Escrito Por

El blog de Escrito Por: guionista y, sin embargo, humano..

Archivar para el mes “octubre, 2006”

Cineastas en el desierto

Este post va a ser como un Kinder Sorpresa. Porque va a ser una recomendación y además una anécdota divertida.

Hoy voy a recomendar un libro fantástico para todos los aficionados al guión y sobre todo al buen cine. Y además, un libro divertidísimo. Se trata de “Billy y Joe”, (Conversaciones con Billy Wilder y Joseph Mankiewicz), de Michael Ciment, y traducido por David Trueba, de Editorial Plot.

El libro está lleno de joyas pero siempre que oigo un debate sobre quién es más importante en el proceso de hacer cine, si el director, el productor o el guionista me acuerdo de esta alegoría del gran J.L. Mankiewicz.

Un productor, un guionista y un director se pierden en el desierto de Mojave donde están haciendo localizaciones. Con el fin de no morirse deciden utilizar sus respectivos talentos para salir de allí. El escritor tropieza, ve una piedra, la empuja y descubre un enorme bote de zumo de tomate a la sombra, protegido del calor, y grita: “Soy el escritor. He descubierto la sustancia que nos permitirá sobrevivir.” El director se aproxima y dice sacando un cuchillo del bolsillo: “Yo abriré el bote para que podamos repartirlo y comérnoslo.” Se disponen a abrir el bote, cuando el productor se yergue con las pocas fuerzas que le quedan y dice: “Esperad, antes voy a mear dentro.”
Eso es, fundamentalmente, lo que hace el productor.”

Más, en el libro.

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El envidiar se va a acabar

Hoy es el día de suerte para todos aquellos que envidian a quienes nos dedicamos a esta bonita profesión.

El envidiar se va a acabar.

A pesar de que es un trabajo con alicientes increíbles, también puede ser increíblemente desmoralizante.

¿Por dónde empezar?

Por el principio. Por como un guionista busca, y a veces hasta encuentra, trabajo.

Hablamos de la televisión.

Hay dos formas de entrar. Por contacto (veáse enchufe) o prueba.

Fíjense como está el panorama que frecuentemente para hacer una prueba es necesario tener un contacto.

Las pruebas son de diverso tipo. Puede ser dialogar varias escenas con un pie forzado de la serie en la que se pretende entrar, o bien escribir una trama y dialogar algunas escenas de ésta de una serie que todos conocen. Friends es la más empleada para esta prueba “universal”.

Pero hay pruebas más agotadoras. Escritopor hizo una prueba en la que se le pedían cuatro escenas sin pie forzado ni referencia, una en comedia, otra en drama, otra en thriller y otra de acción. ¿Resultado de esa prueba?

Jamás me contestaron.

Es para ponerse mustio, ¿no? Pues lo más habitual cuando uno hace una prueba es que no le digan nada, de modo que los tres meses piense, “pues mira, va a ser que no.”

A veces antes de hacer la prueba incluso te piden que te leas una novela, una obra de teatro o que indagues sobre el tema de la serie (Policías; Bomberos; el negocio de la moda; la redacción de un programa de TV).

Recientemente me leí una novela de 521 páginas y una vez más, ni siquiera me han llamado para hacer la prueba.

Así que cuando veáis una serie española y no os guste, o no os haga gracia, pensad en los guionistas que hicieron una prueba para escribir en ella y siguen esperando que suene el teléfono.

¿A que ya tiene más gracia el asunto?

Michael J.Fox y las células madre

Estos treinta segundos de anuncio electoral muestran a un hombre muy enfermo. Un hombre joven. Un hombre que protagonizó una de las mejores trilogías del cine de aventuras de todos los tiempos, “Regreso al Futuro.” Es Michael J. Fox, y padece Parkinson desde 1991. Mira directamente a cámara y se dirige a los votantes:

“Lo que hagas en Missouri afecta a millones de americanos. Americanos como yo”.

En el clip, en el que el actor manifiesta su apoyo a tres candidatos demócratas al Senado que apoyan las investigaciones con células madre, ha generado una encendida polémica: se acusa a la campaña de politizar la enfermedad del intérprete. Sectores conservadores acusan al actor de estar actuando, o de no haberse medicado para aparecer en el anuncio.
Al igual que el desaparecido Christopher Reeve, no es la primera vez que Michael J. Fox muestra abiertamente su apoyo a las investigaciones con células madre.

Y yo, más que oportunismo político, veo a un hombre muy valiente que cree que puede cambiar las cosas.

Se puede estar de acuerdo o no con las investigaciones, ¿pero acaso se le puede reprochar a Fox que pida mejoras y esperanza para los enfermos como él?

