y empezó a decir insultos gravísimos que podéis ver en el vídeo. Resulta estremecedora la violencia de esos minutos.

Las reacciones no se hicieron esperar. Al cómico le han prohibido actuar en el lugar, Laugh Factory, y Jerry Seinfeld divulgó un comunicado diciendo lo mucho que le ofendían los insultos, y que estaba convencido de que Richards también se sentía muy avergonzado ante ese gravísimo error.

El último vídeo corresponde a la disculpa de Richards, entrando en el show de David Letterman que precisamente tiene como invitado a Seinfeld.

Kramer se ha vuelto loco, pero de verdad.

¿Eso es lo que pasa cuando un actor se queda sin guión?

O bien, ¿Eso es lo que pasa cuando se le dice a un cómico que no es gracioso?

¿Y tú de quién eres?

La guerra entre Toshiba (fabricante del HD DVD) y Sony (Blu Ray) ha estallado a varios niveles y en varios escenarios.

Este duelo de pistoleros japoneses tiene campos de batalla abiertos en el mundo del cine, de los videojuegos, en el mercado y en los despachos de las empresas de electrónica.

En el amor y en la guerra todo vale. Desde guerras de precios hasta lanzamiento de rumores e infundios, aprovechándose de la penetración de Internet y del pánico y la expectación del espectador.

Como ya ocurriera en la disyuntiva ochentera VHS/Beta, los formatos tienen similitudes y diferencias, que podéis consultar aquí.

Es una guerra global. Como tal, y suponiendo que ninguno de estos guerreros nipones se hará el harakiri, los que vamos a recibir varias puñaladas como siempre, seremos nosotros, los sufridos espectadores.

¿Cuál de los dos se hará con el trono del Digital Versatile Disc del futuro? Aunque los hay que apuestan por la convivencia de formatos, como la marca Ricoh, que ha desarrollado un componente óptico capaz de decodificar HD DVD y Blue Ray, creo que antes de hacer una apuesta lo mejor será ver los aliados de ambos bandos:

TOSHIBA parece que lleva las de ganar en el territorio electrónico: Microsoft es su amiguete y por ello ha adaptado el HD DVD y lo ha incluido en la consola XBOX 360. Universal y New Line también apuestan por este soporte.

SONY (recordemos que es Columbia) tiene más colegas en el mundo cinematográfico. La mayoría de las majors le apoyan: Sony Pictures, Walt Disney, Metro-Golgwyn Mayer, Twentieth Century Fox y Lions Gate. Paramount y Warner Bros, inteligentemente, quieren distribuir sus películas en ambos. Además Sony confía en su ariete: la Play Station 3, que incorpora Blu Ray y comienza en estos días a comercializarse en Japón.

Que gane el mejor. Por cierto, Toshiba es la primera en mover ficha, y además en Navidad.

¿En la sala de cine o en la sala de estar?

El DVD ha cambiado la industria. (Vale, las descargas ilegales e Internet también.)

Antes, con aquellas cintas pesadas, con las carcasas polvorientas y el cartel de la película ondulado de tanto abrir y cerrar, daban más ganas de ir al cine.

Ponías la peli. El sonido se iba y venía, como cuando cantan las bolas del gordo en la Mañana de Navidad. La cinta se atascaba. Incluso a veces parecía que el vídeo le había metido un buen mordisco, porque la sacabas mutilada y muerta para siempre.

Aquellas colecciones de cintas VHS (por no hablar de las jurásicas Betamax, que tenían más líneas de definición pero duraban menos) que fueron el orgullo de tantos cinéfilos, ahora no las quiere ni el chamarilero de la esquina.

Y con la pelea entre el Blu Ray y el HD DVD cerniéndose sobre nuestras modestas videotecas en DVD, parece que este formato, que era la perfecta encarnación del futuro a principios de la década (“¿Tienes DVD? No me j***s”) va a seguir inevitablemente el mismo destino.

Y como no podía ser de otra manera, el siguiente formato será mejor que el anterior. Como es habitual, en su nacimiento tendrá un precio prohibitivo hasta que se extienda y el que no se pase “al futuro” será un pringao anacrónico.

Y cuanto más perfecto sea el nuevo soporte, más y más se alejara la sala de cine de nuestros hábitos… ¿O no?

Mañana hablaremos de la guerra de los formatos y de la Guerra Civil entre multinacionales.

Just Add Words

“Sólo añade palabras”. Con esta eficaz frase se promociona “Final Draft”, un software diseñado exclusivamente para escribir guiones.

“Final Draft” es el software más usado para escribir guiones en Estados Unidos, aunque no es el único. De hecho, la web abc guionistas está promocionando “Scriptum”, el primer programa español para este cometido.

Son procesadores de textos diseñados para facilitar el trabajo de los escritores; es como un Word que tuviera una galería de estilos confeccionada para redactar guiones con un formato estándar, preparando automáticamente la maquetación de encabezados, diálogos, columnas de acción, etc. Cualquiera de estos es una herramienta muy útil, que además puede crear fácilmente escaletas y proporciona un aspecto muy profesional. Yo los recomiendo porque ya es suficientemente difícil construir un guión como para andar como pollo sin cabeza con los detalles de maquetación.

Ahora bien, hay otros programas que no puedo recomendar porque no los he probado.

Me dan miedo.

Son casi casi Inteligencia Artificial.

Son los programas que ayudan a los guionistas a construir las historias, a crear personajes, a mejorar diálogos, a crear guiones “perfectos”.

Hay varios. Dramatica, Dreamascript, Sophocles, Blockbuster. Podéis leer sobre ellos en esta página inglesa de la wikipedia.

¿Puede una máquina distinguir lo explicativo de lo necesario?

¿Puede una máquina descartar un protagonista porque le caiga gordo?

¿Puede una máquina humedecernos los ojos de emoción?

¿Suplantarán algún día las máquinas a los escritores?

Palabra de House

Según refleja este completo artículo del diario LA Times, los espectadores estamos aprendiendo un montón sobre nuestra salud a través de las series de televisión.

Lo que gente como el Dr. Ocaña (que era tan doctor como el actor que interpreta al sarcástico Vilches) y Manuel Torreiglesias han intentado conseguir a base de tenacidad, buenos consejos y datos fehacientes lo han logrado los médicos de mentira, como House, los chicos de Hospital Central o los sentimentales galenos de Anatomía de Grey.

Las encuestas realizadas a los espectadores de EEUU sugieren que la gente actúa después de ver las series de prime time. Deciden mirarse una tos persistente, o se conciencian de la necesidad de usar condón o de no mezclar setas alucinógenas con Ponche Caballero.

La mezcla de la confianza que depositamos en los personajes de ficción que conocemos hace tiempo más el gran impacto emocional y humano que conllevan estas tramas relacionadas con la salud hacen que la información quede mejor grabada en nuestras mentes.

Pero la información sobre la salud no se limita exclusivamente a las series médicas, sino que en todos los géneros proliferan personajes enfermos, como la esclerosis múltiple del Presidente Bartlett en “El Ala Oeste“, los ataques de ansiedad de Tony Soprano o el desorden obsesivo compulsivo de Monk.

Y mi pregunta es, ¿Hace esto que la ficción sea más realista y es positivo que aprendamos todo lo que podamos?

O por el contrario, ¿Es un caldo de paranoias gigante que hace que pensemos que estamos a un paso de la tumba porque nos pica un pie?

En el vídeo, House en VO habla español. O algo.

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