Guionistas Obscenamente Ricos (II)

Hoy seguimos hablando de los G.O.R: guionistas obscenamente ricos. Por supuesto, muchos de ellos están en la televisión, pero por supuesto en el cine también existen, y por existir, existen hasta en España. Igual el adverbio “obscenamente” no encaje tanto con la situación de los plumillas patrios, pero ya hablaremos de ellos más adelante.

En 1990, Joe Esterzhas se convirtió en el guionista mejor pagado de Hollywood cuando vendió su guión de Instinto Básico por tres millones de dólares, la cifra más elevada pagada hasta aquel momento. Además del famoso thriller, Esterzhas ha perpetrado guiones como “Showgirls” y “Jade” y recientemente ha publicado sus memorias con el título de “Hollywood Animal: A memoir.”

Sin embargo, en 1996, este cetro de la riqueza le fue arrebatado por Shane Black, un joven escritor pionero del género de acción, que con 23 años había vendido el guión de “Arma Letal”.

Si, habéis leído bien. Con 23 años.

Pues bien, Black cobró 1.75 millones de dólares por el guión de “El último Boy Scout” en 1991 y logró superar a Esterzhas en 1996 al cobrar 4 millones de dólares por “Long Kiss Goodnight”, una peli paradójicamente poco popular, dirigida por Renny Harlin. En la actualidad Black (y seguramente porque estará forrado) se permite escribir y además dirigir películas más personales, como “Kiss Kiss Bang Bang.”

Sin embargo, y suele ocurrir en Hollywood, siempre hay alguien más guapo y con más talento que tú, y en 2002 M. Night Shyamalan superó a Shane Black al cobrar cinco millones de dólares por su guión de “Señales.”

¿Quién será el siguiente?

Guionistas obscenamente ricos

El otro día descubríamos que los guionistas son retratados en las pelis como unos miserables de mala vida. Pero ojo, también los que hay que viven bien e incluso, con perdón, que te cagas.

Lo normal es que la precariedad económica, la falta de reconocimiento y las puñaladas traperas les acompañen a lo largo de su vida, pero los hay que consiguen convertir su ingenio y perseverancia en mansiones californianas y coches de lujo.

Como Larry David.

Este guionista, creador de la célebre serie Seinfeld y escritor de muchísimos episodios, esta forrado, y lo que es mejor, ha creado una serie en formato falso documental que se llama “Curb your enthusiasm”, (literalmente, “Modera tu entusiasmo”) difícil de pronunciar y fácil de ver, en el que muestra su vida cotidiana de escritor en Los Ángeles, con su mujer, Cheryl, su agente, Jeff, y su cómoda vida.

Si el tío es millonario… si tiene su cochazo, su casa enorme, sus amigos y tal… ¿Dónde está el conflicto?, preguntaría cualquier guionista avispado. Pues bien, el humor de esta atípica sitcom (bueno, es una comedia, pero nadie en su sano juicio lo llamaría de situación, con la cantidad de escenarios que tiene…) se basa en la VERGÜENZA SOCIAL; Larry David es un ser que ignora completamente los protocolos sociales y la hipocresía implícita en ellos y siempre está metiendo la pata con amigos, conocidos, enemigos e incluso dependientes de comercios; siempre está ofendiendo a las minorías y siempre está inmerso en malentendidos de los que salir es más bochornoso aún que entrar.

En fin, os la recomiendo vivamente, para que todos podáis reconocer un momento Larry David cuando metáis la pata en una fiesta o cuando os peleéis con la familia política por una estupidez.

De todos los ricos que conocéis, ¿quién se merece más nadar en pasta que el creador de Seinfeld?

El creador de Friends, quizá.

ps. En el vídeo: en el estreno de su restaurante, Larry intenta minimizar el problema de su chef que padece Síndrome de Tourette. Mítico.

Llorando bajo la lluvia

Ayer, al oír el repiqueteo de la lluvia en las ventanas, me acordé de “Lost in la Mancha”, un gran documental sobre cómo mi querido Terry Gilliam, uno de los miembros de los míticos Monty Python, fracasó miserablemente en el intento de rodar su versión cinematográfica del Quijote, que lleva el título de “The Man Who Killed Don Quixote”. La película iba a estar protagonizada en sus papeles principales por Jean Rochefort (Don Quijote), Johnny Deep (Sancho Panza) y Vanesa Paradis (Dulcinea).

Como reza el blog del guionista David Muñoz, el documental es un perfecto “Así no se hizo”, o bien, una demostración práctica de la Ley de Murphy, que asegura que todo lo que puede salir mal saldrá mal, la tostada siempre cae del lado de la mantequilla, los actores ancianos siempre enfermarán, siempre habrá alguien que te quiera sabotear, y lo que es peor de todo, en un lugar donde no suele llover mucho caerá una tormenta bíblica sólo para fastidiarte.

Es desolador ver al propio Gilliam, alucinado ante su (mala) suerte, y al resto de los técnicos asistiendo impasibles a las riadas que arrastraban los decorados y los equipos, convirtiendo el set en un lodazal apocalíptico.

Gilliam, que se presentó en España en 2001 para rodar este proyecto en el que había trabajado durante más de diez años, también tuvo que vérselas con la doble hernia discal que impidó que Jean Rochefort, el actor que iba a dar vida al Quijote, pudiera cabalgar a lomos de Rocinante, o con los aviones del ejército español, que sobrevolaban el rodaje sin tener en cuenta que estaban arruinando una producción estimada en 32 millones de dólares.

Al final, y tan sólo después de seis días de rodaje, y al igual que le sucedió a Orson Welles, Gilliam tuvo que renunciar a su sueño. Y citando a Louella, nunca llueve a gusto de todos.

No siento las piernas

El otro día estuve viendo Acorralado, la primera peli de John J. Rambo, interpretado por Sylvester Stallone y la verdad es que uno entiende por qué este título se ha convertido en un clásico moderno. Sorprendentemente, John Travolta fue considerado para este papel, que también fue rechazado por Dustin Hoffman, por ser “demasiado violento”. ¿Alguien se imagina a Dustin repartiendo tanta leña como Sly?

Yo creo que lo que hace tan especial a esta peli es su digamos “economía de argumento”.

Un boina verde sonado, ex combatiente de Vietnam, llega a un pueblo y al sheriff no le gusta su cara y le encarcela por vagabundear. Rambo consigue escapar y se sube a una montaña, donde los policías locales intentan capturarle y él los va liquidando, convencido de que lucha contra los malditos Charlies.

De hecho, es un argumento tan minimalista y puro que es casi filosófico. “Soy Rambo, aquí estoy, en mi montaña, luchando contra mis fantasmas y contra una panda de polis garrulos que me la tienen jurada.” Allí donde hay agentes (por cierto, uno de ellos es nuestro querido David Caruso) él ve malvados amarillos. ¿De qué nos suena eso?

Efectivamente, es una adaptación libre de El Quijote, con su confusión entre gigantes y molinos.

Los tentáculos de Don Miguel son inescrutables.

Por cierto, a sus cincuenta y ocho primaveras Stallone prepara Rocky 6 y Rambo 4. Más información, aquí y aquí.

Mujeres perfectamente aburridas

Esta noche Escritopor ha sido invitado por una bella señorita a ver “Tú, Yo y Ahora… Dupree”. Y la chica de la película, Kate Hudson, recién casada con Matt Dillon, se dedica ni más ni menos que a ser profesora de colegio.

Primero aclararé que no tengo nada en contra de dicha profesión (Dios me libre).

Y es que esta noche Escritopor se ha levantado en medio del cine desierto y ha gritado: “¿En cuántas p**as comedias sentimentales la protagonista femenina es profesora de críos o de la guardería?” Así, a bote pronto, se me ocurre “Los Padres de ella”, (lógicamente, “Los Padres de él”), y “Como Dios”. Vamos a ser solidarios con las damas por una vez, ¿Qué pasa? ¿Dejarían de tener gracia estas comedias si las tías fueran ingenieras aeronáuticas? “Tú, Yo y Ahora… Dupree” no la tiene. Y desde luego la parte menos graciosa corresponde al personaje de Kate Hudson.

En estas películas siempre hay una chica sosa y virginal, que sólo bromea o se pone cachonda cuando se toma una copa de vino, que respeta y ama a sus padres muchísimo, y que cuando coquetea con otros hombres lo hace sin querer. Suele dar clases a críos porque aunque es una mujer trabajadora, le encantan los niños ajenos y propios, es dulce, maternal hasta la extenuación y no tiene más ambiciones que ver pasar las generaciones de mocosos hasta que un día se caiga desplomada sobre la colección completa de los libros de Teo.

Estas mujeres no tienen defectos, salvo el de ser unas represoras natas. “No te emborraches con tus amigos”, “No veas el fútbol”, “¿Acaso no piensas en nuestros hijos?”, “¿Qué quieres decir con eso de que no quieres tener hijos?”, etc. Además, suelen ser rubias, altas, delgadas y con los ojos azules. En la primera versión de estos guiones había un giro radical en el que se descubría que estas mujeres formaban parte de una organización de ultraderecha como las de “American History X”, pero claro, el lobby judío de Hollywood siempre lo ha visto muy mal. Ejemplos de féminas perfectas en comedias sentimentales también los tenemos aquí. En “Bienvenido a casa”, Pilar López de Ayala es guapísima, inteligente, segura de sí misma y encima es una virtuosa del violín. ¿Qué cualidades tiene el personaje de Alejo Sauras, aparte de ser un guaperillas? Espero que las incluyan en los extras del DVD.

Desde mi humilde agujero les pido a los guionistas del mundo que sean más como Woody Allen. Que se fijen en lo fascinantes que son las mujeres, en la cantidad de matices que introducen en sus conversaciones íntimas, en su sentido del humor (viendo la tele o las pelis, parece que este sexo esté desprovisto de la capacidad de hacer reír), y en su clarividencia para analizar los hechos y darles lecturas irónicas. Pueblen las películas de mujeres como Annie Hall.

No se arrepentirán.

Aaron es un crack

Aaron Benjamin Sorkin, creador de la multipremiada serie “The West Wing”, (El Ala Oeste de la Casablanca) y de otras como el clásico “Sports Night”, y guionista de “Algunos hombres buenos” ha ocupado en relativamente poco tiempo un lugar en el olimpo de los guionistas (vivos).

El prestigio de “El Ala Oeste” es apabullante. Sus premios, innumerables. Jamás una serie retrató con tanta profundidad y tanta brillantez la trastienda política de un país tan complejo como EEUU. Aaron Sorkin abandonó la serie a finales de su cuarta temporada, y a pesar de ello sigue siendo una de las mejores. Ahora su última serie se ha estrenado en NBC y se llama “Studio 60 on the Sunset Strip”, y retrata las vidas de un guionista (Matthew Perry) y un productor (Bradley Whitford, el cerebral Josh de “El Ala Oeste”) que trabajan en un programa parecido al célebre Saturday Night Live.

Cuando corría el año 2001, Aaron Sorkin era el coordinador y el demiurgo absoluto de la serie. Como productor ejecutivo controlaba todos los detalles, y escribía muchísimos guiones. Se encerraba y salía con todas esas páginas impecables que darían lugar a momentos míticos en la historia de la pequeña pantalla, como aquel en el que Jeb Bartlet entra en una iglesia hablándole a Dios en un impresionante latín. Pero tenía truco. El 15 de Abril de ese año Sorkin fue detenido en un control en el aeropuerto de Burbank, California, con marihuana, setas alucinógenas y crack.

En el primer episodio de “Studio 60 on the Sunset Strip”, emitido el 18 de Septiembre de este año en NBC, Danny Tripp (Bradley Whitford), el productor del show, es detenido precisamente por posesión de droga.

Así que cuando os falle la inspiración, no os martiricéis.

Estáis a tan sólo unas cuantas sustancias de convertiros en Aaron Sorkin.

Guionistas en la Pantalla

“Nicholas Ray es el cine”, escribió Jean Paul Godard.

Al leer el estupendo post de Louella sobre mi admirado Ray, he recordado un personaje de una de mis pelis predilectas, “En un lugar solitario“, (1950) en la que Humphrey Bogart hace de Dixon Steele, un guionista temperamental, violento y bebedor, pero también justiciero y noble, que ve la oportunidad de ser feliz cuando conoce a la bella Laurel Gray, interpretada por la simpar Gloria Grahame, a la sazón amante de Ray en aquel momento. Dixon Steele es uno de mis héroes, pero hay más guionistas que pasean sus desgracias por la pantalla (hay muy pocos que se salgan con la suya; ¿por qué será?).

En esta lista no podría faltar Joe Gillis (William Holden), que está aun más jo***o que Steele, ya que empieza la peli “El crepúsculo de los Dioses” (curiosamente del mismo año que EULS) muerto y flotando en una piscina. Curiosamente esta apertura fue la segunda opción. Wilder estaba muy orgulloso de su comienzo original: Gillis era depositado en la morgue de los Ángeles junto a varios fiambres más, y en voice over, los otros cadáveres le contaban a Gillis cómo había muerto, antes de que él contara su historia con Norma y empezara el flashback. En un screening, audiencias de varias ciudades se morían de la risa con el asunto y hubo que encontrar una forma menos graciosa de contarlo. O menos genial.

Otro grande en esta lista sería John Turturro en “Barton Fink”, (TCM la emite este mes y el siguiente) quien se estampa contra el mítico bloqueo del escritor, o David Kahane, (Vincent D’Onofrio, el célebre recluta patoso) el guionista cabreado que presuntamente extorsiona a Griffin Mill (Tim Robbins) en “El Juego de Hollywood”.

¿Qué pasa con estos guionistas? Son todos unos desgraciados, sin un duro, que frecuentemente se ven expuestos a la vida delictiva, al chantaje, la prostitución o directamente a la muerte.

Que no pare la fiesta.

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